Javier Giménez fue designado como el nuevo jefe de Gabinete Civil de la Presidencia por el mandatario Santiago Peña, a través del decreto 5510, emitido el 17 de febrero. Anteriormente se desempeñaba como ministro de Industrias y Comercio (MIC), sin embargo, durante la última reunión que Peña realizó con sus ministros, en la fecha mencionada, nombró a Giménez en este nuevo cargo.
El ministro asume este nuevo desafío en medio del fuerte reclamo del presidente a sus ministros, mostrar resultados en este “segundo tiempo del partido”, referencia que utilizó sobre la mitad del mandato de este Gobierno. En esta entrevista para La Nación/Nación Media, el jefe de Gabinete habla de estos nuevos desafíos, las proyecciones y sobre todo, la necesidad de mostrar estos resultados.
- En este segundo tiempo, del Gobierno, ¿cuáles son los principales desafíos, teniendo la exigencia del presidente a su Gabinete, pero también los fuertes reclamos en sectores específicos, los problemas en el Instituto de Previsión Social (IPS), Salud y Obras?
- El desafío es ejecutar ordenadamente y con plazos establecidos para concretar resultados. El presidente fue muy claro con nosotros, no hay margen para excusas, no hay margen para lentitud y menos para el error. En esta etapa tenemos que cosechar lo que ya hemos sembrado y cuidarlo para que los resultados lleguen a la gente.
Vamos a coordinar mejor el trabajo con los ministerios, acelerar la gestión, agilizar los procesos en algunos de ellos y asegurarnos de que cada acción tenga un impacto concreto en la vida de los paraguayos.
El tiempo se acorta y la ciudadanía exige resultados palpables. Iniciamos esta etapa con mucho optimismo y también con mucho compromiso. Queremos y vamos a dar más resultados para el ciudadano que es el centro de todos nuestros esfuerzos. Esa es la orientación clara. Resultados, resultados y resultados.
- ¿Cómo toma esta nueva responsabilidad en el Gobierno, el trabajo con los ministros, secretarios, y presidentes de las instituciones?
- Con responsabilidad, con compromiso y con sentido de urgencia. Con entusiasmo, responsabilidad y, sobre todo, con un fuerte compromiso de buscar soluciones para las necesidades más urgentes de los paraguayos. Vengo de 30 meses de trabajar ya con ministros, viceministros y equipos técnicos, debido a la transversalidad de mi cargo anterior. El Ministerio de Industria y Comercio es una cartera vinculada a casi todos los otros ministerios.
- La política de inversión y desarrollo que viene trabajando en estos dos años y medio el presidente, y en contraste a la exigencia de la ciudadanía, ¿cómo se dará en ese sentir en el día a día?
- La inversión y el desarrollo no son solo cifras, se sienten en la vida diaria de la gente. Justamente anunciamos que, del inicio del gobierno hasta ahora, 242.445 paraguayos más están ocupados, tienen un empleo, son 242.455 compatriotas que tienen una fuente de ingreso que les permitirá progresar, transformar sus vidas y la de sus familias.
Las políticas empezaron a impactar, se sienten en empleo formal, en cobertura de la alimentación escolar, en rutas y obras que conectan regiones, en más oportunidades para emprender. Estos 30 meses sentaron bases sólidas, pero ahora vamos a acelerar para que los más paraguayos vean y sientan los resultados en su día a día.
El presidente habla del “resurgir del gigante”: eso se traduce en que cada paraguayo tenga la oportunidad de mejorar su calidad de vida.
- Inversión del Estado, ¿cuáles son las proyecciones más importantes, ejemplo, Administración Nacional de Electricidad (Ande), Obras y Educación?
- Las inversiones estratégicas del Estado se concentran en tres pilares:
Energía. La Ande, como siempre digo, es una empresa estratégica, es fundamental para sostener la industria, atraer inversiones y garantizar competitividad, porque sin energía no hay desarrollo. La Ande debe y va a mejorar, porque es clave para el bienestar del ciudadano y el desarrollo del país.
Por otra parte, cada ruta, cada viaducto, autopista elevada, solución de transporte, no es un gasto, es inversión en competitividad y conectividad. Estamos llevando adelante proyectos emblemáticos como la ampliación y mejoramiento de la ruta PY01 que mejorará la forma de trasladarse de más de 2.600.000 paraguayos, ahorrando tiempo tanto para el ciudadano como para sectores productivos o el Plan 1.000 que está pavimentando más de 1.000 kilómetros en todos los departamentos del país por citar algunos.
En cuanto a la educación, Paraguay vive un momento económico muy bueno y aún tenemos tiempo de aprovechar nuestro bono demográfico, pero el crecimiento económico requiere capital humano preparado. La inversión educativa tiene que apuntar a formación técnica, digital y vinculación directa no solo con el sector productivo, sino también con las nuevas industrias, la digitalización y nuevos actores como la inteligencia artificial.
También es importante citar proyectos como Hambre Cero, que es la inversión y apuesta más grande del Estado para niños en edad escolar, orientada a mejorar el rendimiento académico. Las escuelas modelo que además de infraestructura de primer nivel incluyen equipamientos como los pupitres que dignifican cada escuela y crean un mejor ambiente para el aprendizaje. No menos importante es citar la nueva sede de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay, donde jóvenes paraguayos se preparan para conquistar el futuro con una formación verdaderamente competitiva a nivel internacional. Sin dudas, apostar por nuestro capital humano es uno de los pilares de este gobierno.