Eduardo González negó que exista intención de tratar en convención nacional convocada para el 9 de marzo, temas relacionado a la privatización de entes públicos o enmienda para reelección, como se busca instalar. Foto: Archivo
Convención de la ANR no debatirá sobre privatizaciones y enmiendas, afirma Eduardo González
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El secretario general de la Junta de Gobierno y director de Gabinete de la Presidencia del Partido Colorado, Eduardo González negó que exista alguna intención de tratar en la próxima convención nacional partidaria algún tema relacionado a la privatización de entes públicos; así como los relacionados a la enmienda constitucional para incluir la reelección, como ciertos sectores de la oposición están queriendo instalar en el debate.
Confirmó que el 9 de marzo está prevista una convención nacional ordinaria donde existe un orden del día establecido. El político colorado fue entrevistado en MegaTv, donde se le consultó sobre ciertos rumores que están corriendo en el ambiente político; al respecto indicó que están totalmente equivocadas estar versiones que buscan instalar en el debate.
A su parecer, la convocatoria que está prevista para marzo próximo es una convención ordinaria que ya tiene establecido el orden del día, y si bien se prevé como último punto, temas varios que pudieran plantear los convencionales, en ningún momento se mencionó o se planteó la posibilidad de presentar algunos de los temas que ahora se están buscando instalar.
“Esta es una convención ordinaria, que conforme al artículo 2 ya se establecen los puntos que serán analizados; y si hay un punto de asuntos varios, pero en ningún momento se ha planteado algún tema como el que están planteando. No se ha hablado a nivel partidario, ni del Comando Nacional, la posibilidad de plantear la venta de empresas públicas, ni se comentó; incluso nosotros tenemos un comando dentro del movimiento a nivel nacional, y ni ahí se comentó esa posibilidad. Es muy poco formal, nosotros estamos metidos en apoyar la gestión del gobierno, y no para iniciar un diálogo como esto”, comentó.
Convención en marzo
El secretario general señaló que en la anteúltima sesión de la Junta de Gobierno se estableció convocar a la Convención ordinaria el sábado 9 de marzo del año próximo, pero con los temas que ya están establecidos en el orden del día. Aclaró que si bien, en la convención ordinaria se puede incluir nuevos temas; estos asuntos mencionados no están siendo analizados en el interior del partido, y mucho menos en el comando nacional del movimiento Honor Colorado.
Para un tema anexo al orden del día, dijo que debe ser un asunto analizado en la conducción partidaria. “No es que nace de una cuestión que no haya sido planificada, porque puede tener un rechazo. Hoy si me preguntas si se habló, puedo decir que no es un tema que esté en el debate, además sabemos los conflictos que genera un tema como este. Creo que el gobierno se está yendo muy bien, tiene el apoyo del partido, y creo que no es lo más prudente hablar de estos temas en estos momentos” acotó.
Respecto a la privatización de Copaco y otras instituciones estatales, aclaró que tampoco se analizó dentro del partido, en todo caso se debería consultar al Ejecutivo. No obstante, señaló que existen muchos reclamos por parte de funcionarios públicos que no están cobrando sus salarios, sus aguinaldos. Lamentó que esta no es una situación nueva, ya que desde hace tiempo vienen reclamando y se agudizó bajo la administración de Sante Vallese que estuvo durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
“No es tampoco un tema que esté siendo analizado en el partido, en todo caso se a analizaría primero en la sesión de la Junta de Gobierno, tampoco es un tema que haya consultado el Ejecutivo, ni tampoco viene por parte del partido”, comentó.
José Duarte Penayo y Esteban Caballero advirtieron sobre el riesgo de que el PLRA quede reducido a una fuerza solo disponible para alianzas electorales. Foto: Néstor Soto
Crisis del PLRA abre interrogantes sobre el sistema de partidos de cara al 2028
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La incapacidad para superar la crisis interna en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el constante debilitamiento de su liderazgo opositor plantean serios interrogantes sobre la reconfiguración del sistema de partidos en Paraguay. Los analistas Esteban Caballero y José Duarte Penayo examinaron también los desafíos que enfrenta la Asociación Nacional Republicana (ANR) para sostener su predominio con miras al 2028, proceso que exige renovar liderazgos, fortalecer la propuesta política y responder con eficacia a las demandas ciudadanas.
Durante su participación en el programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN/Nación Media, los especialistas advirtieron que el PLRA corre el riesgo de quedar relegado a un mero instrumento para alianzas electorales. En este sentido, Esteban Caballero se refirió a una “implosión del PLRA” y enfatizó la urgente necesidad de renovar sus cuadros directivos para evitar un mayor deterioro de su representatividad.
Sin embargo, Caballero rescató como un dato clave el volumen global de participación y destacó que el gran ganador de los recientes comicios municipales fue la ANR, que consolidó su hegemonía al concentrar el 51,14 % de los votos a nivel nacional, lo que representa aproximadamente 1 518 000 sufragios.
Respecto al desempeño de la oposición, Esteban Caballero señaló que las diversas fuerzas del sector alcanzaron conjuntamente solo el 45,62 % de los votos a nivel nacional. En este contexto, sostuvo que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) fue el gran perdedor de los comicios, al no lograr su meta de ganar 13 distritos en el departamento Central (donde retrocedió a solo siete) y sufrir retrocesos significativos en feudos de fuerte arraigo liberal como Cordillera y Concepción.
“Tenemos que poner el foco ahí sí en un perdedor que es el Partido Liberal Radical Auténtico. Yo sé que hay diferentes explicaciones”, afirmó el analista. Al referirse a este escenario adverso, puntualizó la falta de representación liberal en las juntas municipales de Asunción y Ciudad del Este, así como la derrota de Carlos Pereira en Encarnación; ante esta situación, concluyó que la agrupación debe realizar una evaluación crítica de sus resultados para replantear su posicionamiento rumbo a las elecciones generales de 2028.
El liberalismo acumula derrotas
A su turno, José Fernando Duarte Penayo coincidió en que el PLRA atraviesa uno de sus momentos más críticos y advirtió que, de continuar su debilitamiento, se confirmaría que su único período de hegemonía política fue el comprendido entre 1904 y 1940. Recordó que, desde el inicio del proceso democrático, el liberalismo ha acumulado severas derrotas electorales, tanto bajo la conducción de Domingo Laíno como de Efraín Alegre, quienes, a pesar de su peso político y sus reiteradas candidaturas presidenciales, no lograron alcanzar la Presidencia.
“El PLRA para mí se encamina a ser un partido en disponibilidad para alianzas electorales. Luego de cada una de estas derrotas no tiene ya la inserción territorial que tuvo alguna vez, eso vemos en Ciudad del Este, acá en Asunción donde una alianza gana siempre que no sea liderada por un político liberal. Esto me hace pensar que no se ve la renovación y la capacidad de adaptación que tiene este partido en relación al Partido Colorado”, explicó el analista para fundamentar el paulatino repliegue del liberalismo frente al avance colorado.
Los analistas señalaron que el predominio electoral colorado plantea el desafío de sostener su respaldo mediante propuestas que trasciendan la maquinaria partidaria. Foto: Néstor Soto
Duarte Penayo agregó que el debilitamiento del Partido Liberal no representa únicamente una crisis interna, sino también una profunda transformación del sistema político paraguayo, históricamente estructurado sobre el bipartidismo entre la ANR y el PLRA. Advirtió que, de profundizarse este retroceso, la Asociación Nacional Republicana podría consolidarse como la única fuerza con presencia nacional estructurada, en un contexto donde las nuevas expresiones opositoras aún enfrentan serias dificultades para desarrollar armados partidarios sólidos y extender su alcance más allá de sus bastiones electorales.
“Tenemos hoy una situación donde hay un partido que tiene presencia territorial en todo el país, la ANR, en algunos lugares pierde más, pierde menos, en Ciudad del Este perdió muy mal. Frente a eso tenemos un liderazgo emergente que es Miguel Prieto, acá tenemos a Soledad Núñez que lideró con eficacia una alianza, pero no tenemos, algo que pueda ser denominado partido”, comentó el politólogo sobre la fragmentación de la oposición.
Superar la crisis interna
Por su parte, Esteban Caballero reiteró que el PLRA atraviesa un proceso de “implosión”, marcado por los pases de factura e interpelaciones internas sobre las causas de los fracasos electorales. Sostuvo que la agrupación requiere una urgente renovación de sus liderazgos y planteó que los comicios internos de 2027 podrían abrir paso a figuras capaces de reconectar con la ciudadanía y revertir el progresivo deterioro de la identidad liberal.
“No creo que esa posibilidad esté en manos de los liderazgos actuales. Tiene que haber una aceptación de que el partido es una carpa amplia. Hay que aceptar las divisiones internas y que son parte de la familia, tal vez no son los primos favoritos en el asado familiar, pero son parte. Con esa lógica muy excluyente, lo único que hacen es alimentar esa implosión”, acotó Caballero al referirse a la intransigencia de los sectores dominantes de la agrupación.
En tanto, Duarte Penayo destacó que la democracia paraguaya ha demostrado capacidad de alternancia en los niveles municipal, departamental y nacional. Recordó que los cambios de gobierno se hicieron efectivos cuando el Partido Liberal acompañó a liderazgos capaces de trascender los límites partidarios y convocar a un electorado más amplio, sintetizando esta dinámica en la máxima de que “sin el Partido Liberal no se puede, pero con el Partido Liberal solo no alcanza”.
“Estas elecciones le dejó tan debilitado al Partido Liberal, me parece. Yo no creo que ellos estén en condiciones de guiar el proceso de la oposición hacia el 2028, ni de poner reglas, ni de imponer criterios; mucho menos imponer presidente. Me parece que las bases del Partido Liberal ya están jugando con los favoritos”, destacó sobre el rol periférico que le depara al liberalismo en las próximas elecciones generales.
Hegemonía o predominio de la ANR
En cuanto al rol del oficialismo, Esteban Caballero explicó que los resultados municipales permiten diferenciar un sistema de partido predominante de uno hegemónico, apelando a las categorías del politólogo Giovanni Sartori. Sostuvo que el predominio del Partido Colorado no clausura la posibilidad de la alternancia, pues los comicios demuestran que, con organización, alianzas efectivas y adecuado control electoral, las fuerzas de la oposición pueden conquistar espacios de poder.
Si bien consideró que las reglas electorales permiten el cambio político, advirtió que la lógica de “partido-Estado” no es un fenómeno exclusivamente nacional, sino que se replica con fuerza a nivel municipal, donde una misma estructura política permanece instalada durante décadas mediante la administración de recursos locales.
A su turno, Duarte Penayo coincidió en que la ANR funciona como un partido predominante antes que hegemónico, dado que la hegemonía demanda una dimensión cultural y doctrinaria consolidada. En ese sentido, afirmó que la dirigencia colorada carece actualmente de una hoja de ruta conceptual que articule un proyecto estratégico de país acorde con los nuevos tiempos.
Finalmente, señaló que la expansión del electorado urbano y el ascenso de una clase media más exigente en materia de salud, educación, seguridad y servicios públicos exigen al Partido Colorado construir una propuesta programática atractiva que trascienda la estructura de clientelismo o el despliegue de recursos económicos. Como evidencia de este límite, citó los casos de Ciudad del Este y Asunción, donde la inversión publicitaria no impidió derrotas o severos cuestionamientos al oficialismo.
Tras las elecciones, ahora comienzan a surgir los primeros candidatos para la presidencia del legislativo comunal.
Tras una semana de los comicios municipales, en carpas de la Asociación Nacional Republicana (ANR) surgen los primeros candidatos para la presidencia de la Junta Municipal de Asunción. Tanto los intendentes y ediles electos para el periodo 2026-2031 prestarán juramento y asumirán sus cargos el próximo 3 de noviembre.
Fuentes partidarias indican que la puja se daría entre Gerardo “Gringo” Benítez, perteneciente al equipo político de Jorge “Turi” Capello, quien se desempeña como secretario privado de la Presidencia de la República; Miguel Sosa, quien responde al liderazgo del presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre y Sebastián Radice, quien integra el equipo del presidente de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay, Luis Fernando Bernal.
No se descarta en la danza de nombres a Mariano Cáceres. En las municipales la ANR superó los 149.000 votos en la capital y asegura un cómodo dominio en el legislativo municipal de 24 miembros.
Gringo Benítez se impuso como el candidato colorado más votado de las municipales con 15.711 votos, Radice logró 13.005 votos, Sosa conquistó 12.986 votos y Cáceres 4.746 votos. Los 15 concejales colorados son dirigentes del movimiento Honor Colorado que dejó fuera a militantes del sector disidente.
Surgen los primeros candidatos de la ANR para la presidencia de la junta capitalina
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A una semana de los comicios municipales, en carpas de la Asociación Nacional Republicana (ANR), ya surgen los primeros candidatos para la presidencia de la Junta Municipal de Asunción. Tanto los intendentes y ediles electos para el periodo 2026–2031 prestarán juramento y asumirán sus cargos el próximo 3 de noviembre.
Según fuentes partidarias, la puja se daría entre Gerardo “Gringo” Benítez, perteneciente al equipo político deJorge “Turi” Capello, quien se desempeña como secretario privado de la Presidencia de la República; Miguel Sosa, quien responde al liderazgo del presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre y Sebastián Radice, quien integra el equipo del presidente de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay, Luis Fernando Bernal.
No se descarta en la danza de nombres a Mariano Cáceres. En las municipales la ANR superó los 149.000 votos en la capital y asegura un cómodo dominio en el legislativo municipal de 24 miembros.
De acuerdo con los datos preliminares, “Gringo” Benítez se impuso como el candidato colorado más votado de las municipales con 15.711 votos, Radice logró 13.005 votos, Sosa conquistó 12.986 votos y Cáceres 4.746 votos. Los 15 concejales colorados son dirigentes del movimiento Honor Colorado que dejó fuera a militantes del sector disidente.
De esa manera la agrupación tradicional logró asegurar 15 de las 24 bancas disponibles. Al superar la barrera de las 13 bancas necesarias para el cuórum y la mayoría simple, la ANR no dependerá de pactos ni alianzas coyunturales con la oposición para aprobar dictámenes clave, la ejecución presupuestaria o la elección de las autoridades de la mesa directiva de la Junta.
Las elecciones municipales del domingo pasado dejaron un resultado que merece una lectura bastante más detenida de la que hasta ahora ha recibido.
El Partido Colorado ganó 187 de los 263 municipios del país, reunió 1.516.693 votos para intendentes, equivalentes al 52,9 % de los votos emitidos, y aumentó en veinticuatro el número de intendencias conquistadas respecto de 2021.
Recuperó cincuenta y dos municipios que estaban en manos de otras fuerzas políticas, treinta y tres de ellos del PLRA. Los números confirman una victoria contundente, que consolida a la ANR como la principal fuerza electoral del Paraguay y como el único partido con una organización verdaderamente nacional.
Sin embargo, el clima político posterior a las elecciones estuvo marcado por la derrota colorada en Asunción, cuyo peso simbólico terminó por diluir un importante éxito electoral a nivel nacional.
Por eso, es llamativo que, ante semejante resultado, no haya aparecido siquiera un vocero político capaz de explicar el crecimiento electoral de la ANR, con el fin de poner en perspectiva el aumento en la cantidad de votos y ofrecer una interpretación política que reconozca el gran trabajo de sus dirigentes y eleve la moral de los mismos.
Por supuesto que la derrota en Asunción constituye un golpe político importante, y sería absurdo pretender disimularlo detrás de los resultados del interior del país. Pero también corresponde preguntarse por qué una organización capaz de conquistar 187 gobiernos municipales carece de una voz que pueda explicar el significado nacional de dicho resultado.
Por otra parte, otro elemento de estas elecciones es el profundo retroceso del PLRA, que con apenas 34 intendencias y 504.644 votos atraviesa un momento crítico de su historia. Su declive plantea interrogantes sobre el futuro del sistema de partidos nacido en 1887, si consideramos que el liberalismo nunca recuperó la posición que ocupó durante su hegemonía entre 1904 y 1940 y, desde el retorno de la democracia, acumuló sucesivas derrotas presidenciales con Domingo Laíno y Efraín Alegre.
Sus mayores éxitos llegaron como estructura electoral de mediano porte, a disposición para acompañar figuras ajenas a su organización, desde Fernando Lugo hasta Soledad Núñez.
Ahora bien, la debilidad del PLRA y la cantidad de municipios ganados por la ANR no debería llevar a confundir el formidable despliegue territorial del coloradismo con una garantía anticipada de victoria en las elecciones generales de 2028.
Las municipales obedecen a una lógica política distinta de las presidenciales. En las primeras pesan los liderazgos locales, las relaciones personales, el conocimiento de los candidatos y los intereses vinculados con la vida cotidiana de cada comunidad.
En las segundas, el elector se pronuncia sobre el rumbo del país, la gestión del gobierno, las expectativas económicas y la figura de quien aspira a conducir la República. Por eso, sumar los votos obtenidos por cientos de candidatos municipales y proyectarlos sobre una candidatura presidencial constituye un ejercicio de escaso valor político porque es, lisa y llanamente, un razonamiento inválido.
La prueba más reciente de esta falacia la encontramos, justamente, en los resultados del domingo pasado en Asunción, donde la lista colorada para la Junta Municipal obtuvo más votos que el candidato de la ANR a intendente e incluso que la candidata opositora que terminó ganando. Muchos electores acompañaron al Partido Colorado en la elección de concejales y rechazaron a su candidato para la Intendencia.
Los votos pertenecen a los ciudadanos, y ninguna organización puede disponer de ellos como si fueran patrimonio propio.
Las 187 intendencias representan también 187 centros de poder político, con sus respectivos liderazgos, intereses y aspiraciones. La fortaleza histórica de la ANR reside precisamente en esa extensa comunidad política que mantiene vínculos permanentes con la sociedad, mucho antes y mucho después de cada elección.
Sin embargo, esa estructura necesita una conducción capaz de articular sus diferentes expresiones alrededor de una propuesta nacional. Y aquí aparece una de las grandes preguntas que dejan las municipales: ¿qué tipo de liderazgo presidencial necesita el Partido Colorado para 2028? ¿Quién estará en condiciones de interpretar las expectativas de esta inmensa organización territorial y, al mismo tiempo, convocar a los ciudadanos que no participan de la vida partidaria? ¿Qué figura podrá reunir legitimidad interna, capacidad de conducción y una propuesta atractiva para una mayoría nacional?
Son preguntas que merecen una discusión mucho más seria que la habitual especulación sobre nombres propios, discusión irrelevante para una disputa presidencial y que solo interesa a la “mesa chica” del poder.
En ese sentido, conviene salir de la alternativa fácil ente outsiders y los políticos tradicionales que empobrece el debate sobre un partido que debe proyectarse a largo plazo. Es necesario un perfil competitivo que conozca profundamente su organización partidaria, que tenga capacidad de convocar a su núcleo de afiliados con escasa adherencia política y, sobre todo, que pueda ofrecer al país un proyecto nacional con prioridades claras y políticas públicas consistentes.
Después de casi veinticinco años de crecimiento económico y profundas transformaciones sociales, las expectativas de los paraguayos exigen respuestas que difícilmente puedan encontrarse en simples encuestas o en los acuerdos de cúpulas.
La ANR tiene por delante el desafío de interpretar esa nueva realidad nacional, garantizar una interna vibrante y encontrar un proyecto atractivo para una sociedad que tiene demandas legítimas y espera respuestas claras para las próximas décadas.