El presidente de la República, Santiago Peña, se refirió a la deuda del gobierno con empresas vialeras y farmacéuticas, que heredó de la gestión de Mario Abdo Benítez, además de un plan de obras prácticamente nulo, y prometió que su administración no dejará la misma situación para quien asuma el Ejecutivo en 2028. Explicó la transitoria presión financiera en el presupuesto, que se normalizará el próximo año.

El jefe de Estado comenzó describiendo su apuesta por la alimentación escolar y la inversión en seguridad: “Esta fue una decisión política mía, con contenido económico y social, en el caso de Hambre Cero, y del punto de vista de geopolítica y defensa nacional en la compra de los radares y de los aviones. Esa fue una decisión mía que le puso un estrés adicional a un presupuesto que ya venía agotándose de lo que fue el presupuesto del 2024. Y yo asumo esas consecuencias”

“Yo he hablado con los proveedores del almuerzo escolar, he hablado con los proveedores de las empresas viales, he hablado con la industria farmacéutica y les dije ‘señores, esto es un problema transitorio, no es un problema permanente’. Yo no voy a dejar esta administración en una situación como la que critiqué, que yo recibí en el año 2023. No va a ocurrir eso, olvídense. Y la dinámica, porque de vuelta es lo que conozco de esto, la dinámica de la obra pública tiene su ciclo”, señaló Peña.

Marito ejecutó obras de Cartes

“Cuando nosotros llegamos prácticamente no había obras licitadas. De hecho, el gobierno anterior se pasó ejecutando todas las obras que nosotros le habíamos dejado. Toditas las obras que hicieron en el periodo de Mario Abdo son obras que nosotros dejamos en el banco de proyectos y cuando nosotros llegamos, no encontramos prácticamente”, relató, aludiendo a su trabajo como ministro de Hacienda en el gobierno de Horacio Cartes (2013-2018).

“Y ahí salimos nosotros en el 2023, el 15 de agosto, a apretar, a acelerar los procesos, muchas de estas obras se fueron licitando y adjudicando en el 2024. Y el 2025 nos presiona con la ejecución de esas obras, pero esto después se va a ir normalizando. O sea, el ritmo de licitación y de adjudicación que tuvimos en el 2024 y en el 2025, ya no vamos a tener para adelante”, mencionó.

“Esto es parte de una previsibilidad que uno proyecta en un programa macroeconómico de mediano plazo. Esto es lo que hace el Ministerio de Economía. No es que planeás la obra de este año, no, no, vos planeas una obra pública, desde que se piensa en hacer la obra hasta que se culmina, pasan 10 años”, agregó.

“Es el promedio de una obra pública. Entonces, la obra pública tuvo que enfrentar el impacto más grande porque gran parte del presupuesto viene de financiamiento externo. Y nosotros utilizamos ese espacio fiscal para la compra de los radares y para la compra de los aviones”, admitió. Vino ahí. Entonces, el que más sufrió, y yo dije eso en un evento de Cavialpa en el puerto de Asunción, le dije ‘señores, yo quiero explicarles y quiero que escuchen de mi boca por qué este año estamos teniendo una ralentización en los pagos, pero esto se va a regularizar’”.

ADN de gestión

En el caso de salud pública, “el problema es mucho más complejo”, contó Peña, antes de describir el panorama, no solo de infraestructura y personal, sino también en la organización con medicamentos, por citar un caso. “Estamos ampliando la cobertura. La entrada de nuevos hospitales, la contratación de más personales nos está presionando. Entonces, estamos todavía trabajando en una mejora en la gestión previa”.

“Nosotros teníamos, ustedes saben, me fui al parque de Venezuela y realmente era un colador. No sabía cómo entraban los productos, cómo salían. Hay una pérdida enorme, robo de medicamentos. No tenemos simplemente. Hoy estamos licitando un centro de logística que nos va a permitir saber qué es lo que tenemos y qué es lo que no tenemos. Imagínense, tuvimos ahora un caso en el Hospital de Clínicas que le estaban dando productos vencidos. O sea, este es un problema estructural que, en febrero de este año, cuando ocurrió la desgracia de este niño que falleció en Villarrica, yo dije ‘toda la tribuna me pedía sacrificar a la ministra de salud y yo tenía el conocimiento de adentro que el problema no se cambiaba’, y yo podía ganar tiempo y oxígeno unos dos días o tres días, pero el problema está ahí”, describió.

“Entonces, ¿qué hice? Conformé a una comisión en materia de salud, hicimos prácticamente como una intervención. Le traje a la mesa al ministro de Economía, le traje al director de Contrataciones Públicas, a la ministra de Obras, porque había mucho vinculado. Algo que nunca se hizo”, destacó. Y nos reunimos regularmente y estamos haciendo cambios profundos en un ministerio que no tiene la estructura, no tiene en su ADN la gestión. Es un ministerio de médicos”.

Insistido nuevamente si cambiará a la ministra de Salud, de si está de acuerdo con el desempeño, Peña fue contundente: “No, no estoy conforme, porque yo soy parte de esa gestión. Porque el problema de salud no es solamente la ministra. Es un problema de la ministra, es un problema de infraestructura que tiene que trabajar el MOPC, es un problema de la DNCP, es un problema estructural que, te puedo asegurar, nunca antes el Poder Ejecutivo, de puertas para adentro, estuvo trabajando tan coordinado. ¿Estoy satisfecho? ¿Hay un nivel pleno?: no, no. Y genera esa tensión.

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