La diputada Johanna Ortega indicó que la Cámara de Diputados trabaja con diversos consensos productivos sobre muchos temas, sin tener en cuenta las banderías políticas. Destacó la posibilidad de apuntar a la productividad y priorizar lo verdaderamente importante para la ciudadanía.
“Tengo mi línea política, pero eso no significa que siempre estaremos en desacuerdo. De hecho hay muchos proyectos que han sido enviados por el Ejecutivo o que incluso lo propusimos desde la Cámara y que han sido aprobados de manera unánime; hay muchas cosas en las que construimos realmente”, refirió.
Puntualizó así que hay puntos en común que resultan preocupantes entre diversas bancadas, las cuales tratan de ser analizadas a través de un diálogo abierto y colaborativo para construir respuestas constructivas que brinden resultados integrales a las necesidades más urgentes.
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“Coincidimos en algunos puntos y entonces el presidente Raúl Latorre se comprometió en solicitar al presidente de la República una reunión para que todos podamos ir a manifestarle nuestras preocupaciones comunes y, por supuesto, en proyectos que podamos trabajar juntos”, refirió a la 780 AM.
Las expresiones de la parlamentaria se enmarcan ante el llamado del titular de la Cámara, Raúl Latorre, para hacer un gran pacto político con los diferentes sectores con representación en la Cámara y el Ejecutivo, sobre una agenda consensuada y prioritaria en temas sociales centrales para la ciudadanía.
Aclaró que no pretende mantener una postura cerrada a los proyectos del Ejecutivo, puntualizando que no busca rechazar los planteamientos únicamente porque vienen de la Presidencia de la República, reconociendo que debido a ese mantenimiento de madurez política, se han aprobado proyectos de manera unánime.
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CAF pone hasta USD 3.000 millones sobre la mesa para impulsar inversiones en Paraguay
La entidad financiera, que ya mantiene una cartera de USD 2.696 millones en el país, plantea combinar prudencia fiscal, inversión pública estratégica y capital privado para elevar la productividad. Educación, energía e infraestructura figuran entre las prioridades.
Estabilidad con inversión estratégica. Paraguay tiene el desafío de convertir su estabilidad macroeconómica en mayor productividad y nuevas oportunidades de inversión. En ese escenario, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) manifestó su disposición de aportar hasta USD 3.000 millones adicionales en los próximos años para financiar proyectos públicos y privados, con énfasis en infraestructura, energía y desarrollo productivo.
Jorge Srur, gerente regional Sur de CAF, sostuvo que preservar el grado de inversión exige prudencia fiscal, pero también una gestión eficiente de los recursos destinados a obras estratégicas. Según explicó, el financiamiento soberano debe priorizar aquellos proyectos críticos para el desarrollo que no puedan ejecutarse únicamente mediante instrumentos privados.
El ejecutivo destacó que la estabilidad monetaria e institucional, la previsibilidad de las políticas, la energía renovable y de bajo costo, y una población joven constituyen ventajas competitivas del país. Sin embargo, señaló que el siguiente paso consiste en traducir esas condiciones en productividad sostenida, con la educación y la infraestructura como áreas prioritarias.
Energía y capital privado. La cartera actual de CAF en Paraguay asciende a USD 2.696 millones, concentrada principalmente en infraestructura vial, energía, agua y saneamiento. Dentro del sector energético, la entidad destinó alrededor de USD 965 millones al fortalecimiento del sistema eléctrico, mediante líneas de transmisión, redes de distribución y modernización de infraestructura.
Srur advirtió que el crecimiento de la demanda y el interés de nuevos inversores requieren acompañar esa expansión con mejoras en el sistema.
La institución también amplía el financiamiento a pequeñas y medianas empresas mediante la AFD, bancos comerciales y operaciones directas. Además, manifestó interés en proyectos forestales, centros de datos, economía del conocimiento y electromovilidad.
Conectividad para competir. Para CAF, el desafío logístico consiste en conectar al país con las cadenas regionales y globales de valor. El Corredor Bioceánico, los puentes binacionales, la Hidrovía Paraguay-Paraná y la conectividad digital y aeroportuaria forman parte de las iniciativas destacadas por Srur.
El ejecutivo participará del Foro Cavialpa 2026, previsto para el 20 de octubre en el Teatro del Banco Central del Paraguay, donde se debatirán alternativas de financiamiento privado para la obra pública y el papel de la infraestructura en la integración regional.
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Capeco apunta a producir hasta 45 millones de toneladas en 2040
La expansión de áreas cultivadas, la diversifiación de los rubros y la incorporación de nuevas zonas productivas marcan la hoja de ruta del sector agrícola paraguayo hacia 2040.
Proyecciones y nuevas zonas productivas. El sector agrícola paraguayo apunta a alcanzar entre 40 y 45 millones de toneladas de granos para el año 2040, según proyectó el director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastor, dentro de esta meta, la soja continuará como principal rubro agrícola.
Como parte de esta visión, el sector plantea llegar a 5 millones de hectáreas de soja, acompañadas por unas 2,5 millones de hectáreas de maíz y la recuperación del área de trigo hasta unas 800.000 hectáreas. A estos cultivos se sumarían el crecimiento del arroz y otros rubros de rotación, como chía, sésamo, girasol y canola.
La expansión agrícola también avanza hacia nuevas zonas del país; Pastore señaló que departamentos como Paraguarí, Cordillera y Concepción están incorporando progresivamente a la agricultura algunas tierras tradicionalmente destinadas a la ganadería.
Este proceso abre oportunidades para ampliar la base productiva y diversificar las regiones agrícolas. Otro territorio con potencial es la Región Occidental, donde Pastore destacó las condiciones de los suelos del Chaco y el avance de la integración entre agricultura y ganadería, acompañado por la infraestructura y la industria instalada en las colonias menonitas.
Integración de productores. Pastore también resaltó la importancia de integrar a los pequeños productores a las cadenas productivas como una vía para contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades rurales.
“Entre el 2002 y el 2022 se redujo a más de la mitad la pobreza en el país precisamente por la integración de estos campesinos a las cadenas productivas”, afirmó.
Sobre el fenómeno de El Niño, Pastore señaló que las lluvias son favorables para la producción frente a escenarios de sequía, aunque advirtió que eventuales excesos de precipitaciones podrían generar dificultades en la logística vial y portuaria.
La proyección hacia 2040 combina así mayor producción, diversificación de cultivos, incorporación de nuevas áreas y participación de más productores, con el desafío de sostener la competitividad y fortalecer la infraestructura necesaria para movilizar una producción cada vez mayor.
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Pausar para producir mejor
Cinco minutos de movimiento pueden parecer poco frente a una jornada laboral, pero en empresas en las que las horas frente a una pantalla, las reuniones y las tareas repetitivas forman parte de la rutina, incorporar pausas activas puede convertirse en una herramienta concreta de bienestar, prevención y productividad. La OMS promueve entornos laborales que faciliten la actividad física y reduzcan el tiempo sedentario.
La escena es cotidiana, una persona frente a la computadora, varias horas en la misma posición, una reunión detrás de otra y apenas unos minutos para levantarse. En muchas organizaciones, la jornada laboral se mide por tareas cumplidas, reuniones realizadas y objetivos alcanzados. Pero existe otro indicador que gana espacio en la gestión empresarial: cuánto se mueve la gente mientras trabaja.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los lugares de trabajo deben ofrecer oportunidades para que los empleados sean físicamente activos y considera las pausas activas como parte de las estrategias para promover una cultura laboral más saludable. Sus documentos sobre actividad física en el trabajo contemplan medidas como breves descansos para hacer ejercicio, estiramientos, caminar o cambiar de postura.
Y es que trabajar no debería significar permanecer inmóvil durante horas. Las llamadas pausas activas son interrupciones breves de la actividad laboral destinadas a incorporar movimiento. Pueden incluir estiramientos, ejercicios suaves de movilidad, caminatas cortas, ejercicios de respiración o simplemente levantarse y cambiar de postura. No requieren necesariamente equipamiento, ropa deportiva ni grandes espacios.
La propia OMS ha señalado que incluso períodos breves de movimiento pueden ayudar a interrumpir largos períodos de sedentarismo. En una de sus recomendaciones sobre mantenerse activo, plantea reducir los períodos prolongados sentado mediante pausas de tres a cinco minutos para levantarse, estirarse o caminar.
Del bienestar a la productividad. Para el colaborador, el beneficio más inmediato es físico. Cambiar de posición, movilizar articulaciones y activar el cuerpo ayuda a reducir la tensión asociada a permanecer durante mucho tiempo sentado o realizando tareas repetitivas.
Pero el impacto no termina en lo corporal. La actividad física regular está asociada con beneficios para la salud mental, el estado de ánimo, la función cognitiva y el bienestar general. La OMS destaca que la actividad física puede reducir síntomas de depresión y ansiedad y favorecer la salud cerebral y el bienestar.
En el ámbito empresarial, esto abre una conversación más amplia. Una organización que incorpora movimiento dentro de la jornada no solamente está ofreciendo un beneficio adicional sino que está trabajando sobre las condiciones en las que sus colaboradores desarrollan su actividad.
La evidencia recopilada por la OMS señala que promover actividad física en el lugar de trabajo puede generar beneficios para la salud y el bienestar, además de contribuir a una mayor productividad y satisfacción laboral. También puede ayudar a reducir lesiones, problemas de salud y ausentismo.
Una pausa no es perder tiempo. Uno de los principales desafíos para implementar estos programas suele ser cultural. En organizaciones orientadas a resultados, detenerse cinco minutos puede interpretarse como una interrupción de la productividad.
La mirada comienza a cambiar cuando la pausa deja de entenderse como tiempo perdido y pasa a formar parte de la gestión preventiva.
Una reunión extensa puede incorporar unos minutos de movimiento. Una jornada frente a pantallas puede interrumpirse para cambiar de postura. Un equipo puede establecer momentos breves para caminar o realizar ejercicios de movilidad. Incluso existen estrategias que proponen reuniones caminando o estaciones de trabajo que permiten alternar entre estar sentado y de pie.
La clave está en que estas iniciativas sean sencillas, inclusivas y sostenibles. La pausa activa no tiene que convertirse en una clase de gimnasio dentro de la oficina. Su objetivo es mucho más básico: romper la inercia de permanecer quietos durante demasiado tiempo.
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Convocan a audiencia pública para debatir sobre proyecto que regula el uso de drones
La Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados organiza una audiencia pública para analizar el proyecto de ley “Que regula la utilización de aeronaves pilotadas a distancia (RPA) y sistemas de aeronaves pilotadas a distancia (RPAS) en el territorio nacional”.
La convocatoria es para el miércoles 28 de octubre a las 13:00, en la sala de sesiones de la Cámara Baja.
La propuesta legislativa busca establecer un marco legal actualizado para el uso de drones en Paraguay y acompañar el crecimiento de esta tecnología.
Además se quiere garantizar condiciones adecuadas de seguridad, responsabilidad y respeto a los derechos de las personas.
Según los proyectistas, la iniciativa parte de la creciente utilización de estos equipos tecnológicos en actividades agrícolas, comerciales, recreativas, de seguridad, logística, comunicación, investigación y entretenimiento.
Uno de los puntos principales alude al registro obligatorio de los drones, su identificación y la determinación de responsabilidades sobre sus propietarios y operadores.
El proyecto también contempla requisitos de capacitación y certificación para quienes los utilicen, además del cumplimiento de las normas de circulación aérea y la contratación de un seguro obligatorio de responsabilidad civil destinado a cubrir eventuales daños ocasionados a terceros.
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