El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, anunció que la próxima semana habría novedades sobre la devolución del cañón cristiano, que ya autorizó el presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Ayer, el medio brasileño O Globo anunció la decisión del mandatario del vecino país, tras el reclamo del Gobierno paraguayo, impulsado por el propio vicepresidente Alliana.
“La noticia fue demasiado positiva para el Paraguay, yo creo que con esto realmente el presidente Lula y el pueblo brasileño estarían teniendo un gesto histórico con el Paraguay, un gran gesto de fraternidad con Paraguay. Nosotros lo que menos queremos es abrir heridas y enfrentarnos con un pueblo hermano, queremos cerrar esas heridas que llevan más de 150 años”, dijo a la 730 AM el vicepresidente.
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Alliana indicó que por el momento no existe ninguna comunicación oficial sobre este anuncio, pero adelantó que esto se podría dar ya la próxima semana. “Quiero ser prudente, si bien ya hay conversaciones desde cancillería, todavía no se dio ninguna comunicación, tampoco desde la Cancillería paraguaya, pero esta semana va a haber noticias demasiado importantes con relación a esto”, refirió.
El vicepresidente Pedro Alliana realizó el reclamo de la devolución de uno de los trofeos de guerra más importantes para el Paraguay, tras las declaraciones del presidente Lula sobre la Guerra de la Triple Alianza, expresando que “un día, Paraguay decidió invadir Brasil”.
El pedido fue oficializado por parte del Gobierno paraguayo a través de la Cancillería nacional, y el presidente brasileño habría accedido al pedido, de acuerdo a los medios de su país.
El cañón cristiano es una imponente pieza de artillería de unas 12 toneladas creada con campanas de iglesias fundidas en Ybycuí, y actualmente yace en el Museo Histórico Nacional de Brasil, exhibido como un trofeo de la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870).
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Brasil elige Presidente y Congreso clave para el futuro de Jair Bolsonaro
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. El domingo, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo. Más de 158 millones de electores están convocados para elegir casi 1.800 cargos.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención. Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022. Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el senado. Jair Renan Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la cámara baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en 2025.
¿Revancha suprema?
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado. Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero. Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores.
Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes. “Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas. El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema.
Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes.
En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80 % de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
¿Sao Paulo de nuevo a la derecha?
El domingo también se celebra la primera vuelta de las elecciones para gobernador en los 26 estados y el Distrito Federal. En Sao Paulo, el estado más rico y poblado del país, con 44 millones de habitantes, el gobernador Tarcísio de Freitas es favorito para vencer por segunda vez consecutiva a Fernando Haddad, exministro de Lula. Cercano a la familia Bolsonaro y considerado un futuro presidenciable, Freitas apunta a ganar en primera vuelta y reforzar la campaña de Flávio Bolsonaro en un balotaje ante Lula.
En el estado de Rio de Janeiro, cuna y bastión del bolsonarismo, las encuestas anticipan un giro hacia la centroizquierda. El carismático exalcalde de la capital Eduardo Paes es favorito a la gobernación con el apoyo de Lula. El cargo estaba en manos del bolsonarista Claudio Castro, pero renunció este año en vísperas de ser inhabilitado por la justicia electoral por abuso de poder.
Fuente: AFP.
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Giro político, economía y Amazonía: las claves de las elecciones en Brasil
En medio de una profunda polarización, Brasil acude a las urnas el domingo para optar entre dos modelos de país propuestos por el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el derechista Flávio Bolsonaro. He aquí los principales asuntos en juego. América Latina giró a la derecha en los últimos años: Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y, más recientemente, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú.
Una victoria de Lula mantendría a Brasil, que concentra cerca de la mitad del PIB y de la población de Sudamérica, como el gran reducto de la izquierda en la región, junto a México. Flávio Bolsonaro sumaría al país a la ola de la derecha. Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getulio Vargas, relativiza sin embargo el peso de la ideología en las relaciones regionales.
“El alineamiento total entre estos países es más retórico que sustancial”, dice a la AFP. Lula, líder veterano y pragmático, mantiene vínculos normales con Kast y Paz. Con Argentina, socio estratégico comercial de Brasil, la relación cambió poco pese a los ataques de Milei contra el brasileño, recuerda Stuenkel.
La relación con Washington
Donald Trump, aliado del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, impuso aranceles punitivos a productos brasileños y sancionó a jueces y otros funcionarios. Si gana Lula, Washington seguirá recurriendo a amenazas y aranceles selectivos, sus “instrumentos permanentes de negociación coercitiva” para frenar los lazos con China, prevé Regiane Bressan, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de São Paulo.
Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, detrás de China. Con Flávio, habría un alineamiento con Washington, “al menos discursivo”, dice Bressan a la AFP. Pero cualquier alejamiento comercial de Pekín chocaría con “un veto inmediato” del poderoso sector del agronegocio, aliado del derechista, pero que tiene como principal cliente al país asiático.
Prueba para la democracia
Jair Bolsonaro atacó durante años, sin pruebas, el sistema de voto electrónico y nunca reconoció públicamente su derrota de 2022. El 8 de enero de 2023, miles de sus seguidores invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia para protestar contra un supuesto fraude. Al inicio de su campaña, Flávio sembró dudas sobre las urnas electrónicas, aunque luego afirmó que respetaría los resultados. Lula defendió la semana pasada ante la ONU un sistema electoral “moderno y robusto” y advirtió que no permitirá que “los enemigos de la democracia, internos y externos” atenten contra la voluntad popular.
El futuro de la corte suprema
El domingo se renovarán también íntegramente la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, de mayoría conservadora en los últimos años. Esto es importante también porque el próximo presidente podrá nombrar hasta cuatro de los once jueces de la corte suprema, que son ratificados por el Senado. En abril, la cámara alta rechazó al candidato de Lula al máximo tribunal, algo que no ocurría desde hace más de un siglo. Flávio Bolsonaro ha arremetido contra la corte y aboga por la destitución del juez Alexandre de Moraes, a cargo del juicio que condenó a 27 años de cárcel a su padre por golpismo.
La Amazonía y el cambio climático
Brasil es clave en la lucha contra el cambio climático por albergar la Amazonía, la mayor selva tropical del planeta. Pero el tema está ausente de la campaña, pese a que el 91 % de los brasileños considera importante que los candidatos presenten propuestas climáticas, según una encuesta de la empresa Ipsos difundida por el Observatorio do Clima. La deforestación cayó fuertemente durante el gobierno de Lula, que mantiene su promesa de acabar con ella para 2030.
Al mismo tiempo, el izquierdista apoya la exploración petrolera cerca de la desembocadura del Amazonas, con el argumento de que sus ingresos financiarán la transición energética. Flávio ha evitado atribuir el calentamiento global a la acción humana. Aun así, promete terminar con la deforestación en 2029, aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
Fuente: AFP.
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Lula y Flávio Bolsonaro definen en las urnas el rumbo de Brasil
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro se miden el domingo en la primera vuelta de las presidenciales de Brasil, que decidirán si la principal economía latinoamericana se mantiene a la izquierda o se suma a la ola derechista en la región alentada por Donald Trump. Los sondeos dan una ligera ventaja al veterano Lula, de 80 años, sobre el senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de 45.
La campaña mantuvo un tono menos belicoso que el que marcó el duelo de 2022, entre Lula y su némesis ultraderechista, hoy preso por intento de golpe de Estado tras perder esos comicios por poco. Pero estuvo salpicada por escándalos y acusaciones de corrupción, que alcanzaron al propio Flávio Bolsonaro.
Muchos brasileños se muestran cansados de ver prácticamente a los mismos actores en liza -Lula busca un cuarto mandato y los Bolsonaro luchan en su tercera elección consecutiva- y desconfían cada vez más de las instituciones. “Sigo indeciso. Porque la corrupción es tan descarada. Es difícil”, dice Joel da Silva, de 42 años, portero en Rio de Janeiro que ya votó por ambas opciones en elecciones pasadas. Lo más probable es que Lula y Flávio Bolsonaro deban luchar por cada voto de los casi 160 millones de electores en una segunda vuelta el 25 de octubre, en la que aparecen técnicamente empatados.
La sombra de Trump
Lula enarboló la bandera de la soberanía ante lo que denunció como el intervencionismo de Donald Trump, después de que aspirantes de derecha apoyados por el mandatario estadounidense se impusieran en las presidenciales de Chile, Colombia y Perú. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, lanzó el izquierdista en la Asamblea General de la ONU.
Hasta ahora Trump no apoyó explícitamente al hijo de su aliado Jair Bolsonaro, si bien recibió al senador este año en un encuentro privado en la Casa Blanca. Lula, que hizo campaña con el sombrero panamá que lleva desde que sufrió cáncer de piel, dice estar más en forma que nunca. Su tercer mandato no consecutivo se cierra con un desempleo en mínimos, una inflación bajo control, pero a la vez una economía que se desacelera y una inseguridad rampante.
En un intento de desempatar los sondeos, hizo guiños a las clases populares: subió la dotación de su programa de asistencia social Bolsa Familia y prohibió las apuestas en línea, una lacra que endeuda a millones de brasileños. “Sin querer idolatrar, es uno de los mayores presidentes que tuvo este país”, dice Israel Gomes, de 52 años, en el hotel que administra en Brasilia, frente a un retrato de un joven Lula. Pero el izquierdista nunca se sacudió la etiqueta que le puso la derecha de “ladrón”, tras la condena por corrupción que le llevó a la cárcel en 2018 antes de que fuera anulada por motivos de forma.
La promesa de mano dura
Flávio Bolsonaro fue designado candidato tras la pena de 27 años de prisión a su padre, líder indiscutible de la derecha brasileña que gobernó con ataques persistentes a las instituciones. De perfil bajo y poco conocido a nivel nacional hasta hace poco, asume sin complejos su condición de “hijo de”, aunque se presenta como una versión más moderada que el ultraderechista.
Su principal promesa: emular el modelo de mano dura contra el crimen del salvadoreño Nayib Bukele. El sastre Elias Camisero, de 74 años, votará por él para acabar con los grupos criminales que controlan barrios populares en grandes ciudades brasileñas. “Tiene que terminar. Hoy, en Brasil, quien manda es el crimen organizado”, dice a la AFP en Sao Paulo.
Flávio Bolsonaro dice que pasará página de la “incompetencia y corrupción” de los gobiernos de Lula. Pero es investigado por corrupción y lavado de dinero en la producción de un biopic sobre su padre, en parte financiado por un banquero detenido por estafa, Daniel Vorcaro. El senador admitió haberle pedido dinero, pero niega irregularidades.
Vorcaro habría además mantenido vínculos con un poderoso juez de la corta suprema. Esto desató una crisis inédita en el seno del máximo tribunal en plena campaña. “Hay cansancio del electorado, que piensa que todo el mundo es corrupto”, dijo a la AFP el profesor Joscimar Silva, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Brasilia.
Fuente: AFP.
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Brasil elige próximo Congreso, que puede definir el destino de Jair Bolsonaro
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. El domingo, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
Más de 158 millones de electores están convocados para elegir casi 1.800 cargos.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención.
Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022.
Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el senado.
Jair Renan Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la cámara baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en 2025.
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Revancha suprema
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado.
Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero. Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores.
Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes.
“Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas.
El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema.
Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes.
En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80 % de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
Fuente: AFP
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