El economista Jorge Garicoche indicó que las deudas del Estado con proveedores, en referencia a las reclamadas por tres sectores, constructoras, farmacéuticas y proveedores del programa Hambre Cero. En este sentido, señaló que, si bien las empresas están enteradas de que estos retrasos se pueden dar, se debe considerar que los mismas no duren mucho tiempo.
“Uno prevé, entiende que acá, en Tanzania, en Estados Unidos hay retrasos con el Estado. Una organización muy grande siempre tiene atrasos, empresas grandes en Paraguay, empresas que están en el top ten de mayores contribuyentes, le envías las facturas y claramente ya te dicen: te pago en 90, 120 días, porque tiene un procedimiento administrativo gigantesco, imagínate el Estado. Uno ya sabe que podría enfrentarse a tres o cuatro meses de atrasos, pero no un año”, dijo en entrevista para el programa “Fuego cruzado” del canal GEN/Nación Media.
Dijo además que, estos compromisos deben estar planificados y ajustados al presupuesto que maneja el Estado, teniendo en cuenta que hasta el momento no es muy claro cuánto es la deuda total que se tiene con las empresas.
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“Puede tener que ver con el compromiso que se va generando, a nosotros nos consta porque colaboramos con gremios de la construcción, y les dijimos que para tener un discurso serio vamos a revisar todos los contratos que se tienen para el 2026, todos los compromisos, uno a uno”, remarcó.
Garicoche expresó además, que esta deuda se podría redondear a un cierto monto, pero estos deben estar garantizados en el presupuesto y que existe un compromiso que en algún momento se planificó y se dijo que para el 2026 esto tiene que estar listo.
“Para poner números redondos, 1.000 millones de dólares tienen que entregar las constructoras al Estado paraguayo, eso está firmado contractualmente, ya sea por un gobierno anterior o el gobierno actual, hay 1.000 millones de dólares más o menos que tiene compromiso el MOPC de recibir el otro año y las constructoras de entregar, y el presupuesto es de 500”, sentenció.
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Cuidado con ahogarse en promedios
Christian Kennedy
Director de London Import
Según registros, la primera vez que se asienta de manera escrita este concepto, es con una historia en la India, donde un hombre evaluó la profundidad de un arroyo para ver si él y su hijo podrían cruzarlo.
El mismo, evaluandolo, encontró que en promedio, el arroyo era suficientemente seguro para que ambos lo crucen. Para no hacer el cuento largo, el resultado fue que el hijo se ahogó.
De ahí sale la frase y sus variaciones “Nunca cruces un río porque, en promedio, tiene medio metro de profundidad”.
En las empresas, los promedios nos pueden ahogar de distintas maneras. No solo porque nos arriesgamos sin entender bien las consecuencias, sino también porque abandonamos oportunidades al tomar ese promedio como una regla absoluta.
Por eso quiero compartir dos miradas: el promedio que nos da una falsa seguridad y el que esconde posibilidades.
Un promedio saludable de rentabilidad puede esconder problemas de gestión en productos, canales, clientes o inclusive equipos que generan pérdidas. Como el resultado general acompaña, quizás no profundizamos demasiado en cómo llegamos a él.
¿Qué pasa si baja la demanda de lo que “salva el resultado”? ¿Si las condiciones dejan de ser favorables en el canal que sí genera rentabilidad? ¿Si el cliente que nos hacía llegar a la meta se va a la competencia? ¿O si el proveedor de nuestra línea más rentable nos sube el costo?
Ahí nos encontramos con que estábamos cómodos sin entender cuánto dependíamos de unas pocas fuentes. Y cuando las cosas se complican, descubrimos que el río era más profundo de lo esperado y que no teníamos las herramientas ni para mantenernos a flote.
Hacer ese doble clic sobre los datos, comprenderlos y trabajar en mejorar lo que encontramos puede parecer innecesario cuando el número final cierra. Justamente ahí es cuando tenemos más espacio para hacerlo.
La segunda mirada es distinta, pero igual de importante: el promedio que esconde oportunidades.
Imaginen una campaña para una conferencia que necesita vender 300 lugares. Estamos empezando a pautar para generar expectativa, explicar de qué se trata y presentar a los expositores. Vemos que la publicidad ya llegó a más de 500.000 personas, lo cual parece alentador.
Sin embargo, al revisar las visitas a nuestra página, encontramos que la gente se queda, en promedio, solo cinco segundos. A primera impresión, un fracaso. Estamos atrayendo gente, pero nadie se queda a leer.
¿Nadie o es el promedio el que esconde algo? ¿Qué pasa si profundizamos un poco más?
Quizás hay cientos de personas que sí se tomaron varios minutos para leer el programa, conocer a los expositores y revisar cada detalle. Todavía no sabemos si van a comprar, pero tampoco podemos concluir que no hay interés porque la mayoría salió enseguida.
Si necesitamos 300 personas para que la conferencia sea un éxito, ¿no deberíamos entender mejor qué está pasando con ese grupo antes de descartar la campaña?
Los promedios nos ayudan a ordenar información. El problema aparece cuando los tomamos como una explicación suficiente y dejamos de mirar lo que hay detrás.
A veces ese detalle nos muestra qué debemos corregir. Otras veces, dónde tenemos una oportunidad. Para encontrar cualquiera de las dos cosas, siempre hay que medir la profundidad y los caminos probables en distintos puntos donde “buscamos cruzar el río” para llegar a nuestro objetivo.
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Caso ueno: millones de dólares en deudas no frenaron los lujos de Miguel Vázquez
Allanamientos exponen la vida de lujos que llevaba Miguel Vázquez, exCEO de ueno bank. Pese a que su empresa enfrentaba una deuda estimada en más de USD 340 millones, el empresario continuaba adquiriendo aviones, yates y vehículos, además de abrir más empresas fuera del país.
El banquero poseía una colección de automóviles de alta gama, entre ellos vehículos deportivos, camionetas SUV y modelos de reconocidas marcas internacionales.
La flota de vehículos de uso personal incluye un Porsche 911 GT3, un Bentley Continental GT, dos Mercedes-Benz Brabus, un BMW M2, un Audi RS e-tron GT, un Lexus y dos Toyota, según el informe policial. El valor del conjunto rondaría los US$ 1,4 millones, según un cálculo de precios de mercado.
Los distintos bienes del directivo imputado saltaron a la luz pública a través de los procedimientos llevados adelante por la Fiscalía y la Policía. En ese sentido, fueron incautados un yate de fabricación italiana y dos avionetas vinculadas a Vázquez.
Una de las aeronaves es modelo King Air 300 a hélice, matrícula ZP-DS, fue hallada en un hangar del aeropuerto en Luque. La otra es un Beechcraft, modelo B55, fabricado en 1979, con número de serie TC-2122 y matrícula paraguaya ZP-TLG, inscripto a nombre de Grupo Vázquez S.A.E.
También su residencia evidenció muestras de opulencia desmedida. El inmueble se encuentra en el barrio Mbocayaty de Asunción y se destaca por sus dimensiones, con una extensión cercana a una manzana. El predio está rodeado por murallas de unos tres metros de altura y dispone de numerosas comodidades, entre ellas una cancha de fútbol con césped sintético.
Asimismo, el yate hallado en las instalaciones del condominio privado Agua Vista, en la localidad de San Juan del Paraná, departamento de Itapúa, es de la marca Azimut y fue bautizado con el nombre de Zeus.
La Justicia ordenó el embargo preventivo de bienes y cuentas de Miguel Vázquez, otros directivos y empresas vinculadas a la entidad bancaria, hasta cubrir 70 millones de dólares y más de 1,6 billones de guaraníes.
La investigación se desarrolla después de que el Banco Central del Paraguay iniciara un procedimiento de resolución de ueno bank por graves problemas de solvencia.
Según los informes de la Superintendencia de Bancos del Banco Central del Paraguay (BCP), ueno bank habría otorgado millonarios préstamos a empresas vinculadas al mismo Grupo Vázquez, presuntamente superando los límites regulatorios establecidos.
La banca matriz detectó, tras realizar ajustes contables durante el proceso de regularización, un importante déficit en el índice de solvencia de la entidad, que cayó por debajo del 50 % del mínimo exigido por ley, situación que derivó en el cese de sus operaciones.
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Quien comparte colchón, comparte opinión
Marcelo Codas Frontanilla
marcelo@estudiocodas.com
Linkedln: Marcelo Codas Frontanilla
En todos los talleres centrados en la empresa familiar aparece la recurrente pregunta: “¿Qué hacemos con los familiares políticos?“. Ello es así porque existe una creencia instalada de que son esos allegados quienes generan los problemas. Dicho de otra forma: si no estuvieran, la familia empresaria funcionaría mejor.
Después de muchos años acompañando a empresas familiares me asiste el convencimiento de que ello no es así. Mi experiencia me dice algo distinto: los familiares políticos, en la gran mayoría de los casos, no generan el problema. Lo que hacen es poner en palabras algo que ya existe y que su cónyuge no se anima a decir, o directamente no ve.
Hay un viejo dicho que se aplica mucho a las empresas familiares: “Quien comparte colchón, comparte opinión”. Cuando uno de los miembros de la pareja integra una empresa familiar, el otro o la otra siempre opina. Es inevitable. Comparten la cama, la mesa, las preocupaciones. ¿Cómo no va a opinar?
El tema es que esa opinión, muchas veces, es compartida. Es decir, el empresario la hace suya porque en el fondo, razón hay en ella. Porque viene de alguien que lo conoce, que lo ve sin el filtro de la empresa.
Y ahí es donde se suelen generar inconvenientes con la familia, por falta de una debida canalización de esas ideas libremente expresadas.
Vi esta película muchas veces. El marido llega a su casa y cuenta que su hermano le faltó al respeto en la reunión. Su esposa, que lo quiere y lo “defiende” le dice: “No te dejes pisotear, vos valés más”. Al día siguiente, él llega a la empresa con esa frase en la cabeza. Contesta mal. Se endurece. Y su familia, lejos de ver a un socio defendiendo su postura, ve a su esposa metida en la empresa.
Nadie tiene mala intención, pero sí está mal el canal que la realidad impuso. La familia de sangre piensa: “Ella nos quiere manejar de afuera”. Quien había expresado su opinión piensa: “No me valora, no me escucha”. Y él, que está en el medio, se va quedando solo en los dos lugares.
¿Cuál es, entonces, la solución? No es pedirle a tu pareja que no opine. Eso es imposible. Quien comparte la vida, comparte la opinión. La solución está en aprender a canalizar.
En casa, tu rol es ser pareja: escuchar, agradecer la mirada externa, esa que vos perdiste por estar tan adentro.
En la empresa, tu rol es ser socio: filtrar esa opinión, quitarle la emoción, quedarte con el dato útil y presentarlo como una preocupación propia, con argumentos de empresa, no de familia.
Desde luego que las parejas que conviven y, en especial, aquellas que lo hacen un largo tiempo, ven las cosas en un único sentido y la influencia recíproca es habitual e imposible de evitar. Luego, la cuestión no radica en procurar evitar opiniones sino en canalizarlas adecuadamente.
Las empresas familiares que crecen no son las que prohíben las opiniones de los cónyuges. Son las que crean reglas claras para que esas opiniones no destruyan la confianza.
Y aquí vale este aserto de hierro: “Si no hay reglas, todo es personal. Si hay reglas, todo es profesional”
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Paraguay tiene margen para fortalecer la confianza de los mercados antes de emitir bonos en 2027
La evolución del sistema financiero y la respuesta de las autoridades serán claves para llegar en mejores condiciones a la próxima ventana de financiamiento internacional. Desde Moody’s consideran que el impacto de la crisis de Ueno Bank podría ser limitado si se gestiona de manera ordenada.
Paraguay todavía cuenta con varios meses para consolidar la confianza de los inversores internacionales antes de acudir nuevamente al mercado de capitales en busca de financiamiento. La próxima ventana de emisión de bonos soberanos, que habitualmente se desarrolla entre enero y marzo, estará precedida por un periodo en el que la evolución del escenario financiero local será determinante para las condiciones de acceso a los recursos.
En este contexto, la situación generada tras el proceso de resolución de Ueno Bank representa un desafío para el sistema financiero, aunque las primeras evaluaciones apuntan a que sus efectos podrían mantenerse acotados si las autoridades logran conducir el proceso de manera rápida y ordenada. La capacidad de respuesta institucional y la continuidad de las operaciones del resto de las entidades serán aspectos importantes para preservar la confianza en el mercado.
Por su parte, el economista Jorge Garicoche señaló que todavía es prematuro establecer cuáles serán las repercusiones del mercado internacional de bonos soberanos.
Reconoció que si Paraguay tuviera que salir actualmente a captar recursos, los inversionistas podrían exigir una prima de riesgo superior a la habitual. Sin embargo, destacó que todavía existe un margen de tiempo antes de la próxima ventana de emisión y expresó su expectativa de que las aguas se vayan calmando en materia económica y financiera.
También, la calificadora Moody’s evaluó que las consecuencias de la crisis de Ueno Bank para el conjunto del sector bancario podrían ser limitadas, siempre que el proceso de resolución se gestione adecuadamente. A septiembre de 2026, la entidad concentraba el 9 % de los depósitos y el 8 % de los préstamos del sistema financiero paraguayo, por lo que una salida ordenada resulta importante para evitar que las dificultades se extiendan a otros participantes.
La evaluación también destaca la capacidad del Fondo de Garantía de Depósitos para atender a los ahorristas cubiertos. A septiembre, el fondo contaba con US$ 1.600 millones de liquidez, aproximadamente el doble de los depósitos asegurados de Ueno Bank. Aunque existen saldos que superan el límite de cobertura y cuya recuperación dependerá de los activos residuales de la entidad, la disponibilidad de estos recursos constituye un respaldo para el proceso de atención a los depositantes.
Impulsar mejoras en el marco regulatorio
Otro aspecto señalado por Moody’s es que el episodio podría impulsar mejoras en el marco regulatorio y mayores exigencias de capital para las entidades financieras, en línea con los estándares internacionales de Basilea III. La calificadora considera que los bancos paraguayos cuentan con posiciones de capital suficientemente sólidas para absorber eventuales requerimientos adicionales. A septiembre, el capital regulatorio del sistema representaba el 17,1 % de los activos ponderados por riesgo.
De esta manera, los próximos meses serán importantes para consolidar la estabilidad del sistema financiero y fortalecer la percepción internacional sobre Paraguay. La evolución del proceso de resolución, junto con la respuesta de las autoridades, permitirá contar con un panorama más claro de cara a 2027, cuando el país vuelva a evaluar las condiciones para acceder al financiamiento externo.
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