El superintendente de Comunicaciones de la Itaipú Binacional, José Luis Rodríguez Tornaco, destacó los resultados que arrojaron la medición realizada por la consultora Consumer Intelligence (COIN) que señalan que la binacional es una de las instituciones más creíbles de la percepción de la ciudadanía. “Es una tremenda satisfacción y responsabilidad”, expresó en comunicación con la radio 650 AM.
Al respecto, mencionó que la entidad mostró a la ciudadanía los trabajos que vienen realizando constantemente. “Hemos decidido mostrarle a la gente todo lo que hace normalmente la Itaipú en materia de infraestructura, atención médica, provisión de agua, las becas del Gobierno Nacional, todo eso hizo que hoy la gente nos premie con la evaluación de ser la entidad pública más confiable”, apuntó.
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Agregó que la prioridad de la binacional es el acercamiento a la ciudadanía y que tengan la confianza en la misma como una institución.
“La idea es mostrarle a la ciudadanía lo que hace el Gobierno para la gente, lejos de las publinotas y demás, hoy nuestra idea es trabajar con la gente, para la gente, y finalmente cómo la gente te adopte, así como tras este sondeo”, refirió.
Negociaciones
Por otra parte, se refirió a las negociaciones entre los gobiernos de Paraguay y Brasil en torno a la tarifa energética y la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, en las cuales ya se ha logrado un gran avance. Al respecto, indicó que esto también representa una gran responsabilidad con la credibilidad ante la ciudadanía.
“Es una gran responsabilidad porque hace 50 años, unos paraguayos de bien fueron capaces de sentarse a firmar y a discutir de par a par con el Brasil, y en igualdad de condiciones, un tratado que cambió la historia de Paraguay. Hoy el presidente de la República, Santiago Peña, los consejeros y directores de Itaipú están liderando un sistema de conversaciones con el Brasil, que lo que busca es dejar las bases para los próximos 50 años”, manifestó.
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Itaipú despide “Finde de Verano” con variadas propuestas en Alto Paraná
Este sábado y domingo se disfrutarán de las dos últimas jornadas de “Finde de Verano”, iniciativa de Itaipú por la temporada veraniega con propuestas culturales y de entretenimiento. El cierre se desarrollará el domingo 1 de marzo, a las 19:00, en la Playa Tacuru Pucu (Hernandarias) y tendrá como atractivo principal un festival musical gratuito, con la participación de los grupos Los Verduleros, Samba Groove e Improband.
Como parte de la programación, este sábado 28 de febrero se realizará el vuelo cautivo en globo aerostático. La actividad, habilitada de 17:00 a 20:00 (mismo horario para el domingo), permitirá a los visitantes apreciar el atardecer desde las alturas. Debido a la capacidad limitada, el acceso a esta experiencia será a través del sorteo de cupos. Las boletas para el efecto serán entregadas a los asistentes a partir de las 15:00, sin costo alguno.
Los interesados deberán contar con una estatura mínima de 1,50 metros, no encontrarse en estado de ebriedad ni bajo efectos de estupefacientes. Se solicitará la presentación de cédula de identidad y los menores de 15 años deberán estar acompañados de sus padres. No estará permitido abordar con niños en brazos.
Asimismo, mañana tendrá lugar la última práctica de Yoga al Aire Libre en el Parque Lineal de Ciudad del Este, mientras que al día siguiente será la culminación de las sesiones en la Playa Tacuru Pucu. En ambas jornadas, la clase iniciará a las 9:00, con acceso libre y gratuito. Al finalizar, se ofrecerá un refrigerio a los participantes.
Además, en Hernandarias, los visitantes podrán disfrutar de las piscinas diferenciadas para niños y adultos; las canchas para la práctica de fútbol, vóley y piki vóley; así como los quinchos totalmente equipados y los inflables. El público también podrá realizar paseos en banana boat como parte de los atractivos disponibles en el sitio.
A través del Finde de Verano, Itaipú busca que las familias altoparanaenses y turistas de la región puedan disfrutar de espacios de esparcimiento gratuitos, novedosos, y, especialmente, en contacto con la naturaleza.
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Logros macroeconómicos y fiscales deben aprovecharse con una política energética clara de cara el 2030
Nuestro país alcanzó una fama muy positiva en cuanto a su prudencia macroeconómica y economía estable. Además de esto, también se destaca por su mano de obra joven, el acceso a mercados importantes, libertad para comercializar y hasta hace poco, la abundante energía a buen precio.
Al respecto, Julio Fernández, economista senior del Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), señaló que todos estos activos podrían perderse ya que la política energética en Paraguay es un tema que se viene postergando y en 2030 se igualará el consumo interno con la capacidad generada por las hidroeléctricas (Itaipú, Yacyretá, Acaray).
Comentó a la 1000 AM que Brasil creció un 313 % entre 1980 al 2025 en su generación de energía, mientras que Argentina y Uruguay cerca del 225 %, sin embargo, Paraguay se mantuvo en cero.
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“Hace poco hicimos una inversión emblemática de planta solar en el lago, de un megavatio, es simbólico, inicio de algo interesante, pero nosotros no hemos invertido en las últimas décadas y resulta que el atractivo del país y con capacidad potencial de generar crecimiento, puede ser un obstáculo para el 2030. Lo que es ahora una avenida para crecer puede ser un gran obstáculo en años. Es efecto de la procrastinación”, aseveró.
El problema
Julio Fernández comentó que en la UIP recibe a cientos de empresarios por semana, interesados en invertir en Paraguay por todas las ventajas que aquí se ofrecen.
Sin embargo, cuando se trata de la energía, dijo que si 4 empresas necesitan consumir 40 megavatios por día para el desarrollo de su industria, pero Paraguay solo tiene un total de 80 megavatios para las 4 empresas, y no ofrece más, solo dos podrán quedarse y las otras dos deberán buscar otros países. Esto también alejaría a otras empresas interesadas.
“Paraguay cuando crece adecuadamente, crece 5 % en la economía. Y estimamos que si no se invierte en nuevas fuentes de energía, ese potencial se puede reducir un 60 %. Si con 5 estamos descontentos, con una clase media para arriba, imaginate crecer solo 2 %. Es preocupante y todas esas nuevas fuentes demandan mucho tiempo”, remarcó.
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Diputada confirma que Itaipú financiará construcción de centro de atención del TEA
La diputada Cristina Villalba confirmó que Itaipú Binacional financiará la construcción del primer centro de atención a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el distrito de La Paloma del Espíritu Santo, Canindeyú.
“Itaipú se compromete con nosotros en construir un Centro TEA en Canindeyú”, informó la legisladora en un conversatorio con familias, docentes y la comunidad sobre esta afección.
Se trata del primer “Conversatorio Azul-Canindeyú más inclusivo”, en el que se abordó la psicoeducación, en la sede la Universidad Nacional de Canindeyú (Unican), en Saltos del Guairá.
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El conversatorio permitió socializar información y promover un espacio de diálogo y formación para las familias y actores educativos del departamento.
La congresista colorada destacó el valor del encuentro para “bajar las ideas y necesidades; y luego volcarlas en acciones concretas y positivas”.
Por otra parte, anunció que el departamento contará próximamente con un Espacio de Desarrollo Infantil Temprano, destinado exclusivamente a niños con TEA, en el distrito de La Paloma.
La parlamentaria expresó su agradecimiento al gobierno nacional; a Itaipú Binacional; y al Ministerio de Salud por impulsar este proyecto.
Dijo que este centro será “una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y facilitar el acceso a servicios profesionales”.
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Felicidad… ¿se puede medir?
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Ninguna aspiración crematística, material de ningún tipo o simbólica, devenida en objetivo a alcanzar, debiera ser mencionada como la búsqueda de la felicidad que –siempre– es un fin en sí mismo.
Aquel tan querido maestro de periodismo (y de vida) que supo ser cuando mis primeros veinte años don Helvio Ildefonso “Poroto” Botana (1915-1990) –uno de los hijos de Natalio, fundador en la Argentina del mítico diario Crítica en el inicio del siglo pasado– escritor, periodista, artista plástico y guionista de cine, como se lo presenta en diccionariodelperonisml55-69.ar, con frecuencia y enfáticamente aseguraba a quien quisiera escucharlo que estaba en eudaimonía, como decía el bueno de Aristóteles en la vieja Grecia.
Me intrigaba. De allí que, después de una larguísima madrugada, quise saber más de aquel sentir de Poroto que, cuando lo busqué en el diccionario (una de mis más sostenidas adicciones) supe que la Real Academia Española (RAE) define la “eudemonía (término asociado a eudaimonía) como el estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida”.
Con esa certeza académica volví a preguntar. “Estoy eudaimónico (sic) porque vivo con pasión la anticultura y hoy se lo diré a la revista Pájaro de Fuego para que nadie dude de mí”. Corría el año de 1982. Tiempo después aquella frase interpelaba desde cada puesto de diarios. Una tapa fantástica. Pero no me quedé con eso.
UN FIN EN SÍ MISMO
“¿Cuál es el propósito último de la existencia humana?”, se pregunta y pregunta Aristóteles en “La ética a Nicómaco”. De su lectura aprendí también y para siempre que la felicidad debe ser asumida como “el fin último y el propósito más elevado de la vida” porque “aquello que siempre es deseable en sí mismo (como lo es la felicidad) nunca (debe ni deberá ser) en aras de otra cosa”. De allí que ninguna aspiración crematística, material de ningún tipo o simbólica, devenida en objetivo a alcanzar, debiera ser mencionada como la búsqueda de la felicidad que –siempre– es un fin en sí mismo.
Dentro de 27 días –el próximo lunes 20 de marzo– una vez más será el Día Internacional de la Felicidad. Así sucede desde 2013. Un año antes, la efeméride fue propuesta por el rey de Bután. El monarca trabajaba sobre ese tema desde los años 70, en el siglo pasado, y en su país trabajó duro por y para ello. De hecho, ese estado pequeño, surasiático, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, ante el pleno del foro mundial, exhibió con orgullo que los butaneses –los drukpas, así autodenominados los habitantes del Druk Yul (Tierra del Dragón Fuego)– informaron como un logro nacional relevante que el Índice de Felicidad Nacional Bruta se ubicaba por encima del Producto Nacional Bruto.
Desde entonces allí –como desde la sexta centuria de nuestra era– todo transcurre armoniosamente. El Himalaya protege la intimidad nacional, así como su cultura y tradiciones. La tele, en ese contexto, irrumpió sobre las y los butaneses en 1999.
José Carlos Ruiz Sánchez (51), filósofo español, advierte un puñado de días atrás en elconfidencial.com que “nunca se ha hablado tanto de felicidad y nunca ha habido tanta ansiedad por alcanzarla” como por estos días. En su parecer, “el ideal de una vida plena se ha desvirtuado hasta convertirse en una fuente más de presión psicológica”.
EXIGENCIA COLECTIVA
Doctorado en Filosofía por la Universidad de Córdoba, sostiene también que “la felicidad ha dejado de ser un proceso íntimo y personal para transformarse en una exigencia colectiva, visible y comparable (porque) ese mandato social no se limita a ‘estar bien’, sino a exhibirlo”. Fue en febrero de 2007, cuando se estrenó en la Argentina la película “En busca de la felicidad” (The pursuit of happyness), una creación exitosísima que dirigió Gabriele Muccino.
A través de ese relato, supe de Chris Gardner (compuesto en esa ficción por Will Smith), quien junto con su hijo –Christopher Gardner Jr. (interpretado por Jaden Smith)– fueron desempleados y, como consecuencia directa de ello, desalojados por no disponer de recursos para pagar la renta. Chris y Jr, carecientes de ingresos desde ese minuto, no solo no tienen un lugar para habitar, sino que tampoco generan recursos para alimentarse, capacitarse, curarse y vestirse. Devienen en vulnerables de toda vulnerabilidad. Procuran ayuda social en refugios.
Pero, pese a ello, en 117 minutos, aquel contenido audiovisual relata cómo superan la adversidad. La historia describe detalladamente sus azarosas vidas que, es preciso decirlo, no son para nada diferentes de millones de parados y desposeídos que involuntariamente en nuestra tan maltratada aldea global transitan agobiados la miseria, avergonzados por la misericordia y no pocas veces significados como miserables.
Curioso, por cierto. Profundo creyente en el peso específico de las palabras siempre llama mi atención la raíz latina miser. Glosbe.com, a esas cinco letras unidas las traduce y significa del latín como “desdichado”, “infeliz”. Es la raíz también de la palabra “miseria”, que millones transitan como Chris y Christopher en la peli de Muccino. En “miser” radica también el vocablo “misericordia”, que la RAE define como la “cualidad de tener el corazón puesto en la miseria”.
Esas cinco letras, además –seguidas del sufijo “able”– son imprescindibles para construir la expresión “miserable”, que, en su evolución histórica, según la misma organización, significaba en el pasado a una persona “infeliz o desdichada”, en tanto que en la actualidad –justamente por aquello– no faltan quienes las significan como susceptibles de compasión. ¡Tremendo!.
POBREZA Y RIQUEZA
Y, mucho más, porque en aquella tremenda gran historia que desde la vida real hizo que las vidas de Chris y Jr. llegaran al cine, la felicidad como tal –para muchos y muchas– es dejar atrás la pobreza para alcanzar la riqueza extrema. Tengo la convicción –y me aferro a ella– de que tanto en la dramática realidad que vivieron Chris y Jr., como en la ficción que Gabriele Muccino construyó en el cine para contar esas historias, nadie procuró ese sentido negativo ni, mucho menos, significar pobreza y/o felicidad con tan inadecuada como cruel superficialidad.
No y solo no. De hecho, el propio Chris Gardner –el de la vida real, cuya historia cuenta el cine– el 16 de diciembre de 2023, en Madrid, lo dice claramente: “La felicidad no tiene nada que ver con el dinero”. Sin embargo, alguna forma de neodarwinismo pareciera intentar abrirse paso para que felicidad se signifique –si y solo si– con tener y poseer. Nada nuevo, quizás.
“Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices”, escribe alguna vez Séneca –filósofo estoico– en una carta en la que también le dice que “al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, (los hombres) van a tientas (porque) no es fácil conseguir la felicidad (y, en esa búsqueda) se aleja uno tanto más de ella cuanto más afanosamente se la busque, (y) si ha errado el camino, si este (lo) lleva en sentido contrario, (esa) misma velocidad aumenta la distancia” que lo separa de la felicidad que procura”.
En ese contexto recomienda a Galión “determinar primero lo que apetecemos (para) luego considerar por dónde podemos avanzar hacia (la felicidad) más rápidamente (hacia) aquello que nos impulsa un deseo natural”.
SENDEROS
Reflexivo, continúa: “Mientras erremos de acá para allá sin seguir a otro guía que los rumores y los clamores discordantes que nos llaman hacia distintos lugares, se consumirá (en la búsqueda) entre errores nuestra corta vida, aunque trabajemos día y noche”. Con sabiduría advierte que el camino de la vida “no es el mismo que en los demás viajes (porque, en aquellos) hay algún sendero (...), pero aquí el camino más frecuentado y más famoso es el que más engaña”.
Lucio Anneo Séneca (4 aNE-65 dNE) nació en Córdoba, hoy España, en tiempos del Imperio romano. Claro integrante de la élite epocal, fue cuestor, pretor, senador y cónsul. Un hombre del poder, con poder. Sirvió a Roma fielmente durante Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, de quien también fue tutor, maestro y consejero. Hay quienes aseguran que su influencia sobre aquel fue tal que “gobernó de facto” el poderoso Imperio romano entre los años 54 y 62.
Se puede suponer –como seguramente lo creyeron mayoritariamente sus contemporáneos– que Séneca era un hombre feliz. Pese a ello y a su profunda sabiduría, la historia muestra que, desde algún lugar y aunque para su posteridad, supo sentenciar que “el hombre más feliz es aquel que depende menos de la felicidad”. Pero no le fue bien. El propio Nerón lo obligó a cometer suicidio.
MENSURA ANUAL
Como lo hace desde el 1 de abril de 2012, en pocos días más, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hará público el “Informe mundial sobre la felicidad” (World happiness report). Seguramente será en torno del 20 de marzo. Esa mensura anual –enorme trabajo estadístico–, cuyos datos duros y conclusiones conoceremos en la brevedad, se apoyará sobre múltiples indicadores objetivos y subjetivos.
Es necesario saber que, entre otras variables, la ONU articulará valores sobre el producto bruto interno (PBI) per cápita; la expectativa y calidad de vida; la percepción de la corrupción estructural gubernamental y empresaria; la libertad individual; el respeto de los derechos humanos; confianza; redes de apoyos sociales junto con otros dominios tales como bienestar psicológico; salud física y mental; uso del tiempo para mensurar el equilibrio entre trabajo y vida; educación y diversidad cultural; buen gobierno y vitalidad comunitaria; diversidad ecológica y resiliencia para discernir con la mayor precisión posible sobre la Felicidad Nacional Bruta (FNB).
En ese contexto de análisis y dentro de dichos parámetros, entre casi 150 países, cuando el año pasado se reportó la felicidad, los Estados fundadores del Mercosur se ubicaban dentro del primer tercio. Uruguay 28; Brasil 36; Argentina 42; y Paraguay 54. Pronto sabremos dónde estamos ahora. En el mismo informe, se reportó que Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia, Países Bajos, Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y México se encuentran en los diez primeros lugares.
Estados Unidos está en el puesto 24. China, 68; y Afganistán, 147, cierra la tabla. Los datos sobre Bután, el país impulsor mundial del indicador FNB, no se conocen. Es prudente consignar que una cantidad importante de las informaciones que disponen las y los expertos en estadísticas para alcanzar sus conclusiones los producen cada uno de los Estados parte de la ONU.
DILEMA
¿Seremos más o menos felices que un año atrás? ¿Qué dirán los números de la ONU? Y, cuando los conozcamos, ¿cuál será la significación de todas y cada una de esas cifras? Dilemático, por cierto.
Recuerdo que poco más de tres lustros atrás, Umberto Eco (1932-2016) sostuvo que la estadística es una “verdad a medias”. Opinó también que con frecuencia –palabra más palabra menos– a través de la manipulación posibilitan sostener argumentos sesgados. Más aún, enorme lector, escritor, memorista y orador, con enorme simpatía recordó que Carlos Alberto Salustri (1871-1950), famoso poeta y fabulista italiano, crítico implacable de la retórica discursiva sobre la distribución de la riqueza, sentenció irónicamente que “si yo como dos pollos y tú ninguno, estadísticamente nos hemos comido uno cada uno”.