A escasos días de abandonar el país, el embajador de la República de China (Taiwán) en Paraguay, José Chih-Cheng Han, pronunció emotivas palabras y destacó el cariño de los paraguayos.
“Mi hijo mayor está paraguayizado totalmente porque él llevó su propio termo con su tereré a Texas a estudiar en la Universidad. Y fíjense que su primera aspiración es regresar a ser ganadero”, expresó Han durante una cena de despedida en un conocido restaurante de Asunción.
Chih-Cheng Han cumple su misión diplomática de casi seis años en Paraguay y tanto es su afecto hacia nuestro país que anticipó que podría retornar a disfrutar de su jubilación en la región chaqueña.
“No se sorprendan después de 20 años ver a un chinito viejo con un sombrero tomando tereré allá en el Chaco”, dijo en medio de risas.
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El diplomático contó que en el año 1985 su padre había sido nombrado como embajador en Paraguay. “Pero él por cuestión familiar tuvo que declinar. Yo era joven y no sabía que mi papá no quiso salir. Entonces, finalmente yo tuve que tomar su relevo y vine acá”, comentó.
El embajador saliente resaltó que Paraguay es un país en el que se llega llorando y sale llorando. “Yo puedo comprobar, porque es un dicho en un nuestro servicio exterior. El llega llorando porque Paraguay es el país más lejos, pero sale llorando porque los paraguayos sí ganan el cariño de uno”, significó.
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