Luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) haya confirmado la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela, muchas personas del país sudamericano expresaron su descontento. Entre ellas, se encuentra Naireth Pérez, venezolana residente en Paraguay.
“Los venezolanos amanecimos devastados, con el corazón en la mano. El mundo entero sabe que el régimen perdió y que este fue un fraude electoral; teníamos las esperanzas de reencontrarnos con nuestros familiares”, lamentó en “Arriba hoy”, programa de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
La venezolana remarcó que, tanto ella como muchos de sus connacionales, tenían la esperanza de poner fin a la dictadura de Maduro. Pérez relató que se encuentra en Paraguay desde el 2018, con su esposo y sus hijas, pero observó con pesar la continua realidad lacerante en Venezuela.
“No perdemos las esperanzas, pero todo es muy triste. No tenemos libertad de expresión y solo en otros países podemos tener los derechos con los cuales no contamos en nuestro propio país; en Venezuela no se puede decir lo que uno piensa porque se cataloga como instigación al odio”, indicó.
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Elecciones
El domingo se desarrolló una participación electoral histórica en Venezuela, ya que de acuerdo a los datos del propio CNE, más del 50 % de los venezolanos se acercaron a sufragar. Maduro buscaba su tercer mandato consecutivo frente a Edmundo González, el candidato de la oposición con más chances para vencerlo.
“Es un régimen el que se vive y si los militares no estuvieran a favor del mismo, hoy no estarían en el poder. La gente quería salir a pelear, pero los militares y policías están a favor del gobierno y, ¿cómo un pueblo desarmado sale a luchar contra eso?”, cuestionó Pérez.
Teniendo en cuenta los datos proveídos por el CNE, Maduro ganó por el 51,2 % de los votos frente al 44,2 % alcanzado por González. La oposición rechaza el resultado, mientras que España reclama hacer públicas las actas “mesa por mesa”.
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Una película sobre Bolsonaro desata la polémica en plena campaña electoral en Brasil
La policía brasileña realizó el jueves un vasto operativo por el presunto desvío de recursos públicos hacia la productora de un biopic sobre el exmandatario Jair Bolsonaro, una cinta envuelta en investigaciones que afectan la campaña presidencial de su hijo Flávio. La operación puso el foco en el campo conservador de cara a las elecciones de octubre, mientras una crisis inédita entre jueces en la corte suprema preocupa al gobierno del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección.
Lula y Flávio Bolsonaro están empatados en las encuestas para una probable segunda vuelta, por lo que se prevé una lucha ajustadísima. El diputado bolsonarista Mario Frias, del Partido Liberal, y la productora audiovisual Karina Gama están entre los blancos de la operación del jueves, según una decisión judicial consultada por la AFP.
Gama es titular de Go Up Entertainment, productora de “Dark Horse”, protagonizada por el actor estadounidense Jim Caviezel en la piel del ultraderechista Jair Bolsonaro. Frias es productor ejecutivo de la película que aún no se estrena. A ambos se les prohibió salir del país y la policía incautó siete armas de fuego a Frías, dijo una fuente de la Policía Federal (PF) a la AFP.
La operación indaga sobre un “supuesto desvío de recursos públicos provenientes de enmiendas parlamentarias” por “centenas de millones de reales” (millones de dólares), informó una nota policial.
Las enmiendas son un instrumento para que legisladores destinen discrecionalmente recursos a proyectos de interés público.
Go UP Entertainment fue uno de los 49 blancos de allanamiento e incautación ejecutados el jueves.
Se indaga si recursos asociados a contratos públicos con el instituto sin fines de lucro Conhecer Brasil, presidido por Karina Gama, “posteriormente fueron direccionados” a Go Up Entertainment, según la decisión judicial.
Flávio Bolsonaro afirmó en un acto de campaña que la operación es un “intento de interferencia política”.
El juez del supremo que autorizó la operación es Flávio Dino, exministro de Justicia de Lula.
El campo Lula “a la defensiva”
“Dark Horse” quedó en la mira luego de que Flávio Bolsonaro reconociera en mayo haber pedido giros millonarios al banquero Daniel Vorcaro - hoy preso - para supuestamente pagar la película.
La policía indaga si aquellos fondos se usaron en realidad para financiar a otro hijo de Bolsonaro, Eduardo, radicado en Estados Unidos y con una condena en Brasil por coacción a la justicia.
La operación del jueves corre en paralelo a esta otra investigación.
Por su lado, el campo de Lula muestra preocupación por el eventual impacto en la contienda electoral de la crisis desatada en el supremo, a raíz precisamente del caso Vorcaro, detenido por fraude financiero.
Exministro de Jair Bolsonaro, el juez André Mendonça pidió investigar mensajes del banquero a un número atribuido a su colega Alexandre de Moraes, en los que pedía ayuda para eludir la investigación que luego llevó a su arresto y la liquidación de su banco Master.
Moraes condujo en 2025 el juicio que llevó a la cárcel a Jair Bolsonaro por golpismo.
La crisis en el supremo puso a la campaña de Lula a la “defensiva”, dijo una fuente del gobierno bajo el anonimato.
Aunque la fuente atribuyó el momento “delicado” a hechos que no tienen “nada que ver” con Lula, señaló que resultan difíciles de explicar a un electorado que asocia a Moraes al antibolsonarismo.
Dijo confiar en que aún falta correr “mucha agua bajo el puente” hasta las elecciones del 4 de octubre. El Partido de los Trabajadores de Lula mantuvo el jueves una reunión de su dirigencia en la que se trató del impacto electoral de la polémica, dijo una fuente petista a la AFP.
Fuente: AFP.
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Presidenciales en Brasil: Flávio Bolsonaro asegura voto del sector del agronegocio
Con sus sombreros y botas, miles de vaqueros alientan al jinete sobre el toro embravecido en la mayor fiesta de rodeo de Brasil. Confían en que el joven gane el pulso, así como apuestan a que Flávio Bolsonaro derrotará a Lula en las elecciones presidenciales. El poderoso sector del agronegocio se mantiene fiel a la derecha y debe votar mayoritariamente en octubre al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, aunque suscite menos entusiasmo que su padre.
Grandes y pequeños productores rurales se dan cita anualmente en la Festa do Peão de Barretos, animada por exhibiciones de potentes toros, elegantes caballos y conciertos de música sertaneja, el country local, en un ambiente comparable al Far West. Junto a un amigo, Luiz Mário Pereira, un ganadero con camisa a cuadros, sigue en pantalla desde un espacio VIP el campeonato de rodeo, que ocurre a pocos metros en la arena entre los clamores del público.
Pereira recorrió 2.000 km desde su estado de Sergipe (noreste) para asistir a esta fiesta que en su 71ª edición recibió durante diez días casi un millón de visitas. Lula “debería ver el agronegocio con otros ojos”. Jair Bolsonaro “tenía una mirada más especial hacia nosotros”, dice a la AFP. Como muchos, al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva le reprocha desde una mala gestión de la mayor economía latinoamericana hasta un alza de impuestos para los ricos.
En cambio, Flávio Bolsonaro fue aplaudido cuando visitó en agosto la fiesta, si bien a diferencia de su padre, que estuvo allí en campaña para su frustrada reelección en 2022, el senador no montó a caballo cual vaquero desenvuelto en la arena. “Es nuestra esperanza”, dice Pereira, a quien le basta que el conservador sea hijo del expresidente para votar por él.
“Alimentamos el mundo”
Brasil es conocido como el granero del mundo por ser uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del planeta, así como de carne bovina. “Alimentamos el mundo”, dice orgullosa Suelen Carlomagno, en su hacienda de caña de azúcar en la localidad de Colombia, vecina de Barretos, en el rico estado de Sao Paulo.
Tras supervisar el trajín de las máquinas cosechadoras que cortan la caña en su campo, esta terrateniente, de 44 años, enumera los problemas que dice trajo el tercer mandato de Lula. “Prácticamente no hubo diálogo, se aumentaron los impuestos” y los financiamientos se volvieron “inviables” con los tipos de interés altos, lo que llevó a muchas empresas a entrar en reestructuración judicial, dice.
El agronegocio registró el año pasado un crecimiento de 11,7% tras una caída de 3,2% en 2024. La actividad que genera este sector contribuye en un cuarto al PIB brasileño, según el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada.
Como una “gran favela”
Frente a la visión progresista de Lula, el sector hace frente común con la derecha. Tenemos “más vía libre” con un gobierno conservador, dice Carlos Roberto dos Santos, un ganadero y médico cirujano, de 62 años. Santos exporta la mayoría de la carne de sus 1.500 cabezas, cuyo precio en el mercado de valores sigue desde su celular. Lamenta que con Lula hubiera un desfase del gasto público, -la deuda pública se disparó desde 2022 más de 10 puntos porcentuales hasta casi 82% del PIB-, debido dice a programas sociales.
“Los de derecha tenemos mucho miedo” de que la izquierda lleve a Brasil a una situación como la de Argentina, que pasó de parecerse a un “país europeo” a una “gran favela” antes de la llegada del ultraliberal Javier Milei, opina. Su hacienda, sobrevolada por garzas bajo el cielo azul, está al otro lado de la carretera que conduce a la Festa do Peão y a su camping.
Bolsonaro con pistola
Entre miles de tiendas de campaña, varias camionetas estacionadas lucen eslóganes como “Fora Lula” en la parte trasera. Junto a una entrada, destaca un Jair Bolsonaro de cartón con un arma de juguete en su cintura, bajo los colores de Brasil y de Estados Unidos. Donald Trump es un aliado del expresidente, hoy condenado por golpismo, y si bien impuso aranceles a productos agrícolas de Brasil, muchos quitan hierro al asunto.
El republicano hizo lo mismo con “varios países” para enfrentar la competencia de China, argumenta Márcio Braga. Este exagricultor de 52 años debió de abandonar su hacienda en el sur de Brasil tras varias sequías y penurias económicas para instalarse en una ciudad en Sao Paulo, una situación que dice se repite entre los pequeños productores rurales.
“Aquí matamos la nostalgia del campo”, dice su esposa Rosemary, de 49, que celebra colocarse de nuevo el sombrero, la hebilla y compartir las comidas a base de buey. Ambos sienten que Lula dio la espalda al agronegocio y que Jair Bolsonaro apoyó sobre todo a los grandes propietarios, pero confían en que Flávio, empatado en las encuestas con el izquierdista, “reformará” el país.
Fuente: AFP.
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Psiquiatra brasileño sube en los sondeos a la sombra de Lula y Bolsonaro
Un popular psiquiatra brasileño autor de libros de autoayuda busca imponerse como la tercera vía entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el conservador Flávio Bolsonaro, al subir en los sondeos a un mes de las presidenciales. Augusto Cury, de 67 años, anteojos y hablar sereno, empezó a ganar súbitamente popularidad luego de su aparición en un debate presidencial de TV al que no asistieron ni Lula ni el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Un sondeo de la empresa Quaest publicado el miércoles ubica a Cury en la tercera posición con el 10 % de la intención de voto. Aún está lejos del 37 % de Lula y del 29 % de Bolsonaro, pero se desmarca del resto de candidatos, que no pasan del 3 %. El crecimiento también se ve reflejado en sus redes sociales. Cury, cuyas obras de autoayuda como “El maestro del amor” han sido traducidas a varios idiomas, ganó 2,2 millones de seguidores en Instagram en la última semana, según un conteo de la prensa brasileña.
En un país profundamente polarizado entre la derecha bolsonarista y la izquierda que apoya un cuarto mandato de Lula, Cury se presenta como una tercera vía con el eslogan “Brasil solo quiere ser feliz”. “Quiero acabar con esa pelea. No hay dos barcos, hay uno solo llamado +Familia brasileña+”, dijo Cury esta semana durante un evento de ganaderos en el estado de Sao Paulo.
También afirmó que le gustaría medirse con Lula en la segunda vuelta.
Su experiencia en política data de 15 años atrás y es limitada: militó en el Partido Verde de izquierda, sin llegar a disputar cargos de elección.
Ahora se presenta como un candidato centrista que busca apoyar a los emprendedores, reducir la burocracia y priorizar la educación emocional. La primera vuelta tendrá lugar el 4 de octubre y, de ser necesaria, habrá una segunda vuelta el 25 del mismo mes.
Fuente: AFP.
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Venezuela sin Maduro: inflación, apagones y menos miedo
A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la sensación para muchos venezolanos es agridulce. Celebran su captura y una brisa de libertad, pero sienten que la crisis que pulverizó salarios y obligó a millones a migrar continúa. Marbelis Daliz y su esposo Arlindo Da Silva tienen una tienda de repostería donde lidian con una asfixiante inflación y cortes eléctricos por el colapso de los servicios, males crónicos del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.
“Después del 3 de enero tuvimos una expectativa y una felicidad que decíamos: ‘ya, Venezuela cambió’”, cuenta Marbelis a la AFP mientras prepara con prisa una pavlova para un cliente con el temor de que un apagón la deje a oscuras. Pero “lamentablemente la realidad nos aplastó”, añade. Sus ganancias apenas cubren los costos, pero se niega a rendirse. “La economía es un desastre”, afirma esta repostera de 54 años, aunque aún no pierde las esperanzas de un cambio real.
La economía venezolana sufre desde 2019 una dolarización de facto ante la descomunal devaluación de su moneda. Con la tutela estadounidense del país muchos esperaban una lluvia de dólares, pero la inflación anual en bolívares se acerca al 575 %. También es alta la inflación en dólares, pero no hay cifra oficial para 2026. El año pasado fue de 35 %. A los venezolanos los siguen “matando los aumentos de precios”, cuenta Zaida Mujica, una activista social de 61 años.
Tenía “muchas esperanzas” sobre lo que haría Estados Unidos tras derrocar a Maduro. Pero “se llevaron al dictador y no a la dictadura (...). No ha pasado nada que beneficie al pueblo”, lamentó. Tras la caída de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo fuerte presión de Washington, impulsó una reforma a la ley de hidrocarburos y nueva legislación para la minería, con el objeto de atraer inversión externa.
Pero el venezolano de a pie sigue atado a precarios salarios en un país donde la canasta alimentaria se ubicó en julio en más de 700 dólares, según el centro de estudios Cendas. Rodríguez ajustó en abril en 240 dólares el ingreso de los trabajadores del gobierno, pero el salario mínimo es de apenas 130 bolívares mensuales, unos centavos de dólar.
La producción diaria de petróleo de Venezuela aumentó casi 29,8 % desde enero, según cifras oficiales. “Un cambio político era importantísimo, necesario, pero no es suficiente para generar estabilidad y crecimiento macroeconómicos”, dice José Manuel Puente, académico del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). El experto considera que mientras el país mantenga “la inflación más alta del mundo” no habrá bienestar.
“Estamos sobreviviendo”
Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro tras bombardear Caracas y zonas aledañas, Javier Chacón y su esposa Delia, ambos costureros de 44 años, celebraron puertas adentro, temerosos de la represión que marcó sus 13 años de mandato.
“Lógicamente pensamos que iba a haber un cambio”, cuenta Chacón a la AFP en Quinta Crespo, un mercado popular de Caracas. Pero todavía “estamos sobreviviendo”, asegura.
Para colmo de males, dos terremotos el 24 de junio que dejaron más de 6.500 muertos y cientos de edificios en ruinas agravaron la situación, en especial en La Guaira, destino turístico vecino de Caracas que fue devastado.
El apartamento de Carmen Ramírez, comerciante de 40 años que vende artículos de aseo en una plaza de Caracas, sufrió daños.
“Tienes que salir y seguir luchando”, se consuela mientras acomoda su mercancía en la parte trasera de su camioneta que usa como vitrina y almacén.
“El monstruo sigue vivo”
Marbelis Daliz palpa un cambio: la pérdida del miedo luego de una época de silencio marcada por arrestos masivos tras la reelección de Maduro en 2024, que la oposición denunció como un fraude.
En su local impregnado por el olor de pasteles de cambur recién horneados celebra que ahora la gente se atreve a protestar.
“Yo no me atrevía ni a colocar un post sobre política en Instagram, ahora sí, ahora pongo: ¡qué chévere que Maduro se fue!”, señala.
Desde hace meses, maestros, trabajadores de la salud, familiares de presos políticos e incluso militantes de izquierda se manifiestan en plazas públicas.
Además, se inició un diálogo político entre el gobierno interino y un sector opositor auspiciado por Washington con miras a una transición democrática.
Sin embargo, para venezolanos como Jerry Ostos, exprisionero político de 56 años liberado en marzo, el miedo sigue latente. El gobierno “sigue manteniendo presos por opinar distinto”, señala.
Purgó dos años de cárcel por mostrar una pancarta con un mensaje contra Maduro y debe presentarse a tribunales cada mes porque el expediente por magnicidio sigue abierto. El gobierno dice haber excarcelado a 1.046 presos políticos desde enero, pero según la ONG Foro Penal casi 400 siguen tras las rejas. “El monstruo todavía está vivo”, dice Ostos.
Fuente: AFP.