Las felicitaciones de la senadora Esperanza Martínez a Nicolás Maduro por su “victoria” en las elecciones presidenciales de Venezuela, desarrolladas ayer domingo, no cayeron bien a sus propios colegas que integran la bancada democrática en el Senado, liderada por la parlamentaria. Ya son varios los legisladores integrantes del bloque que desaprobaron su actitud y ahora ya se plantea retirarle el liderazgo.
La senadora Celeste Amarilla expresó su molestia hacia su colega por la actitud tomada hacia la dictadura de Nicolás Maduro y dijo estar sorprendida ante el mensaje de felicitaciones. Ante esta situación, Amarilla dijo que prefiere retirar el liderazgo a Martínez antes de dividir a la bancada.
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“Yo no quiero que sea nada más y nada menos que Maduro, una persona absolutamente despreciable, así como él desprecia las instituciones democráticas, desprecia su país y la República, así también yo lo desprecio a Maduro, pero me niego a aceptar que sea Maduro el que divida nuestro bloque, más bien prefiero cambiar a Esperanza Martínez”, dijo en conversación con los medios de prensa en el Senado.
La senadora expresó su postura de rechazo a las declaraciones de su colega y señaló que no se puede apoyar una dictadura bajo ningún concepto. “Realmente estoy sorprendida por su actitud, no se puede apoyar una dictadura, no se puede apoyar a una bestia como Maduro, no se puede apoyar bajo ningún concepto, me molesta la actitud que tuvo ella, pero no obstante, el bloque no tiene que dividirse”, remarcó.
Finalizó que conversarán con la senadora Martínez. “Creo que hay que hablar con ella, tiene que entender que esta no es la postura que a la mayoría nos deja cómodos en esa bancada. Acá se trata que todos estemos respetando nuestro pensamiento, pero también generando comodidad dentro. Lamento mucho lo que está pasando”, puntualizó.
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Ausencias en acto liberal reavivan versiones de fracturas en el respaldo a Soledad Núñez
Llamativas ausencias de candidatos y candidatas del Partido Liberal Radical Auténtico, en el encuentro de Mujeres Liberales Capital, realizado el pasado 1 de agosto en un salón de eventos de la capital dejó un fuerte mensaje político que alimenta las versiones de un presunto boicot a la candidatura de Soledad Núñez a la Intendencia de Asunción.
Prácticamente la mayoría de los postulantes liberales a la Junta Municipal de Asunción no participó de este encuentro político que estuvo encabezado por la candidata a intendente, por la Alianza Unidos Por Asunción, Soledad Núñez, que aglutina a la mayoría de la oposición.
El equipo político que estuvo presente fue del candidato a concejal liberal Coco González, quien fue el único que acudió de manera organizada para respaldar a la candidata a la Intendencia apoyada por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Pese a que durante las elecciones internas no recibió el respaldo político de Soledad Núñez, el dirigente liberal decidió dejar de lado las diferencias y alinearse con la postura institucional del PLRA, priorizando la unidad partidaria.
Este gesto fue reconocido por la senadora Celeste Amarilla, quien destacó públicamente la lealtad, la militancia y el compromiso de Coco González con el proyecto político impulsado por el Partido Liberal.
“Lastimosamente acá primó, y hay que decirlo estamos entre casa, estamos las de siempre; acá primó nuevamente la interna partidaria. Porque encima como si nos faltase problemas para pelearnos tenemos ese sistema que la gente vota por la cara y entonces es un todos contra todos. Por eso digo que es muy malo ese sistema, no hay una cohesión de partido”, expresó.
Reclamo a los ausentes
No obstante, la parlamentaria liberal reclamó la notoria ausencia de varios candidatos a concejales y dirigentes liberales, entre ellos Augusto Wagner, Ramón Ortiz entre otros, generó cuestionamientos dentro de la dirigencia. Le aseguró que el grupo de mujeres que estaba presente en el evento, es la minoría de la militancia de mujeres liberales.
“Acá tenían que estar todos los candidatos y candidatas con su gente, este era el lugar que tenían que estar con sus mujeres. Así se juega. Bien por Coco González que entendió esto. Pero sabés que Sole, con todas esas internas estúpidas que tenemos Augusto por su lado Ramón Ortiz por otro lado y pararon a su gente, porque es todos contra todos”, remarcó.
Para distintos sectores del liberalismo, estas ausencias alimentan la percepción de que algunos candidatos estarían restando apoyo a la campaña de Soledad Núñez, una situación interpretada por referentes partidarios como un eventual boicot político a la candidatura oficial. El episodio volvió a instalar el debate sobre el grado de compromiso de algunos sectores con la candidatura respaldada por el PLRA.
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Celeste Amarilla evalúa sumarse a la puja presidencial: “Soy garantía para el PLRA”
“Yo soy una garantía para el Partido Liberal Radical Auténtico, puedo liberalizar el país”, dijo la senadora Celeste Amarilla, quien confirmó este lunes sus pretensiones de pujar por la presidencia de la República en las elecciones generales del 2028. Agregó que sus aspiraciones no surgen como resultado de la “popularidad” que tomó a nivel país tras su enfrentamiento con el jugador francés Kylian Mbappé.
“Estoy pensando, quiero entrar en las mediciones. Quiero aclarar que esto no es un efecto Mbappé, sino que es un efecto Kattya González, Miguel Prieto y Eduardo Nakayama, ya que finalmente si no se ponen de acuerdo, si no hay uno que salte ¿Entonces por qué yo no?”, expresó.
La polémica parlamentaria agregó: “Si vamos a hablar de militancia, de capacidad, trayectoria y liberalismo, el partido no está con un candidato. Yo soy casi fundadora del PLRA, de la Juventud Liberal Radical Auténtica, llegué a ocupar casi todos los cargos”.
Durante una entrevista con los medios de comunicación, Amarilla apuntó también contra su colega y correligionario Eduardo Nakayama a quien calificó de poco confiable para representar a la centenaria agrupación política en una puja por el máximo cargo en el Poder Ejecutivo.
“Tienen una garantía del 100 % conmigo, no sé así con Nakayama que a la primera se fue del partido y ahora volvió al partido, ya le tenemos miedo que después sea presidente y nos deje en bola otra vez como muchos otros, que no gobierne con el PLRA. Algunas personas me dicen que Nakayama nos dejará en bola después", mencionó.
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La legisladora sostuvo: “El PLRA sabe quién y cómo soy. Los malos liberales saben como actuaré con ellos, yo no soy una ilusión, una recién llegada o una incógnita para el partido, todos saben lo que le espera conmigo. Les espera rectitud, justicia, honestidad, transparencia”.
Añadió que tiene la capacidad y trayectoria para aspirar a ocupar el sillón de López. “Ya me conoce todo el país, digo que soy una garantía para el PLRA porque no le voy a desilusionar, espera de mí lo que exactamente le daré, por lo conocida que soy, yo seré liberal hasta la muerte”.
Por otra parte, Amarilla se mostró contraria de que el PLRA se limite a ser furgón de cola para aspirantes de otros partidos políticos como el destituido exintendente de Ciudad del Este y líder del Partido Yo Creo, Miguel Prieto, o la expulsada senadora del sector independiente Kattya González.
“Resulta que los liberales tenemos miedo ante semejantes compromisos, casi que nos achicamos y finalmente es nuestro partido el que va a hacer todo por unos outsiders que dicen ‘yo me voy a candidatar, total el Partido Liberal me va a cuidar los votos, el Partido Liberal va a tener mis apoderados, me va a poner asesoría jurídica y el Partido Liberal me va a poner la plata, el subsidio del Partido Liberal me va a bancar mi campaña, pero entonces banquemos a uno de la casa, pero entonces me voy yo o que se manifieste Ricardo Estigarribia”, apuntó.
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Celeste Amarilla y Kylian Mbappé
- Por el Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Durante casi un mes, la selección paraguaya hizo que el país se mirara a sí mismo con orgullo, que encontrara una lengua común en medio de sus diferencias y que la Albirroja volviera a funcionar como una forma de pertenencia nacional. En los estadios, en las calles, en las casas y en las redes, Paraguay apareció unido alrededor de una emoción compartida, con esa intensidad popular que pocos acontecimientos pueden provocar.
Ese clima de reconocimiento colectivo, construido alrededor de una de las mejores caras del país, tuvo luego un reverso inesperado. La polémica abierta por las declaraciones de Celeste Amarilla sobre Kylian Mbappé desplazó la atención y obligó a mirar otra forma, algo más incómoda, nuestra exposición internacional.
Con el fin de abordar el hecho desde un punto de vista más descriptivo, la valoración moral puede quedar momentáneamente entre paréntesis, sin que eso implique carecer de una posición sobre la dignidad humana, en mi caso sustentada en la verdad cristiana de la igualdad de todos los seres humanos ante Dios.
Ahora bien, lo políticamente significativo es que sus palabras no quedaron encerradas en el registro habitual de la controversia local. Activaron reacciones dentro y fuera del país, forzaron posicionamientos, abrieron discusiones sobre libertad de expresión, soberanía, jurisdicciones extranjeras y doble estándar global, y consiguieron, en cuestión de horas, una interpelación que la oposición paraguaya hace tiempo no logra generar. Por lo tanto, reducir el episodio a un escándalo más, del cual la dirigencia puede desmarcarse mediante un comunicado, solo añadiría otra lectura a las tantas que saturan medios y redes sociales. Resulta más productivo cambiar el ángulo y analizar el impacto político de este impensado enfrentamiento entre un astro del fútbol mundial y una senadora del PLRA.
Desde una banca sin mayor incidencia hasta la fecha, la senadora Amarilla puso en marcha la operación que, para muchos, define a la política moderna, me refiero al acto de interpelar, de dirigirse a una audiencia de tal manera que se sienta aludida y obligada a pronunciarse.
Ese efecto, tan arduo de lograr como decisivo, dice mucho del estado actual del campo opositor. De una oposición se espera, justamente, agudeza en ese género específico del mensaje político: la fuerza para generar impacto cuando ejerce la crítica, actúa como contrapeso o formula apuestas alternativas a las de cualquier oficialismo de turno.
La interpelación, que debería fluir de manera natural en cualquier dirigente, es precisamente aquello que el conjunto opositor dejó de conseguir hace tiempo. Por el contrario, sus principales exponentes se limitan a emitir comunicados con tenaz vocación de bostezo y a repetir fórmulas tan previsibles como las notas musicales de un trillado jingle publicitario. La cosecha cotidiana suele ser la indiferencia general de las amplias mayorías sociales.
En contrapartida, el efecto que Amarilla produjo fue el de una polarización intensa, más allá de su previsible olvido en el corto plazo, como suele suceder con los picos de intensidad seguidos de su descenso en este tipo de eventos virales.
No obstante, queda el hecho de la repercusión mundial: la imagen de la senadora y sus ya célebres sentencias inundando los principales medios franceses y, reproducidas en varios idiomas, llegando también a la prensa mundial, sin dejar de mencionar los fuegos cruzados en las redes y el consiguiente festival de memes.
En esta escena, que parece imaginada por un narrador capaz de llevar una situación ordinaria hacia el disparate con la naturalidad de un César Aira, la oposición se ve atrapada en una paradoja perfecta: todos corren a despegarse de la única figura que consiguió hacer ruido fuera del cementerio de sus comunicados.
Si algo hay que reconocer es que, en un fin de semana y por puro impulso, Celeste Amarilla reunió más atención que la oposición entera, sin equipo de imagen ni especialistas en estrategias comunicacionales.
La ironía consiste en que la operación comunicacional más eficaz que ese sector produjo en mucho tiempo fue, justamente, la que ninguno de sus estrategas planificó. Cada dirigente opositor que corre a marcar distancia certifica, con el mismo gesto, que ella logró ser escuchada, que su iniciativa discursiva conquistó esa atención tan esquiva en un mundo de dispersión cognitiva extrema.
La escena tiene algo de una involuntaria comedia de enredos, aunque con potentes efectos. En una oposición dispersa hasta el desconcierto, la única figura capaz de forzar al país a tomar posición y de alcanzar una repercusión planetaria resultó ser, precisamente, la que algunos de sus compañeros quisieran hoy desautorizar con gesto severo.
Lo risible está en que cada intento de tomar distancia vuelve a colocarla en el centro de la escena; cada comunicado que pretende aislarla confirma que fue ella, y no ellos, quien consiguió producir un acontecimiento de alcance global. Mientras tanto, esos mismos dirigentes opositores compiten interminablemente entre sí por generar el mayor aburrimiento posible y persisten de forma incansable en el arte de provocar el bostezo de los votantes, demostrando una orfandad tanto de mística política como de visión programática.
El mismo país que halló su unidad en apasionantes jornadas futboleras alcanzó luego su mayor visibilidad internacional en esta controversia.
Aunque se trata de experiencias muy distintas en contenido y forma, ambas dejan una misma lección de época: la relevancia política se juega hoy en la capacidad de interpelar, de producir atención pública y de obligar a tomar posición, antes que en la corrección de las declaraciones de principios.
Frente a un gobierno que apuesta a posicionar al Paraguay ante el mundo por sus grandes potencialidades -su dinamismo económico, su energía disponible, su posición geográfica y su bono demográfico-, la oposición parece haber encontrado su única carta capaz de generar algo más que indiferencia, mostrar, mal o bien, impacto político y atravesar fronteras. Esa carta fundamental lleva hoy el nombre y apellido de Celeste Amarilla.
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Debate por caso de racismo
El escándalo internacional que involucra a la senadora Celeste Amarilla y al jugador de fútbol Kylian Mbappé se trasladó al plano legislativo.
Durante un debate libre en la Cámara de Senadores, convocado para emitir un pronunciamiento sobre la denuncia por racismo abierta en París, la sesión derivó en una polémica intervención del senador colorado Juan Carlos “Nano” Galaverna, quien redobló la apuesta contra el delantero francés.
La sesión estuvo marcada por la fuerte presión de varios sectores que buscan despegar la imagen del Congreso de las declaraciones de la parlamentaria liberal. El senador Dionisio Amarilla fue uno de los más duros al calificar las expresiones de su colega Celeste Amarilla como “exabruptos” que avergüenzan al país en el exterior.
“Con discriminaciones que rayan lo absurdo no nos deja bien parados”, afirmó de manera tajante el legislador, quien promovió activamente el tratamiento sobre tablas de un proyecto de declaración para que la Cámara Alta repudie formalmente los dichos de la senadora. “Que se aclare que lo dicho por mí es mío. Como buena liberal y demócrata, me hago cargo de lo que dije. Las consecuencias van a ser para mí, para nadie más que para mí”, dijo Celeste Amarilla.