El ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, recibió este viernes en audiencia al embajador del Japón, Katsumi Itagaki, en el Palacio Benigno López.
Durante el encuentro, ambas autoridades destacaron la solidez de las relaciones diplomáticas entre Paraguay y Japón, y reafirmaron su compromiso de continuar fortaleciendo los lazos económicos, comerciales y culturales entre ambas naciones.
En la reunión se revisaron los proyectos de cooperación actualmente en curso, así como las oportunidades para ampliar la colaboración en áreas estratégicas.
Ramírez Lezcano valoró el apoyo constante del gobierno japonés a iniciativas de desarrollo en el país, especialmente en tecnología, infraestructura y educación.
Asimismo, conversaron sobre los preparativos para la próxima visita oficial del presidente de la República, Santiago Peña, a Japón, prevista para la semana entrante.
La visita se enmarca en la participación del mandatario en la Expo Osaka 2025, un evento considerado clave para promover la presencia de Paraguay en Asia y consolidar nuevas oportunidades de cooperación bilateral.
La Cancillería informó que esta agenda forma parte del esfuerzo por posicionar al país en foros internacionales y atraer inversiones extranjeras en sectores prioritarios para el desarrollo nacional.
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Latorre recibió al nuevo embajador de Taiwán y destacó la cooperación histórica entre ambos países
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, recibió al nuevo embajador de la República de China (Taiwán) en Paraguay, Ivan Lee, con quien conversó sobre el fortalecimiento de los vínculos históricos entre ambas naciones y las oportunidades de cooperación en áreas estratégicas como salud, educación e infraestructura.
El encuentro fue dado a conocer por el propio legislador a través de sus redes sociales, donde compartió una fotografía del momento y destacó la importancia de continuar profundizando la relación bilateral que une a Paraguay y Taiwán desde hace décadas.
“Recibí la visita del nuevo embajador de Taiwán, Ivan Lee. Hablamos sobre los vínculos históricos que unen a nuestras naciones hermanas y sobre cooperaciones en materia de salud, educación e infraestructura”, expresó Latorre al referirse a la reunión.
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La llegada de Lee al país marca el inicio de una nueva etapa en la representación diplomática taiwanesa en Paraguay, uno de los principales aliados de la isla en América Latina y uno de los pocos países que mantiene relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi.
El nuevo jefe de misión ya inició una serie de encuentros con autoridades nacionales con el objetivo de consolidar la agenda bilateral y avanzar en proyectos de cooperación que beneficien a distintos sectores del país.
Su llegada se da tras la salida del anterior embajador, José Chih-Cheng Han, quien culminó su misión diplomática tras varios años de gestión y se despidió del país destacando el profundo afecto que desarrolló por Paraguay y su población.
Durante su estadía, Han impulsó múltiples iniciativas de cooperación, especialmente en áreas como salud pública, tecnología, educación y obras de infraestructura, consolidando aún más la histórica relación entre ambos países.
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Paraguay y Taiwán mantienen relaciones diplomáticas desde 1957, vínculo que se ha traducido en una estrecha cooperación política, económica y técnica, con proyectos que abarcan desde la construcción de hospitales y universidades hasta programas de capacitación y transferencia tecnológica.
En ese contexto, las nuevas reuniones del embajador Lee con autoridades nacionales buscan dar continuidad a esa agenda de colaboración y explorar nuevas oportunidades de desarrollo conjunto entre ambos países.
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Japón y Paraguay sellan histórica cooperación para el desarrollo de tecnología satelital
En un paso decisivo hacia la vanguardia tecnológica y científica, el Gobierno del Paraguay y el Gobierno del Japón formalizarán este martes 10 de marzo la firma de notas diplomáticas para una Cooperación Financiera No Reembolsable de aproximadamente 24.000.000 de dólares americanos.
El acto, que contará con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, se llevará a cabo a las 16:45 en el Salón Independencia del Palacio de López. La rúbrica estará a cargo del Embajador del Japón, Katsumi Itagaki, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano.
Esta importante inversión está destinada a la ejecución del “Proyecto para el Desarrollo de las Instalaciones Relacionadas a la Tecnología Satelital”, una iniciativa que busca transformar las capacidades técnicas del país.
El proyecto contempla la construcción del Centro de Utilización de Tecnologías Espaciales y la provisión de equipamiento de alta complejidad para el Space Lab, incluyendo cámaras de termo-vacío, sistemas de ensayo de vibraciones para nanosatélites y antenas especializadas en bandas S y X, herramientas fundamentales para la investigación y el desarrollo soberano en el ámbito espacial.
El acuerdo es el resultado de una hoja de ruta trazada en mayo de 2024 entre el presidente Peña y el entonces Primer Ministro japonés, Fumio Kishida. Desde esa fecha, organismos como la JICA y la JAXA han trabajado estrechamente con la Agencia Espacial del Paraguay (AEP) para fortalecer el uso de datos satelitales en sectores críticos.
El objetivo principal es aplicar esta tecnología en la agricultura y la gestión de riesgos de desastres, permitiendo una respuesta más eficiente ante emergencias naturales y optimizando la producción nacional.
Más allá de la infraestructura física, el convenio representa una apuesta por el capital humano paraguayo. A través de este proyecto, se fomentará la formación de profesionales especializados en ciencia y tecnología espacial, dotando al país de expertos capaces de formular políticas públicas basadas en datos precisos.
Esta cooperación no solo marca el inicio de una nueva fase en las relaciones bilaterales, sino que se traduce en una herramienta directa para mejorar la calidad de vida de la población mediante la innovación y la seguridad técnica.
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Secuestrados por Norcorea, una herida aún abierta en Japón
- Juan Carlos Dos Santos G.
- X: @juancads
- Fotos: Gentileza
Tras décadas de negación, el secuestro de ciudadanos por agentes de Corea del Norte sigue siendo la mayor herida soberana de Japón. Un análisis del caso Yokota Megumi y la implacable exigencia de justicia de Tokio.
En la narrativa de la seguridad nacional de Japón existe un antes y un después de la tarde del 15 de noviembre de 1977. En la prefectura de Niigata, una niña de 13 años llamada Yokota Megumi desapareció mientras regresaba a casa tras su práctica de bádminton. Lo que durante décadas fue tratado como un misterio policial local terminó convirtiéndose en el pilar de la desconfianza japonesa hacia el régimen de Pionyang y en un catalizador para la transformación de las Fuerzas de Autodefensa (JSDF).
EL SÍMBOLO DE UNA TRAGEDIA NACIONAL
Yokota Megumi no es solo una cifra en la lista de los 17 ciudadanos oficialmente reconocidos como secuestrados por el Gobierno de Japón. Ella es el rostro de la vulnerabilidad soberana. Según los testimonios de desertores y retornados, Megumi fue introducida en un saco y transportada en un barco espía hacia Corea del Norte. Su propósito, y el de otros jóvenes capturados en las costas del mar de Japón, era servir como instructores de lengua y cultura japonesa para los agentes de inteligencia norcoreanos que debían infiltrarse en el sur.
El impacto de su caso radica en la sistemática negación del régimen de los Kim. No fue hasta la histórica cumbre de setiembre de 2002 entre el primer ministro Junichiro Koizumi y Kim Jong-il que Corea del Norte admitió los hechos. Sin embargo, la “verdad” ofrecida por Pionyang fue una bofetada a la diplomacia: afirmaron que Megumi se había suicidado en 1994 tras sufrir depresión. Para empeorar la situación, las supuestas cenizas entregadas por Corea del Norte en 2004 fueron sometidas a pruebas de ADN en Japón, revelando que pertenecían a dos personas distintas, ninguna de las cuales era Megumi.
LA SOBERANÍA COMO EJE DEL CONFLICTO
Para Tokio, el tema de los abducidos no es meramente humanitario. Los documentos oficiales del gabinete japonés son claros: el secuestro es una afectación directa a la soberanía nacional y a la seguridad de la vida de sus ciudadanos. Esta postura explica por qué, a diferencia de otros aliados regionales, Japón mantiene una política de “hierro”: no habrá normalización de relaciones diplomáticas con Corea del Norte hasta que el asunto de los secuestros sea resuelto. Esta condición bloquea cualquier ayuda económica sustancial de Tokio a Pionyang, una de las pocas cartas de negociación real que le quedan al hermético régimen.
DE LA VIGILANCIA A LA INTELIGENCIA
La “amenaza norcoreana” se percibe de forma multidimensional. Si bien los misiles balísticos captan los titulares, la infiltración de agentes y los “barcos espía” (como los que secuestraron a Megumi) han obligado a la Fuerza Marítima de Autodefensa y a la Guardia Costera a redefinir sus protocolos de interceptación.
Las funciones de la autodefensa en este contexto se han expandido en tres áreas críticas:
- Vigilancia costera: El fortalecimiento de radares y patrullaje en el litoral occidental para evitar que la historia de los años 70 se repita.
- Inteligencia y reconocimiento: Japón ha invertido masivamente en la recolección y análisis de información sobre los movimientos en las bases navales de Corea del Norte, buscando cualquier indicio sobre el paradero de los ciudadanos que aún permanecen retenidos.
- Cooperación trilateral: Como señalan los documentos de políticas actuales, la resolución depende de la tríada Japón-EE. UU.-Corea del Sur. La integración de datos de inteligencia entre estos países es hoy más profunda que nunca, utilizando el caso de los secuestros como un recordatorio constante de por qué la disuasión militar es necesaria.
EL ROL DE LA SOCIEDAD Y LA EDUCACIÓN
Un punto inédito en la estrategia japonesa es la institucionalización de la memoria. Una de las medidas concretas del Gobierno subraya la necesidad de “elevar la conciencia pública mediante la educación en las escuelas”. Esto garantiza que las nuevas generaciones de japoneses vean a Corea del Norte no solo como un vecino beligerante con armas nucleares, sino como un Estado que cometió una violación imperdonable a los derechos humanos individuales. La Asociación de Familias de Víctimas de Secuestro (AFVKN), liderada durante años por los padres de Megumi, Shigeru y Sakie Yokota, ha logrado que este tema sea una prioridad política innegociable. A pesar del fallecimiento de Shigeru en 2020 sin ver a su hija, la presión social sobre el primer ministro actual es absoluta: cualquier gesto de debilidad hacia Pionyang puede ser castigado en las urnas.
UN DESAFÍO GEOPOLÍTICO PERMANENTE
El caso de Yokota Megumi es el recordatorio de que la geopolítica en Asia Oriental se juega en el terreno de las emociones y la soberanía. Para Japón, la autodefensa no es solo un concepto abstracto de fronteras, sino el deber de proteger a cada individuo de ser arrancado de su suelo. Mientras no se entreguen pruebas fehacientes o se produzca el retorno de quienes Pionyang alega que han muerto, la herida seguirá abierta y la arquitectura de seguridad de Japón seguirá ubicada sobre esta desconfianza fundamental.
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“Nunca ha habido tanta cooperación como en los últimos meses”, destaca embajador
El embajador paraguayo en los Estados Unidos, Gustavo Leite, destacó que se ha acrecentado la cooperación con el Paraguay, por parte del gobierno norteamericano, sobre todo en materia de seguridad.
“Creo que nunca ha habido tanta cooperación tan explícita como en los últimos meses. El acuerdo sobre Fuerzas Especiales es un acuerdo que Estados Unidos tiene con todos los países de OTAN”, señaló a La Unión AM.
El diplomático defendió el acuerdo internacional en materia de seguridad y defensa. “Yo pregunto una cosa: si mañana viene de vuelta el PCC y toma otra vez Katueté, ¿a quién le vamos a pedir que nos ayude?”, expresó.
“Nosotros tenemos que entender que así como Estados Unidos vio que el problema de su país son los grupos terroristas que manejan drogas y envenenan a su juventud, no estamos nosotros muy lejos de eso en nuestra frontera”, añadió.
El exministro de Industria y Comercio afirmó que Paraguay tiene que adelantarse en la jugada y contar con cooperación en materia inteligencia y también en cuanto a las fuerzas de reacción.
“Entonces, yo creo que lo que se viene con EE. UU. es un mayor acercamiento en todos los sentidos. Y es bueno, porque de vuelta hago la pregunta: si mañana el PCC se le ocurre tomar una población en Paraguay porque tiene los medios para hacerlo, ¿a quien le vamos a pedir ayuda”?, subrayó.
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