El periodista y especialista en comunicación, Augusto Dos Santos, fue conferencista del Congreso Internacional Alice del Instituto de Comunicación Política, oportunidad en la que expuso sobre el proceso electoral y la comunicación estatal, además de la línea que debería establecerse para no incumplir promesas de campaña.
“Habría que asumir la responsabilidad de avisar con mayor calidad durante los procesos electorales sobre la gradualidad de los cambios que se plantean, más que nada de la complejidad del cumplimiento de los mismos. Sé que esto suena fantástico al respecto de la realidad de las campañas, porque nadie es prolijo en la guerra, pero habría que pensar en cómo avanzar sobre ese punto”, expresó.
Dos Santos fue uno de los expositores del Congreso que tuvo lugar este 6 de marzo en México, y sentenció frases contundentes como “la culpa no es del elector, sino de quien prometió milagros”, respecto a las promesas que se hacen en campaña y la realidad con la que se topan los gobernantes electos.
Las promesas exacerbadas generan un contrasentido en el propio gobierno, que se encuentra con una serie de problemas una vez que asume el poder y la lentitud para cumplir con los compromisos de campaña produce un efecto negativo dado que la ciudadanía se cansa de escuchar argumentos por los cuales no se llevan adelante los cambios y exige resultados.
“Cómo hacemos para que el arte de ilusionar sea con magia blanca en lo posible y no con la magia negra del engaño”, preguntó Dos Santos como uno de los cuestionamientos que deberían hacerse los gobernantes o candidatos al momento de planificar su comunicación de campaña y posteriormente de gestión.
Dos Santos precisó que este planteamiento comunicacional se hace más complejo para modelos basados en el populismo, los cuales “no pueden ganar elecciones sin generar una distancia casi insalvable entre la promesa y la posibilidad de cumplimiento”, aseguró. Asimismo, es importante que los gobernantes sepan que el periodo de gestión es lo que en comunicación se denomina “crisis”, dado que las variables a las que se enfrentan son en su mayoría externas.
“El volumen de la decepción será directamente proporcional a la grandilocuencia de la promesa, la construcción del discurso de la oposición se establece sobre el discurso vencedor ‘decepcionante’”, afirmó Dos Santos.
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“Sería el primer gesto de Brasil para cerrar las heridas de la guerra”
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al historiador Fabián Chamorro para hablar del emblemático cañón Cristiano, un trofeo de guerra que hasta ahora el Brasil se niega a devolver. Sin embargo, tras la polémica por las expresiones de Lula da Silva sobre la guerra contra la Triple Alianza, el mandatario brasileño habría autorizado la restitución, pero hasta el momento no hubo comunicación oficial alguna.
- Fotos: Matías Amarilla
–¿Cómo empieza la historia del cañón Cristiano?
–Paraguay tenía problemas con la Armada brasileña y López pensó en un arma que podría, si no destruir los acorazados, por lo menos lastimarlos considerablemente. Qué pretendía, que un cañón con mucha potencia con unas balas esféricas destruya la estructura de estos acorazados. Un acorazado es un barco de madera cubierto por una chapa gruesa de metal. Entonces, si no puedes penetrar, por lo menos golpear la estructura, que eso se destruya. Entonces, qué hacían los brasileños cuando sus corazas eran muy lastimadas. Tenían que enviar a Río de Janeiro y eso tarda en volver un año. Esa es la idea del cañón Cristiano, que se llama así porque gran parte del bronce se obtuvo de las campanas de la iglesia. Estamos hablando de casi doce toneladas.
–¿Por qué estamos hablando de Humaitá en términos de escenario de guerra?, ¿qué tenía que no tenían estratégicamente otras regiones?
–Humaitá está en un recodo del río Paraguay, es el más pronunciado. Para pasar por un recodo el barco desacelera y se acerca a la costa. Paraguay llenó de cañones esa zona, un barco de guerra de aquella época para pasar todo el recodo le podía llevar una hora y media. Era una hora y media que le estaban dando por todos los costados a cañonazos. Esa era la importancia de entonces. Los brasileños traían barcos con más tecnología, con más coraza y eso hizo que hayan terminado de pasar Humaitá. Ya en 1868 se pensó para evitar que ocurra justamente eso.
–Se supone por la ubicación de Humaitá que estamos hablando de los albores de la guerra, ¿no?
–Humaitá se preparó en 1855. La primera vez que Brasil vino de manera hostil a Paraguay fue en 1855. A partir de ahí se comenzó a pensar en artillar y eso se hizo. Se artilló y con los demás cañones se llegó a instalar una cadena en el medio del río para entorpecer el paso de las embarcaciones brasileñas.
–O sea, era un sistema, no un cañón solo.
–No, estamos hablando de cientos de cañones en toda la línea, porque una línea no es que está concentrado en un lugar. Era una línea que iba de Curupayty a Humaitá, unos siete kilómetros.
LA PARALIZACIÓN DE LA GUERRA
–El acontecimiento que paró la guerra por un tiempo fue por un hecho que se produjo ahí cerquita nomás, ¿no?
–Sí, en 1866 fue la batalla que paraliza justamente la guerra en Curupayty. Era un lugar más estrecho y también la zona más fácil de defender porque había una pequeña elevación a favor de los paraguayos. Entonces, era más fácil hacer las trincheras y que la elevación te sirva de parapeto para evitar justamente que la infantería o la caballería puedan llegar de fino. Se llenó de trampas, se hizo una trinchera bastante amplia. Curupayty nunca fue tomada por la fuerza, Curupayty se abandonó. Lo mismo Humaitá, se abandonó, no fue tomada nunca.
–Curupayty habrá sido uno de los mayores preparativos bélicos del enemigo, ¿verdad?
–Ese era el gran premio del enemigo. Ahí muere el hijo de Sarmiento, también el hijo del vicepresidente Marcos Paz. La élite económica y política perdió a sus hijos en Curupayty.
–¿En esa batalla participan todas las fuerzas de la Triple Alianza o solamente Brasil y Argentina?
–Los uruguayos tenían que estar cerca de un lugar que se llamaba Paso Puku para que, si caía Curupayty, ellos ataquen el frente de donde estaba el campamento de López. Los brasileños estaban en reserva, una línea nomás ellos participan. El noventa por ciento de la tropa que pelea en Curupayty era argentina. ¿Por qué? Porque Mitre pensó que ahí se ganaba la guerra. De hecho, si caía probablemente eso iba a ocurrir. Por eso estaban vestidos de gala, por eso participan estos jóvenes de la alta sociedad argentina. Porque ellos pensaban que iban a ganar la guerra y la guerra ser terminó paralizando.
–Significativamente también es de las batallas mejor documentadas pictóricamente, ¿verdad?
–Gracias a Cándido López, el manco de Curupayty. Él se pinta en Curupayty cuando le están levantando sus camaradas para llevar a la nueva retaguardia.
LA FUNDICIÓN DE YBYCUÍ
–¿Por qué Paraguay tenía un sitio donde fabricaban armas?, ¿con qué tecnología estaba dotado el país y qué expertos tenían para el efecto?
–La mayoría de los técnicos que instalaron la fundición de Ybycuí eran ingleses. Con los ingleses también viene la tecnología para mejorar los cañones, justamente cañones ingleses antiguos y al traer esa tecnología se permite que Paraguay haga cañones parecidos a los que hacían los ingleses, pero hasta ahí nomás. No eran cañones de última generación como sí ya lo eran los cañones que trajeron los brasileños. Nosotros podíamos producir solamente cañones para tirar las balas esféricas. Podíamos producir también las balas esféricas, pero ya estamos hablando de una época donde la tecnología permitía que ya haya cañones para balas cónicas, que son como los modelos que conocemos hoy. Esa tecnología nosotros no teníamos porque nuestra fundición es de 1854, comienza su producción a gran escala y ya se había quedado desfasado en cuanto a la elaboración de cañones, no en cuanto a otras cosas.
–¿Y cómo era la logística?
–Esos cañones se ponían en pequeñas embarcaciones, eran llevados hasta Paraguarí porque ahí estaba la estación del tren y de Paraguarí recién llegaba hasta Asunción y de Asunción tenías que enviar al arsenal, que estaba en donde hoy es la loma San Jerónimo. Es lo que pasó con el cañón Cristiano, que se hace en Ybycuí, viene a Asunción. Era tan pesado que a pulso tuvieron que mover ciertas partes del trayecto entre la estación del ferrocarril hasta el arsenal, que debe ser un kilómetro, y generó una gran emoción popular la llegada del Cristiano a Asunción.
–Hablemos un poquito de la provisión de materia prima para ese emprendimiento.
–Material bruto para hierro había en muchos lugares, especialmente en San Miguel, Misiones. Ahí sacaban el material en bruto, eso se llevaba por el Tebicuarymí hasta Ybycuí. La piedra bruta pasa por un proceso en el horno. Se metía por la chimenea la piedra bruta. Eso pasaba por una serie de procesos y cuando llegaba abajo fundido ya llegaba el hierro nomás y se ponía el molde para el hierro.
–¿Y el hallazgo de estos minerales de cuándo data?
–Don Carlos hace un estudio geológico del territorio en 1850. Paraguay era otro Paraguay y era la visión que tenía don Carlos. Era realmente un hombre adelantado para su época, que hizo que Paraguay progrese mucho más que sus vecinos estando aislado porque Paraguay es un país mediterráneo.
ESFUERZO DE TODA LA SOCIEDAD
–¿El cañón Cristiano es especial por la historia de su secuestro o ya era especial antes?
–Ya era especial porque estaba vinculado con el esfuerzo del paraguayo para hacer el cañón, porque los paraguayos también entregaron lo que les sobraba de bronce, no fue suficiente con las campanas de la iglesia. El paraguayo de a pie se tuvo que ir “yo tengo una cuchara”, etc. Entonces, se sentía identificado con el arma, que además se publicitó como algo que podía destruir barcos. Entonces había un sentimiento por el cañón por eso y la llegada del cañón en Asunción fue una fiesta, el 25 de marzo 1867.
–Lo mínimo que tenemos que darle a este retorno es una gran fiesta nacional, ¿no?
–Ojalá ocurra. Hay que decir también que todavía no es cien por ciento claro.
–¿Tenemos un debate en el que Paraguay tiene que asumir una actitud que vaya más allá de la diplomacia?
–Que es lo que hizo el vicepresidente y hay que aplaudir, porque fue el único que se animó a hablar en términos claros. Imaginate que la diplomacia no sirvió durante cien años para la recuperación de este cañón. Entonces, entonces nos tenemos que poner en un lenguaje político de carácter.
–¿Qué pasa luego de la llegada del cañón a Asunción?
–Va al arsenal y de ahí va en barco a Humaitá. Era el cañón más grande que nosotros hicimos y el más pesado. Lastimosamente no llegó a ser muy efectivo, porque cuando hacés cañones como esos, un cañón tan grande, tenés que hacer prototipos. Paraguay ya no tenía los materiales para hacer prototipos, entonces se jugó de una. Cuando vayan a conocer el cañón alguna vez en Río de Janeiro o esperemos que llegue a Asunción en breve, van a ver algunas grietas en el cañón justamente porque no se pudieron hacer todos los ensayos necesarios para que el cañón salga perfecto.
–¿Y cuándo fue su bautismo de fuego?
–Su bautismo de fuego fue en junio del año 1867 cuando vuelve a moverse la armada brasileña. En los libros se habla de que hizo un ruidazo impresionante. Otro detalle de cuando llegó a Asunción es que las campanas de la iglesia sonaron. Fue un momento de fiesta único y las iglesias saludando al Cristiano cuando llegó a Asunción.
LA TOMA DEL CAÑÓN CRISTIANO
–¿Qué pasa con el cañón Cristiano cuando la guerra se muda de Humaitá? Llevan también los cañones que estaban emplazados o era difícil mover eso?
–Los más pesados ya se quedan y entre ellos por supuesto el Cristiano, que es tomado ahí cuando Humaitá es abandonada. Los aliados toman y después se reparten en el armamento y Brasil se queda con ese cañón. Argentina se queda con otros cañones pesados también que cayeron ya en la zona de Villeta, que son el Criollo y el Acá Verá, que hoy en día están frente al Parlamento y que Perón devolvió en 1954.
–Para los brasileños supongo que representaba un elemento simbólico mucho más que la posibilidad o la potencialidad de volver a usarlo, ¿no?
–Era un elemento absolutamente simbólico, lo llevaron y también hubo una fiesta allá cuando lo reciben.
–¿Y a dónde lo llevan?
–A Río de Janeiro primero, que era la capital del imperio. Primero lo llevan creo que a Petrópolis, donde estaba la residencia de Pedro II y va pasando por diferentes lugares hasta que allá por la década 1910-1920 se queda en el Museo de Historia de Río de Janeiro.
UNA EXTRAÑA PROHIBICIÓN
–¿Lo llegaste a visitar alguna vez?
–Sí, me chocó. Yo había ido primero al Museo de Bellas Artes, no me dejaron entrar para ver el cuadro enorme de la batalla Avay, pero sí pudimos entrar al Museo de Historia.
–No es la primera vez que yo escucho que incluso a autoridades muy importantes no le permitieron entrar. ¿Por qué no te dejaron entrar a ver un elemento histórico?
–Yo creo que por el hecho de ser paraguayo. Creo que hubo problemas con otros paraguayos que fueron al lugar, que se filmaron o hicieron algún tipo de apología de la recuperación de reliquias históricas y yo creo que estaban todavía medio sensibles por ese tema. El cañón Cristiano sí pudimos ver. Hay otros cañones paraguayos en ese mismo lugar, no solamente el Cristiano, que es el más grande y emblemático.
–¿Qué potencial genera la recuperación del cañón Cristiano una vez que se consume para la historia?
–Sería el primer gesto de Brasil en 155 años para cerrar las heridas de la guerra. Ya lo hizo Uruguay en 1885, ya lo hizo Perón 1954 por Argentina, y Brasil no lo hizo nunca. Porque lo que nos devolvió Brasil no son trofeos de guerra. Nos devolvió el archivo que robaron. El archivo no es trofeo de guerra, fue parte del saqueo. Si hablamos de saqueo, nunca vamos a poder enumerar todo lo que se llevó a Brasil.
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Expertos debatieron en Asunción sobre los desafíos de la tributación internacional
Asunción recibió ayer martes a destacados referentes del derecho tributario internacional, durante el Global Travelling Lectureship Programme (TLP) 2026, organizado por la International Fiscal Association (IFA), considerada la principal organización mundial dedicada al estudio y desarrollo del derecho tributario internacional y las finanzas públicas.
La conferencia magistral estuvo a cargo del profesor brasileño Luís Eduardo Schoueri. El Hotel Boutique Nino acogió este evento de carácter internacional, que reunió a profesionales del sector, autoridades fiscales, académicos y estudiantes para debatir sobre “La dimensión internacional de los impuestos de retención: los convenios para evitar la doble imposición y más allá”, eje temático de la edición 2026 del programa académico.
La apertura estuvo a cargo de Erika Bañuelos, presidenta del Capítulo Paraguay de la IFA, quien dio la bienvenida a los participantes y destacó la importancia de que Paraguay forme parte del circuito internacional de discusión sobre los principales desafíos tributarios que plantea una economía cada vez más globalizada.
Posteriormente, Natalia Quiñones, presidenta global de la International Fiscal Association, dirigió un mensaje en el que resaltó el papel que cumple el programa para acercar el conocimiento técnico a distintas regiones del mundo y fortalecer la cooperación entre administraciones tributarias, el sector privado y la academia.
También participó Adolfo Martín Jiménez, presidente del Comité Científico Permanente (Permanent Scientific Committee) de la IFA, quien puso de relieve la relevancia del tema elegido para este año y la necesidad de profundizar el análisis sobre la aplicación de los convenios para evitar la doble imposición y los desafíos que surgen en las operaciones transfronterizas.
Dimensión internacional de los impuestos
La conferencia magistral estuvo a cargo del reconocido profesor brasileño Luís Eduardo Schoueri, una de las principales autoridades latinoamericanas en derecho tributario internacional. Durante su exposición, analizó la dimensión internacional de los impuestos de retención, el funcionamiento de los convenios para evitar la doble imposición, los mecanismos de alivio tributario y los desafíos prácticos que enfrentan tanto los contribuyentes como las administraciones fiscales en un contexto de creciente complejidad normativa.
El encuentro formó parte de la gira latinoamericana del Global Travelling Lectureship Programme 2026, que continuará en Santiago de Chile y Santa Cruz de la Sierra. Las conclusiones obtenidas en las distintas sedes servirán como aporte para los debates del Congreso Mundial de la IFA, que se celebrará este año en Melbourne, Australia.
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Tribunal electoral de la ANR estima participación entre el 37 al 40 %
A una hora del cierre de las 16:00 de los portones de los locales de votación, el Tribunal Electoral Partidario (TEP) del Partido Colorado informó que el corte de participación es de entre el 37 al 40 %. El presidente del TEP, Santiago Brizuela, explicó que están trabajando sobre el muestreo oficioso, pero que estos números pueden variar en comparación a la estimación oficial.
“Tenemos informes oficiosos, pero que no tiene un nivel de puntualización muy profundo. Los informes que tenemos vienen con un retraso de una hora aproximadamente, el corte al mediodía viene con una hora de retraso, a estas horas el reporte es que estamos en la franja del 37 y 40 %, significa que estamos llegando a los niveles medios de participación históricamente hablando”, expresó en conferencia de prensa desde la sede de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR).
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Explicó que estos números podrían variar una vez que se cierren los locales. “El problema que surge es que no se tiene la estructura necesaria para tener una precisión más acercada a la realidad debido que se tiene que cuidar todos los detalles del proceso electoral, tuvimos que subsanar todas las cuestiones que surgieron hoy, eso implica un despliegue de trabajo para los miembros de mesa fundamentalmente quienes tienen que estar un conteo y reconteo permanentemente y no podemos distraerles de su labor como mesarios y autoridades de mesa”, detalló.
El titular de la instancia electoral mencionó que “como es una toma de muestra, no tenemos un nivel alto de ese muestreo, sino una muestra que nos permita tener una idea”.
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La encíclica de León XIV y la IA: oportunidades y desafíos de una nueva era
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al filósofo José Fernando Duarte y al economista Jorge Daniel Duarte, rector de la Universidad Tecnológica Taiwán Paraguay. Estos dos profesionales del ámbito académico reflexionan sobre la encíclica del papa León XIV, “Magnifica humanitas”, relativa a la inteligencia artificial y los desafíos que plantea a las sociedades contemporáneas en todos los ámbitos.
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
–En estos días de la encíclica, se recordó mucho que el León XIII suscribió “Rerum novarum” y es un poco una mirada respecto de la Revolución Industrial y sus grandes desafíos. ¿Esto de la inteligencia artificial les parece a ustedes que tiene una dimensión parecida a un cambio de época tan profundo?
–JFD: Sí, sin lugar a dudas es un cambio de época, una irrupción muy fuerte. La “Rerum novarum” cristaliza la doctrina social de la Iglesia católica. Es un documento muy importante, que ha inspirado no solamente a la Iglesia. Ha inspirado, a mi juicio, la doctrina social del Partido Colorado, por ejemplo, en el siglo XX y de tantas otras fuerzas políticas, porque ahí se planteaba una posición social muy clara, que desafiaba las dicotomías ideológicas de la época y se mostraba con claridad que la cuestión social podría ser pensada de un modo alternativo a las propuestas, en ese momento, emergentes del totalitarismo, del liberalismo a ultranza que sacraliza al individuo por encima del bien común, y también del colectivismo que lo oprime. Esta irrupción pone en tela de juicio aspectos no solamente relacionados a lo social, el trabajo, el vínculo, la dinámica de la productividad, la eficiencia, sino que pone en tela de juicio la condición humana. ¿Qué quedará o qué puede seguir siendo o qué debe ser el ser humano a la luz de la tradición de la Iglesia católica y sus lineamientos?
–JDD: Efectivamente estamos en un cambio de época y para la Iglesia genera una advertencia importante, porque la Iglesia se plantó de una manera muy firme frente a los totalitarismos del siglo pasado, donde esos totalitarismos eran fruto un poco de una concepción de qué es el ser humano y cuál es su relación con dios. Hoy en día hay un cambio con la inteligencia artificial, ya no hay una voluntad como superior del ser humano, sino hoy en día hay una inteligencia que le supera al ser humano. Entonces, como que las dos potencias, inteligencia y voluntad, de alguna manera están en juego. La absolutización de la voluntad humana en el siglo pasado y hoy en día con la inteligencia artificial una absolutización de la inteligencia de la máquina. Entonces, ambos extremos llaman a un examen de lo que es el ser humano. La inteligencia artificial puede ir en contra mismo del ser humano porque es una inteligencia superadora.
HERRAMIENTA NO NEUTRA
–¿La Iglesia, dentro de todo, sigue siendo una organización que puede plantear un tema con la fuerza que no tendrían las Naciones Unidas u otras organizaciones supranacionales?
–JFD: Sin lugar a dudas. Y es una tradición de la Iglesia, hay que ver también todos los documentos anteriores del papa Francisco, con lo que yo creo que hay una continuidad, sobre todo, con “Laudato si”, que también es una crítica muy fuerte a la tecnocracia respecto a toda la gestión medioambiental, como eso es retomado por la encíclica actual, porque finalmente hay también, más que una ilusión, un no advertir que la inteligencia artificial no es una cuestión mágica, como se dice en la encíclica, descansa en bases materiales bien concretas. La explotación de minerales raros, los recursos hídricos, el etiquetado de datos, la gente que trabaja en estas tareas tiene remuneracionesbajas. Hay un mundo y hay una casa común, como dice la encíclica, que no puede ser olvidada. La inteligencia artificial, como señala el papa, no tiene ninguna neutralidad, porque hay corporaciones, conglomerados y toda la discusión es en torno a eso, qué entretelones, qué juegos de poder sostienen esto y cómo la Iglesia se posiciona anteesto y cómo las naciones se posicionan.
–JDD: Si bien estamos hablando de corporaciones, también estamos hablando de una cosmovisión y una antropología. Y me quiero remontar más a la geopolítica actual. Hoy en día los dos grandes bloques que compiten tecnológicamente son China Popular y Estados Unidos. Son bloques fuertísimos, donde la concepción antropológica es diametralmente opuesta. Una China que lo que busca es un control total de su población, donde el individuo como tal es inferior a la colectividad y donde el Estado tiene la potestad de cercenar todo tipo de libertades individuales en vistas a un ethos colectivo superador. Y del otro lado, los Estados Unidos, que tiene una cosmovisión más liberal, donde hay una serie de consensos respecto a la voluntad individual, la libertad.
–¿Cómo se ubica Paraguay en este escenario?
–JDD: Si nosotros pensamos en una inteligencia artificial que sea útil para Paraguay y para el sector productivo, hay muchísimo margen de mirar de manera esperanzadora todo el trabajo que podemos hacer a través de la inteligencia artificial para nuestro sector productivo. Para nosotros es una oportunidad muy grande usar la inteligencia artificial para mejorar nuestra competitividad en esa área donde no somos competitivos, pero incluso en las áreas que son competitivas, como el agro, la pecuaria. Podemos digitalizar esos sectores de una manera muy superior a lo que tenemos hoy y meter inteligencia artificial para dar todavía mayor productividad y mayor competitividad internacional y mejorar en nuestra nuestra producción. El Gobierno firmó un acuerdo con Taiwán para el desarrollo de un centro de inteligencia artificial, una base de datos. Esto nos va a permitir que nosotros podamos digitalizar nuestros sectores productivos y poner esa capacidad de procesamiento de datos con inteligencia artificial y aplicaciones mejorar nuestra productividad, siendo nosotros soberanos de esos datos.
DESAFÍOS
–¿Cuáles son los desafíos de este prodigio que genera valoración e incertidumbre para la política?
–JFD: Uno de los puntos claves de la encíclica es que hay un eje programático y una definición política que quizás no esté sumamente desarrollada, pero resuena. Cuando la encíclica, justamente, se posiciona ni a favor de la exaltación del individuo sacralizado ni la absorción completa del individuo en un régimen totalitario. ¿Qué significa el principio de subsidiariedad? Que el Estado tiene que ser capaz de dejar a los cuerpos intermedios cierta libertad de organización local, pero eso no puede significar indiferencia hacia la suerte de los desvalidos, de los enfermos, de los que están en condiciones de explotación. Tiene que haber una conjunción con un principio de solidaridad. Ahí tenemos una definición clara del Estado y además hay un llamado a ejercer la responsabilidad política y a no dejar el destino de los pueblos en manos de la razón algorítmica, en manos de Babel, que es la figura de la dispersión, de la fragmentación. Y pensar una política que, contrariamente a la fragmentación, a la dispersión de Babel, tenga que ver con la comunión, con la construcción de consensos, de acuerdos, pero siempre bajo un horizonte del bien común.
–Hoy en día estamos con un asunto de concentración de poder y cómo administrar eso a partir de esta industria de la inteligencia artificial, ¿no?
–JDD: Hay un principio que claramente lo subraya el papa al hablar del destino universal de los bienes. O sea, hay un principio de la doctrina social de la Iglesia donde todo lo creado, finalmente, está destinado al ser humano como en su totalidad. Entonces, apropiaciones de estos recursos naturales, pero también hoy León habla de que los bienes también estamos hablando de los algoritmos, estamos hablando de los datos, de la capacidad de procesamiento de datos, que tiene que estar al servicio de la comunidad. Entonces, apropiaciones de usar estos algoritmos y estos datos en contra, justamente, de la comunidad humana, atendiendo a intereses corporativos, atendiendo a intereses autocráticos, atenta contra la dignidad humana.
LA CUESTIÓN DEL BIEN COMÚN
–¿Pero qué es el bien común en esta materia?
–JDD: El bien común respecto a la inteligencia artificial y a las nuevas tecnologías es que tienen que estar al servicio de la libertad humana, de la solidaridad humana y de la construcción de comunidad y la capacidad también de pensar libremente. Si la inteligencia artificial nos va a condicionar nuestras preferencias, nuestras libertades, nuestras maneras de pensar y nos va a fragmentar las comunidades, porque finalmente la inteligencia artificial también lo que hace es generar una falsa sensación de que uno es un ser humano autónomo, libre y si querés independiente de la comunidad. Y eso te fragmenta la cohesión social y lo que hace es generar unas sociedades tan individualistas que colapsa el ser humano. Y solamente en la interrelación personal el ser humano entiende quién es y se hace libre.
–JFD: Hay una historia y una genealogía del bien común que se remonta al concepto central de la definición clásica de la política. Esa definición tan conocida del zoon politikón en realidad, más que significar animal político, significa animal social, inseparable de la polis, del lugar donde delibera con otros y toma decisiones con otros. Entonces, no puede haber realización individual si no hay un presupuesto. Ese presupuesto es la vida en común y esa comunidad no es el efecto de una construcción interindividual, es el presupuesto para que existan individuos que vivan libremente. Es urgente retomar esta concepción si queremos pensar la política más allá de la simple lógica de enfrentamiento de intereses.
–Otra crisis que me parece importante tiene relación con el individuo y las comunidades, que es el asunto del trabajo. ¿Cómo analizan?
–JDD: Con el advenimiento de la sociedad moderna y la especialización del trabajo, uno hace una sola función superespecializada, donde se fragmenta tanto y esa persona se pierde, se atomiza en la colectividad. Con la inteligencia artificial se fragmenta todavía 0más y el valor del individuo que le da un estatus frente a la comunidad se pierde, colapsa. Entonces, ¿qué hacemos con eso? Es una pregunta que tengo que resolver.
–¿Qué hacemos con eso?
–JFD: Hay una cuestión totalmente abierta respecto al futuro del trabajo, de las relaciones laborales y el impacto que la inteligencia artificial puede tener. Hay grandes utopías que plantean un mundo finalmente soñado desde la izquierda por (Karl) Marx, que escribía en “La ideología alemana” que el sueño de la realización de su propio proyecto era trabajar unas horas a la mañana, pescar de tarde, escribir unos versos y leer de noche. Si esto sale bien, y si esto produce una liberación del tiempo y una posibilidad de que hagamos lo que nos complace y contemplemos el mundo, esa es la salida ideal, pero está la salida de terror con la IA profundizando las brechas, las diferencias, que sea objeto de una apropiación de una élite tecnocrática, que tiene una visión transhumanista, transhumanismo para unos, miseria, explotación, sobreexplotación para otros, ese es el peligro y es yo creo el miedo más fuerte al que se reacciona.
EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN
–¿Qué hace la educación frente a estos nuevos desafíos?
–JDD: Paraguay está muy desprotegido, aunque hay una crisis mundial en términos de educación. Nosotros teníamos un sistema familiar donde las relaciones primarias eran muy fuertes y quizá no teníamos esa educación formal, pero esas relaciones primarias hacían que se transmitan valores, el sentido comunitario era muy fuerte. Yo creo que, a partir del 2000, lo fuimos fragmentando como familia, como sociedad, con fenómenos migratorios se fue desmembrando la familia. Y yo creo que hoy estamos en un proceso de cambio social muy fuerte, donde lo que antes nos servía de sostén cultural, que era la familia, quizá hoy se va fragmentando por cuestiones de migración urbana, incluso internacionales. Y eso concomitante viene con la crisis nuestra de la educación básica inicial, básica media, que nos genera una vulnerabilidad a ser víctimas de todo este proceso de influencias ideológicas y políticas a través de las redes sociales.
–JFD: La encíclica tiene un programa educativo claro. Hay una frase que a mí que me parece totalmente relacionada con esto de la encíclica, que es impulsar una higiene de la atención. La reflexión, la lectura, el pensamiento crítico no se da en cualquier contexto. Necesita un tiempo, una disposición, necesita detenerse, necesita concentrarse. O sea, necesita toda una habitualidad y una serie de prácticas a contracorriente del mundo que tenemos hoy. Y yo soy muy crítico de los paradigmas dominantes en materia de aprendizaje, que se fueron consolidando como un mainstream, como un consenso a lo largo de estos años. Me refiero al pedagogismo, al vaciamiento de los contenidos, a la supremacía de las fórmulas, a esta idea de que ciertas competencias a adquirir como habilidades pueden desprenderse de contenidos fundamentales para orientar la vida y dar sentido a la existencia. Debemos volver a las grandes lecturas, debemos reivindicar de vuelta la memoria, tan descalificada en la época.