El fiscal de la Unidad Anticorrupción, Néstor Coronel, pidió al juez de Delitos Económicos Humberto Otazú, desestimar la denuncia por prevaricato y persecución de inocentes, que se había presentado contra los fiscales Aldo Cantero y Giovanni Grisetti. Estos representantes del Ministerio Público presentaron la imputación contra el expresidente de la República Mario Abdo Benítez y su gavilla, con base a elementos contundentes.
En el pedido del agente fiscal Coronel se detalla que, ante el cúmulo de información obtenida, esta representación fiscal se encuentra en condiciones de realizar un estudio acerca de las circunstancias fácticas que motivaron el inicio de la investigación fiscal y ante todo lo analizado corresponde en derecho solicitar la desestimación de la denuncia presentada contra los fiscales Cantero y Grisetti.
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Igualmente, menciona el requerimiento del Ministerio Público: “se puede advertir que se obtuvieron copias de las diferentes resoluciones emanadas de la Fiscalía General del Estado respecto a la formación de equipos de trabajo desde los inicios de la investigación individualizada con n.º 6898/2023″, según el documento.
En ese orden, el requerimiento al juez Otazú señala que en esa situación se tiene informaciones relevantes y se observa que en todo momento hubo participación activa de todos los que conformaban el equipo de trabajo; es más, este equipo de trabajo no solo estuvo integrado por agentes fiscales, sino en todo momento con la participación de la agente fiscal adjunta del área y por otros funcionarios de menor jerarquía, pero con las condiciones técnicas necesarias para abordar las pesquisas que se fueron desarrollando con el correr del tiempo.
Ahora, el referido magistrado tendrá que analizar si corresponde archivar la denuncia que se había presentado contra los dos agentes fiscales Aldo Cantero y Giovanii Grissetti.
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Tras la paliza recibida en el 2022, Marito abandona su pretensión de liderar la ANR
Desde el primer anillo del movimiento Colorado Añetete, confirmaron este martes que Mario Abdo Benítez, renunció a sus pretensiones de llegar a liderar la Asociación Nacional Republicana (ANR). Sus antecedentes de traición a la centenaria agrupación y la paliza recibida por Horacio Cartes en las internas del 2022 fueron claves para sepultar sus aspiraciones.
“Algunos le estamos jaleando y pidiendo que se candidate a la presidencia del partido, pero no está en su interés“, manifestó a los medios de comunicación el diputado capitalino, Daniel Centurión.
La reculada de “Marito” surge llamativamente luego de que el segundo del Ejecutivo y presidenciable Pedro Alliana, haya confirmado que el líder de todos los colorados Horacio Cartes, proyecta competir por un nuevo periodo al frente de la agrupación política.
“Desde la disidencia tenemos que ser responsables y plantear una sola candidatura para enfrentar al cartismo. Al cartismo no hay que subestimarlo, es una organización política estructurada que tiene una base sólida, liderazgo disciplinado, pragmático”, advirtió Centurión.
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Cartes consolidó su victoria en los comicios del 18 de diciembre del 2022, con un total de 605.563 votos frente a Abdo Benítez que reunió 456. 975 votos. Ante el desgano del considerado máximo líder disidente, desde su entorno ya abogaron por el lanzamiento de una candidatura única que se definirá según las afirmaciones de Centurión entre el senador Juan Afara y el exvicepresidente de la República, Hugo Velázquez.
“Así como en Asunción tuvimos la madurez de unir a la disidencia con un gran esfuerzo y sacrificio, espero que la dirigencia mayor de la disidencia se una. Afara es un dirigente histórico de nuestro partido, un Karai Guasu, que tiene pretensiones para la presidencia de la Junta de Gobierno y Velázquez que es un dirigente muy apegado a las bases a nivel nacional“, comentó.
Acostumbrado a la derrota
Abdo Benítez, ya había degustado el sabor de la derrota en las internas partidarias del 26 de junio del 2015, cuando el actual segundo del Poder Ejecutivo, Pedro Alliana, también terminó venciéndolo con el respaldo del movimiento Honor Colorado en la puja por la presidencia de la ANR.
En aquella ocasión, Alliana logró imponerse a Abdo Benítez, en 14 de los 17 departamentos, obteniendo cerca del 57.4 % de los votos contra el 40.2 % de Abdo Benítez.
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El odio hacia los enemigos políticos provoca más alucinaciones y delirios
“Felicitaciones a Miguel Prieto, nuevo intendente de CDE, elegido en elecciones democráticas. Mucho éxito en sus funciones! Tiene todo nuestro apoyo para su gestión” (sic).
El entonces presidente de la República, Mario Abdo Benítez, congratulando a través de las redes sociales a quien ocuparía el cargo de jefe comunal en Ciudad del Este.
Y esto debe ir en negritas: 5 de mayo de 2019. Es decir, gobierno del “mariscal del odio y la traición”, quien, ni con todas las “turbinas de Itaipú”, como ahora endilga a sus enemigos políticos, pudo evitar la derrota del Partido Colorado.
Para este impresentable, con el rigor que la palabra conlleva, los fracasos electorales varían de adjetivación de acuerdo con quién está en el Poder Ejecutivo en ese momento.
Definitivamente, como ya dijimos en otros editoriales, no solo está enfermo de frustraciones y heridas emocionales mal curadas, sino que también tiene el espíritu segregando permanentemente rencor, que se representa como “resentimiento arraigado y tenaz” (Real Academia Española, RAE), lo que le impide mantener una pizca de cordura, coherencia y racionalidad cuando tiene un micrófono delante.
Marito pierde los frenos mentales, derrapa y, naturalmente, se estrella contra la realidad que le enfrenta con su pasado. Este trastorno grave, que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta, tiene un nombre: esquizofrenia.
Por sus repetidas alucinaciones, delirios y el pensamiento desorganizado (pierde el hilo de la lógica al relatar los sucesos), solo podemos colegir que ese diagnóstico es acertado.
Alucina tratando de convencerle a la gente que su gobierno fue una “maravilla”, cuando que tiene un saldo imperdonable de 20.000 fallecidos durante la pandemia ocasionada por el covid-19, que pudieron haberse evitado si los 1.600 millones de dólares adquiridos en préstamo para suavizar su impacto no fueran a parar a bolsillos de los inmorales voraces de su administración, incluyéndose él mismo, que, de manera miserable, desviaron esos recursos para beneficio propio.
¿O cree que la ciudadanía olvidará fácilmente que los pacientes morían en los pasillos de los hospitales públicos por falta de oxígeno? Que muchas familias paraguayas vendieron sus autos, casas y otras pertenencias –en un desesperado intento por mantener vivos a seres queridos– ante la carencia absoluta e impúdica de medicamentos, insumos y equipos hospitalarios esenciales para enfrentar con éxito el combate de este virus.
Marito delira cuando se refiere a sus enemigos políticos dentro de la Asociación Nacional Republicana. Sin embargo, no tiene esa misma actitud ante una oposición que permanentemente quiere la destrucción total del coloradismo.
Hace días nomás, en Ciudad del Este, se olvidó de que Miguel Prieto fue el intendente electo durante su gobierno. En ese tiempo, por lo visto, no sintiéndose colorado, la derrota del partido no era “humillante” para él, porque –según sus propias expresiones– en la “democracia se gana y se pierde”. Evidentemente, su desorden mental le arrastra a decir tantas barrabasadas, incongruencias y disparates de grueso calibre. Al parecer, lo suyo ya es una cuestión genética.
Este personaje sin jerarquía intelectual aplica –como único recurso– lo que las ciencias políticas definen como la estrategia del obstáculo que recorre sobre los rieles de la infamia, las mentiras y los agravios. No tiene otro discurso, porque su objetivo no es construir disenso desde el respeto, sino agredir para destruir.
Ambiciona, hasta hoy sin ninguna suerte, armar el relato de “ellos son los malos y nosotros los buenos”. Apela exclusivamente a la descalificación, pretendiendo barrer con el enemigo a partir de las emociones primarias que puedan permear la conciencia colectiva. Y, en contrapartida, no aporta una sola idea, por más mínima que sea, como oferta electoral centrada en programas concretos y viables, enfocados en satisfacer las necesidades más básicas de nuestro pueblo.
Saldo en contra que dejó su gobierno en el periodo que va de 2018 a 2023, pues, según estadísticas generadas durante su administración, entonces había personas que apenas comían una vez al día. Su caballo para las elecciones internas del Partido Colorado –que tendrán que desarrollarse en diciembre de 2027– dejó un buraco de 350 millones de dólares en el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), al haber impulsado obras viales sin garantías de financiación.
Total, la cuestión prioritaria era únicamente que las empresas constructoras de rutas compraran asfalto de la proveedora de su jefe Marito.
La historia presente del Paraguay se escribe también desde la memoria, para que la narrativa tenga su debido y necesario contexto. El gobierno de Mario Abdo Benítez fue el más corrupto de este proceso democrático que se inició en febrero de 1989.
Fecha en que su “único líder”, el dictador Alfredo Stroessner, fue derrocado a cañonazos. Y del cual su padre –con el mismo nombre– fue secretario privado.
Marito, al igual que su padre, siempre reivindicó al sátrapa en todos los actos públicos, sin que ninguno de sus aliados políticos (cómplices de angurria en el reparto del poder), especialmente del Partido Democrático Progresista (PDP), abriera la boca jamás para criticarle. Y eso que varios de sus integrantes fueron alguna vez –hoy ya casi en el olvido– antiguos y tenaces luchadores en contra del tiránico régimen. Felizmente, desde este ángulo, con seguridad, cada lector podrá sacar sus propias conclusiones.
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La inutilidad y voracidad de Marito dejaron un saldo de 20.000 fallecidos
Una vez más, el expresidente de la República Mario Abdo Benítez ha demostrado que es un pobre infeliz. Que se merece nuestra lástima y compasión. Porque vive supurando frustración y amargura.
Y es, al mismo tiempo, una persona tan insignificante que necesita recurrir a expresiones soeces, infames y agraviantes para permanecer en cartelera a través de los medios de comunicación que fueron sus cómplices de la corrupción que azotó su gobierno.
Su actitud evidencia su baja estofa, su carencia de valores morales y su imposibilidad de encajar en la sociedad. Es un desclasado con fortuna. Una fortuna amasada por su progenitor del mismo nombre durante la infausta dictadura del general Alfredo Stroessner, de quien fue secretario privado.
Un hombre mediocre que, sin embargo, mediante su abyección y servilismo, logró posicionarse como uno de los hombres más fuertes de aquel régimen despótico y brutal. Y el propio Marito incrementó su herencia manchada con el sudor y la sangre del pueblo paraguayo utilizando igual mecanismo.
Lo hizo aprovechando la desgracia provocada por la pandemia del covid-19, en una acción de la más miserable, porque su codicia e inutilidad causaron el saldo trágico de 20.000 fallecidos. Recursos que debieron utilizarse para mitigar el impacto de este coronavirus depredador fueron desviados hacia cuentas particulares, entre ellos los 1.600 millones de dólares cuyo destino jamás fue explicado con claridad.
En el uso discrecional de ese dinero tiene una responsabilidad inexcusable el entonces ministro de Hacienda, Benigno López, hermano de madre del exmandatario, quien actualmente se pasa dando recomendaciones para una buena gestión del Estado, cuando que, en realidad, debería estar respondiendo ante la Justicia por administración deficiente, despilfarro y latrocinio.
No puede ser que estos crímenes de lesa patria, de alta traición a la gente, queden impunes. Esa impunidad que haría nuestra democracia imperfecta, porque representaría un atentado directo contra las instituciones fundamentales que garantizan el Estado de derecho y la paz social. Hay que subrayar a fuego aquel axioma irrefutable: No puede haber paz sobre la impunidad.
Mario Abdo Benítez arrastra un innegable resentimiento a raíz de una mezcla de situaciones que involucran su pasado familiar. Pero eso no le da derecho a purgar sus desengaños y decepciones injuriando a sus adversarios (enemigos para él) políticos. De manera continua expone públicamente su debilidad de carácter, su pequeñez intelectual y su condición de mala persona.
Anda permanentemente airado, nervioso, verbalmente violento, señales evidentes de su impotencia para enfrentar con inteligencia emocional una realidad adversa a sus caprichos de niño rico y malcriado. Se creyó invencible desde el poder y fue derrotado sin atenuantes en las urnas, por partida doble.
Su caballo –caballo de comisario–, Arnoldo Wiens (otro que tiene deudas que pagar ante la Justicia), fue vapuleado en las internas del Partido Colorado, perdiendo catastróficamente ante Santiago Peña. El propio Marito tuvo que tragar polvo detrás del exjefe de Estado Horacio Cartes, quien se quedó con la presidencia de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana.
El nuevo ministro de Economía y Finanzas debería hurgar en los papeles de la institución para conocer dónde fue a parar el préstamo de 1.600 millones de dólares, y hacer un cotejo entre las supuestas inversiones y las pruebas reales de los gastos.
Lo mismo debería realizar el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para corroborar la correspondencia entre los kilómetros de rutas de las que se ufanaban tanto Marito como Wiens y las que realmente tenemos. Y más que nada, fiscalizar la calidad de las obras que se están deteriorando aceleradamente a pocos años de haberse inaugurado.
No hay que olvidar que Abdo Benítez priorizó la construcción de rutas porque su empresa era la proveedora exclusiva del asfalto utilizado por las empresas vialeras. Y tampoco debemos ignorar que el anterior gobierno dejó una deuda acumulada de 350 millones de dólares, siendo una de las razones principales de este agujero negro al Estado, porque muchos de sus emprendimientos no tenían financiación garantizada. La cuestión solo era recaudar para la corona.
Marito y su entorno, quienes hoy, con un cinismo sin par, exigen eficiencia y honestidad, concluyeron el periodo de cinco años inmensamente millonarios, dejando un legado de corrupción, deudas impagas y el doloroso saldo de 20.000 fallecidos que el pueblo no olvida ni habrá de olvidar.
A cada uno de ellos les cabe la expresión que Marito quiere endilgar a otros: inútiles, mediocres y voraces, que casi se tragaron el país. Ni olvido, para no repetir tragedias, ni perdón, para que la impunidad ya nunca más tenga cabida en nuestra sociedad. Que todo el peso de la ley caiga sobre ellos.
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Ingresos crecieron 10,4 % y superan G. 3,4 billones
Según datos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), los ingresos en efectivo alcanzaron G. 3 billones 444.339 millones (USD 529,6 millones) en marzo, lo que representa un aumento interanual del 10,4 % en comparación con el mismo mes de 2025.
En términos absolutos, este resultado implica G. 324.620 millones más (USD 50 millones) que en marzo del año pasado. Este incremento se explica tanto por el dinamismo de la economía como por mayores niveles de formalización y control tributario.
Dentro de este resultado, la Gerencia General de Impuestos Internos fue el principal componente, con una recaudación de G. 2.009.866 millones (USD 309 millones), lo que representa un crecimiento del 12 % interanual.
Este desempeño estuvo impulsado por sectores clave como el comercio, la construcción, los servicios a los hogares, productos químicos, electricidad y agua, así como actividades agrícolas y alimenticias. Estos rubros están directamente vinculados al consumo y la inversión, lo que evidencia una economía activa.
ADUANAS
Por su parte, la Gerencia General de Aduanas registró ingresos por G. 1.434.472 millones (USD 220,6 millones), con un aumento del 8,3 % respecto a marzo de 2025.
Este crecimiento estuvo asociado a mayores niveles de importación, principalmente en combustibles, vehículos, bienes de capital, productos electrónicos y agroquímicos.
Un aspecto relevante es que este resultado se dio a pesar de la apreciación del guaraní en un 18,6 % durante marzo, lo que normalmente reduce la recaudación aduanera. Sin embargo, el mayor volumen de importaciones, junto con controles más estrictos y el comportamiento de los precios internacionales, permitió sostener el crecimiento.
En el acumulado del primer trimestre del año, la recaudación totalizó G. 9.310.227 millones, con un incremento del 2,9 % en comparación con el mismo periodo de 2025.
Esto equivale a G. 266.301 millones adicionales.