El Ministerio de Relaciones Exteriores informó a través de sus redes sociales, que en la mañana de este jueves detectó una vulneración en su cuenta oficial en la red social X. Al respecto, resaltan que la rápida intervención impidió que la cuenta sea hackeada.
El comunicado oficial destaca que ni bien se detectó el intento de intromisión se activaron todos los protocolos de seguridad que permitió controlar la situación.
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“La rápida actuación de nuestro equipo técnico y la aplicación inmediata de los protocolos de seguridad establecidos, permitieron controlar la situación en cuestión de minutos”, expresa parte del comunicado.
Desde la Cancillería señalaron además que la cuenta oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay en su red social X, sigue bajo dominio institucional y no dejó de funcionar.
“La cuenta no dejó de funcionar y la operatividad no se vio afectada. Se han tomado todas las medidas correctivas necesarias para reforzar la seguridad de nuestras plataformas y prevenir futuros incidentes”, destaca el informe oficial.
Asimismo, indicaron que ya se dio informe a las autoridades pertinentes del Ministerio Público que se encargará de llevar la correspondiente investigación del intento de intrusión de la cuenta oficial de la Cancillería.
Cabe recordar que desde el pasado 10 de mayo de 2025, el Ministerio de Tecnología de la Información y la Comunicación (MITIC) ha logrado identificar una serie de ciberataques a instituciones del Estado, a través del equipo técnico especializado del CERT-PY, que trabaja en coordinación con los Responsables de Seguridad de la Información de cada organismo afectado.
Desde ese momento, se activaron de inmediato los protocolos de respuesta establecidos para cada tipo de incidente, priorizando la contención y neutralización de las amenazas. Han llevado adelante análisis exhaustivos y la implementación inmediata de mejores prácticas de seguridad, mediante el uso de herramientas especializadas.
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Estafas digitales: alertan sobre mensajes falsos que buscan robar datos bancarios
El uso de mensajes de texto, WhatsApp y redes sociales para concretar estafas digitales mantiene en alerta a las autoridades. Los delincuentes recurren a comunicaciones que simulan provenir de instituciones públicas, bancos o servicios conocidos para engañar a los usuarios y obtener información confidencial, como contraseñas, códigos de verificación y datos bancarios.
Ante este escenario, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) recordó la importancia de verificar la autenticidad de los mensajes y enlaces antes de hacer clic o realizar cualquier operación en línea. La advertencia apunta especialmente a los contenidos que circulan por plataformas digitales y que pueden generar confusión entre los usuarios.
Una de las modalidades consiste en enviar mensajes que prometen devoluciones de dinero, beneficios económicos o soluciones inmediatas a determinados inconvenientes. Bajo estas excusas, los estafadores buscan que las personas ingresen a enlaces fraudulentos, compartan sus datos personales o incluso realicen transferencias.
Desde la institución recomiendan evitar los enlaces de procedencia desconocida y no proporcionar información sensible a través de mensajes o publicaciones. También sugieren desconfiar de las comunicaciones que solicitan acciones urgentes o condicionan la entrega de supuestos beneficios a cambio de datos o dinero.
Otro aspecto señalado es la circulación de publicaciones falsas que pueden ser compartidas entre usuarios sin una comprobación previa. Esta práctica contribuye a ampliar el alcance de los engaños y facilita que más personas queden expuestas a posibles fraudes.
Para reducir los riesgos, la recomendación es realizar las consultas directamente en los sitios web y canales oficiales de las instituciones o entidades financieras involucradas. Verificar el origen de una comunicación antes de responder, compartir información o concretar una transacción puede evitar pérdidas económicas y proteger los datos personales.
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Portal Paraguay mantiene sus trámites gratuitos pese a la suspensión temporal de pagos digitales
Los servicios gratuitos del Portal Paraguay continúan funcionando con normalidad, pese a la suspensión temporal del botón de pago en línea, una medida que afecta únicamente a las gestiones que requieren el abono de aranceles. Así lo informó el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), que detalló las alternativas disponibles para los usuarios mientras se restablece esta funcionalidad.
La plataforma digital permite a los ciudadanos acceder a distintos servicios y realizar gestiones sin necesidad de trasladarse hasta las instituciones públicas. En ese contexto, la interrupción del sistema de pagos no representa una paralización general del portal, ya que las prestaciones que no tienen costo siguen habilitadas.
Para quienes necesiten completar trámites arancelados, la alternativa temporal será acudir de manera presencial a abonar el monto, donde podrán realizar el pago de los importes establecidos y avanzar con sus gestiones.
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Desde el Mitic señalaron que la recuperación del botón de pago será comunicada oportunamente a través de los canales oficiales del Gobierno. De esta manera, los usuarios podrán conocer cuándo volverá a estar disponible esta opción para completar sus trámites de forma digital.
Mientras tanto, se recomienda verificar la información mediante las plataformas oficiales y evitar compartir datos personales o realizar operaciones a través de enlaces de procedencia dudosa.
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Patrimonio digital
Por: Adelaida Alcaraz
Manuel Medina, CEO de Datum Cortex, lidera una iniciativa sin fines de lucro para proteger, estandarizar y conectar datos críticos del Estado y las empresas. Su objetivo es garantizar que la información perdure, sea confiable y pueda impulsar la transformación digital.
El desarrollo de un país también depende de aquello que no se ve. Detrás de cada jubilación, propiedad, operación comercial, expediente médico o registro público existe información que permite acreditar derechos, tomar decisiones y sostener el funcionamiento de las instituciones.
Cuando esos datos desaparecen, quedan atrapados en sistemas obsoletos o resultan inaccesibles, el problema deja de ser tecnológico y se convierte en una cuestión económica, jurídica y social.
Sobre ese desafío trabaja la Fundación Datum Cortex, una organización sin fines de lucro con sede en Asunción que busca convertirse en una infraestructura de confianza para los datos del Paraguay.
Su propuesta abarca la preservación digital de largo plazo, la estandarización de bases de datos, el análisis de grandes volúmenes de información, la orientación frente al cibercrimen y la educación en seguridad digital.
Al frente de la iniciativa está Manuel Medina, quien lleva más de dos décadas trabajando en el ámbito tecnológico y asegura que el problema no es nuevo. Lo que cambió es la dimensión que adquirió en una sociedad cada vez más dependiente de los sistemas digitales.
“Yo hago esto desde el 2003”, recordó al explicar el recorrido que desembocó en la creación de la fundación. Su experiencia le permitió observar una vulnerabilidad que suele pasar inadvertida hasta que se produce una falla: la información puede estar guardada y, aun así, perderse.
El origen. Paraguay vive conectado. Según la Encuesta Permanente de Hogares Continua 2025 del INE, el 85,4 % de la población de 10 años o más usó internet, unos 4,4 millones de personas; en 2017, la proporción era del 61,9 %. El 96,9 % se conecta desde el celular y el 99,3 % de los hogares tiene acceso a alguna tecnología de información y comunicación.
La infraestructura creció al mismo ritmo. Entre 2019 y 2024, la capacidad internacional de internet contratada pasó de 195 a 1.927,68 Gbps (un 888 % más), las conexiones de internet fijo de 412.186 a 926.257 y la velocidad media contratada de 30 a 177 Mbps, según Conatel.
Cada uso de internet genera datos. El 42,1 % de quienes usan internet lo hace para servicios de salud, el 41,0 % para transacciones bancarias, el 27,3 % para servicios del Gobierno y el 23,7 % para educación.
Esa información queda en sistemas que alguien debe custodiar. En mayo de 2025, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC) informó sobre ataques a 18 instituciones públicas, presentó la denuncia penal y aprobó la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2025-2028 para fortalecer la protección de la infraestructura crítica del país.
Manuel, quien trabaja en gestión de datos y preservación digital, vio en ese escenario la pregunta que da origen a la fundación: ¿quién garantiza que la información de un país permanezca disponible, íntegra y protegida hacia el futuro? Datum Cortex es esa respuesta, en articulación con las instituciones del Estado. No es un archivo del pasado, sino la infraestructura de confianza que da continuidad a la información del país, con proyección regional.
La experiencia dejó una lección que hoy atraviesa la propuesta de Datum Cortex y que consiste en hacer entender que digitalizar información -documentos, cintas y otros soportes- no garantiza, por sí solo, su conservación a largo plazo. Los programas cambian, los soportes quedan obsoletos y los sistemas que hoy parecen confiables pueden dejar de funcionar. Si no existe una estrategia de preservación, información fundamental puede volverse ilegible o desaparecer.
El problema también alcanza a las instituciones públicas y a las empresas. Contratos, antecedentes comerciales, registros contables y documentos que respaldan operaciones pueden resultar indispensables años después de haber sido generados. La pérdida de esa evidencia puede complicar auditorías, reclamos y decisiones de negocio.
Para Manuel, la continuidad de la información debe pensarse como parte de la infraestructura del país. No basta con almacenar datos, es necesario proteger su integridad y procurar que sigan disponibles, incluso cuando la tecnología original haya quedado atrás.
La fundación trabaja en cinco frentes. El primero es la preservación digital a largo plazo, orientada a conservar información crítica de manera íntegra e independiente de las plataformas que la originaron. El segundo es la gestión y estandarización de datos, un paso necesario para que registros de distintas instituciones puedan interpretarse y relacionarse mediante criterios comunes.
La tercera línea incorpora big data y machine learning, herramientas que permiten analizar información organizada para identificar patrones y generar conocimiento útil. En ámbitos como la salud, la educación o la seguridad, ese potencial podría contribuir a decisiones mejor fundamentadas, siempre que los datos sean confiables y su utilización respete las normas aplicables.
El cuarto frente apunta a la ciberseguridad ciudadana, mediante orientación a personas y pequeñas empresas afectadas por delitos digitales. El quinto se concentra en la educación: programas en colegios sobre privacidad, activos digitales y prevención del delito en entornos virtuales.
La lógica que conecta estas áreas es preservar la información, ordenarla y habilitar usos que aporten valor. Sin embargo, Manuel establece una distinción importante sobre el papel de la organización. “La fundación no se encarga de la gobernanza de los datos”, aclaró. Su función no es decidir cómo debe administrar cada institución su información, sino trabajar para conservarla y facilitar su disponibilidad cuando las condiciones legales lo permitan.
Ese enfoque abre una posibilidad de largo alcance. Una base de datos estandarizada podría facilitar el desarrollo de nuevos servicios y emprendimientos que utilicen información pública para resolver necesidades concretas. La fundación no busca obtener ganancias de esa infraestructura, sino crear condiciones para que otros actores puedan aprovecharla de forma legítima.
Ponerle número a cada casa. Entre los proyectos más ambiciosos que mencionó el CEO aparece una iniciativa con potencial para transformar la logística cotidiana. Esto es asignar un número identificable a cada vivienda del Paraguay. La propuesta apunta a mejorar la precisión de las direcciones y facilitar la localización de domicilios.
En un contexto en el que crecen el comercio electrónico y los servicios de entrega, contar con referencias claras puede reducir dificultades para empresas de logística, comercios, servicios de emergencia y ciudadanos. Una infraestructura de direcciones estandarizadas también podría ser aprovechada por plataformas de mapas y otros servicios digitales, siempre mediante acuerdos y mecanismos de acceso adecuados.
El desafío, sin embargo, no se resuelve únicamente con una numeración. Requiere información consistente, criterios compartidos y coordinación entre las instituciones que producen y administran los registros. Allí es donde Datum Cortex pretende aportar su experiencia.
La fundación también busca avanzar en convenios con organismos públicos y otras entidades que necesitan ordenar, preservar o conectar sus datos. Al respecto, Manuel señaló que la organización mantiene conversaciones y acuerdos en preparación, aunque su concreción dependerá de las condiciones institucionales, técnicas y financieras de cada proyecto.
La cooperación es central para una organización que aspira a trabajar con información proveniente de distintas áreas del Estado y del sector privado. La fundación plantea un modelo basado en convenios institucionales, servicios especializados, alianzas y patrocinios, con la intención de sostener sus actividades sin depender exclusivamente de recursos públicos.
El objetivo es preservar autonomía para desarrollar proyectos de largo plazo, sin excluir la cooperación con instituciones públicas. En una iniciativa que necesita acceso a información, acuerdos jurídicos y coordinación entre organismos, construir confianza será tan importante como disponer de tecnología.
Actualmente, la fundación se encuentra en proceso de implementación con miras a la certificación conforme a las normas ISO 9001 (Sistema de Gestión de la Calidad) e ISO/IEC 27001 (Sistema de Gestión de Seguridad de la Información). Para ello, se ha conformado un equipo técnico multidisciplinario, con responsabilidades y funciones específicamente definidas, encargado de coordinar, ejecutar y dar seguimiento a las actividades necesarias para el cumplimiento de todos los requisitos normativos.
Se prevé ampliar la dotación el próximo año, en función de las necesidades de los proyectos y de la incorporación de nuevas iniciativas. Su modelo de trabajo distribuye responsabilidades entre perfiles técnicos, administrativos y comerciales, con equipos que pueden asumir varios proyectos y sumar especialistas cuando sea necesario.
Tecnología, regulación y responsabilidad. La expansión digital también abre preguntas que exceden la capacidad técnica. Sobre este punto, el especialista advirtió que el avance de la superinteligencia, la automatización y los sistemas conectados plantea desafíos para los que Paraguay necesita fortalecer sus marcos regulatorios y sus mecanismos de protección.
“No hay seguridad jurídica para los datos”, sostuvo al referirse a los vacíos que, desde su perspectiva, deben abordarse ante nuevos riesgos tecnológicos. La preocupación abarca la responsabilidad cuando una herramienta automatizada provoca daños, la protección de la información personal y la seguridad de niños y adolescentes en internet.
Para la fundación, la educación es una parte esencial de esa respuesta. Los programas previstos para colegios buscan que los estudiantes comprendan el valor de sus datos, reconozcan riesgos y desarrollen hábitos de prevención. La ciberseguridad, desde esta perspectiva, no puede quedar reservada a los especialistas, necesita involucrar a familias, instituciones y empresas.
De Paraguay a la región. La visión de Datum Cortex no termina en las fronteras nacionales. La fundación aspira a convertirse en una referencia para la conexión de datos públicos en Paraguay y, a futuro, extender su modelo a Bolivia, Uruguay y Argentina.
En el corto plazo, el desafío será convertir la propuesta en acuerdos, proyectos operativos y resultados verificables. A largo plazo, la ambición es contribuir a una infraestructura en la que los datos públicos y privados puedan preservarse y utilizarse de manera confiable, sin quedar a merced de la obsolescencia tecnológica.
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Obama, Brexit y Lula. Claramente, en las redes también se hace política
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Los ecosistemas digitales, como las inteligencias artificiales y la informática cuántica, fueron, son y serán como la humanidad en su conjunto. No son buenas ni malas. No pueden ser distintas y, en las redes, también se hace política.
En algún momento del atardecer del 4 de noviembre de 2008, en los Estados Unidos el candidato a presidente de ese país por el Partido Republicano, senador John McCain (1936-2018), supo que fue derrotado por el –también senador– Barak Obama (65), postulante por el Partido Demócrata.
McCain, veterano de Vietnam, ex-POW (Prisionero of War) entre 1967 y 1973, después que el avión que piloteaba fuera derribado y años después condecorado como “héroe de guerra” por el Congreso, supo aquella tarde aciaga que tres palabras –apenas nueve caracteres– que decían, una y otra vez, “Yes, we can” (Sí, podemos), enviadas en SMS (Short Message Service) por Obama, dieron por tierra con su profundo deseo de ser habitante de la Casa Blanca durante cuatro años.
Pese a su disgusto –hombre de honor– públicamente expresó su admiración por el triunfador. McCain destacó públicamente que admiraba profundamente a Obama por “haber inspirado esperanza a millones de estadounidenses que antes creían erróneamente que tenían poco en juego o poca influencia en la elección de nuestro gobierno”. Inmediatamente, exhortó a sus votantes para que dejaran atrás las diferencias y brindaran a quien sería jefe de Estado desde el 20 de enero de 2009 “toda su buena voluntad y esfuerzo sincero” en pos de los Estados Unidos. Fue palabra de John McCain, después de la derrota.
Más tarde, retornó al Senado, en Capitol Hill, donde trabajó como servidor público hasta expirar. Sobre un total de 131,3 millones de votantes (61,6 % del total empadronado), Obama logró que 69.498.516 (52,93 %) lo votaran. Por su parte, en McCain confiaron 59.948.323 (45,65 %).
EL BREXIT
Es historia. En el atardecer de un día agitado, el 23 de junio de 2016, apenas poco más de una década de Obama presidente, en la tan maltratada aldea global supimos que la ciudadanía del Reino Unido de la Gran Bretaña (UK) decidió el Brexit (acrónimo en inglés de Britain Exit). Salir de la Unión Europea (UE).
Sobre un total de 46.501.241 votantes, de los cuales 33.578.016 (72,2 %) concurrieron a votar. Por “abandonar la UE” se expresaron 17.410.742 (51,9 %) personas, en tanto que por “permanecer” lo hicieron 16.141.241 (48,1 %). El entonces primer ministro, David Cameron (60), convocó para ese referéndum que no aparecía como riesgoso. Tenía la más profunda convicción de que las y los ciudadanos se expresarían mayoritariamente por permanecer en el bloque. Ese era también su deseo. Su partido, el Conservador, se pronunció por la neutralidad. Los opositores, el Unionista Democrático, la Voz Unionista y el Partido de la Independencia se opusieron. El resto del espectro político lo acompañó.
Las encuestas, con solo una excepción, proyectaban triunfo de la opción “permanecer”. No fue así. Derrotado, Cameron dimitió. Poco tiempo después se hizo público que Facebook, junto con la consultora Cambridge Analytica y algunas otras empresas recolectoras de datos personales en las redes –sin contar con la aprobación de millones de usuarios que no se sabían espiados– diseñaron y emitieron mensajes masivos (por qué no categorizarlos como SPAM) para operar sobre las voluntades humanas en favor de la salida de la UE.
La novedad escandalizó. Mucho más cuando quien por entonces era el director de investigación de Cambridge Analytica, Christofer Wylie, declaró ante el Parlamento británico y luego ante diario El País que “el Brexit no hubiera sido posible sin el uso de tácticas de manipulación de datos”. ¡Escándalo! De tan alto impacto global fue lo sucedido que hasta Mark Elliot Zuckerberg (42), como consecuencia de esa operación de espionaje y manipulación ciudadana con fines políticos, tuvo que comparecer ante una comisión del Congreso norteamericano.
EL BALOTAJE
Es historia. Una semana atrás, en el sur del llamado Sur Global, seis mil quinientos sesenta y cuatro días después de aquel 4 de noviembre de 2008, en el atardecer del 25 de octubre de 2026, también cuando la jornada electoral finalizaba, el senador de la República Federativa del Brasil Flavio Nantes Bolsonaro (45) supo que con frases muy breves que llegaron una y otra vez al teléfono de cada ciudadana o ciudadano, su sueño de ocupar el despacho principal del Palacio de Planalto, en Brasilia, se le escurrió como agua entre los dedos.
Sobre un total de 128,23 millones de sufragantes, Luiz Inácio Lula da Silva (81) logró que 64.256.232 (51,79 %) lo votaran. Por su parte, en Bolsonaro confiaron 59.826.041 (48,21 %). Aunque inconclusa (o, en desarrollo, como se suele categorizar por estos tiempos a lo que sucede y no deja de suceder) es historia. Reciente, pero… es historia. Y miles de microhistorias –verdaderas y/o falsas, también “en desarrollo”– que inevitablemente y en algún momento conoceremos en su totalidad.
André y Scott podrían ser solo dos nombres que, a no dudarlo, son los que llevan millones de personas en el mundo, por cierto. Sin embargo, entre 2008 y este 2026 que corre tan de prisa, se encuentran –convergen– coinciden, acuerdan y hasta desacuerdan. Cada uno a su manera y con sus culturas a cuestas. Es muy probable que no se conozcan personalmente. Que no se hayan visto nunca. Pero, desde algún momento de sus vidas son consultores en comunicación política. Y, en ese contexto, quiero creer que André (Luiz Gaspar) Janones (42) y Scott Goodstein (52), a lo largo del tiempo y, especialmente, entre comunicólogos profesionales y consultores especializados en comunicación política, serán mencionados como los que planificaron y gestionaron para que Luiz Inácio Lula da Silva y Barak Obama, cada uno en su momento histórico, lograran ser electos para ser presidentes en Brasil y en los Estados Unidos, respectivamente.
Veamos. En 2006, los ecosistemas digitales tenían un desarrollo sorprendente por entonces, pero a la luz de lo que es poco tiempo después aquello era el paleolítico. Y, entre quienes se aventuraban en esos territorios desconocidos, estaba el joven Scott Goodstein, quien como director Externo On Line de la campaña Obama America 2008 creó estrategias novedosas con las que intervino en las incipientes redes sociales y comunicaciones móviles de entonces.
RESULTADO EXCEPCIONAL
El resultado fue excepcional, hasta aquel momento. La participación electoral alcanzó alto nivel de concurrencia a las urnas. Los celus eran analógicos. Pero, aun así, el lema y mensaje de Obama, senador y candidato presidencial –“Yes, we can”– a través de millones de SMS le fue entregado a otros tantos millones de ciudadanas y ciudadanos que esa misma frase la escucharon de boca del postulante, cuando las pronunciara durante las primarias del Partido Demócrata en New Hampshire.
Todos y todas, cuando lo leían, sabían que votándolo apuntaban a superar el “cinismo político”; la “división”; la “duda”; para transformar “la frustración colectiva en un movimiento de esperanza y cambio social”. Sencillo, contundente, inspirador para “millones de estadounidenses”, como destacó su adversario por aquellos días y admirador después, el republicano conservador John McCain, condecorado con la Medalla de Oro del Congreso por su heroísmo en Vietnam.
Es historia. Y Goodstein, con sus ideas y propuestas –a su manera– con sus acciones novedosísimas de comunicación política avanzó en la democratización exitosa de esa no territorialidad todavía inexplorada que se desarrolla en los ecosistemas. “La política también es sentimientos”, recuerdo me dijo en alguna de nuestras enriquecedoras y extensas charlas el querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos (66).
André Janones, desde la medianoche del domingo anterior, crece como sujeto noticiable con el más alto reconocimiento. “Soy mariscal en el ejército del general Janones”, dijo Lula, el presidente en ejercicio y reelecto de Brasil que el próximo 5 de enero iniciará su cuarto mandato no consecutivo como jefe de Estado de ese país que –también el año próximo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)– será la octava economía del mundo, por encima de Italia y Rusia. Lula gobernará hasta 2031.
MILLENNIAL PREMATURO
Y Janones es –tal vez– el más relevante jugador en la marcha exitosa hacia el balotaje que, finalmente, lo habilitó para ello. Como Scott Goodstein lo hiciera con Obama en 2008 en los Estados Unidos. Abogado, milita en el PT (Partido de los Trabajadores) desde 2003. Hombre de sólidas convicciones, en 2012 se alejó del PT con críticas públicas. Sin ser “nativo digital”, André, nacido en 1984, bien puede ser categorizado como “Xenial”, esa microgeneración transicional que la sociología constituye entre la Generación X y los millennials.
Sin temor a la imprecisión, se lo podría llamar “millennial prematuro” que transitó una infancia analógica y, desde la pubertad, trashuma los ecosistemas digitales. ¿Adoptivo digital? ¡Me gusta! ¿Por qué no?, me pregunto como “baby boomer temprano” nacido en 1951. Pero el caso es que, desde la territorialidad de ese NO territorio (al que también suelo llamar “realidad mixta”), André desde 2018 es diputado por Minas Gerais.
Fue reelegido en 2022 y el 4 de octubre último. La digitalidad es parte de la NO territorialidad que habita. Y allí también se hace política. Janones aceptó ese escenario que le planteó el Partido Liberal que lideraba hasta su fuga de Brasil Flavio Bolsonaro para batirse con las derechas. Y allí volcó todas sus experiencias. Las mismas a las que se refiere, cuenta y reseña en “Janonismo cultural”, el libro que publicó en 2023. “Não é a Chapeuzinho Vermelho”, respondió con audio a través de Signal –otra plataforma de mensajería– un bien querido amigo brasileño desde mis tiempos periodísticos en Gazeta Mercantil, cuya identidad mantendré en el anonimato cuando sencillamente le pedí que me hablara de André. Sé que no lo es ni pretendo que lo sea.
De hecho, el Tribunal Superior Electoral (TSE) brasileño desde el inicio de la campaña marcó tan celosamente sus acciones en red como bien podrían haberlo hecho Cafú o Dani Alves, cuando vistieron “a verde-amarela”. Porque sus adversarios y adversarias lo denunciaron y señalaron por desinformar y desarrollar acciones coordinadas de acoso digital. Por ello, en algún momento su canal en Whatsapp fue formalmente dado de baja y luego –apelaciones mediante– restablecido.
El Exército de Lula, en el inicio, solo reclutó 50 mil seguidores. Desde la madrugada del 5 de octubre hasta la medianoche del 24 pasado sus huestes sumaron 11 millones de adhesiones. ¡Joder! Con ese respaldo popular no dudó en denunciar a X y Meta (Mark Zuckerberg) de sesgar a través de Meta la información electoral del PT (Lula) en beneficio del Partido Liberal (Flavio).
¡ALTO IMPACTO!
Meta y X lo negaron, aunque reconocieron algunos fallos técnicos que podrían haber generado inconvenientes como los denunciados. Pero, pese a esas negativas, no pudieron evitar que los senadores Jeanne Shaheen, Tim Kaine y Peter Welch, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano se hicieran eco de esas denuncias. Pidieron formalmente explicaciones al secretario de Estado Marco Rubio. “Esta fue una elección en la que tuvimos que vencer la intromisión que vino desde afuera a través de las plataformas digitales”, denunció Lula en San Pablo en la madrugada del 26 de octubre, cuando saboreaba la victoria. “Quiero agradecer a Janones, nuestro general, que tuvo un papel exponencial en esta campaña para levantar diariamente la moral de nuestra tropa”, destacó inmediatamente después.
“Yes, we can”, recordé. Brexit también es un recuerdo fuerte. Gestionar en la territorialidad NO territorial de los ecosistemas también importa el derecho humano de elegir y/o ser elegido. No habrá marcha atrás ni involuciones. Dicen dos de mis más respetados maestros. “La comunicación no solo es una cuestión de ideologías. También es una cuestión de culturas” (don Jesús Martín-Barbero 1937/2021).
“La política también es sentimientos”, dice Dos Santos. Los ecosistemas digitales, como las inteligencias artificiales (IA) y la informática cuántica, fueron, son y serán como la humanidad en su conjunto. No son buenas ni malas. No pueden ser distintas y, en las redes, también se hace política.