La directora de Recaudaciones de la Municipalidad de Asunción, Agustina Román, explicó el alcance de la ley que dispone los nuevos costos del impuesto inmobiliario. Dijo que los montos y porcentajes del reajuste están dados con base en un decreto del Poder Ejecutivo que rige para todo el país.
“Quiero explicar lo que es el impuesto inmobiliario y cómo llegamos a esto. Es para todo el país, sale un decreto del Poder Ejecutivo en el cual cada año se establecen los montos o el porcentual que sube el impuesto inmobiliario para las zonas rurales y Asunción”, señaló Román a la 1080 AM.
Afirmó que la propuesta nace del Servicio Nacional de Catastro y que tuvo en cuenta el informe proveído por el Banco Central del Paraguay. “Ahí se determina el porcentual que va a ser para todo el país, en el impuesto inmobiliario”, remarcó.
Así también comentó que cuando se tiene un inmueble en Asunción se paga el impuesto y las tasas. En tanto, si es un baldío se paga el importe adicional al baldío. “Sobre el valor del inmueble se aplica el 8,1% (de reajuste). Cuanto más mejoras tiene un terreno también tiene más valor”, recalcó.
Román aseguró que la comuna asuncena no utiliza de momento las imágenes satelitales, aunque adelantó que “muy pronto” van a incorporar este instrumento.
Por último aclaró que el barrio no tiene nada que ver con el impuesto, pero sí se tienen en cuenta las zonas urbanas. Y además informó que se unificó el valor fiscal del terreno por metro cuadrado de toda la zona, pero no así la categoría.
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Refuerzan fiscalización ante casos confirmados de botulismo
Autoridades municipales refuerzan fiscalización en el Agroshopping ante casos de botulismo alimentario. Fiscalizadores de la Municipalidad de Asunción se constituyeron en la feria de un conocido establecimiento comercial del barrio Villa Morra, a fin de realizar controles en los diferentes stands tras la suspensión de varios locales.
Los fiscalizadores de la comuna capitalina se sumaron a los técnicos de Sedeco, del Senacsa y de Dinavisa, quienes se hicieron presentes en el lugar para verificar las condiciones sanitarias de los puestos oferentes de productos alimenticios.
La medida afecta a los siguientes locales: Azucena, Conejo de Piel de Cordero, El Chimi de Juancho, Locos por el Sandwich y Pickles El Gringo. Todos ellos comercializan alimentos industrializados, envasados o listos para el consumo humano.
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El Dr. José Ortellado, viceministro de Rectoría y Vigilancia, en declaraciones a la 1020 AM, instó a todas las personas que realizaron compras en el establecimiento durante el mes de mayo a mantenerse en alerta ante cualquier cambio llamativo en su salud.
Asimismo, recomendó desechar de inmediato cualquier producto adquirido en dichos locales si aún no fue consumido. “Si compré en el mes de mayo en el agroshopping y tiene algún rastro especial no consumir”, indicó.
Por otro lado, aconsejó verificar si el frasco está en buenas condiciones, si está bien cerrado, si no tiene alguna alteración o ver la fecha de vencimiento. “Cerrado, no hay tanto peligro. El tema es cuando el frasco tiene alteraciones, se ha abierto, eso no utilizar, hay que desechar”, precisó.
En este contexto, el Ministerio de Salud recuerda a la ciudadanía la importancia de adquirir productos alimenticios de establecimientos habilitados, verificar las condiciones de conservación y evitar el consumo de alimentos que presenten alteraciones en su envase o características inusuales.
Son cuatro los casos confirmados de botulismo y pacientes en estado crítico. “Son 4 los casos que nosotros manejamos. Tres en la feria y uno en Luque con la miel”, informó el director de Dinavisa, Jorge Iliou.
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Latorre destaca que el crecimiento económico debe reflejarse en los ingresos familiares
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, se refirió esta mañana respecto al salario mínimo vigente, afirmando que ya no se ajusta a las necesidades de las familias paraguayas, por lo que manifestó su postura sobre la necesidad de cambiar e impulsar políticas públicas que promuevan el crecimiento y la prosperidad del sector privado, porque es allí donde se generan oportunidades, empleo y desarrollo.
Durante una charla con varios medios de prensa, esta mañana el legislador oficialista señaló que actualmente, gracias a la gestión del Gobierno se está observando un momento de mucha prosperidad a nivel macroeconómico. Además de que existen muchas oportunidades para capitalizar, pero que debe llevar a un crecimiento de la sociedad para que todos puedan disfrutar de esa prosperidad.
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“Es fundamental que los beneficios de este momento de crecimiento lleguen a todos los paraguayos. La prosperidad debe ir acompañada de solidaridad y responsabilidad social. Solo así construiremos un Paraguay más justo, con más oportunidades y una mejor calidad de vida para todos”, expresó igualmente el diputado Latorre a través de sus redes sociales.
El legislador insistió en que para lograr ese desarrollo de la población en general, necesariamente se tendrá que reajustar el salario mínimo.
“El salario mínimo actual, no condice con las necesidades de las familias. Nosotros tenemos que buscar el equilibrio, yo creo que la economía, habla de la distribución de la riqueza, para que exista esas riquezas que distribuir, la riqueza se tiene que producir; ¿y quién es el que produce las riquezas? es el sector privado. Entonces, tenemos que tener políticas públicas que fortalezcan las capacidades del sector privada, de prosperar", remarcó.
Agregó que todo ese esfuerzo luego tiene profundas consecuencias económicas, para el sector. Pero el desafío para el sector empresarial es la solidaridad, y que toda la ciudadanía sienta, que todo el pueblo sienta a la vez el crecimiento que se está dando en este momento de prosperidad en el Paraguay.
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Salario mínimo: IPC no captura el peso de los alimentos
Mientras avanza el análisis del aumento salarial que regirá desde julio, economistas advierten que el IPC utilizado para calcular el ajuste no captura el peso que tienen los alimentos en el presupuesto de las familias de menores ingresos.
A pocas semanas de definirse el reajuste del salario mínimo que entrará en vigencia desde julio, el debate ya no gira solamente en torno al porcentaje de aumento, sino también sobre si el mecanismo utilizado para calcularlo refleja realmente el costo de vida de los trabajadores paraguayos.
Actualmente, el ajuste se determina en función de la inflación acumulada entre junio de 2025 y mayo de 2026, medida a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
Sin embargo, para el economista Rodrigo Ibarrola, investigador asociado del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), ese indicador presenta una limitación importante cuando se lo utiliza para definir salarios.
“Si se aplica únicamente la inflación observada, el ajuste sería muy exiguo”, sostiene. Punto en el que recuerda que el IPC es un indicador agregado que mide el comportamiento promedio de precios de cientos de bienes y servicios.
El problema con esto es que no necesariamente representa el patrón de consumo de los trabajadores que perciben el salario mínimo, explica el especialista.
Según indicó, una familia típica destina más de la mitad de sus ingresos a la compra de alimentos, mientras que dentro de la estructura del IPC este rubro tiene una ponderación cercana al 25 %.
“El ajuste por IPC siempre será insuficiente. El trabajador siente mucho más el aumento de los alimentos porque es ahí donde concentra gran parte de sus gastos”, remarcó Rodrigo.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué muchas familias perciben una pérdida de poder adquisitivo incluso en períodos de inflación moderada. Mientras el índice refleja el comportamiento promedio de toda la economía, los hogares de menores ingresos enfrentan una realidad distinta, marcada por el peso que tienen los alimentos dentro de su presupuesto mensual.
El economista hizo hincapié en que el propio Banco Central ha señalado en varias ocasiones que el IPC fue diseñado como una herramienta de política monetaria, y no como un instrumento específico para la política salarial.
En este contexto, señaló que existen indicios de que el Gobierno estaría evaluando un incremento superior al porcentaje que arroja estrictamente el IPC, ante el estancamiento del salario real observado en los últimos años.
No obstante, advirtió que aún falta información clave para determinar si el eventual reajuste será suficiente para recuperar capacidad de compra. “Hoy no contamos con una canasta específica que refleje el consumo típico de un trabajador asalariado. Lo único que sabemos es que ajustar exclusivamente por IPC resulta insuficiente”, concluyó.
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El dilema del salario mínimo: lo que más golpea al bolsillo no siempre define el ajuste
En Paraguay, cada año el salario mínimo enfrenta una paradoja, pues los combustibles y alimentos que son los que más afectan a los trabajadores, son los que más suben, aunque el ajuste sigue otra lógica.
Mientras el país espera la definición del reajuste del salario mínimo, el economista Wildo González advierte que el debate suele concentrarse en cuánto debe subir, pero deja de lado factores estructurales como la informalidad laboral y la baja productividad. Él señala que estos factores terminan condicionando los ingresos de miles de trabajadores.
Según el especialista, aunque alimentos y combustibles son los rubros que más impactan en el presupuesto de quienes perciben el salario mínimo, utilizar exclusivamente esos componentes para determinar los ajustes también podría generar distorsiones y abrir discusiones complejas en el futuro.
“La productividad es el principal determinante de los salarios”, sostuvo, al señalar que los bajos niveles de inversión en capital humano explican en gran medida por qué una parte importante de los trabajadores paraguayos continúa percibiendo ingresos reducidos.
¿El problema es el ajuste o la productividad? Porque esa es, en esencia, la reflexión que Wildo está poniendo sobre la mesa, y la interrogante que se desprende es por qué Paraguay sigue discutiendo el salario mínimo todos los años sin resolver los factores que mantienen bajos los salarios.
Un punto importante, relacionado con los ajustes del salario mínimo, está vinculado a los altos niveles de informalidad del mercado laboral, explica Wildo, y, como nota incómoda que rara vez se menciona, a la baja productividad del trabajador informal.
Esta baja productividad responde, en gran medida, a los bajos niveles de inversión en capital humano, que determinan que, en el largo plazo, los salarios sean bajos. “Recordemos que la productividad es el principal determinante de los salarios”, dijo.
Esto abre la discusión sobre cuál es el monto del salario mínimo que “alcanza” para sostener a una familia. Aquí surge otro aspecto crucial: el salario mínimo debe cumplir la función de puerta de entrada al mercado laboral, transmitiendo una señal sobre cómo valora el mercado la mano de obra de entrada con calificaciones mínimas.
De allí surge el debate sobre si el salario mínimo debe ajustarse o estar indexado a la inflación pasada, señala. En un contexto de inflación baja en general, pero no en alimentos y combustibles, sino en bienes y servicios core, los ajustes al salario mínimo tienden a reflejar una inflación total muy moderada, aunque desconectada de la inflación de estos esenciales.
Esto, más allá de que es la más cercana a los hogares receptores de salarios mínimos. Sin embargo, indexar el mínimo a componentes tan volátiles también genera debates incómodos, explica el especialista.
La situación actual es particularmente sensible, con inflación alta en alimentos y combustibles, el ajuste puede ser significativo. Pero existe alta probabilidad de que, por efecto base, la inflación de estos componentes sea baja o incluso negativa, generando presión para discutir una reducción del salario mínimo ante inflación negativa de alimentos y combustibles.