El exministro de Relaciones Exteriores, Euclides Acevedo, consideró que la guerra de Irán podría establecer un nuevo orden mundial, ocho décadas después de la conferencia de Yalta, a poco de culminar la Segunda Guerra Mundial; durante el análisis del conflicto bélico en Medio Oriente que ofreció en el programa “Fuego cruzado” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
“Nos interesa porque, mal que le pese a algunos apóstoles de la frustración y del desencanto, Paraguay forma parte del escenario mundial y estamos asistiendo a los últimos movimientos espasmódicos del orden dibujado en Yalta en 1945”, reflexionó, al citar a la ciudad ucraniana que reunió a los líderes Iósif Stalin (Unión Soviética), Winston Churchill (Reino Unido) y Franklin D. Roosevelt (Estados Unidos), poco antes de concluir la Segunda Guerra Mundial.
El político manifestó que estamos ante la incertidumbre de no saber qué perfiles tendrá el nuevo orden, “al que irremediablemente vamos a pertenecer”. “A cada nuevo orden internacional preceden traumas que casi siempre son bélicos, de carácter político, de consecuencias sociales y de naturaleza económica”, subrayó.
Dijo que a los paraguayos nos debe importar lo que sucede en el Medio Oriente porque primero somos un país dependiente del petróleo: “Si Irán no hubiera tenido petróleo, lo más probable es que a nadie le hubiera interesado e invadido. Si bien es cierto a Irán lo invadieron desde los seléucidas hasta los partos mongoles, Alejandro Magno, los británicos”.
A criterio del excanciller nacional, Paraguay puede ser objetivo militar de movimientos terroristas. “No nos olvidemos que en la Triple Frontera se diseñó, se dibujó un acto como el de la AMIA, hoy debidamente comprobado”, aludió sobre el ataque a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, en Buenos Aires, el 18 de julio de 1994, que mató a 85 personas. Por ello consideró que “de alguna manera es explicable el interés de lo que tenga que suceder sobre todo en el gobierno”.
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EE. UU. y China coinciden en que el estrecho de Ormuz “debe seguir abierto”
La Casa Blanca afirmó que el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz durante su encuentro este jueves en Pekín.
“Las dos partes estuvieron de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía”, dijo la Casa Blanca. Desde el inicio de la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán impone un cierre casi total de este paso por donde antes transitaba una quinta parte del comercio global de petróleo y gas.
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Desde abril, a pesar de la tregua vigente entre ambas partes, Estados Unidos responde con un bloqueo de los puertos iraníes. China se ve afectada directamente porque, según la firma de análisis del tráfico marítimo Kpler, más de la mitad del crudo que importa por vía marítima procede de Oriente Medio y transita por ese estrecho.
Según la Casa Blanca, Xi expresó en su encuentro con Trump su oposición a una “militarización” del paso y a la instauración de un peaje, como pretende Irán. En su comunicado, la parte estadounidense afirmó que ambos líderes habían mantenido “un buen encuentro” y no mencionó el espinoso tema de Taiwán.
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En cambio, Xi puso el énfasis en las diferencias de ambos países sobre esta isla con un gobierno democrático propio que Pekín considera como propia. “La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, afirmó durante la cumbre, según la cadena oficial CCTV.
“Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa”, advirtió.
Fuente: AFP
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Logística, un sector que no se detiene
Por: Alba Delvalle
Más allá de que el conflicto en Medio Oriente se dé a miles de kilómetros, la incertidumbre global que genera se traslada en el plano local. Volatilidad con costos más altos, menor previsibilidad y nuevas tensiones para empresas que dependen del comercio exterior.
La tensión en Medio Oriente puede parecer lejana, pero sus efectos se sienten rápidamente en Paraguay. En una economía como la nuestra, estrechamente conectada y dependiente del comercio exterior, cualquier disrupción en las rutas globales impacta casi de inmediato, expone Federico dos Santos, director de Navemar SA y Paramar SA, firmas del Grupo dos Santos relacionados con el sector logístico.
A nivel macroeconómico, la incertidumbre geopolítica no solo altera los mercados, sino que introduce volatilidad en fletes, seguros, rutas y tiempos de tránsito, complicando la planificación y elevando la complejidad de las cadenas logísticas, explica. Este escenario se traslada rápidamente al plano micro, afectando a importadores, exportadores, comerciantes y consumidores finales.
Si bien Paraguay no depende directamente del petróleo que transita por el Estrecho de Ormuz, el conflicto influye en el precio internacional del crudo y, en consecuencia, en los costos logísticos tanto globales como locales. Esto se traduce en mayores tarifas de transporte marítimo, fluvial, aéreo y terrestre, tanto en el ámbito internacional como doméstico.
De ahí que, el impacto más inmediato se observa en el petróleo y sus derivados. “El combustible representa aproximadamente el 30 % de los costos operativos del transporte, dependiendo de la modalidad. Por ello, los incrementos en su precio afectan directamente la rentabilidad de las empresas, especialmente cuando los ajustes tarifarios no pueden trasladarse de forma inmediata, generando un desfasaje temporal en la actualización de precios”, comenta.
A esto se suman disrupciones en las cadenas logísticas globales, como cambios en itinerarios de buques y aviones, congestión en rutas alternativas, saturación en puertos y aeropuertos, y un aumento general en la incertidumbre operativa.
Aunque el combustible es el factor más visible, existe un amplio conjunto de productos derivados del petróleo que impactan en la industria local. Ya se observan efectos en fertilizantes, textiles y packaging, incluyendo resinas y petroquímicos.
“En este escenario, la incertidumbre reduce la previsibilidad de costos y obliga a los proveedores a incorporar márgenes de cobertura ante posibles subas adicionales, lo que termina elevando aún más el costo de los productos”, expone.
Para dimensionar el impacto real a nivel local, algunos indicadores reflejan incrementos relevantes al comparar abril de 2025 con abril de 2026. En la hidrovía, por donde se transporta cerca del 80 % del comercio exterior del país, el costo referencial del bunker registró subas del orden del 70 %. En el transporte terrestre local, el diésel común a nivel mayorista aumentó alrededor del 15 %.
Federico, quien es economista, sostiene que, en paralelo a este contexto desafiante, Paraguay ha mantenido un crecimiento sostenido en el sector logístico en los últimos años. Si se compara 2025 con 2024, la importación y exportación de contenedores vía fluvial registró un crecimiento del 6,2 % interanual, alcanzando un récord histórico de más de 190.000 TEUs.
La carga aérea creció aproximadamente un 24 %, llegando a cerca de 40 millones de kilogramos, mientras que las exportaciones de soja, trigo y maíz aumentaron cerca del 5 % en volumen.
Estos indicadores reflejan un sector dinámico, cuya tendencia de expansión continúa también en este 2026, afirma. Por otro lado, se observa un fuerte crecimiento de la logística doméstica, impulsado principalmente por la llegada de empresas internacionales, especialmente brasileñas, que demandan servicios logísticos, así como por la creciente tendencia de empresas locales a tercerizar parcial o totalmente sus operaciones.
Este proceso está contribuyendo a la profesionalización del sector, con mayor incorporación de tecnología, equipamiento y mejores prácticas operativas. En términos generales, Paraguay presenta hoy un mercado logístico dinámico, con crecimiento en la mayoría de los segmentos, aunque enfrenta desafíos relevantes. El más inmediato es la volatilidad del precio del combustible y sus derivados.
A nivel empresarial, se suma un factor crítico, la relación comercial entre proveedores y clientes. La volatilidad de costos introduce fricciones inevitables y tensiona las negociaciones. Si bien, algunos contratos contemplan mecanismos de ajuste, en muchos casos no existe esa previsión, explica.
Al tratarse de shocks exógenos e inesperados, la recomposición de precios requiere flexibilidad y entendimiento de ambas partes; cuando esto no ocurre, se generan conflictos y desgaste en las relaciones comerciales.
A esta situación se agrega la depreciación del dólar frente al guaraní, que introduce una presión adicional sobre la estructura de costos. Mientras una parte significativa de los ingresos del sector está dolarizada, muchos costos operativos se encuentran en moneda local, lo que reduce la capacidad de cobertura y afecta los márgenes.
En decir, factores como el aumento del combustible, la dinámica cambiaria y la incertidumbre global configuran un panorama de cautela. De mantenerse el contexto actual, podría frenarse la expansión que ha tenido el sector logístico en los últimos años, aunque las perspectivas de mediano plazo continúan siendo positivas.
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Trump dice que podrían atacar objetivos restantes en Irán: “Están militarmente derrotados”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista emitida este domingo que solo tomaría dos semanas atacar “cada uno de los objetivos” restantes en Irán, y añadió que la república islámica ya está “militarmente derrotada”.
En la entrevista con la periodista independiente Sharyl Attkisson —la cual fue grabada la semana pasada—, también calificó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como un “tigre de papel” y acusó a los aliados de Washington de no haberle prestado asistencia en la campaña contra Teherán. “No estuvieron allí para ayudar”.
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Estos comentarios se conocen luego de que Irán anunciara, este domingo, que ha respondido a la última propuesta estadounidense para poner fin a un conflicto que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel. “Están militarmente derrotados. En su propia mente, tal vez no lo sepan. Pero creo que sí lo saben”, dijo Trump en la entrevista.
Sugirió que el ejército estadounidense podría “intervenir durante dos semanas más y atacar cada uno de los objetivos. Tenemos ciertos objetivos que deseábamos alcanzar —y probablemente ya hemos atacado el 70 % de ellos—, pero tenemos otros que, hipotéticamente, podríamos atacar”. “Pero incluso si no hiciéramos eso, ya saben, serían solo los toques finales”, lanzó.
Fuente: AFP
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Criminal sistema de incentivo de la Autoridad palestina
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
La diplomacia internacional en Medio Oriente suele tropezar con una barrera donde las declaraciones oficiales y los presupuestos estatales cuentan historias radicalmente distintas. El reciente informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos al Congreso sobre la Ley Taylor Force expone, sin matices, una de las dinámicas más espinosas para la seguridad en la región: la política de la Autoridad Palestina (AP) conocida como “Pay for slay” (Pagar por matar).
Para comprender la gravedad del asunto, es necesario mirar los números y su justificación. Durante el año 2025, la AP destinó 156 millones de dólares en pagos y beneficios a palestinos condenados por terrorismo y a las familias de aquellos fallecidos al cometer ataques.
No se trata de un daño colateral ni de una filtración de fondos; es un sistema de incentivos institucionalizado que choca frontalmente con los esfuerzos de estabilización en una zona donde la seguridad es, día a día, una cuestión de supervivencia.
El detonante legal para que Washington pusiera la lupa sobre estos fondos fue el asesinato de Taylor Force, un veterano estadounidense apuñalado en Tel Aviv en 2016. La ley que lleva su nombre traza una línea roja clara: no habrá asistencia económica estadounidense mientras la AP siga recompensando la violencia. Sin embargo, la respuesta desde Ramala no ha sido el desmantelamiento del sistema, sino un sofisticado ejercicio de rebranding burocrático.
Ante la presión de Occidente, la AP intentó canalizar estos pagos a través de una nueva agencia con un nombre aséptico: la Fundación Nacional Palestina para el Empoderamiento Económico (PNEEI). Vendida a la Unión Europea y a los donantes árabes como una reforma hacia la asistencia social legítima, la PNEEI resultó ser una fachada. Investigaciones y reportes de inteligencia revelaron que los terroristas y sus familias continuaban recibiendo pagos suplementarios, muchas veces mediante entregas de efectivo en oficinas de correos para evitar el escrutinio del sistema bancario formal.
El impacto táctico y estratégico de esta política es alarmante cuando se observa la realidad sobre el terreno. El informe estadounidense detalla casos de individuos liberados en recientes acuerdos de intercambio de rehenes –con historiales letales comprobados contra civiles– que salieron de prisión con “deudas” acumuladas a su favor por parte de la AP que superan los 350.000 dólares, además de estipendios mensuales vitalicios.
Este flujo de dinero revela una fractura profunda en la gobernanza palestina. Cuando la AP amagó con suspender o alterar levemente estos pagos para apaciguar a los donantes internacionales en enero de este año, enfrentó protestas inmediatas de exprisioneros en las calles de Belén. El sistema de pagos está tan arraigado en la base política y social que desmantelarlo supone un costo político que el liderazgo palestino, liderado por Mahmoud Abbas, no está dispuesto a asumir. El propio ministro de Finanzas palestino admitió públicamente que seguir pagando a los “mártires” era un “asunto fundamental y claro”, casi insuperable.
El interrogante estratégico que deja este escenario es ineludible para la comunidad internacional. Si el consenso diplomático occidental y de las potencias regionales proyecta a la Autoridad Palestina como el actor moderado, legítimo y necesario para asumir la gobernanza a largo plazo y la reconstrucción en los territorios palestinos, ¿cómo se reconcilia esta expectativa con un aparato estatal que no solo glorifica en sus libros de texto la violencia, sino que financia con cientos de millones de dólares a quienes aprietan el gatillo o detonan los explosivos?
Mientras la contabilidad oficial siga premiando el terrorismo, cualquier esfuerzo de paz sostenido seguirá naciendo con las cuentas en rojo.