La postergación del tratamiento del proyecto de reforma de la Caja Fiscal por parte de la Cámara de Senadores dejó entrever diferencias de posturas entre los principales dirigentes gremialistas: Silvio Piris de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP) y Gabriel Espínola de la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay (OTEP-A).
Espínola fue contundente al manifestar que la huelga se mantenía en pie y que los docentes no iniciarán las clases el 23 de febrero, fecha establecida por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) para el inicio del año lectivo. En contrapartida, Piris se mostró moderado afirmando que con la postergación del proyecto de reforma no habría motivos para no iniciar las clases.
A esto se suma el cuestionamiento de Espínola a Piris por su participación activa en la política. Piris responde al sector disidente del Partido Colorado, está directamente relacionado con el expresidente Mario Abdo Benítez y el precandidato presidencial de este sector, Arnoldo Wiens.
“Silvio Piris no es la FEP, ni es la organización de magisterios, él es un personaje que está muy involucrado con el Partido Colorado. Cierta influencia debe tener en la federación, pero a nosotros no nos moviliza Silvio Piris. Anda por su cabeza, no lo podemos controlar todavía a pesar de las críticas que le hacemos en el marco de la lucha sindical”, expresó Espínola a la 1080 AM.
Así, el secretario general de la OTEP-A desacredita a Piris e intenta descenmarcarse de su figura como dirigente docente. Insiste en una postura más radical de llevar adelante una huelga nacional, mientras Piris expone otra postura, asegurando que existe un 95 % de probabilidad de que las clases inicien en la fecha establecida.
Mientras se da esta lucha de egos entre los principales líderes gremialistas docentes, que bajo presión y amenazas intentan frenar la urgente reforma de la Caja Fiscal, la comunidad educativa, estudiantes y padres de familias siguen expectantes si asistirán o no en fecha y forma a las instituciones educativas.

