A través de sus redes sociales oficiales, la firma itti Saeca informó este domingo que tomó la decisión de poner fin a la etapa de mediación con el Banco Atlas. La empresa mantiene un pleito judicial con la entidad bancaria, perteneciente al grupo empresarial de la familia Zuccolillo, por el uso ilegal de su software para sus operaciones.
“itti ha dado por concluido el procedimiento de mediación ante graves inconsistencias detectadas en la documentación que motivaron su realización, hecho que ha sido comunicado el jueves 3 de abril a la mediadora designada por el Centro de Arbitraje y Mediación Paraguay”, indica la firma.
Tras denunciar la irregularidad de la entidad bancaria en el uso del software de itti para sus operaciones, la firma de tecnología financiera empezó a recibir ataques mediáticos de dicho grupo, pese a que la postura en el conflicto judicial apostaba por una conciliación.
“Ejerceremos todos nuestros derechos, prerrogativas, acciones y garantías en defensa de nuestros derechos de propiedad intelectual, tanto en foros nacionales como extranjeros donde gozamos de legitimación para reclamar”, señala la empresa en un comunicado.
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El banco Atlas se fusionó con el banco Familiar, por lo que se requería de una unificación del core bancario, que también debe ser aprobado por el Banco Central del Paraguay (BCP) para concluir con el proceso. Desde el 2024 Atlas fue realizando cambios del software de itti que, de acuerdo al contrato, tienen un costo que no se abonó.
La empresa itti viene reclamando el pago de estas actualizaciones, requeridas también para terminar el proceso de fusión entre las entidades. Sin embargo, Atlas recurrió judicialmente para evitar el pago de la deuda.
“Ratificamos, asimismo, nuestra posición acerca del uso que está haciendo el Banco Atlas de nuestro software ITGF es irregular y debe ser saneado de un modo tan urgente como inmediato, encontrándonos como siempre predispuestos a alcanzar un acuerdo razonable que corrija su proceder y devuelva la tranquilidad al sistema financiero”, sostiene.
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No se puede dibujar un elefante sin haber visto uno
Christian Kennedy
Director de London Import
Si buscan en Google algo como “los elefantes según los artistas europeos en la Edad Media”, probablemente van a ver varias de las interpretaciones más diversas y poco precisas de un animal de esa época. Si quieren divertirse más, fíjense también en las interpretaciones de tigres, leones y otros animales “exóticos”.
Esto pasaba principalmente porque estos artistas nunca habían realmente interactuado ni visto a estas “bestias”, sino que eran más bien relatos de soldados, viajeros u otros. Entonces, intentando interpretar esas descripciones, los resultados eran lo que vemos hoy en día plasmados en libros de historia. Sumando a la fantasía gráfica, otro relato dentro de este desconocimiento era que los elefantes eran “enemigos mortales de los dragones”. Como nadie en esos espacios combinaba conocimiento del animal más habilidades artísticas suficientes, lo que salía era aceptado como la realidad. Hoy, con mayor conocimiento, nos queda más que claro que hay una alta imprecisión en estas interpretaciones.
Asimismo pasa hoy en día con muchas cosas. Vivimos en un mundo hipercomunicado donde la información viaja más rápido que su validación. Muchas veces consumimos información sin corroborar si proviene de fuentes con el conocimiento suficiente para guiarnos. Sumemos a eso algo que ya tomamos como normal, medio broma, medio en serio, como fuentes de hechos o verdades:
- “Vi en TikTok”.
- “Me apareció en Instagram”.
- “Le pregunté a ChatGPT”.
- O el famoso: “La tía que compartió en Facebook”.
En las empresas pasa exactamente lo mismo. Muchas veces tenemos que tomar decisiones sobre mercados, clientes, procesos o negocios que nunca terminamos de conocer de verdad. Entonces aparecen nuestros propios elefantes medievales: conclusiones construidas sobre relatos, presentaciones, resúmenes o interpretaciones de terceros. La IA puede potenciar ese problema. Cuando nos relajamos y entregamos nuestro criterio, buscamos una respuesta en vez de las preguntas correctas. Dejamos de validar porque el formato parece profesional. Y así, la IA puede incrementar esa sensación de creer conocer a ese elefante que nunca vimos.
Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar esto? Hoy tenemos el mundo en nuestras manos con la tecnología, y el principal motor de búsqueda es la curiosidad.
- Ser responsables en admitir que no tenemos el conocimiento suficiente como para hacer algo sin la ayuda necesaria o sin la investigación necesaria. Primero con nosotros mismos y después con los demás.
- Si decidimos avanzar, recurramos a todas las fuentes con más conocimiento sobre el tema a nuestro alcance, antes y durante nuestro desarrollo del tema. Pueden ser colegas, jefes, mentores o, inclusive, de ser necesario, extraños que sepamos que podrían ayudarnos.
- Si vamos a utilizar la IA, cuestionemos cada punto que nos trae dudas considerando el nivel de nuestro conocimiento, ya que la falta de experiencia nos puede hacer creer que algo es verdad o está correcto por nuestro desconocimiento.
“No puedes esperar progresar en áreas donde no has puesto empeño” (o has tomado acción). Esta frase se le atribuye a Epiceto y nos dice justamente que tenemos que trabajar en algo, conocerlo, para poder crear progreso real en ello.
Se puede iniciar algo sin conocimiento total, pero no se puede considerar un trabajo terminado si no estamos buscando aprender y mejorar cada cosa que se nos presenta en el camino, y así, con más conocimiento, dibujar nuestro elefante de la mejor manera posible.
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Agujero de G. 126.000 millones reaviva polémica por millonario fideicomiso IPS-Atlas
El cuestionado contrato de fideicomiso firmado entre el Instituto de Previsión Social (IPS) y el banco Atlas (empresa perteneciente al Grupo Zuccolillo que conforman otras empresas en diversos ramos incluidos medios de comunicación) vuelve al centro del debate luego de que el presidente del Instituto de Previsión Social (IPS), doctor Isaías Fretes, confirmara que la deuda por los hospitales Hemato-Oncológico y Buongermini asciende a G. 126.000 millones, pese a que la previsional otorgó al banco Atlas SA G. 828.800 millones para terminar estos y otros dos hospitales.
El caso es investigado por parte del Ministerio Público, por presunto daño patrimonial con el citado contrato; teniendo en cuenta que el acuerdo, presentado originalmente como una herramienta para financiar infraestructura sanitaria, terminó generando fuertes cuestionamientos por el manejo de los fondos provenientes de los aportes de trabajadores y empleadores.
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Si bien el Banco Atlas realizó recientemente la devolución de un millonario monto a la previsional, en concepto de intereses no acreditados en el marco de un contrato de fideicomiso que data del año 2017. Son más de G. 800 millones devueltos a la previsional, que significan el reconocimiento de irregularidades por parte de la entidad bancaria de la familia Zuccolillo con el manejo de los fondos fiduciarios.
Este fideicomiso comprometió G. 828.800 millones del IPS para la construcción y terminación de establecimientos de salud. El objetivo principal del fideicomiso era mejorar la capacidad hospitalaria de la previsional mediante obras estratégicas como el Hospital Ingavi, la Policlínica, el Hospital Día/Buongermini y el Hospital Hemato-Oncológico.
Obligaciones pendientes
A casi una década de la firma del contrato en el 2017, a la fecha, las obras no se concretaron e incluso permanecen obligaciones pendientes por aproximadamente G. 126.000 millones. De ese monto, unos G. 98.000 millones corresponden al Hospital Hemato-Oncológico y otros G. 28.000 millones al Hospital Buongermini, según manifestó el propio presidente del IPS, doctor Isaías Fretes, en una reciente entrevista.
Este caso es investigado por el fiscal de la Unidad Especializada en Delitos Económicos y Anticorrupción, Néstor Coronel, quien en su momento había señalado que están avanzando con la investigación sobre la ejecución del contrato de fideicomiso por valor de G. 828 mil millones entre el banco Atlas y el IPS, que debía ser utilizado para la construcción de cuatro hospitales.
Confirmando que el contrato establecía que el banco Atlas actuara como fiduciario, administrando los recursos del IPS para ejecutar los pagos vinculados a las obras. La figura del fideicomiso buscaba, justamente, garantizar transparencia, control y una administración eficiente del dinero. Pero las auditorías y cuestionamientos posteriores apuntaron a presuntas irregularidades en la utilización de los fondos.
Uno de los puntos más controvertidos fue la incorporación del denominado “Punto 5: Otros centros de salud”, una modificación que, según informes mencionados públicamente, habría permitido desviar recursos hacia destinos distintos a los cuatro proyectos originalmente previstos. Las auditorías citadas en el caso señalan que una parte mayoritaria del dinero terminó vinculada a otros usos diferentes al objetivo inicial del fideicomiso.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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Un nuevo líder nació entre juguetes, risas y abrazos
Por: Adelaida Alcaraz
El director de RH Rodríguez Hnos SAECA, Claudio Rodríguez, descubre que la paternidad sigue teniendo la capacidad de sorprenderlo. Mientras se prepara para recibir a Olivia, la primera niña de una familia rodeada de varones, hoy confiesa que los logros más importantes no se encuentran en una obra ni en un balance, sino en el abrazo que lo espera cada tarde al volver a casa.
¿Cuántas veces puede agrandarse el corazón de un padre? La ciencia probablemente no tenga una respuesta, pero Claudio Rodríguez está convencido de que sucede cada vez que llega un hijo. De hecho, él lo sintió cuando nació Gusti, volvió a experimentarlo con Luka, y, ahora, mientras cuenta los días para conocer a Olivia, descubre que la emoción sigue siendo tan intensa como la primera vez. Quizás incluso más, porque la vida tiene una curiosa forma de sorprendernos cuando creemos que ya conocemos el camino.
FOCO conversó con el director de RH Rodríguez Hnos SAECA en una etapa especial. En la casa se habla de una llegada e inmediatamente el rostro de sus habitantes se transforma en sonrisas y en una felicidad difícil de disimular. Después de dos varones, la familia espera a la primera niña, la primera nieta, la primera sobrina y la primera prima entre una generación poblada de hombres.
Pero más allá de la novedad que representa Olivia, lo que conmueve es la manera en que esta espera parece haber despertado recuerdos, preguntas y reflexiones profundas sobre el paso del tiempo, pues mientras una nueva vida está por comenzar, Claudio vuelve a pensar en quienes estuvieron antes.
“Vuelven a aparecer la ilusión, la gratitud y esa mezcla tan particular de alegría y responsabilidad que trae cada hijo. Uno cree que ya conoce el camino, pero la paternidad siempre encuentra la manera de sorprenderte de nuevo, compartiendo y agrandando el corazón”, comentó el directivo y agregó que cada nacimiento inaugura una historia distinta. Y cada hijo conoce una versión diferente de sus padres.
La empresa que hoy lidera fue fundada por su padre y por su tío. Este último no tuvo hijos, pero fue una figura fundamental en su vida. Padrino, guía y compañero de innumerables momentos. Hoy ninguno de los dos está físicamente. Y quizás, por eso, cada nacimiento tiene algo de reencuentro.
“No habiendo conocido a mis hijos es siempre una forma de recordarlos y esta es una emoción presente, sobre todo al ver cómo cada hijo viene con su temperamento y hasta con particularidades de su abuelo, sobre todo el primero”, dijo entre risas.
Mientras Claudio habla, resulta evidente que hay recuerdos que nunca abandonan una familia. “Es emocionante ver eso y genera también mucha esperanza en la vida y alegría”, indicó. Y es que para él hay personas que siguen viviendo en las nuevas generaciones.
A sus cuarenta años, Claudio siente que Olivia conocerá una versión distinta del hombre que conocieron sus hermanos mayores. Más madura, consciente y, sobre todo, agradecida.
“Creo que conocerá una versión más asentada, más consciente y más agradecida. Una versión que sigue teniendo sueños, proyectos y responsabilidades, pero que entiende mejor que la vida no se mide solo por lo que uno logra afuera, sino también por lo que construye adentro: en la casa, en la familia, en los vínculos y en la fe”, afirmó.
Cuando recuerda los años de noviazgo con Laura y los comienzos de su matrimonio, aparecen las risas, los proyectos, las ideas sobre cómo serían como padres. “Cuando éramos novios y mismo luego cuando nos casamos hace ya casi 10 años y empezamos a programar los hijos con Laura pensábamos en un modelo de crianza muy distinto al que finalmente implementamos”, reveló dejando entrever una confesión tan sincera como humana: “Los hijos también nos van formando”. Esta quizás es una de las definiciones más precisas que existen sobre la paternidad.
Durante años, Claudio aprendió a medir resultados, evaluar riesgos, a proyectar crecimiento, a construir, pero la llegada de los hijos cambió para siempre la forma en que él entiende el éxito.
“La paternidad me ayudó a ordenar las prioridades”, indicó. Dijo que, en los negocios, uno puede medir el éxito por crecimiento, resultados, expansión, obras, clientes o reconocimiento. “Todo eso es importante, pero cuando sos padre entendés que el éxito verdadero tiene que ser más integral”, enfatizó.
Y es que para el de nada sirve construir una empresa sólida si uno descuida lo más importante. “Verlos correr a la puerta de entrada gritando ‘papi llegó’ creo que es mi momento favorito del día”, reveló. De hecho, no hay premio empresarial que compita con eso, ni reconocimiento que genere una emoción semejante, reflexionó.
Ante la pregunta de si ¿la paternidad lo convirtió en mejor líder? Claudio no duda en decir que sí y sumó que también le mostró muchas áreas en las que todavía debe seguir creciendo.
“La paternidad desarrolla paciencia, escucha, empatía, firmeza y capacidad de acompañar procesos”, sostuvo y quizás la mayor enseñanza sea esta: “Liderar no es imponer, sino guiar”.
Por eso cree que los mejores líderes son aquellos que forman personas, los que acompañan, dan ejemplo y ayudan a crecer. “Ser padre me recordó que el liderazgo más fuerte no es el que se declara, sino el que se demuestra todos los días”, concluyó.