La ministra de Economía de Taiwán, Mei-Hua Wang, visitó el espacio de Floricultura del Paraguay y reivindicó el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con Paraguay. Foto: Christian Meza
“Si juntamos Paraguay con Taiwán, no somos pequeños”, expresó Horacio Cartes
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Este domingo se realizó un recorrido por las instalaciones de Floricultura del Paraguay con presencia de la ministra de Economía de la República de China (Taiwán), Mei-Hua Wang. El encuentro fue aprovechado como una oportunidad para fortalecer las relaciones bilaterales con el aliado asiático; el exmandatario y actual presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes, participó del evento y reivindicó la importancia de potenciar los lazos con Taiwán.
“Hablar de Taiwán realmente me emociona y a todos nos genera un gran honor la hermosa relación existente con esta República hermana. Alguna vez mencioné a la presidenta Tsai Ing-wen que si juntamos a Paraguay con Taiwán, no somos pequeños, sino una verdadera potencia; estamos muy orgullosos de la relación que tenemos y pido por favor que sigan contando con Paraguay porque este país es más que un amigo”, resaltó Cartes.
En el encuentro también participaron autoridades nacionales, entre ellas el ministro de Urbanismo y Vivienda, Juan Carlos Baruja, y el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez. Baruja señaló para La Nación/Nación Media que la visita de la ministra de Economía de Taiwán representa una clara muestra del respaldo de la nación aliada a nuestro país, así como al gobierno de Santiago Peña.
“Taiwán es un país hermano, amigo y que siempre está colaborando con Paraguay, por lo cual realmente estamos contentos con el compromiso de seguir trabajando juntos por el desarrollo de ambas naciones”, puntualizó el secretario de Estado, remarcando que la colaboración con Taiwán está dando claras muestras de desarrollo, aparte de generar empleo.
Por su parte, Giménez dijo a La Nación/Nación Media que el encuentro constituye una clara muestra de todo lo que se puede lograr con la unidad y el esfuerzo bilateral. “Podemos estar convencidos de que Paraguay tiene mucha potencialidad y que puede ser competitivo a nivel regional, sin descartar su incursión en el plano internacional”, expresó, hablando también de las oportunidades a ser aprovechadas en diversos nichos de mercado para seguir expandiendo al país.
El embajador de la República de China (Taiwán) en Paraguay, Iván Y. J. Lee, valoró el liderazgo del presidente Santiago Peña como un factor clave en la consolidación y expansión de la cooperación bilateral. Foto: Gentileza
Taiwán destaca el liderazgo del presidente Santiago Peña y proyecta nuevas inversiones tecnológicas en Paraguay
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El embajador de la República de China (Taiwán) en Paraguay, Iván Y. J. Lee, valoró el liderazgo del presidente Santiago Peña como un factor clave en la consolidación y expansión de la cooperación bilateral, durante una entrevista en el programa Tribuna, emitido por Paraguay TV. En ese contexto, subrayó el dinamismo de la agenda conjunta y el creciente interés de empresas taiwanesas en invertir en sectores estratégicos del país.
El diplomático, quien se encuentra en su tercera misión en Paraguay y con apenas tres meses en esta nueva etapa, destacó que el Gobierno paraguayo, bajo la conducción del presidente Peña, está impulsando condiciones favorables para el desarrollo, la innovación y la atracción de inversiones. “El liderazgo del presidente ha sido fundamental para fortalecer la confianza y proyectar nuevas oportunidades de cooperación”, señaló.
Lee destacó que uno de los pilares de la relación bilateral es la cooperación en áreas estratégicas como la salud, la educación, la tecnología y el desarrollo institucional. En materia sanitaria, resaltó la implementación del sistema informatizado de salud (HIS), que ya opera en más de 1.200 hospitales y establecimientos, permitiendo optimizar la gestión clínica, el seguimiento de pacientes y la administración de recursos.
En el ámbito educativo, el embajador puso en valor el impacto de la Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay (UPTP), que actualmente forma a unos 300 estudiantes en áreas clave de la ingeniería y la tecnología. A esto se suma el robusto programa de becas, que ha beneficiado a más de 800 paraguayos para estudios de grado y posgrado en Taiwán, fortaleciendo el capital humano del país.
En el plano económico, Lee destacó los resultados de la reciente visita del presidente Peña a Taiwán, que permitió consolidar acuerdos comerciales estratégicos, como la apertura del mercado taiwanés para la carne aviar paraguaya. Subrayó que este avance representa una oportunidad significativa para ampliar las exportaciones nacionales hacia Asia.
Asimismo, mencionó el creciente interés de empresas taiwanesas en sectores como la tecnología avanzada, los textiles inteligentes con inteligencia artificial y la movilidad eléctrica. En este último campo, destacó la incorporación de 30 buses eléctricos como parte de proyectos piloto orientados a modernizar el transporte urbano, reducir la contaminación y avanzar hacia ciudades más sostenibles.
El embajador también valoró la experiencia de Taiwán como líder global en la industria de semiconductores, y señaló que ese conocimiento puede contribuir al desarrollo industrial de Paraguay mediante la transferencia tecnológica y la formación especializada.
Finalmente, reafirmó el compromiso de Taiwán con Paraguay en áreas como la salud, la educación y la innovación tecnológica, destacando que la relación bilateral atraviesa un momento de fortalecimiento, basado en la confianza mutua, el intercambio de conocimientos y una visión compartida de desarrollo.
Cooperación Paraguay–Taiwán
1.200 hospitales y establecimientos de salud con sistema HIS implementado
300 estudiantes en formación en la UPTP
30 buses eléctricos incorporados al sistema de movilidad
+800 becarios paraguayos en Taiwán (grado y posgrado)
Universidad Taiwán-Paraguay celebra sus 8 años de historia
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La entidad académica surge como resultado de una alianza estratégica y del compromiso educativo entre el Gobierno del Paraguay y la República de China (Taiwán).
HOY.COM.PY
La casa de estudios tecnológicos conmemora un nuevo aniversario de su creación en el país. El proyecto nació a partir de la cooperación bilateral con el objetivo de formar profesionales en el área de la innovación.
La Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay (UPTP) cumple ocho años desde el inicio de las gestiones institucionales para la formación de profesionales en áreas de tecnología. La entidad académica surge como resultado de una alianza estratégica y del compromiso educativo entre el Gobierno del Paraguay y la República de China (Taiwán).
Horacio Cartes y Tsai Ing-wen, durante un encuentro en Taipéi.FOTO: ARCHIVO
El origen de esta propuesta académica data del 12 de julio de 2017, en el marco de la conmemoración de los sesenta años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
En dicha oportunidad, el entonces presidente de Paraguay, Horacio Cartes, y la mandataria de Taiwán, Tsai Ing Wen, impulsaron la creación de una universidad técnica, una iniciativa que logró su consolidación definitiva en el año 2018 con la promulgación de la Ley 6069/18.
Durante un lustro, la universidad careció de una sede propia debido a la apatía del gobierno de Mario Abdo Benítez, cuya administración relegó y archivó el proyecto educativo de forma sistemática. La situación institucional cambió de rumbo con la llegada del actual presidente, Santiago Peña; su gabinete asumió la responsabilidad de la obra, reactivó los canales de gestión y ejecutó las acciones necesarias para dotar a la entidad de la infraestructura técnica requerida.
Dentro del proceso de desarrollo edilicio, la institución dio un paso importante durante el año 2025. En ese periodo se concretó el diseño y la estructura de un campus propio de diez hectáreas, con una capacidad proyectada para albergar a mil alumnos en el futuro.
La edificación arrancó en el predio del Comité Olímpico Paraguayo en octubre de 2025 y tiene un plazo estipulado de 24 meses. La UPTP centra la celebración de este aniversario en su crecimiento educativo y en su rol como semillero de talentos locales. La cooperación internacional sostiene las bases de este proyecto que busca dar respuesta a los desafíos tecnológicos actuales mediante la educación superior.
PARAGUAYOS SE GRADÚAN EN TAIPÉI
Un grupo de estudiantes paraguayos de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay (UPTP) culminó con éxito sus estudios de “intercambio” en Taipéi y, aunque todavía falta un semestre de pasantía (puede ser en py o tw), luego se graduarán.
La celebración se realizó con una ceremonia en la National Taiwán University of Science and Technology (Taiwán Tech), que marca el cierre de una etapa de aprendizaje para los egresados. Las carreras que culminaron los jóvenes son: Ingeniería Civil, Ingeniería Electromecánica, Ingeniería Industria e Ingeniería Informática y ahora las complementarán con pasantías en empresas taiwanesas o paraguayas, cerrando de esta manera el proceso de formación.
La Primera Cadena de Islas (en rojo) encierra claramente al China en el Mar Meridional, algo que el gigante asiático busca romper para expandir su influencia en el Pacífico
El muro geográfico y democrático que frena a China Popular
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Juan Carlos Dos Santos G.
Editor y columnista internacional
Fotos: Gentileza
Una superpotencia económica atrapada por la geografía. A pesar de contar con la armada más numerosa del planeta, los barcos y submarinos de China no pueden salir al océano abierto sin pedir permiso. El responsable es un arco de islas, estrechos vigilados y bases aliadas –con Taiwán y Okinawa como ejes críticos– que actúan como un tapón militarizado
Para entender la vulnerabilidad de este cerco, es necesario mirar hacia el norte del archipiélago, específicamente a las islas Nansei y la prefectura de Okinawa. Esta región alberga el estrecho de Miyako, una de las pocas y valiosas vías marítimas internacionales de aguas profundas que permiten el acceso directo al Pacífico abierto. Para la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas
en inglés), cruzar por aquí es una necesidad logística; para Japón y Estados Unidos, es una línea roja.
Consciente de esto, Beijing no busca una invasión anfibia tradicional en este sector, sino un quiebre por saturación. A través de incursiones casi diarias de cazas, bombarderos y buques de guerra, China somete a las Fuerzas de Autodefensa de Japón a una constante guerra de desgaste psicológico y operativo, buscando normalizar su presencia en aguas que Tokio considera soberanas.
INTERCEPTANDO DESDE OKINAWA
Durante mi estadía en Okinawa, a comienzo de octubre del año pasado, fui testigo en primera línea de cómo, al menos en dos y hasta en tres ocasiones diariamente, cazas japoneses (F-15) y aeronaves especializadas en guerra electrónica y antisubmarina (P-3C Orion) dejaban la base aeronaval de Naha para ir en busca de intrusos, ya sean aviones, barcos espías disfrazados de pesqueros, guardacostas artillados o incluso submarinos chinos, que amenazaban con ingresar al espacio aéreo japonés o a sus aguas territoriales.
A toda esta situación, la respuesta japonesa ha sido contundente: la progresiva militarización de sus islas periféricas con baterías de misiles antibuque de última generación y radares de alerta temprana demuestra que el eslabón del norte está lejos de ceder fácilmente.
Un P-3C Orion japonés, especializado en guerra electrónica y antisubmarina, reposa en la base aeronaval de Naha, en la sureña y estratégica isla de Okinawa
TAIWÁN, LA CLAVE
Si Okinawa es el tapón del norte, Taiwán es la pieza maestra de todo el tablero. Ubicada exactamente en el centro de la Primera Cadena de Islas, esta isla democrática representa el obstáculo más formidable para las ambiciones globales de Beijing, pero también su objetivo más codiciado.
No se trata solo de una cuestión de orgullo histórico o control tecnológico; es, ante todo, un imperativo geográfico. Occidente peca de ingenuo al creer que China desea apropiarse de Taiwán, ya sea por supuestos sentimientos nacionalistas, por historia o por semiconductores. El secreto del deseo de China sobre Taiwán es geográfico, al ser la pieza fundamental que detiene su deseo expansionista.
PERO… ¿POR QUÉ TAIWÁN?
Actualmente, la costa continental de China da a mares poco profundos, lo que dificulta enormemente que sus submarinos nucleares salgan a patrullar sin ser detectados por la tecnología acústica de los aliados. Controlar Taiwán rompería la cadena a la mitad y cambiaría las reglas del juego de inmediato.
Al dominar la costa este de Taiwán, la armada china tendría acceso directo a las fosas profundas del Pacífico. Desde allí, sus submarinos podrían desaparecer en el océano abierto, anulando la capacidad de detección temprana de Estados Unidos. Además, la caída de Taiwán generaría un efecto de pinza inmediato sobre sus vecinos.
Con bases aéreas y navales chinas operando en la isla, la prefectura japonesa de Okinawa quedaría cercada y vulnerable por el sur, y las rutas marítimas comerciales que abastecen de petróleo y materias primas a Japón y Corea del Sur quedarían bajo el control absoluto de Beijing. Quien controla Taiwán controla el pulso del Asia-Pacífico.
FILIPINAS, EL ÚLTIMO ESLABÓN DE LA PRIMERA CADENA
En el extremo meridional de la cadena, el escenario cambia de la tensión militar abierta a una guerra asimétrica de “zona gris”. Aquí, el objetivo de Beijing es el estrecho de Luzón –el corredor marítimo entre Taiwán y Filipinas– y la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Manila.
En este sector, ante la imposibilidad de quebrar el cerco por la fuerza, China ha optado por alterar la geografía misma. Mediante el dragado masivo y el relleno de arrecifes y atolones en disputadas aguas filipinas, Beijing ha construido una red de islas artificiales fuertemente militarizadas.
Lo que antes eran rocas semisumergidas, hoy son bases operativas con pistas de aterrizaje capaces de recibir bombarderos, sistemas de misiles antibuque y radares de largo alcance.
Esta estrategia de hechos consumados busca un quiebre silencioso: empujar la presencia naval de Filipinas y sus aliados hacia el este, erosionando la efectividad de la Primera Cadena desde abajo.
Si China consolida el control militar sobre la ZEE filipina, logrará dos objetivos críticos. Primero, flanquear a Taiwán desde el sur, facilitando un eventual bloqueo. Segundo, establecer un corredor protegido para que su flota del Sur pueda deslizarse hacia el Pacífico abierto.
Filipinas, consciente de este peligro, ha vuelto a estrechar filas con Washington, permitiendo el acceso estadounidense a bases clave frente a Taiwán, transformando este frente en un polvorín silencioso. EL VEREDICTO GEOGRÁFICO
La Primera Cadena de Islas sigue en pie, pero sus costuras están bajo una presión sin precedentes. Beijing sabe que mientras este muro insular permanezca intacto, su estatus de superpotencia global estará incompleto.
Cada incursión en Okinawa, cada presión sobre Taiwán y cada isla artificial en Filipinas son golpes de martillo sobre una estructura que, de llegar a romperse, cambiará para siempre el equilibrio de poder en el planeta, abriendo el camino de China hacia el control total del océano profundo.
PRÓXIMA ENTREGA: ¿Y si se rompe la Primera Cadena de Islas?