En ministro del Interior, Enrique Riera, instó este jueves a los tres poderes del Estado a trabajar de forma coordinada para combatir la trata de personas sosteniendo que representa una de las formas más graves de la criminalidad organizada y lucrativa. Este 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas.
“La trata de personas es una problemática que interpela a toda la sociedad y exige una respuesta conjunta del Estado, del sector privado, de la cooperación internacional y de la ciudadanía toda”, comentó Riera en el marco del Foro Nacional de Prevención, Combate y Atención a la Trata de Personas “Paraguay Sin Trata”, en el Salón de Convenciones del Banco Central de Paraguay (BCP).
“Al impulsar este encuentro nos propusimos un objetivo muy claro, que cada institución, sector y actor involucrado en esta causa se sientan dignamente representados, quisimos construir un espacio donde convergen todas las voces que parte de la respuesta nacional frente a la trata de personas porque estamos convencidos que solamente a través de la articulación podemos enfrentar con eficiencia este crimen”, refirió el alto funcionario.
Riera argumentó que “este foro es una expresión de la voluntad del Estado paraguayo y del gobierno del presidente de la República, Santiago Peña de convocar, escuchar y trabajar conjuntamente con todos aquellos que aportan a la prevención, protección y atención a las víctimas.
El alto funcionario de Estado dijo que la trata de personas es considerada uno de los mayores crímenes altamente lucrativos que opera a través de redes estructuradas capaces de “captar, trasladar, alojar y explotar a las personas aprovechándose de situaciones de vulnerabilidad, desigualdad y exclusión social”.
Señaló además que “es una de las formas más graves de criminalidad organizada y una de las expresiones más crueles de vulneración de los derechos humanos. Las organizaciones criminales operan con gran capacidad de adaptación utilizando mecanismos cada vez más sofisticados de engaños, coerción y control muchas veces apoyados en tecnología digitales y conexiones transnacionales que dificulta su detención y persecución”.
Añadió que “la trata de personas no debe entenderse únicamente como un crimen contra una víctima en particular, sino como una amenaza a la seguridad, el Estado de Derecho y la dignidad humana”.

