Bajo un evidente estado de nerviosismo ante los medios de comunicación, el senador del Partido Democrático Progresista (PDP), Rafael Filizzola, alegó este miércoles no haber generado al Estado un daño patrimonial de G. 1.200 millones durante su administración como ministro del Interior (2008-2011). Sin embargo, evitó exponer elementos sólidos que justifiquen la sucesión de chicanas destinadas a impedir el avance de su proceso judicial en el marco del caso conocido como “comisaría de oro”.

“No hubo delito”, alegó inicialmente el legislador de la oposición, quien en compañía de su abogado, Guillermo Duarte Cacavelos, logró postergar para este jueves 15 de octubre el desarrollo de su audiencia preliminar, fijada inicialmente ante el juez penal de garantías Yoan Paúl López.

Ante la consulta del periodista de judiciales de Nación Media, Aldo Insfrán, sobre su postura de eludir un juicio oral y público si realmente asume su inocencia, Filizzola respondió que “tiene un costo económico y personal tremendo, es una cuestión de orden público; la prescripción es una institución que justamente obliga al Estado y garantiza a toda persona en un tiempo oportuno. Yo soy abogado, tengo que actuar y ejercer mi defensa de acuerdo a lo que dice la ley”.

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Ante la insistencia del periodista acerca de si sus sobreseimientos previos respondían a la inexistencia del perjuicio o a la aplicación de chicanas procesales, el parlamentario reaccionó de manera alterada y con la voz entrecortada: “El sobreseimiento es el sobreseimiento. ¿Me vas a dejar hablar? Te pregunto si me vas a dejar hablar. Además, estoy apurado porque me tengo que ir a cumplir con mis deberes".

Finalmente, el legislador cuestionó la continuidad de la causa judicial: “Qué es lo que pretenden, tenerme procesado indefinidamente. Nadie, ninguna persona puede ser sometida de esta manera”, refirió, mientras la defensa sigue dilatando los plazos de la justicia.

El caso conocido como “comisarías de oro” investiga una supuesta lesión de confianza y un perjuicio patrimonial de aproximadamente 1.200 millones de guaraníes al Estado, originado durante la gestión de Rafael Filizzola como ministro del Interior (2008-2011) a raíz de presuntas irregularidades en la adjudicación y construcción de obras en comisarías. En cuanto al proceso judicial, este se ha visto dilatado durante años mediante una serie sucesiva de chicanas interpuestas por la defensa, lo que ha evitado la realización de un juicio oral y público definitivo, registrando sobreseimientos previos en 2022 y nuevas postergaciones de audiencias preliminares en medio de cuestionamientos sobre los plazos procesales.

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