- Por Jorge Juan Izquierdo García, desde Madrid (España). *
Los días 4 y 5 de noviembre, Madrid acogerá la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Será la cuarta vez que España organiza este encuentro, después de Madrid en 1992, Salamanca en 2005 y Cádiz en 2012, y la cita llega cargada de simbolismo: se cumplen 35 años de la primera cumbre, celebrada en México en 1991. Paraguay ha confirmado su participación al más alto nivel, en un foro que reúne a los 22 países de la comunidad iberoamericana.
La de Madrid se presenta como una ocasión para recuperar presencia, tras la ausencia de última hora del presidente Santiago Peña en la cumbre de Cuenca, en 2024. El encuentro estará presidido por el rey Felipe VI, que ya se reunió con Peña el pasado 28 de julio en Lima para abordar, entre otros asuntos, los temas que ambos países quieren llevar a la cita de noviembre.
El Mercosur, en el centro
La cumbre llega en un momento distinto a las anteriores. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur entró en vigor de forma parcial el pasado 1 de mayo, tras más de dos décadas de negociación. Para Paraguay, miembro fundador del bloque, Madrid será el primer gran escenario político iberoamericano desde entonces, y España, su principal valedor dentro de la Unión Europea, el anfitrión que puede ayudar a que el acuerdo se traduzca en oportunidades reales.
Las propuestas de España
El país anfitrión llega con varias iniciativas sobre la mesa, además del plan de cooperación iberoamericana para el periodo 2026-2030, que marcará las prioridades comunes de los próximos cuatro años, y de la Declaración Final que firmarán todos los países. Una de las propuestas españolas es la creación de un fondo iberoamericano de respuesta a desastres, que deja de ser un asunto abstracto cuando las crecidas de los ríos obligan estos días a familias paraguayas a abandonar sus hogares.
La otra gran propuesta es avanzar en la homologación de títulos universitarios entre los países iberoamericanos. Para los paraguayos que viven en España, este es probablemente el punto que más puede cambiar vidas. No es raro encontrar aquí a profesionales con formación universitaria trabajando muy por debajo de su cualificación mientras esperan que se reconozca su título, y cualquier avance que acorte ese camino tendría un efecto directo en sus ingresos y en su futuro.
Una comunidad que ya pesa
Según el Gobierno español, la comunidad paraguaya en España ronda las 160.000 personas. Hace veinte años era una presencia testimonial; hoy es una de las mayores comunidades paraguayas en el exterior. Esa relación humana se ha visto acompañada de acuerdos concretos: desde octubre de 2024 está en vigor un convenio para evitar la doble imposición, que impide que una misma renta tribute en los dos países, y en 2025 ambos gobiernos firmaron un acuerdo de migración circular para seleccionar trabajadores paraguayos en origen que puedan trabajar temporalmente en España en sectores donde falta mano de obra.
Lo que conviene mirar
Una cumbre no cambia la vida de nadie de un día para otro. Lo que importa es lo que viene después: si los compromisos sobre títulos universitarios se convierten en normas, si el fondo para desastres llega a quien lo necesita y si los paraguayos que trabajan, cotizan y construyen su vida en España encuentran en estos acuerdos algo más que buenas palabras. Madrid ofrece la oportunidad; el seguimiento dirá si se aprovecha.
* Jorge Juan Izquierdo García es abogado en Madrid, colegiado en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid desde 2007. Con casi veinte años de ejercicio, buena parte en el turno de oficio, está especializado en derecho penal y de familia, y es autor de varios libros. Contacto: jorgejuanizquierdo@icam.es.