La Asociación del Cuerpo Consular del Paraguay, celebrará su aniversario número 70 el próximo martes 30 de agosto. En el evento estarán presentes miembros de la asociación, cónsules honorarios, además de autoridades nacionales. La recepción será realizada en el restaurante Mburicao, ubicado en la calle Toribio Pacheco Nº 737 de la ciudad de Asunción a las 19:30.
La celebración de los 70 años del cuerpo consular fue declarada de interés nacional por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), institución que aprovechará el evento para entregar dicho reconocimiento en forma física. Se espera la presencia del titular del MIC, Luis Alberto Castiglioni y del viceministro de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET), Óscar Orué.
Así también se espera la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Julio César Arriola y del ministro de la Secretaría Nacional de Cultura, Rubén Capdevila. En el evento estarán presentes; el embajador de la Unión Europea en Paraguay, Javier García de Viedma, del embajador de Republica Dominicana, Manuel Ernesto Polanco, de la embajadora de Perú, María Milagros Castañón y el embajador de Chile, Guillermo Bittelman Adriasola.
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En la celebración, el presidente del cuerpo consular, Carlos Jorge Biedermann dará unas palabras por los 70 años de la institución, posterior a esto se espera un discurso por parte del canciller nacional, Julio Arriola y como último paso protocolar, la entrega del declaración por parte del ministro Castiglioni. Luego de esto, los presentes podrán disfrutar de la recepción en las instalaciones del mencionado restaurante.
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Chernóbil: las “dos guerras” de un ingeniero después de 40 años
Nikolái Soloviov libró su “primera guerra”, contra la radiación, en 1986 en la central nuclear de Chernóbil. Cuatro décadas más tarde, “la otra guerra”, esta vez contra la invasión rusa de Ucrania, le arrebató a un hijo. Este aficionado al rock duro conserva de su juventud el pelo largo, ahora canoso. La noche del peor accidente nuclear de la historia, el 26 de abril de 1986, Soloviov era “mecánico de turbinas” en la unidad 2, a unos cientos de metros del reactor 4, que explotó durante una prueba, cuenta con precisión a la AFP.
“Sentí como un terremoto. Las turbinas seguían girando, un ruido muy fuerte, y no oí la explosión”, describe este hombre corpulento de 67 años. Las alarmas sonaron. Entonces se dirigió hacia el reactor número 4. De camino se cruzó con un compañero irradiado que vomitaba, con otro que transportaban en una camilla y otro más desplomado sobre su ordenador, con la cabeza entre los brazos. Todos murieron poco después.
La magnitud de la catástrofe saltaba a la vista. Vio “el cielo” a través del agujero causado por la explosión. En los pasillos, torrentes de agua emanaban de las tuberías rotas. Los bomberos intervinieron en el reactor humeante. “No dejaron que el fuego se propagara”, cuenta Soloviov. Casi todos esos socorristas fallecieron, quemados por la radiación. Al amanecer habló con sus compañeros del tiempo que les quedaba de vida. “Dos semanas”, dijo uno. Entonces Nikolái Soloviov volvió a fumar: “un cigarro cubano”. Lo había dejado cinco meses antes, pero “mejor morir joven y guapo”, bromea ahora.
Ávidos de elogios
La mañana del 26 de abril de 1986, terminó su turno. El equipo de día tomó el relevo. Se fue en autobús a Pripiat, la ciudad donde se alojaban los empleados, a tres kilómetros de la central. En las calles, la gente seguía con su rutina. Lo único diferente eran los camiones que rociaban las aceras con un “detergente” espumoso. Al llegar a casa, le dijo a su mujer que se atrincherara.
Durante días, las autoridades soviéticas ocultaron la catástrofe que debilitó a la URSS más de lo que ya lo estaba. Nikolái Soloviov permaneció en la central durante la “liquidación”, la construcción del primer sarcófago y, posteriormente, del segundo, dañado en 2025 por un ataque con un dron ruso.
También estuvo en 1991 durante un grave incendio en la unidad 2. La central produjo electricidad hasta el año 2000 y desde entonces varios equipos trabajan en su interior para garantizar la seguridad. Soloviov se convirtió en ingeniero. Se quedó porque el trabajo era “interesante”, con salarios altos y “muchas vacaciones”.
En su opinión, la prueba de 1986 era “peligrosa”, pero la dirección insistió en llevarla a cabo para ganarse la simpatía de las autoridades soviéticas. Considera que “sólo la URSS” tenía los medios para llevar a cabo las operaciones de “liquidación”, en las que participaron cientos de miles de personas y otras tantas fueron evacuadas. Soloviov vio a decenas de conocidos suyos morir de cáncer.
De su equipo de noche, solo cuatro empleados, de un total de 22, siguen vivos. En 2005, un polémico informe de la ONU estimó en 4.000 el número de muertos confirmados o futuros en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Un año más tarde la oenegé Greenpeace calculó que fallecieron 100.000 personas.
“Guerra atómica”
Nikolái estuvo expuesto a fuertes dosis de radiación. Atribuye su supervivencia a “su buena salud”, la práctica de deporte, su carácter sereno y sus genes. “Hay que dar gracias a Dios y a mis padres por haberme dado buenos genes”, declara. Vive en su casa de campo cerca de Slavútich, una ciudad fundada en 1986, a 120 km al norte de Kiev, para acoger a los desplazados. En el museo local dedicado a Chernóbil ahora se exponen restos de drones rusos derribados. “Eso es la otra guerra”, comenta Nikolái Soloviov.
En la plaza central de Slavútich habla de su primera guerra “atómica” contra el veneno invisible e inodoro de la radiación. “Aquí, la gente dice ‘antes o después de la guerra’ al referirse al 26 de abril de 1986. Y ahora se dice que ya estamos viviendo la segunda guerra de nuestra generación”, explica.
La noche del 23 al 24 de febrero de 2022 partió hacia la central. Nunca llegó porque los dos puentes que conducían a ella estaban destruidos. El ejército ruso tomó Chernóbil y la ocupó durante un mes. El hijo menor de Nikolái Soloviov se alistó en las fuerzas ucranianas. En septiembre de 2023 fue dado por desaparecido en el frente. Esta desgracia dejó a Soloviov sin fuerzas para trabajar y se jubiló.
Fuente: AFP.
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La reina Letizia felicitó en guaraní por sus 50 años al Centro Cultural de España en Paraguay
Este miércoles, para recordar el 50 aniversario de Centro Cultural de España en Paraguay y reforzar los lazos de cooperación entre ambos países, la reina Letizia sorprendió hablando nuestro dulce idioma guaraní. Destacó que la permanencia del centro es como el ñandutí, un reflejo exitoso de la historia compartida.
En un vídeo que fue grabado recientemente en Zarzuelas, la reina Letizia sorprendió al mundo hablando en guaraní y destacando la fusión de cultura entre ambos países. “Vy’apave ne arambotýre (Felicidades por tu aniversario). Muchas felicidades por estos 50 años“, saludó.
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La soberana agregó que desde hace medio siglo España y Paraguay comparten buenas historias y que formaron lazos muy importantes entre ambas culturas. Actualmente, la red de centro culturales de la Agencia Española Cooperación Internacional de Desarrollo tienen 15 locales en América Latina y África.
“En el caso del Centro Cultural de España en Paraguay ”El Juande" este aniversario es todavía más interesante, porque es una constelación de historias como si se tratara de una pieza de ñandutí. Es el reflejo exitoso de la historia compartida de España y Paraguay, un ejemplo de cooperación cultural y social, el motor de la red de centros culturales”, puntualizó.
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Emotiva misa en memoria del papa Francisco por el primer aniversario de su muerte
El Arzobispado de Asunción celebró una emotiva misa este martes, en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco. Se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana y fue presidida por el cardenal Adalberto Martínez.
El arzobispo agradeció la cercanía del papa Francisco con el pueblo paraguayo. Lo recordó como “un pastor bueno, un padre cercano, humilde y misericordioso, que supo caminar con su pueblo y que amó profundamente al Paraguay y a los paraguayos”.
Destacó además que Francisco vivió sostenido por su fe hasta su último suspiro. “En vísperas de su Pascua definitiva, nos dejó su último testimonio: su mensaje de Pascua, su bendición a la ciudad y al mundo”, apuntó el cardenal paraguayo.
Asimismo, mencionó que desde el inicio de su pontificado pidió: “Recen por mí”. En ese sentido, indicó que “la oración del pueblo de Dios lo sostuvo en su camino, especialmente en sus últimos días”, resaltó el celebrante.
Por otro lado, Francisco repetía con insistencia: “No tengan miedo” y recordó que durante su pontificado, que se extendió por cerca de doce años, el papa Francisco fue un testigo valiente del Evangelio.
“No tuvo miedo de impulsar procesos, de abrir caminos, de invitar a la Iglesia a salir de sí misma para encontrarse con los demás, especialmente con los más pobres y olvidados”, acotó.
En ese mismo sentido, refirió que ya antes, como cardenal Bergoglio, expresaba que la Iglesia está llamada a no encerrarse, sino a salir hacia las periferias existenciales para llevar la alegría del Evangelio.
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Martínez explicó que al asumir el nombre de Francisco como un programa de vida, quiso reflejar la humildad, la fraternidad y el amor a los pobres del santo de Asís. “Su vida fue coherente con ese nombre: una vida sencilla, cercana, profundamente evangélica”, subrayó.
Sobre su legado, dijo que dejó una hoja de ruta para la renovación misionera; también una llamada urgente al cuidado de la casa común; y un llamado a redescubrir la fraternidad universal, recordándonos que todos somos hermanos.
En otro momento de su homilía se refirió a su visita apostólica en julio del año 2015. “Durante aquellos días, recorrió con sencillez el alma de nuestro pueblo. Se hizo cercano a los más vulnerables, visitó el Buen Pastor, alentó a las autoridades a trabajar por el bien común, animó a los laicos a vivir una fe comprometida, y se encontró con los jóvenes, sembrando en ellos esperanza”, rememoró.
Igualmente, enfatizó su amor a la Virgen de los Milagros de Caacupé y su admiración a la mujer paraguaya calificándola como “la más gloriosa de América”, reconociendo en ella la fuerza de la fe, la capacidad de sostener la vida y la esperanza en medio de las dificultades.
Por otro lado, su visita en el Bañado Norte, recordándonos que “nadie puede quedar excluido, que cada persona tiene una dignidad que debe ser respetada y promovida”.
Y recordó que en Ñu Guasu, nos hizo experimentar la alegría de ser pueblo de Dios, caminando unidos en la fe y en la esperanza.
“Así fue aso entre nosotros: sencillo, cercano, profundamente humano y profundamente evangélico. Hoy damos gracias a Dios por su vida, por su ministerio y por el testimonio que ha dejado en la Iglesia y en el mundo”, manifestó el cardenal.
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¡¿7 años?! ¡A la gran 7 y las dos combis!
- Toni Roberto
- tonirobertogodoy@gmail.com
La celebración del séptimo aniversario de los tradicionales programas de “Cuadernos de barrio” en Nación Media, destacado también por realizarse en vivo, derivó en la increíble historia de dos combis asuncenas que hacían una especie de “fuera de línea” a principio de los años 80.
Atesorar pequeños recuerdos de otros tiempos como elementos para construir el presente y el futuro es lo primero que me viene a la mente en este mar de recuerdos de más de un quinquenio de “Cuadernos de barrio” en Nación Media.
Escuchar una charla entre dos antiguos vecinos de Las Mercedes emociona en los vericuetos escondidos de mi alma: “Tu mamá fue mi compañera en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Asunción”, le dice Celeste Sakoda al Dr. Óscar Doldán Pérez en la mesa de conmemoración de tantos sábados, de 14 a 16, desde hace mucho tiempo. Otra mirada del Dr. Doldán y se le nublaron los ojos, a partir de ahí, esa y otras conversaciones de la mesa de sábado de tarde, un horario “en vivo” que se encontraba solitario en el sistema de cable y que abrió camino para la aparición de otros, increíblemente, a la misma hora.
LAS DOS COMBIS
De repente, hablan de dos combis, la de Celeste y la de Martha Stella Pérez de Doldán, y siguen contando y yo escuchando con asombro. “En aquellos primeros años de los ochenta, a la salida de la universidad, había muy pocos micros y por eso nos turnábamos para llevar las camionetas que, al final, se convertían en un ‘fuera de línea’ de los compañeros para acercarles a sus paradas de micro”, dice Sakoda.
EL DR. BATAGLIA Y EL DR. SABIN
El relato sigue y, en un momento, uno de los siete invitados por los siete años, el Dr. Bataglia, hace un alto en la falta de educación sexual que no se imparten por prejuicios religiosos, nos dice. Luego cuenta historias del centro de salud que había fundado hace muchísimos años en barrio Jara. El trabajo social médico en aquellos años 70 llamó incluso la atención del mismísimo Dr. Sabin, que había venido al Paraguay para observar los trabajos de vacunación.
PATRICIA YGARZA Y EL OESTE DE ASUNCIÓN
Dicen que uno es rico no solo en dinero y de eso puedo dar fe por la ayuda a mirar al pasado de cada uno de los participantes. Por el camino habla Patricia Ygarza Cuquejo, que cuenta cómo decidió tomar los planos para investigar el Oeste de Asunción, un aporte suyo al análisis de la geografía urbana de la Madre de Ciudades en el libro que dimos en llamar: “Un viaje a Sajonia”.
Al final, María del Carmen Ávila evoca a su madre, Graciela Cardozo Saguier, fundadora del legendario Denide en la década del 60 cuando en el país no se trataban los problemas neurológicos infantiles, fundando junto a otras señoras como Madó Balansá y Beba Ramos de Catrambí esa institución de tanta ayuda a nuestra sociedad, hoy por María Estela de Rasmussen, ante la atenta mirada de Dorita Cristaldo, que en todos estos años fue y sigue siendo el cable a tierra de este “sueño con el pasado”.
“MI HIJO, A VOS TE GUSTA EL TEMA DE LOS BARRIOS...”
Pasaron 7 años, pero en realidad vamos camino a los 20 desde aquella histórica charla con Gloria Rubin, en aquel inolvidable estudio de Humberto, lleno de recuerdos y, por supuesto, su desteñido banderín de Guaraní, cuando me dice: “Mi hijo, vos hablás de los barrios en este programa, ¿por qué no hacés también un programa en otro horario?”. En ese momento, estaba un cuaderno mío de dibujos sobre la mesa de trabajo y ahí pensamos: “El barrio, los cuadernos”. Así nacieron esos cuadernos que hoy siguen tan campantes, también en estas páginas de domingo. ¡Pasaron siete años! ¡ A la gran siete! Y encima, viajamos imaginariamente en las combis de Celeste y de Martha Stella.