• POR ALDO BENÍTEZ
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Es un sábado soleado en Londres y estamos en una destilería y bar llamado Wharf, a orillas del río Támesis, en el barrio de Fulham. Hoy arranca la Championship, el torneo de la segunda división profesional del fútbol inglés. El Fulham, el equipo del barrio –institución futbolística de mayor antigüedad en la capital inglesa, fundada en 1879– juega de local. Por eso, los fanáticos que están en este lugar almorzando y bebiendo cerveza solo hacen tiempo para ir al partido, marcado para las 15:00 ante el Norwitch City.

En este bar, que tiene mesas enormes de madera, muchos adornos antiguos y que permite la presencia de mascotas (perros) en el patio, fijamos nuestra cita con algunas familias paraguayas que viven en Londres. Todas llevan muchos años aquí y con el paso del tiempo se hicieron amigos. Algunos ya se habían conocido antes en nuestro país, por lo que retomaron lazos en Europa. Representan un pequeño grupo de los casi 500 paraguayos que actualmente habitan en el Reino Unido y que hoy reciben a La Nación para conocer sus historias.

MUNDO DE OPORTUNIDADES

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Marta Giménez y José Rolón llegaron a Londres en el 2003, gracias a un sistema de visas de trabajo que otorgaba en ese entonces el gobierno británico. Venían de las Islas Caimán, donde José trabajó en empresas del ámbito financiero. La cuestión se tornaba difícil. Para ese entonces, los hijos de la pareja eran muy pequeños aún; Sebastián tenía cinco años y Verónica tres. Representaba, en todo sentido, una aventura. Marta cuenta que llegaron a Londres sin tener nada cerrado, pero con la idea fija de progresar. La capital inglesa los recibió con la crudeza y frialdad de temperaturas bajo cero, en una época en que la sopa y el pan eran los mejores alimentos para enfrentar aquellos primeros tiempos. Nada fue fácil.

"Nos decidimos porque ya en Islas Caimán entendimos que había un mundo más de oportunidades, principalmente para nuestros hijos", dice Marta. Ella actualmente trabaja en un colegio de corte religioso llamado "St George's", que está en Weybridge, municipio del condado de Surrey, a unos 25 kilómetros de Londres. Allí, Marta se desempeña como profesora guía para los estudiantes. El colegio cuenta, entre otras cosas, con canchas de tenis, fútbol, rugby y golf, para aquellos que gustan del deporte. En el ámbito académico, la institución también se distingue, ya que muchos de sus alumnos son pretendidos por las principales universidad de Inglaterra. La matrícula para ingresar al "St George's" oscila las 18.000 libras esterlinas al año, es decir, unos G. 124 millones.

"Sentíamos que todavía podíamos lograr más cosas. No estábamos preparados para volver al país. Además, uno cuando sale y ve que las cosas funcionan de otra manera, entonces se da cuenta que hay otras oportunidades", reflexiona Marta. Esas oportunidades representan, indefectiblemente, sacrificios. En este caso, sentimentales. Que sus hijos crezcan sin tener la posibilidad del cariño de sus abuelos las veces que quieran, o de jugar con sus primos cada fin de semana, o carecer del abrazo de tías o tíos en los cumpleaños, fue un precio alto que Marta y José asumieron, pero con la certeza de buscar lo mejor para ellos.

José trabaja hace tres años en una empresa ligada a los negocios petroleros en Ginebra, Suiza. De lunes a viernes vive en su ciudad laboral y regresa a Londres los fines de semana para estar con su familia. Los hijos de José y Marta son Sebastián, de 19 años, estudiante de Ingeniería en Matemáticas en la exigente Universidad de Bristol, y Verónica, de 16 años, que está culminando el colegio y acaba de realizar un voluntariado en Camboya, Asia. El mimado de la casa es Apollo, un perrito de un año que acapara la atención de quienes visitan a esta familia paraguaya.

Luego de trece años, Marta y José sienten que encontraron el lugar ideal para continuar con sus vidas. La pareja se abrió camino en el ámbito laboral. Sus hijos hicieron lo suyo en Londres. Se los ve contentos y satisfechos con el camino recorrido. Pero las raíces siempre llaman, y aunque en lo inmediato no hay intención de regresar y radicarse nuevamente en el país natal, sostienen que nada es definitivo. De hecho, visitan a sus familiares al menos una vez al año, y tanto Sebastián como Verónica disfrutan de Paraguay. Se sienten encantados, pero como dice Marta, "una cosa es visitar y otra es quedarse a vivir". Observar y escuchar una conversación entre Sebastián y Marta resulta interesante y por momentos gracioso. Mientras la mamá le habla en español, el hijo responde con un inglés cerrado. "En casa hablamos castellano siempre, mucho inglés y poco de guaraní", dice Marta, sonriendo.

TALENTO EXPORTADO

A Graciela Arce, cuando trabajaba en Asunción en una entidad bancaria, sus superiores le dijeron que sería trasladada a Londres. Fue así que, junto con su esposo Irán Duarte –fundador del grupo Metal Urbano en Paraguay y actualmente profesor de inglés en el sistema penitenciario de Londres– prepararon maletas y desde hace 14 años residen en esta ciudad. Juntos emprendieron esta aventura, a la que se sumó Mateo hace nueve años, el motor de sus corazones. Graciela e Irán también tuvieron una breve estadía en Japón, donde vivieron un año por cuestiones laborales.

"Claro que se extraña nuestro país, principalmente por los amigos y familiares", dice Graciela, más conocida como "Chechi" en esta mesa de amigos. Cada año, Graciela e Irán, junto con el pequeño Mateo, agarran sus cosas y van a Paraguay a visitar a los suyos. La familia ya tiene una casa en Fulham. La edificación, que es de 1898, forma parte del patrimonio histórico del barrio, por lo que, a manera de conservación, la misma no puede sufrir ninguna modificación en su fachada.

Irán trabaja hace 14 años en las cárceles de Londres enseñando inglés y recuerda que en todo este tiempo se encontró con una buena cantidad de latinos detenidos, entre ellos, a tres paraguayos. Dice que la cárcel ofrece un sistema de enseñanza de inglés para todos los reclusos extranjeros, y que el Estado les paga por estudiar. Si bien no es un dinero importante, es algo como para motivarlos a seguir estudiando. La idea es que una vez que cumplan sus condenas, puedan desenvolverse con mayor soltura en el manejo del idioma, lo que les servirá para una reinserción social. "La mayoría son rumanos y polacos", cuenta Irán sobre sus alumnos.

En Asunción, a mediados de los 80, el grupo "Metal Urbano" irrumpió la escena metalera local. Irán fue uno de los fundadores de la ahora legendaria banda. Hoy, si bien está alejado del país, no lo está de la música. De hecho, en sus momentos libres le sigue dando a la guitarra y escuchando los discos que más le gusta. A Irán le brillan los ojos cuando recuerda aquella época de guitarra, metal y buena música.

ACTOR DE CINE

El sol, que hace media hora ardía sobre nuestras espaldas camino a la destilería, desapareció, y ahora una tremenda nube negra amenaza toda la costa. En ese momento llega a la cita Fernando Abadie, otro paraguayo –y como él mismo dice, el más famoso, arrancando la risa de todos– acompañado de dos jóvenes paraguayos, que desde este año se suman al contingente de compatriotas que vive en Londres.

Fernando Abadie, actor paraguayo.

Tras el almuerzo, nos encontramos en lo que va a ser la casa que compartirá Fernando con Fiorella y Gino Niella, dos hermanos –hijos de una familia amiga del actor– que vivirán con él en la capital inglesa. "Yo que vivía solo, ahora me gané dos hijos", bromea Fernando. Sin embargo, por lo que uno puede ver, la que se ganó dos hijos aquí es Fiorella.

Fernando Abadie trabajó en las series o novelas que en Paraguay tuvieron mucho impacto en su momento, como "González vs Boneti" o "Papá del Corazón". También actuó en películas regionales. A pesar de que estas series fueron muy exitosas, Fernando buscó nuevos horizontes. "Buscaba crecer", dice. Desde el 2008 está en Londres, donde actualmente es miembro del directorio latinoamericano "Festival Casa", que cada año organiza obras teatrales independientes, con participación masiva de artistas de todo el mundo.

Fernando señala que desde siempre le gustó el mundo británico. "Creo que los actores británicos son los que más impactan", afirma. Si bien trabaja también en una entidad bancaria, su pasión absoluta es la actuación. "En Paraguay toqué mi techo y yo necesitaba salir, buscar otras experiencias. Lastimosamente, en nuestro país no tenemos una industria profesional de la actuación, que sí hay en otras partes, es una lástima, pero creo que no es culpa de nadie, es una situación que se da y punto", reflexiona.

En Londres, una ciudad que respira arte, Fernando encontró el lugar donde expandirse, principalmente como profesional del mundo artístico. Fue así que en el 2015 actuó en la Película "Misión Imposible 5 – Misión Secreta", con Tom Cruise. De aquella experiencia, que califica de inolvidable, rescata principalmente la profesionalidad en la que se desenvuelven actores de la talla de Cruise y la forma en que se trabajan este tipo de largometrajes.

Pero no todo es película para Fernando, sobre todo en una ciudad como Londres, que tiene en el teatro a una de sus principales manifestaciones artísticas. Es común ver en los anuncios teatrales que se hacen en esta ciudad a famosos actores o actrices, que incursionaron incluso en Hollywood, presentar alguna obra teatral. "Es que acá, el teatro es demasiado importante para cualquier actor, va casi a la par del cine. Lo que refuerza, lo que yo siempre creo, que el actor es actor, no hay eso de actor de teatro o de cine", expresa.

Fanático del metal, ya tiene agendado todos los conciertos de metal a los que irá de aquí hasta noviembre del año que viene. Se declara también fan de los Redondos, pero nunca pudo ver al Indio Solari en vivo. Actualmente, el proyecto más cercano de Abadie involucra volver a Paraguay, pero para grabar una película, "El silencio de los otros", de Jorge Díaz de Bedoya. "Me siento muy contento con esta oportunidad. Porque yo voy donde la actuación me lleve, donde haya actuación, soy feliz", dice Fernando con una amplia sonrisa.

EL PARAGUAYO DEL METRO

Guillermo Huber, conductor de trenes de Londres.

¿Cómo sería transportar diariamente a casi 8 mil personas? Guillermo Huber, paraguayo que desde el 2005 vive en Londres, es uno de los pocos latinoamericanos que tiene licencia para operar como conductor de trenes en el metro de Londres y moviliza, a diario, a esa cantidad de personas.

Guillermo trabaja en el metro de Londres, el Underground, hace 11 años. Pero desde hace tres que pudo lograr superar todas las difíciles pruebas (que pueden durar hasta seis meses) para ser directamente un conductor de tren de esta ciudad, que tiene 520 trenes, 12 líneas y 275 estaciones. Solamente su línea, que es la gris (recorre desde Stanmore hasta Stamford), tiene 77 trenes y casi 500 conductores.

Con Guillermo pactamos un encuentro en un bar llamado "El viejo banco de Londres", y que, como dice su nombre, era la principal entidad bancaria de la antigua ciudad. Repleto de artículos antiguos bancarios, muebles de la época y fotos pegadas por la pared de antiquísimos cheques, el lugar invita a la charla. Guillermo cuenta todo el proceso que se debe cumplir para tener la responsabilidad de manejar uno de estos trenes. Cada día, equipos técnicos hacen test de seguridad a los frenos, a los sistemas de encendido, de las aperturas de puertas, etc. Cuenta que existen dos clases de trenes, los que son manejados por computadoras y los que son guiados por señales eléctricas.

Se calcula que en Londres circulan por los sistemas de trenes casi dos millones de personas al día. Es uno de los principales sistemas de circulación, por lo que representa un punto crítico a la hora de tomar medidas de seguridad para evitar atentados terroristas. Por esta situación, los conductores son considerados claves a la hora de poder manejar cualquier tipo de conflicto, o evitar alguna desgracia.

APOSTAR POR MÁS BECARIOS

El embajador paraguayo ante el Reino Unido, Genaro Pappalardo, habló con La Nación sobre la situación de los compatriotas en esta región. Según el diplomático, en el nuevo registro (que todavía están actualizando) tienen a 93 paraguayos que viven en Londres con documentaciones en regla. En todo el Reino Unido, Pappalardo dice que hay cerca de 500 paraguayos, distribuidos en los diferentes países.

"Nuestra intención va a ser seguir incrementando el cupo de Becal, porque satisfactoriamente tenemos muy buena referencia de nuestros estudiantes en todas las universidades donde vienen a hacer sus maestrías o doctorados", expresa el embajador y agrega que actualmente hay 15 estudiantes en Londres y que en todo el Reino Unido suman 37, cifra que, para los siguientes años, se tendría que aumentar. "Lo importante y que ayuda es que no hay problema con ningún estudiante paraguayo, lo que da más posibilidades para conseguir becas", dice Pappalardo.

Con respecto al "Brexit", o la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el embajador paraguayo dice que indefectiblemente traerá sus coletazos, pero para los ingleses. Sin embargo, se muestra optimista con lo que esto puede significar para Paraguay. "Se puede aprovechar y establecer relaciones más directas con el Reino Unido", expone.

Con sus aciertos, sueños, frustraciones y ganas. Así como en cualquier ciudad de Paraguay, en Londres, un pequeño grupo de paraguayos se abre camino a fuerza de talento y capacidad. No tienen mucha prensa, pero saben dentro de sus corazones que llevan en alto la bandera paraguaya, aquella que los identifica y que los junta, cada tanto, para regresar a las raíces compartiendo un domingo entre compatriotas y amigos.

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