El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, participó de la tercera edición del Desayuno Nacional de Oración, organizado por la Asociación de Iglesias Evangélicas de Paraguay y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
En su intervención, destacó el papel histórico y presente de la iglesia en la vida nacional, subrayando la importancia de preservar “el espíritu de nuestra nación y el norte de nuestra republica”.
El encuentro, realizado en el Centro de Convenciones Mariscal, reunió a autoridades de los tres poderes del Estado, líderes religiosos y representantes de distintos sectores sociales, con el propósito de reafirmar un legado de más de un siglo de servicio al prójimo.
Recordó que, en recientes encuentros internacionales donde le tocó exponer la visión del Paraguay y la defensa con respecto a los principios y valores fundamentales de la civilización, recibió de líderes religiosos un llamado a resguardar “el alma del país” frente a los desafíos culturales y espirituales que enfrentan otras naciones.
“Nuestro país puede no ser el más rico y grande en territorio, pero posee una profunda reverencia a Dios y una riqueza del alma que debemos cuidar. La tarea de la iglesia hoy más que nunca es ser sal de la tierra”, expresó.
Defensa de la vida y la familia
El presidente de Diputados resaltó además la importancia de los principios y valores judeocristianos como base de la civilización occidental, mencionando que la Constitución Nacional misma invoca a Dios en su preámbulo y establece la defensa de la vida desde la concepción y la familia, la unión entre el hombre y la mujer, como pilar fundamental de la sociedad.
Asimismo, el legislador advirtió sobre tendencias globales que buscan separar la conducción del Estado de la fe del ser humano, postura que consideró incompatible con la esencia misma de la persona.
“Es imposible separar al ser humano de la fe. Fuimos creados por Dios y llevamos parte de su esencia. Solo en él la humanidad encuentra su plenitud, y ese es un principio que voy a defender siempre”, manifestó.
En otro momento de su discurso, el diputado expuso su preocupación por los ataques a la fe y a la vida en distintas regiones del mundo, señalando que dichas posturas responden a visiones “terriblemente egoístas”.
Finalmente, lanzó un mensaje de esperanza y confianza, citando pasajes bíblicos para alentar a la ciudadanía a enfrentar los desafíos que enfrenta nuestra nación, como salud de calidad, mejor educación y más seguridad, con fortaleza espiritual.
“Cuando miramos a Dios y buscamos una respuesta de Dios, nuestros problemas dejan de ser solo nuestros. Si él es con nosotros, ¿quién contra nosotros?”, sostuvo.
Alentó, seguidamente, a que Paraguay continúe desarrollándose en prosperidad y equidad, sin renunciar a los valores que lo caracterizan como nación: “Que Paraguay siga siendo bastión de la fe y de los principios que sostienen nuestra civilización”.
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