El titular del Congreso Nacional, Basilio “Bachi” Núñez, anunció que dentro de 15 días presentará un anteproyecto denominado “Ley Antidespilfarro o ningún peso más”, que tiene como objetivo impedir que se apruebe o sostenga un presupuesto deficitario por encima de lo que establece la normativa de Responsabilidad Fiscal.
Núñez detalló que mediante su implementación se apuntará a blindar el equilibrio de las cuentas públicas y que los políticos paguen el costo del desequilibrio. “Esta es una ley de ningún peso más. Nosotros tenemos una ley de Responsabilidad Fiscal que fue aprobada en el gobierno de Horacio Cartes, en donde se debe respetar el índice del 1,5 % o el tope que puede aplicarse mediante ley en los casos excepcionales, pero que no deberá ser pasado”, comentó a los medios de comunicación.
Según el proyecto, si el resultado fiscal se mantiene deficitario durante varios meses consecutivos, el Poder Legislativo dispondrá de un periodo determinado para corregir la situación. Si no lo hace, se activará automáticamente un mecanismo similar al “shutdown o cierre parcial del Estado” aplicado en los Estados Unidos, que será adaptado a la realidad de nuestro país.
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La iniciativa establecerá que durante ese plazo se paralizarán las actividades no esenciales del Estado, no podrán generarse nuevos gastos, adjudicar contratos ni incorporar funcionarios, además de suspenderse las transferencias discrecionales.
Asimismo, dejarán de percibir sus salarios el presidente de la República, la vicepresidenta, ministros, secretarios, subsecretarios y parlamentarios nacionales.
También se aclara que los servicios esenciales continuarán funcionando con normalidad. Entre ellos figuran el pago de jubilaciones y pensiones, las asignaciones familiares, el seguro de desempleo, los servicios de salud, la seguridad, la defensa nacional y el sistema penitenciario.
A diferencia del modelo implementado en el país norteamericano, donde el cierre del gobierno se produce por la falta de aprobación del presupuesto, el proyecto planteado por Núñez estipula que el detonante será un déficit fiscal sostenido, con el propósito de que el gasto no esencial del Estado y los salarios de las máximas autoridades sean los primeros en verse afectados para forzar el equilibrio de las cuentas.

