Mientras las diligencias son llevadas a cabo, el director Virgilio Valenzuela estará a disposición de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios. Foto: Gentileza.
Tras fuga masiva de reos del penal de Misiones, su director es apartado del cargo
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El ministro de Justicia, Édgar Olmedo Silva, hizo oficial vía Resolución Nº 369 la separación de Virgilio Valenzuela del cargo de director del penal de Misiones tras la fuga masiva de reos que se dio ayer domingo. También fue dispuesta la intervención de la Penitenciaría Regional de Misiones por un plazo de 30 días.
La medida de intervención obedece a que las autoridades pertinentes realizarán una exhaustiva investigación para determinar cómo se dio el plan de fuga, que al ser ejecutado dejó como saldo 34 fugados, todos del grupo criminal Primer Comando Capital (PCC), de los cuales hasta el momento son 28 los recapturados en medio de un rastrillaje intenso realizado por policías y autoridades de la zona.
Durante la investigación se pondrá como primer punto cuál fue el mecanismo o protocolo que falló para que no sea detectado el planeamiento de la fuga. También se harán evaluaciones, monitoreo sobre la operatividad, asignación de personal y todo lo relacionado con el funcionamiento del centro penitenciario. El interventor designado es el abogado Víctor Wilfrido Aliente Guillén.
El interventor en este caso deberá presentar reportes diarios a la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios y un informe final al ministro Olmedo. Por otra parte, la Dirección de Asuntos Internos se encuentra al frente de una investigación que podría derivar en sumarios administrativos y en la apertura de procesos penales si eventualmente se encuentran hechos y pruebas que así lo ameriten.
Mientras las diligencias son llevadas a cabo, el director Virgilio Valenzuela estará a disposición de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios. El mismo también es pieza clave a la hora de entender cómo se dio el planeamiento y ejecución de la fuga de 34 internos.
Bolivia: guerra entre PCC y Comando Vermelho deja nueve muertos
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Una ola de violencia dejó nueve personas asesinadas en los últimos cinco días en la región de Santa Cruz, motor económico de Bolivia, que el gobierno atribuyó ayer lunes a una guerra entre mafias brasileñas por el control de una ruta para traficar cocaína. La policía registró la matanza de cuatro personas en una hacienda, el descubrimiento de dos cuerpos decapitados en las cercanías de una carretera y otros tres homicidios, incluido el de un policía.
Los crímenes fueron cometidos por sicarios vinculados a los grupos armados enfrentados de Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, que se expanden en el país andino, según el Ministerio de Gobierno. “Están peleando (por) un corredor por el cual los narcotraficantes sacan droga hacia el exterior”, dijo a la prensa Marco Antonio Oviedo, ministro de Gobierno (Interior).
El alto funcionario informó que desde el inicio del gobierno del presidente centroderechista Rodrigo Paz, en noviembre, capturaron y expulsaron del país a 17 “capos” de organizaciones criminales internacionales. Entre ellos se cuenta al narco uruguayo Sebastián Marset, detenido en marzo y entregado a Estados Unidos, además de varios líderes de bandas brasileñas.
También se incautaron 58 avionetas, más de 360 inmuebles, casi 300 toneladas de cocaína y marihuana y se destruyeron 190 pistas de aterrizaje clandestinas, informó el Ministerio de Gobierno a la AFP.
Oviedo anunció que la policía de Brasil instalará oficinas en su país para cooperar en el combate contra estos grupos criminales.
“Exigimos al gobierno nacional la adopción urgente de medidas preventivas”, declaró María René Álvarez, presidenta de la Asamblea Legislativa regional de Santa Cruz.
Unos 250 efectivos policiales se desplazaron ayer lunes a la población fronteriza de San Matías, de unos 15.000 habitantes, en cuyas cercanías ocurrió la mayoría de los asesinatos, según medios locales. Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína, según la ONU, después de Colombia y Perú.
El empresario brasileño Víctor Henrique de Oliveira Shimada es investigado sobre el desvío de fondos en del contrato de patrocinio entre el Corinthians y la casa de apuestas VaideBet. Foto: Gentileza
EE. UU. sanciona a dos brasileños presuntamente vinculados al PCC
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El gobierno estadounidense anunció el miércoles sanciones contra dos brasileños y empresas presuntamente vinculadas a la banda criminal Primeiro Comando da Capital (PCC), que fue designada recientemente como organización terrorista. Víctor de Oliveira Shimada, basado en Sao Paulo, y su secretaria, Stella Nunes Henrique de Oliveira, son acusados de lavar decenas de millones de dólares que el PCC generó en varias ciudades de Estados Unidos.
Ese dinero regresó a Brasil mediante redes de criptomonedas, según el comunicado de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del gobierno estadounidense. “Shimada, radicado en Sao Paulo, ha sido un vínculo clave entre los operativos del PCC con base en Florida y los traficantes de drogas extranjeros”, aseguró el comunicado.
El Departamento del Tesoro explicó que Shimada estuvo en arresto domiciliario brevemente a principios de año porque una de sus empresas, Victory Trading, fue acusada de lavado de dinero procedente de un club de fútbol.
Su secretaria, Stella Nunes Henrique de Oliveira, “actuó como intermediaria para la recogida de grandes cantidades de efectivo, proporcionando servicios logísticos esenciales” a la supuesta red delictiva, según el comunicado.
La OFAC, que pertenece al Departamento del Tesoro, designa a las empresas Victory Trading, Pixwave y Wave, en Sao Paulo, como integrantes de la red, así como la empresa portuguesa Avenidas Flutuantes, que pertenece supuestamente a Shimada.
“Como resultado de la medida adoptada hoy, todos los bienes y los intereses en bienes de las personas designadas o bloqueadas descritas anteriormente que se encuentren en Estados Unidos, o en posesión o bajo el control de personas estadounidenses, quedan bloqueados y deben ser reportados a la OFAC”, señaló el comunicado.
Los sancionados tampoco pueden acceder a servicios vinculados con el sistema financiero estadounidense. Washington designó el 28 de mayo al PCC y a la banda Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas, a pesar de la oposición del gobierno brasileño.
Detienen a excapo de PCC y CV al intentar huir de EE. UU. a México
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La policía migratoria estadounidense (ICE) anunció ayer lunes la detención de un excapo de los grupos criminales brasileños Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) tras una persecución en Carolina del Norte (este). Felipe Linares De Oliveira Dell Aquilla, alias “Don”, tiene una orden de búsqueda y captura de Interpol lanzada por Brasil bajo los cargos de “asociación criminal” y “extorsión”, explicó el comunicado de prensa.
El fugitivo intentaba huir en auto hacia México cuando fue interceptado en un control de tráfico en la ciudad de Mooresville. Dell Aquilla mantenía a su esposa secuestrada en el auto, según las autoridades. Al intentar huir, el ex capo criminal tuvo un accidente y fue capturado. En el vehículo hallaron un arma, dinero en efectivo y teléfonos celulares, según el comunicado de prensa.
Estados Unidos designó el 28 de mayo como organizaciones terroristas al PCC y al CV, a pesar de la oposición de Brasil. Ambos grupos surgieron en las cárceles brasileñas y se han expandido por todo el país y fuera de sus fronteras. Actualmente son las facciones más poderosas del crimen organizado y el narcotráfico en Brasil y controlan amplias zonas urbanas.
PCC y CV, de las cárceles a una macroempresa criminal terrorista
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Las organizaciones criminales más poderosas de Sudamérica, el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), nacieron dentro del sistema penitenciario brasileño durante las décadas de 1980 y 1990 y, con el paso de los años, se transformaron en estructuras criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas, sicariato y otros delitos.
Ambas son consideradas organizaciones terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos.
El comisario Pedro Lesme, exsubjefe del Departamento Contra el Crimen Organizado Nacional y Transnacional (DCCONT), explicó que el PCC surgió inicialmente como una agrupación integrada por personas privadas de libertad, que aprovecharon la debilidad del sistema penitenciario y la escasa presencia estatal para consolidar una estructura criminal cada vez más poderosa.
“Es una organización criminal con funcionamiento empresarial. Nace dentro de las cárceles y luego expande sus operaciones por toda la región”, señaló el jefe policial a Nación Media.
Comisario Pedro Lesme
Según Lesme, en sus inicios el PCC intentó instalarse como una especie de movimiento organizado bajo consignas vinculadas a la libertad, igualdad y justicia. Sin embargo, con el tiempo derivó hacia actividades criminales y comenzó a consolidar poder dentro de los centros penitenciarios.
La organización ganó influencia mediante el control interno de las cárceles, disturbios coordinados y un fuerte sentido de pertenencia entre sus integrantes. Posteriormente, esa estructura se trasladó al exterior mediante redes dedicadas al tráfico de drogas, armas y otros negocios ilícitos.
“El nombre comenzó a generar respeto y poder. Implementaron reglas internas estrictas y una disciplina que les permitió mantenerse y crecer en el tiempo”, afirmó el comisario. Lesme indicó que la expansión regional del PCC se produjo a través de alianzas criminales y del intercambio de drogas, armas y mano de obra entre distintos grupos delictivos de Sudamérica, lo que permitió extender sus operaciones más allá de las fronteras brasileñas.
El crecimiento económico también fortaleció a la organización. De acuerdo con estimaciones de autoridades brasileñas, el PCC habría generado ganancias superiores a USD 80 millones solo el año pasado, producto de actividades vinculadas principalmente al narcotráfico, robos organizados y sicariato.
Explicó que las estimaciones financieras se elaboran a partir de denuncias, investigaciones criminales y decomisos de drogas atribuidos a la organización en diferentes partes del mundo.
Respecto a las diferencias entre el PCC y el Comando Vermelho, Lesme sostuvo que ambas organizaciones comparten el mismo origen carcelario, aunque el PCC logró consolidarse con una estructura más rígida y disciplinada.
“El PCC tiene reglamentos internos y mayores exigencias para pertenecer a la organización. El Comando Vermelho es más flexible en su estructura, aunque también mantiene una fuerte presencia criminal”, concluyó.
PARAGUAY LOGRÓ CONTENER AVANCES
En los últimos años, Paraguay logró frenar el avance de las organizaciones criminales que provienen de otros países, como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de acuerdo al comisario Pedro Lesme, quien escribió un libro sobre el PCC.
En este sentido, resaltó el trabajo de prevención de la Policía Nacional y otras instituciones que lograron contener la incursión de estos grupos en el país.
“Sobre lo que es la seguridad del país, puedo decir que la Policía y otras instituciones dentro de lo que es la República del Paraguay, ha logrado contener ese avance, porque los grandes líderes que vinieron a arraigarse para tener el dominio de las ciudades fueron detenidas”, resaltó Lesme para Nación Media.
A pesar de esta contención, aún se registran hechos delictivos que se atribuyen a estas organizaciones criminales terroristas en el territorio, sin embargo, no se cuentan liderazgos arraigados.
“Ninguna institución del mundo va a decir que eliminó a tal organización, a no ser que le extermine por completo. Lo que se hace es un combate a eso, y ¿cómo se puede determinar ese combate?, que se esté no teniendo las actividades”, mencionó.