El Gabinete Militar sufre cambio en una de sus dependencias, en la Dirección de Material Bélico (Dimabel), luego de darse a conocer la firma de una concesión directa con una empresa brasileña. El general Roberto Manuel Piñánez Ciancio reemplazará al general Aldo Ozuna como titular de la institución.
El diario La Nación viene realizando una serie de publicaciones tras conocerse un acuerdo sobre la producción de municiones con una empresa brasileña y que generó cuestionamientos desde diferentes sectores que califican el hecho como una entrega de la soberanía. La investigación de La Nación dio a conocer esta concesión que se efectuó sin concurso de precios ni licitación, tampoco hay un pago de un canon al Estado paraguayo.
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Todo indicaba que el propio director de la institución estaba involucrado en la entrega de la Dimabel sin dar informaciones al Ministerio de Defensa. Por cinco años la Compañía Brasileña de Cartuchos lucraría con la infraestructura y personal de la Dimabel para la producción de municiones.
El director Aldo Ozuna se presentó ante la mesa directiva del Senado este lunes para explicar los motivos del contrato que firmó por la Dimabel para elaborar municiones. Justificó esta concesión ante los senadores porque permitiría el ahorro de los recursos con la producción de municiones al quedarse con el exceso de lo que se fabrica para la empresa del Brasil.
Este acuerdo directo de un bien público estratégico militar sería en beneficio de una empresa en la que también es accionista el Estado brasileño. Esta firma, denominada Compañía Brasileña de Cartuchos Mercosur (CBC) estaría contando con la capacidad de tercerizar la producción de municiones en las instalaciones de la Dimabel, con maquinarias y personal de la dependencia militar de Paraguay. La única contraprestación, a cambio de contar con la infraestructura a su disposición, sería la capacitación del personal de producción.
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No se puede dibujar un elefante sin haber visto uno
Christian Kennedy
Director de London Import
Si buscan en Google algo como “los elefantes según los artistas europeos en la Edad Media”, probablemente van a ver varias de las interpretaciones más diversas y poco precisas de un animal de esa época. Si quieren divertirse más, fíjense también en las interpretaciones de tigres, leones y otros animales “exóticos”.
Esto pasaba principalmente porque estos artistas nunca habían realmente interactuado ni visto a estas “bestias”, sino que eran más bien relatos de soldados, viajeros u otros. Entonces, intentando interpretar esas descripciones, los resultados eran lo que vemos hoy en día plasmados en libros de historia. Sumando a la fantasía gráfica, otro relato dentro de este desconocimiento era que los elefantes eran “enemigos mortales de los dragones”. Como nadie en esos espacios combinaba conocimiento del animal más habilidades artísticas suficientes, lo que salía era aceptado como la realidad. Hoy, con mayor conocimiento, nos queda más que claro que hay una alta imprecisión en estas interpretaciones.
Asimismo pasa hoy en día con muchas cosas. Vivimos en un mundo hipercomunicado donde la información viaja más rápido que su validación. Muchas veces consumimos información sin corroborar si proviene de fuentes con el conocimiento suficiente para guiarnos. Sumemos a eso algo que ya tomamos como normal, medio broma, medio en serio, como fuentes de hechos o verdades:
- “Vi en TikTok”.
- “Me apareció en Instagram”.
- “Le pregunté a ChatGPT”.
- O el famoso: “La tía que compartió en Facebook”.
En las empresas pasa exactamente lo mismo. Muchas veces tenemos que tomar decisiones sobre mercados, clientes, procesos o negocios que nunca terminamos de conocer de verdad. Entonces aparecen nuestros propios elefantes medievales: conclusiones construidas sobre relatos, presentaciones, resúmenes o interpretaciones de terceros. La IA puede potenciar ese problema. Cuando nos relajamos y entregamos nuestro criterio, buscamos una respuesta en vez de las preguntas correctas. Dejamos de validar porque el formato parece profesional. Y así, la IA puede incrementar esa sensación de creer conocer a ese elefante que nunca vimos.
Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar esto? Hoy tenemos el mundo en nuestras manos con la tecnología, y el principal motor de búsqueda es la curiosidad.
- Ser responsables en admitir que no tenemos el conocimiento suficiente como para hacer algo sin la ayuda necesaria o sin la investigación necesaria. Primero con nosotros mismos y después con los demás.
- Si decidimos avanzar, recurramos a todas las fuentes con más conocimiento sobre el tema a nuestro alcance, antes y durante nuestro desarrollo del tema. Pueden ser colegas, jefes, mentores o, inclusive, de ser necesario, extraños que sepamos que podrían ayudarnos.
- Si vamos a utilizar la IA, cuestionemos cada punto que nos trae dudas considerando el nivel de nuestro conocimiento, ya que la falta de experiencia nos puede hacer creer que algo es verdad o está correcto por nuestro desconocimiento.
“No puedes esperar progresar en áreas donde no has puesto empeño” (o has tomado acción). Esta frase se le atribuye a Epiceto y nos dice justamente que tenemos que trabajar en algo, conocerlo, para poder crear progreso real en ello.
Se puede iniciar algo sin conocimiento total, pero no se puede considerar un trabajo terminado si no estamos buscando aprender y mejorar cada cosa que se nos presenta en el camino, y así, con más conocimiento, dibujar nuestro elefante de la mejor manera posible.
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Peña designa a nuevo presidente de la Ande
El presidente de la República, Santiago Peña, informó este lunes que designó al ingeniero Miguel Báez Reyes como nuevo presidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), en reemplazo de Félix Sosa. El mandatario hizo el anuncio través de sus redes sociales.
“Hoy damos un paso más para fortalecer una institución estratégica para el desarrollo del Paraguay. He designado al ingeniero Miguel Báez Reyes como nuevo presidente de la Ande, con la misión de liderar una empresa cada vez más eficiente, moderna y preparada para acompañar el crecimiento de nuestro país”, fueron las expresiones del mandatario en su anuncio.
Peña afirmó que la designación de Báez se da con el objetivo de potenciar la competitividad de la energía eléctrica en el país. “La energía es nuestra mayor ventaja competitiva. Para aprovechar plenamente ese potencial, necesitamos una Ande sólida, con capacidad para impulsar las inversiones que el Paraguay necesita y sostener el crecimiento de nuestra economía. Nuestra energía debe convertirse en más industrias, más empleo, más inversión y más oportunidades para todos los paraguayos”, apuntó el jefe de Estado.
Miguel Báez es ingeniero electricista y profesional de carrera de la Ande, cuenta con “una trayectoria vinculada a la operación, planificación y fortalecimiento del sistema eléctrico paraguayo”. En agosto de 2020 fue designado gerente Técnico de esta institución, integrando el equipo responsable de conducir una etapa de importantes inversiones y modernización de la infraestructura eléctrica nacional.
Igualmente, participó directamente, a lo largo de su carrera, en la operación del Sistema Interconectado Nacional y representó a la Ande durante aproximadamente quince años en la Comisión Mixta de Operación (CMO) de Itaipú, instancia técnica encargada de coordinar la operación interconectada entre Paraguay y Brasil para el aprovechamiento de la energía de la binacional.
Báez también impulsó, en su gestión al frente de la gerencia Técnica, iniciativas estratégicas para el fortalecimiento del sistema de transmisión, la modernización de la central hidroeléctrica Acaray y el desarrollo de obras de infraestructura necesarias para acompañar el crecimiento de la demanda eléctrica del país. Se puede citar como uno de los hitos más relevantes de este período se destaca la puesta en servicio de la subestación Yguazú en 500 kV y el avance de proyectos de expansión de la red de transmisión de alta tensión.
“Es reconocido por su profundo conocimiento del Sistema Interconectado Nacional y por su visión de largo plazo respecto a los desafíos energéticos del Paraguay: fortalecimiento institucional, sostenibilidad financiera de la Ande, expansión de la infraestructura eléctrica, incorporación de nuevas tecnologías y aprovechamiento de la energía como motor de desarrollo económico y social. Conocimiento técnico, experiencia institucional y capacidad de gestión para transformar la energía en desarrollo para el Paraguay”, señala el informe de la Presidencia de la República.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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El legado se pinta de esperanza
Por: Adelaida Alcaraz
Mientras espera la llegada de su primer hijo, Vinicius Tonidandel, gerente administrativo de Blascor, descubre que existen colores que no se encuentran en ningún catálogo. Son los de la ilusión, la esperanza y el amor que acompañan el inicio de una nueva generación. Entre los desafíos de liderar una empresa familiar y la emoción de convertirse en padre, comienza a escribir el legado más importante de su vida.
Existen mañanas que parecen iguales a todas las demás. La alarma suena temprano, el café humea sobre la mesa, el celular ya acumula mensajes y la agenda espera con reuniones, decisiones y proyectos. Sin embargo, hay mañanas en las que algo invisible cambia para siempre.
FOCO llegó hasta la casa de Vinicius Tonidandel en una de esas mañanas. El gerente administrativo de Blascor nos recibió con una sonrisa relajada, de esas que no suelen aparecer en las fotografías corporativas. El empresario que habitualmente habla de inversiones, crecimiento y estrategia hoy tiene otros temas rondándole la cabeza.
En una habitación de la casa hay ropa diminuta cuidadosamente acomodada, hay regalos, expectativas, nervios y, por supuesto, sueños compartidos. Pero lo que más llama la atención es que hay una ausencia que, paradójicamente, ya ocupa todo el espacio. La de hijo, que incluso antes de nacer, ya lo cambió todo.
Resulta curioso. Vinicius pasó gran parte de su vida rodeado de colores. Su historia familiar está ligada a una empresa que transforma paredes, hogares y espacios. Habla de tonalidades, combinaciones y acabados con la naturalidad con la que otros hablan del clima. Sin embargo, después de años trabajando en el mundo de las pinturas, descubrió que existía un color que todavía no conocía. El color de esperar a un hijo.
Y para alguien acostumbrado a encontrar respuestas, esa experiencia viene acompañada de una hermosa incertidumbre. “Es una sensación difícil de describir y que al principio uno tiene que asimilar. No obstante, la felicidad fue inmensa desde el primer momento”, contó.
Lo dijo sonriendo, pero también como quien todavía intenta comprender la magnitud de lo que está viviendo.
Durante años trabajó junto a su padre construyendo una empresa familiar que hoy forma parte de la historia de muchas familias paraguayas. Aprendió observándolo, escuchándolo, equivocándose, corrigiendo y creciendo. Sin darse cuenta, estaba viviendo una experiencia que ahora cobra otro significado porque por primera vez entiende lo que sintió aquel hombre que años atrás también lo esperaba a él.
“Durante años tuve y aún tengo el privilegio de trabajar junto a mi padre y a la familia, consolidando una empresa que forma parte de nuestra historia familiar, pero la llegada de un hijo te conecta con algo mucho más profundo. Es entender que ahora comienza una nueva generación y que todo lo que uno hace cobra un significado diferente”, reflexionó el gerente.
Hay una emoción especial cuando pronuncia la frase “nueva generación”. Y es que ella habla solamente de una familia. Tampoco solamente de una empresa, sino de continuidad, de raíces, de tiempo. De algo que empezó mucho antes de él y que ahora seguirá después de él.
Y cuando imagina el futuro, sus pensamientos se alejan por un momento de las oficinas y las reuniones. El piensa en algo mucho más simple y mucho más importante: en estar presente. “Me ilusiona poder acompañar cada etapa de su crecimiento, verlo descubrir el mundo, compartir tiempo en familia y crear recuerdos juntos. También me entusiasma la posibilidad de transmitirle valores, principios y enseñanzas que recibí de mis padres”, añadió.
La respuesta revela mucho sobre el hombre que está detrás del empresario. No habla de éxitos, sino de acompañar, compartir, estar. Como si entendiera que la verdadera riqueza de un padre se mide en recuerdos construidos junto a sus hijos.
En medio de la conversación aparece una de esas historias que provocan carcajadas entre quienes lo conocen. La famosa camisa azul. Todos en Blascor la conocen. Clientes, proveedores, colaboradores y amigos. Siempre azul. Todos los días. Sin excepción. Tan frecuente es la escena que muchos llegaron a sospechar que poseía una especie de uniforme secreto.
La realidad es mucho más simple. Vinicius tiene varias y todas prácticamente iguales. Cuando se le recuerda la anécdota, se ríe. Y admite que esa obsesión por el azul parece estar encontrando un heredero incluso antes de tiempo. Y es que mientras prepara la llegada del bebé, descubre que buena parte del pequeño guardarropa empieza a teñirse sospechosamente de ese mismo color.
“No fue planeado, simplemente ocurrió como ocurren las tradiciones familiares”, expresó entre risas. Y conste que el azul no aparece solamente en la ropa. También está presente en la habitación que espera al nuevo integrante de la familia. Las paredes fueron pintadas especialmente con Blascor Pared Protegida, una pintura antimicrobiana que elimina hasta el 99 % de las bacterias del ambiente durante un periodo de tres años. Entre más de 5.000 tonalidades disponibles en el sistema tintométrico de la empresa, el y su esposa eligieron el color Sky Blue AP 82-2.
Una elección que parece resumir este momento: El azul de los sueños que todavía están por cumplirse. “Hoy ya los directores están preparándose para la recepción de la tercera generación que está viniendo”, mencionó sonriente.
Y la frase provoca una imagen imposible de olvidar, una especie de directorio ampliado donde un futuro integrante, que todavía no aprendió a caminar, ya tiene reservado un lugar en la historia familiar.
La llegada de un hijo también cambió algo más profundo. Su definición del éxito. Y eso, para un empresario, no es un detalle menor. Durante años los objetivos estuvieron ligados al crecimiento, los resultados y los desafíos. Ahora la ecuación es distinta, es más humana, más simple y trascendente.
“Antes el éxito estaba muy ligado a objetivos profesionales, crecimiento y resultados. Hoy sigo valorando todo eso, pero entendí que el verdadero éxito también pasa por estar presente, formar una familia unida y construir una vida que tenga sentido más allá de los números”, aseguró Vinicius.
Agregó que el impacto de las decisiones que uno toma siempre tiene consecuencias y que con la paternidad esa responsabilidad se vuelve algo extraordinario. “La paternidad te enseña empatía, paciencia y escucha. Te obliga a entender que cada persona tiene sus tiempos y necesidades. Son habilidades que también resultan fundamentales para liderar equipos y construir relaciones de confianza”, puntualizó.