En la jornada de este miércoles Marc Ostfield, embajador de Estados Unidos en Paraguay, se reunió con el cardenal paraguayo Adalberto Martínez, destacando el compromiso que posee con el país y sus autoridades en la lucha por un mundo más justo desde los diversos estamentos nacionales, de acuerdo a sus publicaciones en las redes sociales.
“Hoy tuve el placer de reunirme nuevamente con el cardenal Adalberto Martínez para reafirmar nuestro compromiso compartido con el trabajo que conduce a un mundo más próspero, justo y equitativo”, refirió el embajador estadounidense, recordando que anteriormente había visitado a monseñor para felicitarlo por su nombramiento como cardenal.
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Las reuniones del embajador se desarrollan en el marco de la agenda que sigue manteniendo en nuestro país. Anteriormente el diplomático se había reunido también con el presidenciable colorado Santiago Peña, compartiendo de este modo algunos planes e ideas pertinentes en torno a la gobernabilidad de la nación paraguaya, la lucha contra la corrupción y el mantenimiento de las alianzas estratégicas que afianzan sus relaciones con el gobierno estadounidense.
El embajador norteamericano ya había manifestado que trabajará de cerca con el próximo representante que el pueblo paraguayo elija, siguiendo con la consolidación de la bilateralidad con Paraguay, aparte de reforzar también cada una de las instituciones nacionales en pos del fortalecimiento de la democracia y las políticas públicas paraguayas.
Resulta importante destacar las reuniones que también mantiene periódicamente el embajador Ostfield con el designado como próximo fiscal general del Estado, Emiliano Rolón Fernández. El representante estadounidense puntualizó que con el encuentro desarrollado el gobierno norteamericano busca ratificar su apoyo a las instituciones paraguayas con el objetivo de seguir contribuyendo al fortalecimiento del Estado de derecho en el país.
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Canciller valora avances en comercio, tecnología y seguridad con EE. UU.
El ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, destacó la importancia de la visita oficial del subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, que representa una consolidación de las relaciones entre ambos países, en cooperación, alianzas y coincidencias en la visión de principios.
“Es una visita oficial de la más alta autoridad de la administración del presidente Trump que visita nuestro país en este periodo gubernamental, es la ratificación de una alianza estratégica entre nuestros países en la que contiene una agenda muy importante”, indicó el jefe diplomático al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
El canciller citó varios de los puntos abordados con esta visita oficial de un alto funcionario del gobierno estadounidense, tanto en cuestiones de comercio, inversiones, seguridad y tecnologías, como en acuerdos y cooperación.
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“En primer lugar para nuestra seguridad, no solamente desde el punto de vista soberano sino también ciudadano, las cuestiones vinculadas con migraciones, las cuestiones relacionadas con la seguridad del espacio aéreo paraguayo, también en materia de comercio e inversiones. Venimos avanzando en materia de energía, de inteligencia artificial, de centros de datos, así como las oportunidades que Paraguay ofrece para incrementar las condiciones de nuestro comercio”, indicó.
Ramírez Lezcano también se refirió a los principios y valores compartidos: “No tenemos una relación de intercambio de favores o una cuestión comercial de intercambio, lo que tenemos son intereses compartidos, una visión donde nuestros principios y valores como la libertad, la democracia, el estado de derecho, los derechos humanos, la familia, forman parte de esa visión compartida. En ese contexto, tenemos una serie de acuerdos en una visión compartida hacia la política global”, apuntó.
Acuerdo para interceptar vuelos sospechosos
El ministro también habló de los dos instrumentos bilaterales suscriptos entre ambos países para fortalecer la cooperación en seguridad aérea y fronteriza, así como la lucha contra el crimen organizado transnacional. “El acuerdo que suscribimos ayer nos permite compartir información satelital, hoy ya inmediatamente disponible, de los sistemas de seguridad de los Estados Unidos, principalmente enfocado en nuestras fronteras para protegerlas de mejor manera”, indicó.
Aclaró que “no significa un cambio de legislación, hemos desarrollado un instrumento al haber alineado nuestra legislación a la de los Estados Unidos, y de ninguna manera modifica ningún tipo de régimen legal o regulatorio”. Así también, enfatizó que “no implica un operativo conjunto, sino entrenamientos conjuntos tanto en Paraguay como en los Estados Unidos, en el marco del acuerdo SOFA”.
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Cardenal rinde homenaje a Deisy Paola en misa especial: “Su caso reclama justicia”
En una Catedral Metropolitana colmada de fieles, la Arquidiócesis de Asunción dio la bienvenida a la sagrada Espada de San Miguel Arcángel con un emotivo clamor por la justicia. Durante la Santa Misa de anoche, el cardenal Adalberto Martínez rindió un sentido homenaje a la joven Deisy Paola Giménez, víctima reciente de feminicidio, solicitando un minuto de silencio en su memoria y abogando por el fin de la violencia contra las mujeres.
El arzobispo de Asunción enfatizó que la tragedia de Deisy Paola reclama una respuesta firme de las instituciones y una protección real y oportuna para todas aquellas mujeres que denuncian y piden ayuda. “Su caso reclama justicia y nos lleva a pedir una protección real y oportuna para tantas mujeres que denuncian y piden ayuda”, dijo, al remarcar que la reliquia es un símbolo de la justicia divina que pone límite al mal y defiende al inocente, instando a la sociedad a proteger la vida y velar por las personas más vulnerables.
La histórica celebración litúrgica marcó la primera vez que la venerada pieza deja su santuario en Monte Sant’Angelo (Italia) para visitar Paraguay, coincidiendo con los 50 años de labor de la Congregación de San Miguel Arcángel en el país. El sagrado objeto fue custodiado hasta Asunción por el rector y vicerrector del santuario italiano, junto a la embajadora paraguaya ante la Santa Sede, Romina Taboada.
La ceremonia contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña; la primera dama, Leticia Ocampos; ministros del Poder Ejecutivo, autoridades civiles, militares y una multitud de devotos. En la ocasión, el jefe de Estado agradeció las gestiones para concretar la visita e hizo votos para que la presencia del símbolo traiga paz, esperanza y unidad a todas las familias paraguayas.
Finalmente, el cardenal Martínez recordó a los presentes el significado de Mijael (“¿Quién como Dios?”) como un llamado a confiar en el Señor y a no poner nada por encima de Él. Tras la encomienda del país a la protección del Arcángel por parte del sacerdote italiano Ladislao Suchy, la emotiva jornada concluyó con la oración de consagración y la bendición impartida con la venerada reliquia.
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Ostfield vuelve a las andadas: otra burda injerencia
Marc Ostfield ya no es el representante del Gobierno de los Estados Unidos en Paraguay, pero se sigue comportando como si lo fuera. Hay hábitos que ni la pérdida del cargo –que por cierto fue borrado de un plumazo tras la asunción del republicano Donald Trump– logra corregir, y el del exdiplomático es meterse donde nadie lo llamó ni lo quiere. El hombre que durante su gestión se autopercibía como “virrey del Paraguay”, que impartía títulos de corrupción y de honestidad según la conveniencia de su aliado político, vuelve ahora sin pudor, a dictar a los paraguayos el significado de su propio voto. Esto no fue un simple saludo, es la ratificación de la práctica a la que estaba acostumbrado desde siempre: injerencia.
Unos días después del triunfo electoral de la oposición en la capital del país, y desde su cuenta de LinkedIn, felicitó a la intendenta electa. No se limitó a un saludo protocolar: aprovechó para dar lecciones sobre lo que, según él, quisieron decir los asuncenos. Señaló que el resultado expresa el deseo de un gobierno municipal más transparente y sentenció que “la alternancia democrática es una señal de la madurez de las instituciones”.
De cualquier otro funcionario -diplomático o no- el comentario parecería un guiño democrático y de cortesía. Sin embargo, es a todas luces un nuevo capítulo de la misma injerencia burda y grosera que marcó su nefasto tránsito por la capital paraguaya. No cabe duda que no solamente desconocía las funciones y la ética de un diplomática, es que Ostfield nunca comprendió que un embajador representa a su país ante otro país soberano, no lo tutela.
Cuando lanza alegremente comentarios sobre la democracia paraguaya, siempre es bueno recordar de quién se trata. Durante su gestión, entre marzo de 2022 y enero de 2025 (luego de ser echado a patadas por el secretario Marco Rubio) Ostfield convirtió la embajada en una tribuna política. En julio de ese mismo año que llegó al país, y en plena disputa interna del Partido Colorado se presentó ante la prensa para leer las designaciones de “significativamente corruptos” contra Horacio Cartes y el entonces vicepresidente Hugo Velázquez. Esas designaciones reconfiguraron la carrera electoral y fueron celebradas por el gobierno de turno, además de provocar un enorme perjuicio a un holding empresarial, que tuvo que desprenderse de talento humano por miles. Desde entonces, sus apariciones en medios afines y sus juicios sobre dirigentes, fiscales y candidatos se volvieron rutina. Se comportaba menos como diplomático que como virrey: decidía quién era corrupto, quién era confiable y qué rumbo debía tomar la República.
Pero la historia enseña que siempre hay que apuntar con el dedo a aquellos serviles que se confabularon para utilizar todo lo que esté al alcance para crear la mayor maquinaria de persecución estatal desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner. Precisamente, alguien surgido de los riñones del estronismo completaría el maridaje perfecto para el garrote político. El documento confidencial que remitió al Departamento de Estado en noviembre de 2024, filtrado y publicado por la prensa argentina, expuso lo que muchos denunciaban. Allí Ostfield se refería al expresidente Mario Abdo Benítez como “nuestro aliado” y salía en su defensa ante los cuestionamientos por los negocios de sus empresas con el asfalto durante la pandemia. Mientras tanto, contra los adversarios de Abdo, el mismo informe acumulaba acusaciones sin respaldo judicial.
La alianza quedó al descubierto: un embajador extranjero que protegía a su socio político local y un presidente que se apoyaba en ese embajador para dirimir a su favor la interna de su propio partido. El gobierno de Peña actuó en consecuencia pidiendo su salida, y Ostfield se alejó de su embajada meses después.
Correspondía esa salida un epílogo a una etapa vergonzosa para la diplomacia entre EE. UU. y Paraguay que tienen una relación histórica que merece mejor trato. No lo fue, porque el exembajador volvió una y otra vez a la carga. Desde su llegada al país y con la connivencia señalada arriba con el gobierno anterior, la consigna del diplomático era clara: desalojar al Partido Colorado del poder por todos los medios, incluido el apoyo de una potencia extranjera.
Ostfield no felicita a una persona; celebra la vigencia de una agenda. Su mensaje sobre Asunción es la confesión, de modo inoportuno como siempre, de que su interés en la política paraguaya nunca fue neutral y que fue perversa y aviesamente un propósito. Afortunadamente, el pueblo paraguayo advirtió de este propósito y de esta felonía a la que se prestaron algunos legionarios y votó abrumadoramente por la fórmula colorada que impulsaba Cartes.
El agravante es que Ostfield hoy habla sin ninguna investidura y aun así usa el título de exembajador para dar peso a sus palabras. Lucra con la autoridad de un cargo que ya no tiene para seguir opinando sobre un país que no es el suyo. Si en Estados Unidos un diplomático extranjero, en funciones o retirado, pretendiera explicar a los votantes de una ciudad lo que quisieron decir en las urnas, la reacción sería inmediata y nadie la confundiría con cortesía.
El ejercicio de la democracia en Paraguay se ha fortalecido desde la caída de Stroessner y la voz que emerge de las urnas en todo el país, incluyendo a Asunción, no necesita de un intérprete en el extranjero, y menos de alguien que deshonró su rol mientras estuvo en Paraguay.
La democracia paraguaya no requiere certificados de adultez, con sus tropiezos y sus errores, ha ido madurando con el correr de los años y lo que menos precisa es la validación de funcionarios que, cuando tuvieron poder, eligieron bando. La soberanía no se defiende solo frente a los gobiernos extranjeros: también frente a quienes, sin cargo, insisten en comportarse como si el país les perteneciera.
Ostfield tuvo su tiempo en Paraguay y lo desperdició haciendo política bajo una bandera ajena en complicidad con Abdo Benítez y sus secuaces. Hoy, lo mínimo que se le puede exigir es que se retire de la escena sin ruido. Porque quien hizo de la injerencia su tribuna no puede pretender hoy que su voz siga marcando el ritmo.
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Cardenal Martínez pide “cuidar a quienes cuidan” y escuchó reclamos de médicos
Las carencias de la salud pública y las condiciones en que trabajan los médicos fueron analizadas durante un encuentro entre el cardenal Adalberto Martínez y representantes del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), en momentos en que el gremio mantiene sus reclamos ante el Gobierno tras una huelga nacional y la renuncia de especialistas en distintos centros sanitarios.
La reunión se realizó en el Seminario Metropolitano y estuvo encabezada por la doctora Rossana González, secretaria general del Sinamed, junto con otros seis representantes del gremio. Por el Arzobispado participaron, además del cardenal Martínez, el secretario canciller, presbítero Aldo Bernal; Jorge Talavera; la hermana Nancy Fretes; Martín Berdén; Carlos García, de la Dirección de Desarrollo Humano Integral, e Imelda Núñez.
Al iniciar la conversación, el cardenal Martínez señaló que la preocupación de la Iglesia por la situación sanitaria no surgió a raíz del actual conflicto gremial. Recordó que el pasado 14 de agosto, durante una reunión de los obispos con el presidente de la República y ministros del Poder Ejecutivo, la salud pública fue uno de los principales asuntos abordados.
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En ese contexto, sostuvo que hablar de salud integral no se limita al presupuesto, los medicamentos, los insumos o la infraestructura, sino que también comprende las condiciones en que desempeñan sus funciones los trabajadores sanitarios. “Cuidar a quienes cuidan”, planteó, al remarcar que médicos y demás profesionales de la salud también requieren atención y acompañamiento.
El cardenal puso especial énfasis en la carga física, mental y emocional que supone la labor médica. Señaló que una hora de trabajo frente al dolor de un paciente, una urgencia o una familia angustiada no tiene la misma exigencia que una hora en otras actividades. Por ello, consideró necesario prestar atención también a la salud física y mental de quienes están al frente de la atención sanitaria.
A su turno, González expuso ante el cardenal y los demás participantes el proceso de movilización desarrollado por el gremio antes de llegar a la huelga nacional de la semana pasada y a las posteriores renuncias de especialistas. La dirigente detalló los cuatro principales reclamos del sector: mejores condiciones laborales y disponibilidad de insumos en los hospitales, mayor cantidad de nombramientos, reajuste del salario y pago doble por los días feriados trabajados.
La secretaria general del Sinamed sostuvo que durante años se fueron normalizando deficiencias que no deberían ser aceptadas dentro del sistema público. Según explicó, esta situación terminó llevando al sector a un punto límite que, además de afectar a los trabajadores sanitarios, compromete la dignidad y las condiciones en que reciben atención los pacientes.