El ministro de Desarrollo Social y presidente del Consejo Nacional de Alimentación Escolar (Conae), Tadeo Rojas, manifestó que en el primer mes de implementación del programa Hambre Cero se ha observado un alto nivel de satisfacción en los centros educativos, lo cual considera un factor muy importante.
“Desde el Ministerio de Desarrollo Social estamos recorriendo las escuelas, escuchando a los alumnos, docentes, directivos y padres, de manera a acceder a testimonios de los protagonistas y tener un panorama real de cómo están llegando los almuerzos en las instituciones educativas”, señaló.
Rojas habló ante los medios de prensa durante el recorrido del presidente Santiago Peña en la entrega de 220 viviendas en el departamento Central. Remarcó el contento constatado en las escuelas por los actores principales de la implementación, representando esto un motor para seguir perfeccionando el programa.
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“Obviamente estamos siempre realizando ajustes como debe ser y lo vamos a seguir realizando, ya que se trata de una implementación gradual y en proceso de construcción”, agregó, indicando que estar al frente de un programa muy importante requiere de una logística en constante movimiento.
Otros programas colaborativos
Rojas también realizó declaraciones sobre otros programas encarados desde el Gobierno, entre diversos ministerios, como el lanzamiento del Programa de Atención Integral a la Primera Infancia. El plan consta de un trabajo interinstitucional para potenciar la política de niñez en la administración nacional.
El ministro de Desarrollo mencionó haber dialogado recientemente con su par de la cartera de la Niñez y la Adolescencia, Walter Gutiérrez, con quien proyecta trabajar de manera constante para apoyar el programa que se materializará próximamente.
Con el programa se buscará desarrollar una atención completa a los aspectos centrales de la niñez, respondiendo así a áreas que van desde la salud y la nutrición, hasta la educación temprana y la protección social. Aparte de adaptarse a las necesidades específicas de los menores en cada departamento del país.
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Ahora quieren destruir el programa Hambre Cero
Hambre Cero en las Escuelas no es el “programa estrella de Santiago Peña”. El actual presidente de la República es apenas una contingencia en esta estrategia que mejora el aprendizaje y que procede con proyección de política de Estado.
Con esto, no estamos minimizando el protagonismo del Poder Ejecutivo y su equipo implementador de este nuevo proceso dentro del Plan de Alimentación Escolar (PAE), sino que tratamos de demostrar que lo realmente trascedente y necesario es la continuidad del mismo en este nuevo modelo.
Esa es la sustancia de las políticas públicas con sentido de largo alcance. Aquí cabe la hartamente repetida locución: “Los hombres pasan, las instituciones quedan”.
Porque de ese simple razonamiento, pero difícil de aplicar por prácticas tribales que todavía arrastramos, podemos colegir cuándo una asignatura no es solamente una materia a aprobar, sino una herramienta para la vida, utilizando un lenguaje que nos pone a tono con el tema que estamos enfocando.
Esta es una explicación sencilla, comprensible para todos, menos para los que premeditadamente pretenden y promueven mediáticamente el fracaso del programa para perjudicar al adversario, sin pensar en el presente ni el futuro de los niños y jóvenes.
Son, insistimos, los que ambicionan construir liderazgos –superficiales, por cierto– y victorias electorales sobre la destrucción del otro. Y para exponer sus miserables intenciones ni siquiera tienen una alternativa a la gestión que critican. Son los expertos en denostación y los ceros que conspiran contra las unidades en la producción.
El mejor ejemplo de cuanto decimos es el actual precandidato a la Presidencia de la República por el movimiento Colorado Añetete, del exmandatario Mario Abdo Benítez. Nos referimos al expastor evangélico Arnoldo Wiens, quien contribuye a perfeccionar la paráfrasis “A Dios rogando, y con el bolsillo dando”.
Este devaluado cristiano, que se hundió en los mundanales vicios (infamia, calumnia y corrupción) destruyó literalmente –con la anuncia de su entonces jefe, Marito– lo que ellos consideraban “el proyecto estrella de Horacio Cartes: el metrobús”. Había que raer la tierra donde pisó su enemigo político. No importó la cotidiana crisis de quienes viven en el área central y tienen que ingresar diariamente a la capital por razones laborales.
Lo que iba a convertirse en un acceso más rápido, mejorando la calidad de vida de los usuarios de los ómnibus públicos, terminó hecho polvo. Aumentando, de paso, el estrés y el viacrucis de quienes utilizan este medio de transporte y de los que conducen sus vehículos particulares, porque los cuellos de botella cotidianos no hacen distinción alguna y estrangulan a todos por igual.
Es por ello que actualmente Arnoldo Wiens está enfrentando una formal acusación del Ministerio Público, aunque más allá de la carátula de la denuncia, el perjuicio a la ciudadanía en términos de derechos humanos es incalculable en cuanto a gozar de una mejor calidad de vida, acortando los minutos para llegar a destino.
Alguna vez, un jefe de Estado con coraje debería retomar el proyecto, empezando de cero. Los intereses de unos pocos no pueden detener la marcha forzada del progreso y el bienestar. Eso deberían saber quienes gobiernan en representación de la Asociación Nacional Republicana, incluso aquellos que aspiran a postularse. Una enfermedad grave no se cura con aspirinas. Hay que realizar una escisión profunda para extirpar el quiste antes de que haga metástasis. Y nuestro sistema de trasporte hace años se encuentra colapsado. Y sin indicios de solución a corto plazo.
Por eso, nuestra justificada advertencia de las primeras líneas: Hambre Cero en las Escuelas no es un programa estrella de Santiago Peña. Es del Estado.
Y debe continuar en los siguientes gobiernos. Porque sus enemigos políticos y sus aliados mediáticos están tratando de instalar esa acotada visión para que mañana pueda ser desmantelado, tal como ocurrió con el metrobús. Ya anunció el precandidato Wiens que los recursos de Hambre Cero volverán a los municipios, en una propuesta demagógica y populista que solo pretende congraciarse con sus potenciales electores.
Un electorado reducido, por cierto, porque la población en general está conforme con la actual planificación. Los mismos personajes que destruyeron el metrobús, hoy van detrás del programa Hambre Cero, para convertirlo nuevamente en un modelo clientelar, prebendario y asistencialista. Desde el gobierno de Horacio Cartes, el Plan de Alimentación Escolar tiene estatus de política de Estado. Y así debe seguir.
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Dejen de boludear y cuiden Hambre Cero
- Jorge Torres Romero
En medio de las disputas políticas, de las rivalidades personales y de la eterna tentación de convertir cada política pública en un campo de batalla partidario, hay algo que debería permanecer fuera de toda discusión mezquina: los niños.
El programa Hambre Cero no es un eslogan ni una consigna de campaña. Es una política pública que pone en el centro una verdad elemental: un niño que tiene hambre no puede aprender, no puede desarrollarse y no puede construir futuro.
Por eso, proteger este programa no es una opción política. Es una obligación moral del Estado.
Los números que dejó el 2025 hablan por sí solos y deberían ser suficientes para cerrar cualquier debate serio:
• 1.050.000 estudiantes beneficiados.
• Alimentación diaria en 7.000 escuelas de 263 municipios.
• Compras a mipymes por USD 20 millones.
• Unas 600 mipymes proveedoras.
• La escolaridad subió del 54 % al 96 %.
• 57.000 alumnos incorporados al sistema educativo.
Esto significa algo muy concreto: cuando el plato de comida llega a la escuela, el niño llega al aula.
Pero, además del impacto social, el programa tiene un efecto económico profundo. Hambre Cero genera un círculo virtuoso que va mucho más allá del comedor escolar puesto que la compra de alimentos moviliza a productores, transportistas, proveedores y pequeñas empresas en todo el país. Ese derrame económico es real.
Las mipymes vendieron por USD 20 millones en 2025 y el objetivo para este año es aún más ambicioso: que 1.200 pequeñas empresas participen del programa, con compras estimadas por USD 41 millones.
Además, se garantiza que el 10 % de la provisión provenga de la agricultura familiar, lo que fortalece a miles de productores rurales. Es decir, el plato que llega a la escuela también llega al campo y a la economía local.
Para 2026, la magnitud del programa confirma que Paraguay está ante una de las políticas sociales más importantes de su historia reciente:
• Más de 1 millón de estudiantes beneficiados.
• Cobertura durante 180 días de clases.
• Inversión total de G. 2,9 billones (USD 370 millones).
• Presupuesto ampliado en G. 657.000 millones.
Con estos números, el país no solo combate el hambre infantil. También invierte en capital humano, en educación y en desarrollo económico.
Por eso resulta preocupante escuchar propuestas que, por cálculo político o simple irresponsabilidad, plantean el retroceso del programa. La idea de devolver la administración del mismo a los municipios –como propone Arnoldo Wiens, recordado por el fiasco de “la pasarela de oro” y por parar el metrobús– no es una mejora técnica: es una invitación al retroceso.
Paraguay ya probó ese modelo. Y los resultados fueron claros: fragmentación, desigualdad entre distritos y una enorme dificultad para garantizar estándares de calidad y control.
Cuando se trata de alimentar a los niños, no se puede improvisar ni volver a esquemas que fracasaron.
Eso no significa que el programa sea perfecto. Como toda política pública de gran escala, Hambre Cero debe ser permanentemente auditado, corregido y perfeccionado. Mejorar los mecanismos de control, optimizar la logística y ampliar la participación de productores nacionales son desafíos legítimos.
Pero perfeccionar no es destruir. Y mucho menos retroceder. Si Paraguay quiere tomarse en serio su futuro, hay una línea que no puede cruzar: la de poner en riesgo el plato de comida de los niños por mezquindades políticas.
Hambre Cero no pertenece a un gobierno. No pertenece a un partido. Pertenece a los niños del Paraguay. Y eso debería convertirnos a todos –gobierno, oposición y ciudadanía– en celosos defensores de este programa. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.
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Hambre Cero: MDS rechaza que exista sobrefacturación
El ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, explicó que sería imposible hablar de alguna forma de sobrefacturación dentro del programa Hambre Cero, teniendo en cuenta que prácticamente están estandarizados los precios del alimento escolar a nivel país, salvo algunas pequeñas variaciones, ya sea por distancia u otros factores, al momento de hacer la convocatoria a licitación.
En conversación con La Nación/Nación Media, explicó que los precios ya están establecidos en el pliego de bases y condiciones en el contrato firmado. Indicó que esos montos no pueden sufrir gran variación de costos ya que están preestablecidos en el contrato firmado.
“Los precios estandarizados fueron aprobados por resolución del Consejo Nacional de Alimentación Escolar (Conae), donde en algunos casos, por la Ley de Contrataciones Públicas se habilita a los convocantes a una licitación, para que las empresas tengan por ley un margen de 15 % para arriba y 15 % para abajo de establecer los precios de sus ofertas. Ahí entra la ley de la oferta y la demanda para que sea adjudicado, para aquel que ofrece todas las garantías que están establecidas en el pliego de Bases y Condiciones, pero con el menor precio.”, explicó.
Al respecto, mencionó que cuando se hicieron los cálculos para cubrir tanto el desayuno, el almuerzo como la merienda escolar, habían sido muy estrictos con los gobernadores, y los administradores de contratos desde el Conae para que no haya absoluta exageración en los precios.
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Hambre Cero: Rojas explica que precios están estandarizados en contratos y licitación
El ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, explicó que sería imposible hablar de alguna forma de sobrefacturación dentro del programa Hambre Cero, teniendo en cuenta que prácticamente están estandarizados los precios del alimento escolar a nivel país, salvo algunas pequeñas variaciones, ya sea por distancia u otros factores, al momento de hacer la convocatoria a licitación.
En conversación con La Nación/Nación Media, explicó que los precios ya están establecidos en el pliego de bases y condiciones en el contrato firmado. Indicó que esos montos no pueden sufrir gran variación de costos ya que están preestablecidos en el contrato firmado.
“Los precios estandarizados fueron aprobados por resolución del Consejo Nacional de Alimentación Escolar (Conae), donde en algunos casos, por la Ley de Contrataciones Públicas se habilita a los convocantes a una licitación, para que las empresas tengan por ley un margen de 15 % para arriba y 15 % para abajo de establecer los precios de sus ofertas. Ahí entra la ley de la oferta y la demanda para que sea adjudicado, para aquel que ofrece todas las garantías que están establecidas en el pliego de Bases y Condiciones, pero con el menor precio.”, explicó.
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Al respecto, mencionó que cuando se hicieron los cálculos para cubrir tanto el desayuno, el almuerzo como la merienda escolar, habían sido muy estrictos con los gobernadores, y los administradores de contratos desde el Conae para que no haya absoluta exageración en los precios.
Pero aclaró que sí hubo alguna variación fue muy ínfima, en la que se consideraron distancias de instituciones de un punto a otro, donde tenía que ir la empresa a llevar los insumos por lo que representa el gasto de logística.
Sin participación en el proyecto de ley
En otro momento de la comunicación, el ministro Rojas aclaró que la institución a su cargo, ni él personalmente tuvieron ningún tipo de participación en el debate que fue planteado esta semana en la Cámara de Senadores, donde se trató un proyecto de ley en el que excluyen a las gobernaciones de Concepción y Alto Paraná de la administración del programa Hambre Cero, y transfiere esa responsabilidad a su institución, la cual ahora ya cuenta con media sanción.
“Ellos tomaron la decisión, le dieron media sanción a un proyecto de ley que plantea la administración por parte del Ministerio de Desarrollo Social, pero nosotros, y yo no quiero aún adelantarme a los hechos, ni manifestar opinión, porque esto pasa a la Cámara de Diputados y no sabría decir qué pueden resolver en Diputados. Aún no tuve oportunidad de hablar con el presidente Peña, por las intensas actividades que tuvimos esta semana. Por ello, aún no tengo una posición asumida respecto a esto”, acotó.
No obstante, el ministro Rojas, hizo un llamado a todos los paraguayos sin distinción de colores partidarios a defender este programa, que es profundamente social y beneficioso para el país. Abogó por la no politización de un programa social.
En ese sentido, señaló la importancia de la alimentación en la educación, en la etapa de crecimiento, que permite el combate a la desersión escolar y al ausentismo. Pero también es un programa que permite la dinamización de la economía, la creación de fuentes de trabajo, las compras, la agricultura familiar.
“Todo esto es el programa Hambre Cero que deberíamos ponernos los paraguayos sin distinción de absolutamente ningún tipo de color, raza, ni religión a cuidarlo, a protegerlo y evitar por sobre todas las cosas que se contamine políticamente. Realmente sería muy perjudicial si es que llega a suceder eso”, concluyó.
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