El presidente de la República, Santiago Peña, sostuvo su visión geopolítica basada en el vínculo diplomático con Washington (Estados Unidos), Jerusalén (Israel) y Taipéi (Taiwán), y explicó el escenario existente con la República Popular China, consultado por los periodistas invitados a su quinto pódcast, denominado “Paraguay adelante”, estrenado ayer domingo.
“Yo tengo una visión geopolítica, un triángulo geopolítico, que va de Washington a Jerusalén, subrayado Jerusalén, y va a Taipéi. O sea, esa visión, yo estoy convencido de lo más profundo de mi ser, y ojalá nunca cambie en el Paraguay”, dijo el mandatario, señalando que la ausencia de un trato político directo con el gigante asiático se debe “porque yo creo que el modelo que nosotros tenemos que buscar es un modelo que no depende de un país grande”.
“Nosotros ya tenemos nuestra China”, comentó el jefe de Estado. “Yo tuve esta conversación con el presidente de Lula (de Brasil) en múltiples oportunidades. Y yo le digo, ‘presidente, ¿vos querés que yo cruce el océano y vaya a una civilización, porque China no es un país, es una civilización de al menos 5.000 años?”.
“Y querés que trate de construir un vínculo con quien no tengo un tronco en común, con quien no comparto una visión común del mundo, porque ellos tienen una visión diferente, una cosmovisión diferente a la que tenemos nosotros -ciertamente con Europa tenemos una cosmovisión más similar-, pero (con China) tengo muchas cosas en contra”, continuó.
“Sin embargo, para mí tiene mucho más sentido cruzar el río Paraná y tratar de conquistar una región de 220 millones de habitantes, la octava potencia más grande del mundo”, comparó. “O sea, yo tengo mi China acá al lado. A mí me cuesta hoy ya convencerles a todos los brasileños que el Paraguay ya no es más la Triple Frontera, el centro del narcotráfico y la ilegalidad. Una visión que está cambiando dramáticamente”.
Confrontado sobre el supuesto beneficio que daría una macroeconomía china a nuestro país, Peña contestó: “Los datos te refutan. Vos mirás todos los países de América Latina que cambiaron de Taiwán a China y que cayeron en los brazos de la promesa del sueño chino. Todos están peor que Paraguay”. Respecto al puerto del gigante asiático en Lima, refirió: “Todito, una inversión china, no generó ni un empleo en Perú y no hay ni un operario, ni un operario. O sea, le están usando geográficamente un espacio”.

