El exministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y del Interior, Arnaldo Giuzzio, acumula antecedentes de supuestos vínculos con capos narcos, e incluso de posible ayuda a escapar a algunos de ellos, lo que se suma su débil y mala gestión al frente de la institución antidrogas.
Estos vínculos no solo le costaron el cargo de ministro del Interior en el gobierno de Mario Abdo Benítez, sino también enfrenta un proceso judicial por cohecho pasivo agravado.
Uno de los principales vínculos es con Marcus Vinicius Espíndola, con quien mantenía un frecuente contacto, de acuerdo con la investigación del Ministerio Público en la causa judicial que enfrenta actualmente el ex titular de la Senad. Igualmente, intercambio de informaciones, y sospechas de que Giuzzio habría advertido a Espíndola del operativo Turf, que se realizó en el Paraná Country Club, de donde el supuesto narcotraficante logró escapar de la Senad.
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Marcus Vinicius fue capturado posteriormente en Brasil, donde está procesado por lavado de dinero, tráfico de drogas y tráfico de activos. En el marco de esta investigación desde Brasil se remitieron los informes de conversaciones entre Espíndola y Giuzzio, revelando una frecuente y “amistosa” comunicación entre ambos.
La “confianza” era tal que durante sus vacaciones en el Brasil, Giuzzio pidió prestada a Espíndola una camioneta para su movilidad, además ya como ministro del Interior, recibió al brasileño quien ofrecía la provisión de equipamientos y vehículos blindados para la Policía Nacional, a través de un contrato con el Estado paraguayo.
El nombre de Arnaldo Giuzzio también apareció en el caso del presunto líder de una estructura criminal, Alexandre Rodrigues Gomes, hijo del extinto diputado Eulalio “Lalo” Gomes. El exministro fue citado en algunos mensajes a través de la aplicación Sky ECC intercambiados entre Rodrigues y su padre, el exdiputado.
Estas conexiones revelan un patrón del exministro de Abdo con el crimen organizado y el narcotráfico, desde su gestión al frente de la Senad y el Ministerio del Interior, cargos claves en la lucha de este flagelo. Esto, sumado a una mala gestión con el combate al narcotráfico, como el levantamiento de controles en puertos, lo que supone la complacencia de Giuzzio para dejar el arco libre al crimen organizado.

