La agenda política de Santiago Peña en Estados Unidos, en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas, también incluye encuentros del ámbito económico, con miras a la inversión en Paraguay. El mandatario paraguayo se reunió, en sendos eventos, con representantes de Millicom Tigo y Paracel/Trafigura, compañías que ya se encuentran operando en territorio paraguayo.
“Conversé con Mauricio Ramos, CEO de Millicom Tigo, acerca de la importancia de la inversión en telecomunicaciones para la generación de puestos de trabajo”, comentó Peña a través de la plataforma X, desde Nueva York, a donde arribó el domingo pasado e inició sus citas con políticos y empresarios norteamericanos y de otros países.
Ramos, empresario estadounidense de origen colombiano, fue parte de un debate, el lunes pasado, sobre cómo aprovechar el potencial de la movilidad humana a través de asociaciones público-privadas en la cumbre de Concordia, un foro de asuntos globales que promueve la asociación entre gobiernos, empresas y organizaciones sin fines de lucro. Peña también participó de este evento y resaltó las bondades del Paraguay para las inversiones multisectoriales.
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Previamente, el jefe de Estado informó sobre la reunión con voceros de una compañía que se encuentra invirtiendo en una planta de celulosa en Concepción y otra enfocada a la comercialización de materias primas. “Mantuvimos una reunión de trabajo con representantes de Paracel / Trafigura para hablar de las inversiones que están llevando adelante en nuestro país”, refirió Peña, este miércoles último.
En la reunión estuvo presente el ministro de Industria y Comercio (MIC), Javier Giménez, quien también refirió sobre el encuentro: “Acompañamos al presidente Santiago Peña durante una reunión de trabajo con representantes de Paracel, donde pudimos hablar de la importante inversión que la empresa realiza en Paraguay”.
La planta de celulosa de Paracel SA, con una inversión de USD 4.200 millones, planea producir 1,8 millones de toneladas de celulosa al año en Concepción, con activos forestales de más de 200.000 hectáreas de tierras propias y a su vez planea generar 10.000 empleos directos y 40.000 indirectos.
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Cómo Paraguay puede convertir sus excedentes de energía en inversiones
La discusión sobre los data center no debe limitarse al consumo eléctrico, sino al impacto económico que pueden generar.
La expansión de la inteligencia artificial (IA), la computación en la nube y los servicios digitales está cambiando la forma en que los países compiten por atraer inversiones. Detrás de cada aplicación de IA, plataforma de streaming o servicio financiero digital existe un data center o centro de datos, enormes infraestructuras que almacenan y procesan información las 24 horas del día.
En los últimos meses, en Paraguay el rubro comenzó a tomar más protagonismo gracias a uno de sus principales activos, la disponibilidad de energía renovable. Sin embargo, especialistas coinciden en que la electricidad, aunque indispensable, representa apenas una parte de una ecuación mucho más amplia.
ENERGÍA E INVERSIÓN
En conversación con La Nación/Nación Media, Bruno Vaccotti, director de la Cámara Paraguaya de Fintech y accionista de Penguin Group, dijo que la discusión sobre los centros de datos no debe limitarse al consumo eléctrico, sino al impacto económico que pueden generar.
Explicó que estas instalaciones forman parte de las denominadas industrias electrointensivas, que utilizan grandes cantidades de energía, pero cuya principal característica es la generación de empleo altamente calificado. A diferencia de otras industrias manufactureras, los centros de datos no requieren miles de trabajadores, aunque sí demandan perfiles técnicos especializados, con salarios muy por encima del promedio.
Vaccotti sostuvo a LN que Paraguay atraviesa un momento particular. Mientras el consumo eléctrico interno crece alrededor de un 12 % anual, el país deberá realizar importantes inversiones en infraestructura energética durante los próximos años para evitar un déficit de generación. En ese contexto, consideró que atraer industrias electrointensivas forma parte de la solución y no del problema. Según explicó, actualmente la energía excedente cedida al Brasil genera ingresos considerablemente menores que la electricidad consumida por industrias instaladas en Paraguay.
Mientras la compensación por cesión ronda los USD 18 por megavatio, las empresas electrointensivas pagan entre USD 48 y USD 52 por la misma cantidad de energía. Ese mayor ingreso fortalece financieramente a la Administración Nacional de Electricidad (Ande) y permite financiar nuevas obras para el Sistema Interconectado Nacional. Incluso, afirmó que cerca del 60 % de los ingresos actuales de la estatal eléctrica provienen de industrias electrointensivas, principalmente la minería de bitcoin.
Otro de los puntos que destacó es el esquema de créditos energéticos que actualmente analiza el Gobierno junto con el sector privado. La propuesta busca que las empresas que demanden grandes bloques de energía también inviertan en nueva capacidad de generación, por ejemplo mediante plantas fotovoltaicas, permitiendo que el crecimiento industrial contribuya al fortalecimiento del sistema eléctrico nacional. La magnitud económica de estos proyectos también resulta significativa. Como referencia, Vaccotti recordó que Penguin construyó en Hernandarias, en 2021, un centro de datos de 100 megavatios con una inversión estimada entre USD 120 millones y USD 140 millones, considerado el primero de esa capacidad en América Latina. Aunque actualmente está orientado al procesamiento para minería de bitcoin, explicó que comparte buena parte de la infraestructura utilizada por los centros destinados al procesamiento de IA.
DESAFÍOS
Si bien Paraguay reúne condiciones naturales difíciles de igualar, los especialistas coinciden en que atraer inversiones de gran escala exige mucho más que energía disponible. Vaccotti consideró que uno de los principales desafíos es generar confianza para inversiones que suelen proyectarse a diez o más años. Para ello, sostiene que el país necesita fortalecer la seguridad jurídica, garantizar reglas estables y evitar modificaciones contractuales imprevistas que puedan afectar la previsibilidad de los proyectos.
A ello, sumó un aspecto cada vez más determinante: la ciberseguridad. El director del gremio advirtió que Paraguay todavía debe fortalecer significativamente la protección de datos y la seguridad informática, especialmente, considerando los ataques que afectaron a distintas instituciones públicas.
En su opinión, la protección de la infraestructura digital debería convertirse en una política estratégica del Estado para brindar mayor confianza a los inversionistas internacionales. Vaccotti también puso en contexto de los argumentos más repetidos sobre los data centers, el elevado consumo de agua. Explicó que muchas instalaciones modernas ya utilizan tecnologías de refrigeración por inmersión en aceite dieléctrico, reduciendo considerablemente esa necesidad. Incluso, señaló que, según estudios realizados para el sector, este tipo de infraestructura ni siquiera figura entre las actividades industriales con mayor consumo hídrico del país.
INFRAESTRUCTURA DIGITAL
Mientras el sector privado analiza oportunidades de inversión, el Gobierno impulsa su propio proyecto de infraestructura tecnológica. El asesor técnico del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), Horacio Caniza Vierci, afirmó a LN que Paraguay reúne varias condiciones favorables para desarrollar esta industria. Una matriz energética limpia y estable, disponibilidad de agua para sistemas de refrigeración y experiencia técnica acumulada en grandes organizaciones como bancos y empresas de telecomunicaciones. Reconoció que el país todavía necesita formar una mayor cantidad de profesionales especializados, aunque sostiene que esa oferta surgirá conforme aumente la demanda del mercado.
“Antes de que exista la demanda es muy difícil que exista la oferta”, resumió al explicar por qué considera que la llegada de nuevos proyectos impulsará también la capacitación del talento local.
CENTRO DE DATOS: ¿QUÉ ES?
Para Caniza, un data center puede entenderse como una gran computadora compartida. Mientras un usuario utiliza una computadora personal para sus tareas diarias, un centro de datos concentra una enorme capacidad de procesamiento que puede ser utilizada simultáneamente por miles de personas y empresas.
Esa lógica, explicó, permite optimizar el uso de los recursos informáticos, reducir tie pos de procesamiento y ofr cer servicios digitales desde un mismo punto hacia distintos usuarios e incluso otros países.
Señaló que la ubicación de un data center responde a criterios técnicos específicos. Además de requerir una conexión cercana a una fuente de energía para evitar elevados costos de infraestructura, estas instalaciones necesitan disponibilidad de agua para los sistemas de refrigeración y suficiente espacio para futuras ampliaciones. A ello se suma que, por el ruido que generan los equipos de procesamiento y enfriamiento, normalmente se instalan fuera de los centros urbanos.
DATA CENTER DEL ESTADO
En paralelo, el Mitic avanza con la construcción del Data Center del Estado, que estará ubicado en Chaco’i. El contrato con la empresa adjudicada ya fue firmado y la obra deberá ejecutarse en un plazo aproximado de dos años.
El objetivo del proyecto no es ofrecer servicios al sector privado, sino centralizar la infraestructura tecnológica del Estado paraguayo.
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Corredor Bioceánico abrirá una nueva etapa de integración económica entre Paraguay y Chile
El Corredor Bioceánico representa una oportunidad histórica para fortalecer la relación económica entre Paraguay y Chile al consolidar una alianza estratégica basada en la integración física, la complementariedad de las economías, y una visión compartida de desarrollo, destacó Carlos Medina, director ejecutivo de la Cámara Chileno-Paraguaya de Comercio.
En comunicación con La Nación/Nación Media, Medina detalló que desde la perspectiva del sector privado los principales beneficiados serán los sectores vinculados a la agroindustria, especialmente la producción de carne, granos y oleaginosas, remarcando que el impacto alcanzará también a la logística, el transporte, la manufactura, los servicios y el turismo, generando nuevas vías de crecimiento.
Consideró que se trata del proyecto de integración física y económica más ambicioso que ha impulsado la región en las últimas décadas que permitirá ampliar mercados, diversificar destinos y mejorar la capacidad de respuesta ante la demanda internacional, con especial foco en los mercados asiáticos.
Asimismo, permitirá establecer polos logísticos e industriales capaces de generar mayor valor agregado y empleo de calidad. “Este corredor no solo acortará distancias entre nuestros mercados, sino que posicionará a ambos países como actores clave en el comercio entre Sudamérica y Asia-Pacífico”, expuso.
“Hoy la competitividad depende tanto de la calidad del producto como de la eficiencia logística. Reducir tiempos, costos e incertidumbre operativa hará de Paraguay un destino aún más atractivo para la inversión y fortalecerá la competitividad de sus exportaciones”, señaló.
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Inversiones con potencial
En cuanto a las inversiones que podrían impulsarse con la consolidación del corredor, mencionó que existe potencial para un crecimiento en áreas como infraestructura logística, transporte multimodal, almacenamiento, puertos secos, energías renovables, tecnología y servicios especializados.
“Simultáneamente surgirán alianzas estratégicas entre empresas chilenas y paraguayas para desarrollar proyectos conjuntos que impulsen la competitividad regional”, expresó y señaló que la integración dejará de ser solamente comercial para avanzar hacia un modelo más productivo e innovador.
Sobre el avance de las obras, Medina valoró el compromiso demostrado por los gobiernos, aunque consideró necesario mantener una visión de largo plazo y asegurar la continuidad de las inversiones. “Los proyectos de integración de esta envergadura requieren una visión de Estado a largo plazo y una coordinación estrecha entre el sector público y el privado”, sostuvo.
También resaltó la importancia de avanzar en la integración aduanera, la digitalización de los procesos fronterizos, la homologación de normas y la reducción de tiempos para la habilitación de productos y servicios entre ambos países.
En ese contexto, mencionó como una oportunidad estratégica la instalación de empresas en la zona franca paraguaya de Antofagasta, con el objetivo de convertirla en un nodo para dinamizar las exportaciones y generar mayor valor agregado.
“El desafío no termina con la construcción de la ruta, comienza con la creación de un ecosistema que incentive la instalación de industrias, centros logísticos y servicios que generen empleo y desarrollo sostenible”, afirmó.
Según los datos proveídos por el gremio, al cierre del año 2025 el intercambio comercial entre ambos países llegó a los USD 1600 millones, a su vez que la inversión chilena directa en Paraguay alcanzó a los USD 400 millones en ese mismo año.
Lea más: Paraguay tiene el potencial para captar millonarias inversiones en minería
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Paraguay tiene el potencial para captar millonarias inversiones en minería
Paraguay podría captar más de USD 2.000 millones en inversiones mineras durante los próximos seis a ocho años, entre proyectos de exploración y explotación, según estimó Víctor Fernández, de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami).
Explicó a La Nación/Nación Media que este monto podría incluso duplicarse o triplicarse si el país logra establecer una ley minera ejemplar, abierta a la inversión privada y con estabilidad legislativa y garantías jurídicas.
Fernández señaló que la principal prioridad es explorar el subsuelo de todo el territorio nacional y generar las condiciones para aprovechar el flujo de inversiones.
Planteó la necesidad de impulsar un servicio geológico que inicialmente recopile y registre la información existente, que realice el mapeo geológico de todo el territorio nacional, al menos a escala 1:100.000, y que genere datos técnicos que apoyen la atracción de inversiones mineras.
Actualmente, existen proyectos a la espera de resoluciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) que permitan iniciar las fases de prospección y exploración.
Según Fernández, las principales inversiones corresponden a capitales estadounidenses y canadienses, mientras que también existen inversiones de origen chileno, argentino y ecuatoriano, además de pequeñas empresas paraguayas.
La región Oriental concentra las oportunidades más atractivas, especialmente en Caazapá, Caaguazú y Alto Paraná, donde se encuentran los proyectos más avanzados.
Destacó la oportunidad que representa la transición energética y la creciente demanda mundial de minerales críticos. En ese escenario, mencionó el potencial paraguayo en titanio, uranio y vanadio. Mientras tanto, en el Chaco se realizan exploraciones en busca de litio, cuyos resultados permitirán determinar el potencial minero de la región Occidental.
Fernández consideró prioritario contar con una nueva ley minera acorde con la realidad mundial del sector, la geología nacional y las capacidades de la autoridad de aplicación.
Para Capami, el marco debe ser realista, práctico y consensuado, además de brindar estabilidad legislativa y garantías jurídicas para atraer inversiones. También planteó la necesidad de una mesa permanente de minería que permita coordinar acciones entre los diferentes actores del sector.
En cuanto a la Política Nacional de Minería, cuestionó que el sector privado no haya participado de su elaboración y señaló que Capami desconoce el texto de la propuesta mencionada por el Viceministerio de Minas y Energía.
Sostuvo que primero debió establecerse una mesa de diálogo entre los actores y que tanto el Código Minero como la política nacional deberían surgir de ese proceso de consenso.
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El país tiene el potencial para captar millonarias inversiones en minería
Paraguay podría captar más de USD 2.000 millones en inversiones mineras durante los próximos seis a ocho años, entre proyectos de exploración y explotación, según estimó Víctor Fernández, de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami).
Explicó a La Nación/Nación Media que este monto podría incluso duplicarse o triplicarse si el país logra establecer una ley minera ejemplar, abierta a la inversión privada y con estabilidad legislativa y garantías jurídicas.
Fernández señaló que la principal prioridad es explorar el subsuelo de todo el territorio nacional y generar las condiciones para aprovechar el flujo de inversiones.
Planteó la necesidad de impulsar un servicio geológico que inicialmente recopile y registre la información existente, que realice el mapeo geológico de todo el territorio nacional, al menos a escala 1:100.000, y que genere datos técnicos que apoyen la atracción de inversiones mineras.
Actualmente, existen proyectos a la espera de resoluciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) que permitan iniciar las fases de prospección y exploración.
Según Fernández, las principales inversiones corresponden a capitales estadounidenses y canadienses, mientras que también existen inversiones de origen chileno, argentino y ecuatoriano, además de pequeñas empresas paraguayas.
La región Oriental concentra las oportunidades más atractivas, especialmente en Caazapá, Caaguazú y Alto Paraná, donde se encuentran los proyectos más avanzados.
Destacó la oportunidad que representa la transición energética y la creciente demanda mundial de minerales críticos. En ese escenario, mencionó el potencial paraguayo en titanio, uranio y vanadio. Mientras tanto, en el Chaco se realizan exploraciones en busca de litio, cuyos resultados permitirán determinar el potencial minero de la región Occidental.
Fernández consideró prioritario contar con una nueva ley minera acorde con la realidad mundial del sector, la geología nacional y las capacidades de la autoridad de aplicación.
Para Capami, el marco debe ser realista, práctico y consensuado, además de brindar estabilidad legislativa y garantías jurídicas para atraer inversiones. También planteó la necesidad de una mesa permanente de minería que permita coordinar acciones entre los diferentes actores del sector.
En cuanto a la Política Nacional de Minería, cuestionó que el sector privado no haya participado de su elaboración y señaló que Capami desconoce el texto de la propuesta mencionada por el Viceministerio de Minas y Energía.
Sostuvo que primero debió establecerse una mesa de diálogo entre los actores y que tanto el Código Minero como la política nacional deberían surgir de ese proceso de consenso.