Embajadora María José Argaña presentó sus cartas credenciales
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La embajadora de Paraguay, María José Argaña, presentó sus cartas credenciales ante el presidente de la República Helénica, Konstantínos Tasoúlas, en el Palacio Presidencial de Atenas. En el marco de la ceremonia de presentación de los embajadores concurrentes transmitió los saludos por parte del presidente de la República, Santiago Peña, al presidente Tasoúlas.
Así mismo, ratificó el compromiso de fortalecer las relaciones bilaterales, sustentadas en los valores compartidos con la democracia, la paz y la cooperación internacional. Con la presentación de la acreditación diplomática, Argaña inicia su misión en ese país.
La embajadora en esta ocasión se reunió con el jefe de Protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia, embajador Dimitrios S. Zevelakis. Además, de reunión de trabajo con el director para América del Norte, Latinoamérica y el Caribe, embajador Loukas Karatsolis, con quien abordó sobre el estado de la relación bilateral como puntos clave de interés común y las áreas prioritarias para el fortalecimiento de la cooperación y los vínculos entre ambos países.
Argaña expuso que la economía de Paraguay, actualmente se considera como una de las más sólidas y previsibles de América del Sur, y que se ha mantenido en una política económica responsable en un contexto regional complejo. Citó además la moneda estable, la baja inflación, la sostenibilidad fiscal y un crecimiento, como los más altos de la región en los últimos años.
Detalló además que, Paraguay se posiciona como una de las economías más dinámicas de la región, con un crecimiento económico del 5,9 % en el primer trimestre de 2025, mientras la región promedia apenas 2 %. Así también, presentó a Paraguay como uno de los mayores productores de energía limpia del mundo, posicionándolo como un socio estratégico para Grecia, que busca diversificar sus alianzas energéticas y tecnológicas.
Potencial energética
Otro punto resaltado por la embajadora, fue la generación de excedentes de hidroelectricidad, con una energía es estable, limpia y previsible, convierte a Paraguay en un proveedor confiable y en un modelo regional de gestión energética. “Grecia está fortaleciendo su seguridad energética y ampliando cooperación internacional. Paraguay puede presentarse como socio ideal en eficiencia energética y capacitación técnica”, detalla el informe diplomático.
La transferencia tecnológica en energías verdes, intercambio académico y técnico (ingeniería, hidrología, gestión de represas) y proyectos conjuntos en investigación energética, también fue otro de los temas abordados. Así también como el acceso a mercados, teniendo en cuenta que Paraguay con el acuerdo Mercosur-UE puede servir como plataforma para inversiones y productos griegos en América del Sur, con logística estable y bajo costo operativo.
La primera gran victoria de la diplomacia paraguaya de la posguerra
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Carlos Fleitas
Embajador
Fotos: Gentileza
¿Por qué una ciudad del Chaco paraguayo lleva el nombre de un presidente de los Estados Unidos? Durante años se llamó Villa Occidental y estuvo en el centro de una disputa territorial entre Paraguay y Argentina.
Tras el fallo favorable pronunciado por el presidente de EE. UU. Rutherford B. Hayes el 12 de noviembre de 1878, el Congreso paraguayo la rebautizó como Villa Hayes en el año 1879. Desde entonces, su nombre conserva la memoria de un laudo arbitral que permitió al Paraguay recuperar un territorio legítimo reclamado en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia.
El laudo Hayes fue el primero de los tres arbitrajes relevantes en la historia fronteriza del Paraguay. En 1938, después de la guerra del Chaco, otro fallo arbitral estableció la línea divisoria entre Paraguay y Bolivia.
Posteriormente, en 1969, un nuevo arbitraje resolvió la controversia sobre la ubicación del Hito VIII, en la zona del cerro Chovoreca. Cada uno tuvo un objeto y un contexto histórico diferente. El de 1878 se produjo cuando el Paraguay aún enfrentaba las profundas consecuencias políticas, económicas y territoriales de la guerra contra la Triple Alianza, donde necesitábamos con urgencia afianzar nuestra autoestima y nuestra soberanía nacional.
Debemos recordar que los arbitrajes pueden ser de derecho, cuando se estudian los justos títulos sobre la titularidad del territorio en cuestión, como lo fue el laudo Hayes, y el arbitraje de equidad (o ex aequo et bono) que es un método alternativo de resolución de conflictos, en el que el árbitro toma su decisión basándose en su leal saber y entender, buscando una alternativa sobre las mínimas aspiraciones de los litigantes, de tal manera que la resolución sea aceptable para todas las partes, como lo fue el laudo del 10 de octubre de 1938.
OCUPACIÓN ARGENTINA
Al finalizar la Guerra Grande, las fuerzas argentinas habían ocupado Villa Occidental, asentamiento ubicado frente a Asunción, mientras continuaban las negociaciones destinadas a establecer definitivamente los límites entre ambos países. Precisamente, uno de los principales puntos de desacuerdo era el territorio situado al oeste del río Paraguay.
El Tratado de Límites Machaín-Irigoyen, firmado el 3 de febrero de 1876 por Facundo Machaín y Bernardo de Irigoyen, reconoció como argentino el territorio situado al sur del brazo principal del río Pilcomayo. Pero el dominio del área comprendida entre ese río y el río Verde, incluida Villa Occidental, quedó sometido a un arbitraje.
Ambos países acordaron que el árbitro sería el presidente de los Estados Unidos y cada parte debía presentar los argumentos y antecedentes que considerara necesarios para justificar sus derechos sobre el territorio. La controversia dejaba así el terreno de la ocupación militar y pasaba al ámbito de la diplomacia y del derecho internacional.
En representación del Paraguay tuvo una actuación destacada Benjamín Aceval, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Washington, y José Falcón, quien colaboró en la recopilación de las informaciones, con mapas y testimonios relacionados con la presencia paraguaya en la región.
El historiador Hipólito Sánchez Quell destacó la colaboración entre Falcón y Aceval y recordó que, durante el homenaje ofrecido al diplomático a su regreso al país, este reconoció públicamente la contribución de Falcón al resultado del arbitraje.
Debemos recordar que este había sido encargado del Archivo de nuestro país, que fuera saqueado por fuerzas brasileñas en Piribebuy en agosto de 1869. No obstante, conocía de memoria todos los documentos obrantes en el mismo.
El 27 de marzo de 1878, Aceval presentó ante el secretario de Estado estadounidense William M. Evarts la memoria paraguaya destinada al presidente Hayes. La defensa se apoyó en antecedentes históricos, jurídicos y territoriales reunidos en el Paraguay. Argentina siguió el mismo procedimiento y presentó sus propios argumentos para sostener su reclamación.
PRESENTACIONES
Debemos mencionar que la Argentina presentó sus alegatos dos días antes de la finalización del plazo, publicando los mismos, por lo cual el delegado paraguayo tuvo tiempo de leerlo y rebatir punto por punto sus afirmaciones. La documentación fue presentada el último día del plazo establecido, siendo impecable la misma, pues presentaba los títulos que el Paraguay ostentaba para reclamar la titularidad del territorio y el rechazo de las alegaciones argentinas sobre el tema.
Debemos resaltar que el doctor Benjamín Aceval pudo obtener parte de la documentación que hace referencia a los derechos de nuestro país sobre ese territorio, que se hallaba en posesión del Brasil, y también los títulos obrantes en el Archivo de Indias en el Reino de España, gracias a una profunda investigación del tema.
El arbitraje enfrentó, por tanto, dos interpretaciones jurídicas e históricas acerca de la soberanía sobre un mismo territorio. Por un lado, la Argentina, que basaba su alegación en la pertenencia de este territorio en la Provincia del Río de la Plata y la del Paraguay, que demostraba títulos de posesión efectiva de dichas tierras como la colonización efectuada en la antigua Villa Burdeos, luego Villa Occidental, y los documentos de titularidad del territorio de la Provincia del Paraguay y que, en un tratado anterior de límites firmado con la Argentina en 1852, esta había aceptado que pertenecía al Paraguay.
La cuestión sometida al arbitraje no debía resolver la soberanía sobre todo el Chaco Boreal. Su competencia se limitaba a la zona comprendida entre el río Verde y el brazo principal del Pilcomayo.
“LEGAL Y JUSTO TÍTULO”
Después de examinar los argumentos presentados por las partes, Hayes emitió su decisión en Washington el 12 de noviembre de 1878. En ella declaró que la República del Paraguay tenía “legal y justo título” sobre el territorio en disputa y le adjudicó el área situada en la margen occidental del río Paraguay, entre el río Verde y el brazo principal del Pilcomayo.
El Paraguay, debilitado por la guerra y sometido todavía a fuertes presiones externas, obtuvo por medio de la diplomacia el reconocimiento de sus derechos sobre un territorio estratégico. Además, la decisión permitió además avanzar hacia el retiro de las fuerzas argentinas y la recuperación efectiva de Villa Occidental.
Meses después, en mayo de 1879, el Congreso paraguayo aprobó la ley que cambió el nombre de Villa Occidental por el de Villa Hayes. Posteriormente, el Gobierno tomó posesión de la localidad y se labró el acta correspondiente.
El cambio de nombre constituyó una expresión de gratitud hacia el presidente estadounidense. Al denominar Villa Hayes a la antigua Villa Occidental, el Estado vinculó de manera permanente la identidad de la ciudad con el acontecimiento que hizo posible su recuperación.
IMPORTANCIA DEL FALLO
La importancia del fallo se comprende al considerar que, después de la guerra contra la Triple Alianza, el país ya había cedido otros territorios a la Argentina y al Brasil. Esto evitó una nueva pérdida territorial e impidió que la jurisdicción argentina avanzara al norte del Pilcomayo y consolidó la soberanía paraguaya sobre ese sector del Chaco Boreal.
La importancia del laudo Hayes no radica solamente en la extensión del territorio reconocido legítimamente al Paraguay, sino que debe comprenderse dentro del difícil proceso de reconstrucción nacional iniciado después de la guerra contra la Triple Alianza. En un escenario marcado por la ocupación extranjera y la fragilidad institucional, el país consiguió defender sus derechos.
Así, el 12 de noviembre de 1878, el laudo demostró que, incluso en condiciones profundamente adversas, la diplomacia paraguaya podía convertirse en un instrumento eficaz para la defensa de la soberanía. Más de un siglo después, el nombre de Villa Hayes continúa recordando aquel episodio y a quienes participaron en la defensa de los derechos del Paraguay sobre el Chaco Boreal como lo fueron el doctor Benjamín Aceval y don José Falcón.
Debemos destacar que el arbitraje internacional nace como un método de resolución de conflictos alternativo a la administración de justicia, en el cual las partes acuerdan someter libremente la resolución de una disputa a una o varias personas imparciales, denominadas árbitros, facultadas a dictaminar sobre la misma una decisión definitiva y obligatoria para las partes (denominada laudo arbitral), con carácter de cosa juzgada y fuerza ejecutoria.
GRAN VICTORIA DIPLOMÁTICA
Este laudo arbitral constituye la primera gran victoria de la diplomacia paraguaya en la posguerra de la Triple Alianza, la cual reafirmó el sentimiento de identidad nacional y pertenencia a nuestro suelo patrio, constituyendo uno de los sólidos argumentos jurídicos esgrimidos posteriormente en nuestro conflicto con Bolivia sobre la titularidad del Chaco Boreal.
Para finalizar, deseo señalar que la patria es espíritu y sentimiento. Ello significa que el ser de la patria se funda en una acumulación de valores propios, con los que se enlaza a los hijos de un territorio con el suelo que habitan, por lo cual la gran victoria del laudo Hayes constituye la victoria de un pueblo que jamás se rindió, pese a las circunstancias adversas de la historia, y siguió sosteniendo las banderas de la defensa de la integridad territorial, llegando incluso nuevamente a derramar la sangre de sus hijos en una nueva guerra internacional, esta vez con Bolivia, en defensa de su sagrado suelo patrio.
Magalí Mazó conoce de cerca la realidad del productor, una perspectiva clave para desarrollar estrategias de comunicación conectadas con las necesidades del agro.
Se declara una eterna aprendiz, experimenta con inteligencia artificial y busca inspiración en industrias que van de la moda al consumo masivo. Después de 23 años en el marketing agropecuario, Magalí Mazó defiende con convicción que la tecnología puede transformar el negocio, pero son las personas quienes construyen las marcas.
La curiosidad parece ser uno de los motores de Magalí Mazó. No importa cuán consolidada esté una herramienta o cuánto tiempo lleve trabajando en una industria, siempre hay algo nuevo que probar o una manera diferente de hacer las cosas.
Y es que a nuestra protagonista le entusiasma experimentar con inteligencia artificial, descubrir aplicaciones, analizar y encontrar nuevas posibilidades para la comunicación. Se define como una eterna aprendiz y, después de 23 años de trayectoria, esa disposición a seguir descubriendo es una de sus mejores herramientas.
Su interés por la innovación no termina en la pantalla. También busca inspiración en congresos de marketing, tecnología y moda, en Paraguay y en el exterior. Pero, ¿por qué mirar otros sectores y no solo el agro? Porque, si todos observan a los mismos competidores, las ideas corren el riesgo de parecerse demasiado. De allí que, Magalí prefiere ampliar el horizonte.
El fútbol y el orgullo paraguayo son parte de esos sentimientos colectivos que Magalí identifica como oportunidades para acercar las marcas a las personas.
“El futuro del marketing en el agro es tecnológico, pero por sobre todo humano”, aseguró la estratega de Marketing y Comunicación. Esta frase sintetiza su filosofía. Para ella, la tecnología abre posibilidades extraordinarias, pero su valor depende de la capacidad de convertirla en soluciones relevantes.
“La IA nos da velocidad y capacidad de análisis. Las personas seguimos aportando el criterio, la creatividad y la confianza”, añadió.
Para entender de dónde nace esta mirada, hay que volver a sus primeros años en el marketing. Aunque desarrolló su carrera en un sector técnico, una de sus grandes fuentes de inspiración estuvo fuera del agro. Le fascinaban grandes marcas capaces de generar emociones y diferenciar productos similares a los de sus competidores. Quería entender cómo una marca podía convertirse en algo más que una elección comercial: cómo lograba despertar sentimientos, construir recuerdos y permanecer en la vida de las personas.
Aquella inquietud terminó marcando su manera de pensar. En vez de comunicar características, miró la relación que una empresa construye con quienes confían en ella.
La estratega en Marketing forma parte de la comisión de Innovar Mujer, un espacio que destaca el liderazgo femenino y la contribución de las mujeres al desarrollo del sector agropecuario.
En la estrategia de Magalí, el agricultor ocupa el centro de la historia. No es un público al que hay que llegar con un mensaje, sino el protagonista de una actividad que exige conocimiento y decisiones capaces de definir el resultado de todo un año.
“En el agro, el héroe es el productor”, sostuvo dejando entrever su manera de concebir las campañas, aquellas que destacan las experiencias que conectan con la familia, la comunidad y las pasiones compartidas. El patrocinio de la Casa Albirroja es un ejemplo de cómo una marca puede acercarse a su público desde un sentimiento colectivo: el orgullo paraguayo.
Esa perspectiva también explica por qué considera que la construcción de una marca no puede quedar exclusivamente en manos del departamento de marketing. Un ingeniero agrónomo, un asesor comercial y un técnico comunican tanto como una campaña cuando interactúan con el productor. Cada conversación, recomendación y respuesta contribuye a formar una percepción de la empresa. “Las marcas no se humanizan solamente a través de campañas. Se humanizan a través de las personas que las representan”, recalcó.
Compartir experiencias y aprendizajes con otras mujeres del sector contribuye a visibilizar el liderazgo femenino y fortalecer su presencia en el agro.
Para Magalí, quien se desempeña como comunicadora en el rubro de agronegocios, esta es una responsabilidad compartida, ya que el Marketing debe estar conectado con ventas, asistencia técnica, desarrollo de productos y los equipos que conocen de primera mano la realidad del campo. Magalí no duda en decir que la estrategia necesita escuchar a quienes están allí todos los días, porque son ellos quienes detectan problemas, comprenden inquietudes y descubren necesidades.
Más allá de los datos. El productor paraguayo cambió, hoy conoce mejor su suelo, utiliza maquinaria avanzada, compara alternativas y llega a las decisiones comerciales con más información. Por eso, comunicar una innovación exige explicar cómo funciona, qué problema resuelve y qué beneficios concretos puede aportar.
Magalí también señaló el aspecto generacional como una ventaja. Mientras los padres y abuelos transmiten conocimiento de la tierra y valores de años; los hijos incorporan nuevas formas de administrar: ella propone aprovechar lo que cada generación puede enseñar a la otra.
Tras más de dos décadas de experiencia, Magalí sigue explorando herramientas y buscando nuevas perspectivas. Su trayectoria combina disciplina, la agilidad para convertir ideas en proyectos y la convicción de que ninguna estrategia funciona de manera aislada de las personas que la hacen posible.
“La confianza no se automatiza”, acotó. Explicó que las relaciones comerciales se sostienen en base a saber escuchar, comprender, cumplir y acompañar. “Se pueden automatizar tareas, multiplicar los canales y analizar cantidades extraordinarias de información, pero ganarse la confianza de un productor sigue dependiendo de algo mucho más difícil de programar: demostrar, con hechos y a lo largo del tiempo, que detrás de una marca hay personas dispuestas a cumplir lo que prometen”, concluyó.
El embajador Alejandro Rubín presentó sus cartas credenciales al presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, en el Palacio Presidencial de Nicosia. Foto: Gentileza
Embajador Alejandro Rubín presentó sus cartas credenciales ante el gobierno de Chipre
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El embajador paraguayo ante el Estado de Israel, Alejandro Rubín, presentó este viernes sus cartas credenciales a Nikos Christodoulides, presidente de la República de Chipre, donde ejerce la representación diplomática concurrente. El acto protocolar se realizó en la sede del Palacio Presidencial de Nicosia.
La ceremonia coincide con los 25 años de relaciones diplomáticas entre Paraguay y Chipre y da inicio a una nueva etapa de la concurrencia diplomática, ahora desde la embajada del Paraguay en Israel, con sede en Jerusalén.
Durante su discurso, el gobernante agradeció especialmente la participación de militares paraguayos en la misión de paz de Naciones Unidas en Chipre y expresó su interés en ampliar nuestras relaciones, el comercio y la cooperación.
“Esta nueva responsabilidad nos permitirá estar más cerca de Chipre, mantener un contacto directo y trabajar para que nuestros países aprovechen mejor las oportunidades que tienen por delante”, expresó el diplomático paraguayo a través de una publicación en su cuenta oficial en Instagram.
El embajador Rubín agradeció al presidente Christodoulides y al Gobierno de Chipre por el recibimiento.
Mediante un decreto publicado el 26 de diciembre de 2023, el Poder Ejecutivo nombró a Alejandro Rubín Cymerman como embajador extraordinario y plenipotenciario de la República del Paraguay en Israel. El objetivo apunta a fortalecer las relaciones diplomáticas.
El Gobierno también oficializó su nombramiento como embajador concurrente ante la República de Chipre, facilitando las relaciones bilaterales con este país de la Unión Europea desde su sede en Jerusalén. En octubre de este año ambos países conmemoran 25 años de relaciones diplomáticas.