Ministra de Trabajo desglosa parámetros a ser considerados para el ajuste salarial
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La ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Mónica Recalde, habló del proceso que el Gobierno inició para los cálculos de la actualización del salario mínimo legal. Detalló los parámetros a ser considerados para que el ajuste beneficie realmente al trabajador.
“Cuando hablamos de salario, nosotros tenemos que pensar no solo en el salario mínimo. Tenemos que pensar en una protección integral del ingreso al trabajador. Y es por eso que hay que poner sobre la mesa un paquete de medidas que tiendan a garantizar que el trabajador perciba por lo menos una proporción y se mantenga intacta esa proporción”, declaró al programa Fuego Cruzado del canal GEN y Universo 970AM/Nación Media.
Anunció que el Ejecutivo presentará un proyecto de disminución de los porcentajes de embargabilidad del salario, de modo a proteger los estipendios.
“Porque no es menos cierto de que hay un alto índice de endeudamiento también del trabajador que gana entre uno a dos salarios mínimos. Entonces, nosotros también tenemos que blindar y poner esas herramientas sobre la mesa, viendo la necesidad de protección del salario mínimo vital”, argumentó.
La ministra afirmó que hablar de salario mínimo siempre es un tema sensible porque afecta a una proporción interesante de la población y tiene efectos posteriores también dentro de la economía.
“Hay muchas cuestiones impositivas, tasas, contribuciones indexadas y también hay un efecto marginal dentro del espectro inflacionario que posteriormente se produce, aunque no lo hemos visto en los últimos años”, subrayó.
Recordó que desde el año pasado se viene debatiendo dentro del Ejecutivo y desde el Equipo Económico sobre cuáles serían las opciones disponibles.
“Nosotros siempre hemos dicho que existen dos salidas: una salida más larga que es una salida de un cambio legislativo. Y la otra salida siempre es la negociación, que las partes se sienten a discutir, pero con herramientas reales, válidas”, mencionó.
A su criterio, cuando la gente habla de economía se deben ofrecer soluciones económicas. “Y partiendo no solamente del salario sino de otros aspectos importantes que hacen a todo esto de la economía, como por ejemplo hablar sobre las nuevas inversiones”, indicó.
Se deben analizar los efectos inflacionarios y la productividad por sector, conforme expresó. “Cómo está comportándose hoy la productividad en el sector industrial, comercial, de servicios. Porque nuestra economía está basada en servicios principalmente”, remarcó.
“No es simplemente decir queremos que se ajuste 20 %, 30 % o dar un monto de G. 7.600.000 como hace poco veíamos en las manifestaciones que hacían los sindicatos, porque eso es totalmente irreal. Nosotros, como Estado, tenemos que ser sumamente responsables de no perder el equilibrio entre las relaciones laborales y tratar de mantener un ecosistema económico que pueda generar más puestos de trabajo”, añadió.
Conasam inició evaluación del salario mínimo con pedido sindical de ajuste del 20 %
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El Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) se reunió esta mañana en la sede del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), para dar inicio a la evaluación oficial al reajuste del salario mínimo. En esta instancia se presentaron representantes del sector público y el sector sindical, con la ausencia del sector empresarial.
El viceministro de Trabajo, César Segovia, comentó en conferencia de prensa que fueron recepcionados los pedidos de las centrales sindicales, quienes manifestaron la necesidad de un reajuste salarial no menor al 20 %. “Presentaron un estudio de una pérdida adquisitiva a la fecha de acuerdo a los datos del Índice de Precios al Consumidor y plantean que eso sea la base de las negociaciones”, dijo.
Manifestó que se analizarán variables y propuestas, teniendo en cuenta que el IPC no sería el instrumento más adecuado para realizar el reajuste del salario mínimo, y de acuerdo al marco legal después de los análisis realizados, permitiría que eventualmente el Ejecutivo pueda salir de dicha medición.
“Vamos a estar teniendo presentaciones realizadas por diferentes sectores, datos estadísticos, que puedan contribuir a que efectivamente el consejo pueda elevar la recomendación del ajuste pertinente”, explicó a los medios de prensa.
Igualmente se resolvió establecer cada miércoles como días de reuniones ordinarias, mientras que de forma extraordinaria se podrían estar realizando a pedido de los miembros.
El artículo 92 de la Constitución Nacional (CN) establece el “salario vital mínimo”. Desde su implementación, las normativas fueron modificando el monto correspondiente en concepto de salario obligatorio.
El texto constitucional, sin embargo, no dice que esta práctica tenga que constituirse en un problema en el mercado laboral. En efecto, el salario mínimo obligatorio por encima de la productividad expulsa a miles de personas hacia la informalidad, violando la libre contratación garantizada en nuestra CN.
La aplicación incorrecta del texto constitucional elevó el costo laboral a más del 25 por ciento a la fecha. Los trabajadores pagan el 9 por ciento (el neto percibido es menor) y los empleadores el 16,5 por ciento, en concepto de seguridad social.
El costo laboral del 25,5 por ciento en un país con baja inversión per cápita nominal de no más de 6 mil dólares produce irremediablemente dañinas consecuencias. El costo es elevado con el agravante que la retribución por la seguridad social no se corresponde con los multimillonarios aportes.
En ninguna parte de nuestra ley fundamental se establece la imposibilidad de acuerdos contractuales libres y voluntarios entre las partes. El artículo 86 de la CN dice que los habitantes “tienen derecho a un trabajo libremente escogido”. Es de tomarse en cuenta que en el ámbito jurídico laboral el trabajo implica la contraprestación de un salario.
De igual manera, el artículo 107 de la CN dice que “toda persona tiene derecho a dedicarse a la actividad económica lícita de su preferencia”, garantizándose “la competencia en el mercado”, lo que también incluye al laboral. Fue así que a lo largo de estos años en vez de aumentar el empleo formal, aumentó la informalidad que, por cierto, no significa directamente desempleo.
Para el profesor Ronald Coase, Nobel de Economía, las leyes acarrean costos. En su libro más influyente, “El problema del costo social”, Coase argumenta sobre los costos de negociar y hacer contratos, imposibilitando respuestas más eficientes si las personas actuaran de acuerdo a su propio discernimiento, intención y libertad.
Con el salario mínimo obligatorio –que actúa como un precio mínimo por encima del mercado– se logra lo contrario de lo que se pretende: aumenta el desempleo y la informalidad especialmente entre aquellos que aún no cuentan con la suficiente preparación, experiencia y conocimientos, esto es, entre los jóvenes, también castigados por la falta de acceso al crédito. Corregir este problema requerirá una mirada económica constitucional como nunca se ha hecho.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.
El presidente instruyó a la ministra de Trabajo a buscar un mecanismo que recupere el poder adquisitivo real, mientras el Gobierno impulsa una ley para evitar el "efecto arrastre" en multas e impuestos. Foto: Gentileza
Peña califica de “genuino” el reclamo obrero y ordena nuevo sistema para ajustar el salario
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El presidente de la República, Santiago Peña, calificó como un “reclamo genuino” el pedido de la clase trabajadora de recuperar el poder adquisitivo en el marco de las discusiones por el reajuste del salario mínimo.
Durante una reunión del Consejo de Ministros, el mandatario afirmó que el Gobierno no puede ser indiferente ante esta situación y ordenó definir un nuevo sistema de ajuste que defienda a los trabajadores sin poner en riesgo la generación de empleo.
La ministra de Trabajo, Mónica Recalde, confirmó que el salario mínimo será el tema central de la agenda oficial durante todo el mes de mayo. Además, reconoció que el monto de 60.000 guaraníes que arrojaría el método de cálculo actual es "insuficiente e injusto“, aunque aclaró que el Ejecutivo debe actuar como árbitro y no puede imponer un monto de forma unilateral.
Negociación basada en evidencias
Por primera vez, la mesa tripartita negociará con un soporte técnico ampliado. El Ministerio de Trabajo, junto con los ministerios de Industria y Economía, además del Banco Central del Paraguay (BCP), pondrán a disposición todas las evidencias posibles para equilibrar la discusión.
Este anuncio coincide con el pedido de los sindicatos, quienes ya habían manifestado su disconformidad con el mecanismo de inflación del BCP y solicitaron una reestructuración del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) para una negociación más amplia.
Ley de desindexación: clave para frenar la inflación
Para evitar que el aumento salarial se transfiera en incrementos automáticos de otros costos, el Consejo Consultivo acordó por unanimidad presentar un proyecto de ley para la desindexación de precios.
También se buscará desvincular el salario mínimo de impuestos, tasas y contribuciones que hoy suben de forma automática. Asimismo, se planteará en el proyecto incluir la reducción de los niveles de embargabilidad de los salarios para proteger el ingreso vital de las familias.
El Gobierno prevé oficializar esta propuesta ante el Congreso Nacional la próxima semana. Foto: Gentileza
Hacia un crecimiento del salario real
La meta del Ejecutivo es que el desarrollo económico se refleje en el “bolsillo de la gente” y que el salario real crezca para permitir que más personas abandonen la pobreza mediante el empleo formal.
“Mientras el desarrollo no llegue a la gente, no vamos a parar”, sentenció la ministraRecalde, subrayando el compromiso de construir un diálogo social justo y transparente.
Con una reducción del desempleo en 3,6 %, el sector privado liderando la creación de fuentes de trabajo, mayor participación femenina y debate por el ajuste salarial, Mónica Recalde explica la estrategia ante este nuevo escenario. Foto: Jorge Jara
Con una reducción del desempleo en 3,6 %, el sector privado liderando la creación de fuentes de trabajo, mayor participación femenina y debate por el ajuste salarial, Mónica Recalde explica la estrategia ante este nuevo escenario.
La cartera de Trabajo abarca muchas aristas, el empleo es un eje fundamental. ¿Cómo está evolucionando?
En el periodo 2024-2025 tuvimos un crecimiento bastante sostenido de la generación de empleo en Paraguay. Creció la ocupación, el empleo asalariado privado, mientras que el empleo público disminuyó y el trabado independiente se mantuvo constante.
Observamos que el mayor empuje que tuvo nuestro mercado laboral se dio por el sector empresarial, principalmente por la generación de puestos de trabajo en rubros específicos.
¿Qué sectores son los principales generadores de empleo?
El número uno es el sector comercio y servicios, que generó más de 100.000 empleos. Esto responde al modelo económico actual, basado principalmente en la actividad comercial y de los servicios, que tuvo un repunte muy importante en los últimos dos años.
Luego está el sector industrial, que tuvo un incremento muy importante, y después la construcción, que también creció, aunque de forma menos intensa que los otros sectores.
¿Y en materia de desempleo, cuál fue el comportamiento?
El nivel de desempleo cayó a un nivel muy bajo. Actualmente estamos en 3,6 %. Cuando empezamos esta administración estaba en 6,2 %, luego bajó a 5,6 % y ahora estamos en 3,6%. Es decir, hubo una caída de casi tres puntos porcentuales en dos años y medio, y lo interesante es que la reducción fue sostenida en casi todos los trimestres.
¿Realizando un comparativo con la región, cómo se encuentra Paragua en términos de desempleo?
Paraguay tiene uno de los niveles de desempleo más bajos de la región, comparado con países como Argentina, Uruguay, Chile o Brasil. Incluso México es el único país que está por debajo, con aproximadamente 2,6 %, pero en términos generales bien, ya que estamos rozando el pleno empleo.
El mayor empuje que tuvo el mercado laboral se dio por el sector empresarial, especialmente en comercio y servicios. Foto: Jorge Jara
¿Esto es un indicador más que positivo para la imagen país?
No necesariamente es negativo tener o mantener la tasa de desempleo, porque significa que todavía hay disponibilidad de la fuerza laboral en el mercado. Si llegan más inversiones o se expanden las industrias existentes, todavía hay personas disponibles para absorber, y eso evita tener que recurrir a mano de obra externa.
¿Qué otros movimientos se observaron dentro del mercado laboral?
Vimos un salto de personas que estaban en la inactividad y pasaron directamente a trabajar, sin pasar por la desocupación. Eso representa un dinamismo distinto. Además, el trabajo familiar no remunerado se redujo, con muchas personas que pasaron a empleos remunerados.
¿Podría aclarar la diferencia entre desempleo e inactividad?
El desempleo es una persona que estuvo buscando trabajo y no encontró. La persona inactiva es aquella que no trabaja ni está buscando empleo. Por ejemplo, amas de casa, estudiantes, jubilados o personas que no pueden incorporarse al trabajo. En tanto que el ocupado es quien tiene un empleo, ya sea asalariado, independiente, doméstico o incluso familiar no remunerado.
¿Respecto a la participación femenina, cómo se está desenvolviendo?
El incremento más importante que se dio en el 2025 de hecho fue la inclusión de mujeres al mercado de trabajo, con más de 74.000 mujeres que ingresaron, principalmente en el sector asalariado privado. Ese fue el posicionamiento más relevante dentro de la dinámica laboral reciente.
¿Qué acciones están encarando, alguna iniciativa que fomente el empleo formal?
Estamos en plena ejecución del programa de empleo circular con España, que Paraguay implementa por primera vez en el marco de un acuerdo. Permite que paraguayos vayan a trabajar de manera temporal, formal, con contrato, seguro social y visa laboral durante dure el programa o la campaña, porque son empresas agrícolas las que demandan de personal de campo.
¿Cómo se dio esta primera experiencia?
Tuvimos un primer grupo de 100 trabajadores que ya se encuentran en Huelva, que es una provincia de Andalucía, de las más de 2.000 postulaciones para esos puestos. El proceso incluyó reclutamiento, preselección y entrevistas con las empresas españolas.
Mónica Recalde, ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Foto: Jorge Jara
¿Qué perfil tienen los trabajadores seleccionados?
Son personas entre 22 y 44 años, principalmente del sector agrícola. Se reclutó gente de zonas como San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Misiones y Central. El grupo está compuesto por aproximadamente 60 hombres y 40 mujeres.
¿Cuáles son las condiciones laborales del programa, qué implica?
El salario es de alrededor de 60 euros por día, con seguro social incluido. También cuentan con alojamiento, pasaje de ida, y ya la vuelta es que deben costearse ellos con lo percibido. Como dije, es un trabajo temporal, durante la campaña agrícola, y este grupo estaría regresando en noviembre.
¿Cuándo culmine la campaña, pueden optar por quedarse o seguir?
Deben retornar al país, porque es un programa con retorno obligatorio. Sin embargo, pueden volver a participar hasta en cuatro ciclos, dependiendo de la demanda de las empresas.
¿Qué impacto se espera de este programa?
La idea es que los trabajadores adquieran nuevas habilidades, aprendan técnicas agrícolas y luego puedan aplicar ese conocimiento en sus propias fincas. También podrán ahorrar y acceder a créditos productivos al regresar.
¿Se puede esperar que se amplíe este programa a otros sectores?
Sí, especialmente en sectores como la construcción, porque España tiene una alta demanda de mano de obra por el envejecimiento de su población.
¿Por qué buscar a trabajadores de otro continente, por qué paraguayos?
Los extranjeros, inversionistas y en especial los españoles, valoran mucho la responsabilidad, capacidad de aprendizaje, adaptación y compromiso del paraguayo, además de la facilidad de integración cultural, y por el idioma mismo.
¿Con relación al salario mínimo, qué se está analizando?
Hasta el momento, como es de conocimiento, el salario mínimo tradicionalmente se ajusta por la inflación, pero hay que entender que la ley permite incorporar otras variables económicas. El análisis ya se inició en el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam).
¿Qué otras variables podrían considerarse?
Se pueden incluir indicadores como el PIB que es el crecimiento económico, o parámetros regionales del salario mínimo. Lo cierto es que la discusión está abierta para evaluar nuevos mecanismos de ajuste, y que la misma normativa lo estipula.
¿Cuál es el principal desafío en este aspecto?
El alto nivel de endeudamiento de los trabajadores y el impacto del costo de vida, especialmente en alimentos, transporte y vivienda, que representan la mayor parte del gasto de los hogares.
Entendemos que el reajuste merece nuevas variables de medición, y la propuesta debe venir de Conasam, que integra a representantes de tres sectores, por un lado, el gobierno con la figura del director del Empleo; los trabajadores que es el sector obrero; y los empleadores o patronal.