El ministro del Interior, Enrique Riera, presentó su renuncia al cargo en medio de la profunda crisis política que atraviesa el Gobierno, desatada tras el escándalo relacionado con ueno bank y la posterior renuncia del presidente de la República, Santiago Peña.
La salida de Riera se suma a los acontecimientos que sacudieron al Poder Ejecutivo este jueves, luego de que Peña anunciara su dimisión en medio de los cuestionamientos por la situación financiera de la entidad bancaria y el avance del proceso de juicio político en su contra.
Riera había sido uno de los protagonistas de la jornada, al ser el encargado de trasladar hasta el Congreso Nacional la nota mediante la cual Peña formalizó su renuncia a la Presidencia de la República. El ahora saliente ministro del Interior también había señalado que permanecería al lado del mandatario hasta el último momento y que, una vez concretada su salida, retomaría su banca en el Senado.
La renuncia de Riera se produce en un escenario de fuerte incertidumbre institucional, con el Congreso debatiendo la salida de Peña y las consecuencias políticas del escándalo que involucra a ueno bank.
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El dólar vuelve a niveles de principio de año: 6.600
Se verá en los próximos días si la tendencia continúa, considerando que la presión a la baja fue incesante desde agosto.
“La tensión política generada por la salida del presidente de la República, Santiago Peña, generó una disparada del dólar, que retornó a niveles de principios de año, es decir, a los G. 6.600. Desde la resolución de ueno bank la divisa norteamericana comenzó a exhibir una importante tendencia al alza”.
En la jornada de ayer miércoles, en el mercado, minorista la moneda se ubicó en G. 6.050 a la compra y G. 6.250 a la venta. Ya este jueves, el incremento se dio de manera relevante hacia las 10:00, coincidiendo con el momento más álgido de los vaivenes con relación al Ejecutivo. Conforme avanzaban las horas, la divisa comenzaba a ganar terreno y llegó G. 6.200 en el tipo comprador y G. 6.600 al tipo vendedor, como se mencionó anteriormente, un nivel similar al experimentado al arranque de 2026.
En el mercado interbancario reportado por el Banco Central del Paraguay (BCP), las operaciones por hora cerraron a G. 6.490,00, frente a los G. 6.177,89 del arranque de las negociaciones. En cuanto al acumulado, la cifra final consignada por el regulador es de G. 6.388,47.
Se verá en los próximos días si la tendencia continúa, considerando que la presión a la baja fue incesante, sobre todo desde agosto, mes que vio por primera vez perforado el piso de los G. 6.000.
CRISIS GENERADA POR UENO BANK
El regulador decidió proceder a la resolución de ueno bank en la jornada del lunes pasado, comunicó la determinación en las primeras horas del martes 3 de noviembre, por lo que cesaron las operaciones de la entidad, en consecuencia, los clientes ya no consiguieron recuperar su dinero.
Se espera que hoy se hagan efectivos los primeros pagos, de hasta 40 salarios mínimos a través del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). El regulador debe continuar con el procedimiento y el objetivo, según se mencionó, consiste en devolver todos los fondos captados, incluso el dinero del Estado y del Instituto de Previsión Social (IPS).
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Moody’s analizó el impacto de la resolución de ueno bank en el sistema financiero
A setiembre de 2026, ente concentraba el 9 % de los depósitos y el 8 % de los préstamos del sistema.
La calificadora Moody’s emitió un informe sobre el impacto de la resolución de ueno bank en el sistema financiero paraguayo, los riesgos para los depositantes, la competencia entre entidades y el marco regulatorio.
Según indicó Bloomberg Línea, la calificadora consideró que el caso pondrá a prueba la capacidad de las autoridades para gestionar la resolución de un banco de tal tamaño. A setiembre de 2026, ueno concentraba el 9 % de los depósitos y el 8 % de los préstamos del sistema.
Uno de los principales riesgos identificados apunta a los depósitos que exceden la cobertura del seguro. “Aunque el Banco Central del Paraguay indicó que el 97 % de los depositantes estaría completamente cubierto, solo el 30 % del valor de los depósitos de ueno se encontraba dentro del límite de garantía”, menciona el informe.
No obstante, la calificadora consideró que los bancos cuentan con posiciones de capital suficientemente sólidas para absorber eventuales exigencias adicionales. A setiembre de 2026, el capital regulatorio del sistema equivalía al 17,1 % de los activos ponderados por riesgo.
Asimismo, indicaron que, pese al deterioro de la calidad de los préstamos al consumo, los créditos problemáticos representaban el 2,5 % de los préstamos brutos, frente al 2,1 % de diciembre de 2025, y estaban cubiertos en un 113 % por reservas.
También plantearon que el caso podría llevar al BCP a endurecer los requisitos de capital y acelerar la adaptación de la regulación paraguaya a los estándares de Basilea III. Asimismo, advierte que esos acreedores deberán reclamar contra los activos residuales del banco y que su recuperación es incierta. Por eso, la calificadora señala que algunos depositantes, incluidas empresas, podrían afrontar demoras o pérdidas.
MIRADA TRAS LA SALIDA
La crisis también podría alterar la competencia por los depósitos, y en ese sentido, Moody’s espera que, tras la salida de ueno se moderen los costos de financiamiento del sector, luego de tres años de intensa competencia por captar fondos, impulsada en parte por el crecimiento de la entidad.
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El país, con margen para afianzar credibilidad antes de emitir bonos
Moody’s considera que el impacto de la crisis de ueno bank podría ser limitado si se gestiona de manera ordenada.
La evolución del sistema financiero y la respuesta de las autoridades serán claves para llegar en mejores condiciones a la próxima ventana de financiamiento internacional. Desde Moody’s consideran que el impacto de la crisis de ueno bank podría ser limitado si se gestiona de manera ordenada. Paraguay todavía cuenta con varios meses para consolidar la confianza de los inversores internacionales antes de acudir nuevamente al mercado de capitales en busca de financiamiento. La próxima ventana de emisión de bonos soberanos, que habitualmente se desarrolla entre enero y marzo, estará precedida por un periodo en el que la evolución del escenario financiero local será determinante para las condiciones de acceso a los recursos.
La situación generada tras el proceso de resolución de ueno bank representa un desafío para el sistema financiero, aunque las primeras evaluaciones apuntan a que sus efectos podrían mantenerse acotados si las autoridades logran conducir el proceso de manera rápida y ordenada. La capacidad de respuesta institucional y la continuidad de las operaciones del resto de las entidades serán aspectos importantes para preservar la confianza en el mercado.
El economista Jorge Garicoche señaló que aún es prematuro establecer cuáles serán las repercusiones del mercado internacional de bonos soberanos. Reconoció que si Paraguay tuviera que salir actualmente a captar recursos, los inversionistas podrían exigir una prima de riesgo superior a la habitual. Destacó que todavía existe un margen de tiempo antes de la próxima ventana de emisión y expresó su expectativa de que las aguas se vayan calmando en materia económica y financiera.
La evaluación de Moody’s también destaca la capacidad del Fondo de Garantía de Depósitos para atender a los ahorristas cubiertos. A setiembre, el fondo contaba con USD 1.600 millones de liquidez, aproximadamente el doble de los depósitos asegurados de ueno bank. Aunque existen saldos que superan el límite de cobertura y cuya recuperación dependerá de los activos residuales de la entidad, la disponibilidad de estos recursos constituye un respaldo para el proceso de atención a los depositantes.
MARCO REGULATORIO
Moody’s señaló que el episodio podría impulsar mejoras en el marco regulatorio y mayores exigencias de capital para las entidades financieras, en línea con los estándares internacionales de Basilea III. La calificadora considera que los bancos paraguayos cuentan con posiciones de capital suficientemente sólidas para absorber eventuales requerimientos adicionales. A setiembre, el capital regulatorio del sistema representaba el 17,1 % de los activos ponderados por riesgo.
Los próximos meses serán importantes para consolidar la estabilidad del sistema financiero y fortalecer la percepción internacional sobre Paraguay. La evolución del proceso de resolución, junto con la respuesta de las autoridades, permitirá contar con un panorama más claro de cara a 2027, cuando el país vuelva a evaluar las condiciones para acceder al financiamiento externo.
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Institucionalidad primero: el país necesita certezas, no más agonía
El derrumbe de ueno bank puso al Paraguay frente a una dura prueba de su democracia reciente. En pocos días, el país pasó del shock financiero provocado por la caída a una crisis política: la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 78 votos, el juicio político al presidente Santiago Peña; el mandatario presentó su renuncia en plena sesión, y el Congreso, reunido en sesión de ambas cámaras para estudiarla, terminó sin resolverlo.
En medio de ese torbellino, un sector de legisladores planteó una salida sensata y que está acorde con los tiempos expeditivos que reclama la gente: aceptar la renuncia, cerrar el capítulo de la sucesión y concentrar toda la energía del Estado en lo urgente. Peña había dicho que daba un paso al costado “pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social”.
Es así que la lógica se torna simple: con la transmisión de mando resuelta bajo términos de lo que manda la Constitución Nacional, el vicepresidente Pedro Alliana asumiría con plenas facultades y el Ejecutivo podría dedicarse sin distracciones a devolver la tranquilidad a casi tres millones de clientes del banco intervenido. Son tres millones de cuentas, no 3 millones de personas físicas.
Esto, lamentablemente no ocurrió. En la sesión bicameral, la oposición, con el apoyo de votos disidentes, inclinó la balanza en el Senado para rechazar la renuncia, y la sesión terminó cayéndose por falta de cuórum. El resultado es un país con un presidente que anunció su salida, pero que formalmente sigue en funciones, y con un juicio político en marcha: el Senado escuchó el libelo acusatorio y resolvió citar a Peña, quien aseguró que se presentará a ejercer su defensa.
Los argumentos de quienes empujaron ese desenlace no son menores. Sostienen que aceptar la renuncia podría dejar al exmandatario a resguardo de una sanción política y de los privilegios del cargo. Es una preocupación atendible. Pero el castigo a quienes vaciaron un banco no depende de una votación en el Congreso: depende de la Justicia, en este caso del Ministerio Público y de los tribunales. El temor de los legisladores de la oposición que –como siempre– dicen actuar en nombre del pueblo es insostenible. Y la muestra es el actuar de la Fiscalía y de los jueces que actuaron procesando e imputando a los responsables de este vaciamiento. En el frente judicial ya hay 27 personas que fueron imputadas, el Ministerio Público pidió prisión preventiva para el fundador de la entidad y la Justicia ordenó embargos por 70 millones de dólares sobre bienes de la cúpula directiva. Evitar el latrocinio, que el saqueo quede impune y que sus responsables se queden con lo ajeno, exige fiscales firmes y jueces independientes, y eso está ocurriendo.
Pero mientras la clase política demora y discute la forma en que saldrá Peña, la urgencia está en otro lado. Hay comerciantes, trabajadores y familias que guardaban en el banco el fruto de años de esfuerzo. La Ley 7745 habilitó un adelanto de hasta 40 salarios mínimos por ahorrista desde el Fondo de Garantía de Depósitos, y el Banco Central del Paraguay recalca que entre el 97 y el 98 % de los pequeños depositantes recuperará la totalidad de su dinero. Esos pagos necesitan un Estado que funcione, con autoridades firmes y un horizonte claro. No necesita retraso ni dilaciones de ningún tipo que lastimosamente no es el criterio de la oposición.
El pago a los ahorristas no puede quedar pendiente del desenlace del juicio político porque la tranquilidad social no se decreta: se construye con señales concretas. La primera, que el dinero llegue a quienes corresponde, en tiempo y forma. La segunda, que el sistema financiero vuelva a tener un árbitro creíble, con un Banco Central completo y respaldado. La tercera, que la sucesión institucional deje de ser el campo de batalla. Todo esto se solucionaba con un trámite expeditivo, rápido, institucional que iba a darse ya ayer con la asunción de Pedro Alliana, el vicepresidente, el reemplazante constitucional del ayer renunciante jefe de Estado.
Cada día de incertidumbre se traduce en desconfianza, y la desconfianza es el peor enemigo de un sistema financiero que –aunque fuerte y sólido– recibió un golpe esta semana. La prueba es doble: proteger el ahorro de la gente y castigar a quienes lo pusieron en riesgo, sin que una cosa quede rehén de la otra.
Restaurar la institucionalidad no es un capricho de un sector político, de ninguna manera. Representa la condición para que el ahorrista vuelva a confiar, para que el Estado pague lo que debe y para que la Justicia haga su trabajo sin presiones. Lo demás puede esperar, pero eso no lo entendieron algunos legisladores opositores que se rinden ante las cámaras de televisión.