La verdadera trama detrás de la caída del proyecto del rejuntado político que era el abdismo no se refería a la supuesta debilidad del Partido Colorado, sino a la traición interna que marcó a fuego la etapa final del gobierno anterior.

El expresidente Mario Abdo Benítez no solo maniobró para debilitar a su partido, sino que operó directamente contra su propio vicepresidente, Hugo Velázquez, cortándole la carrera presidencial para posicionar a Arnoldo Wiens como su delfín. El mismo secretario de Estado que dirigía el Ministerio de Obras Públicas, la cartera de Estado que manejaba un ingente presupuesto y que favorecía las licitaciones a aquellas empresas vialeras que adquirían el asfalto de las empresas del presidente.

De hecho, entre 2018 y 2023, las empresas de venta de asfalto Aldia SA y Createc SA, propiedad del expresidente, tuvieron una rentabilidad de unos USD 45 millones, que no están en su declaración jurada.

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Ese quiebre, ejecutado en plena campaña y a espaldas del Partido Colorado, dejó una herida que aún hoy resuena dentro de la ANR, ya que los mismos que traicionaron ayer al partido y se sirvieron del Estado para sus propios intereses, hoy se erigen en “críticos” y en los grandes salvadores de la patria.

Lejos de ser un actor externo, Arnoldo Wiens formó parte activa de esa jugada de la mano de quien era por entonces su jefe, el presidente de la República, que desde el sillón de López era la pieza clave de una operación que buscó forzar la sucesión desde el Palacio, utilizando presiones diplomáticas y movidas subterráneas.

Lo que revela la filtración del diario argentino Clarín, que señala la connivencia entre Abdo Benítez y el exembajador de EEUU, Marc Ostfield para perseguir a los enemigos políticos y dejar fuera de la carrera presidencial a Hugo Velázquez, no fue una falla política, fue una maniobra deliberada.

El impacto fue moral. La traición a Velázquez no solo fracturó al movimiento, sino que afianzó la idea de que Abdo sacrificaría a su propio vicepresidente con tal de instalar la continuidad de su proyecto con Arnoldo Wiens como su sucesor.

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Hoy, divulgada la filtración de la trama secreta entre el exmandatario y el exdiplomático, las voces son críticas no solo en el oficialismo actual sino entre los propios abdistas, como el senador Colym Soroka, que señaló antes del inicio de la sesión de la Cámara Alta que de comprobarse la veracidad de los hechos que denuncia Clarín son particularmente graves. “Si es cierta la traición es grave, lo lamentaría mucho. Nadie puede construir en la duda”, dijo el legislador.

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