La deuda de la gobernación de Central con la empresa de la diputada Celeste Amarilla que proveía la merienda escolar en el departamento fue saldada por el nuevo gobernador Gustavo Machuca. Se habla de que sería un acuerdo con el efrainismo ante la designación de la Junta Departamental.
La gobernación tenía una deuda del 2018 durante la gestión de Blas Lanzoni, de G. 528 millones con la empresa Arcangel S.A, vinculada a la diputada liberal, que se logró saldar finalmente. Según Machuca, esto no responde a un pacto político, aseguró que se verificó a los deudores a través de una planilla de proveedores, lo dijo en entrevista con la 650 Am.
La Junta Departamental lo confirmó este jueves para terminar el período iniciado por Hugo Javier González, atendiendo su condición judicial y su arresto domiciliario.
Esta proveedora registra acciones por unos G. 900 millones a nombre de la diputada Amarilla y forma parte de la “tragada” en la Gobernación de Central, que le costó la imputación por lesión de confianza al exgobernador Carlos Amarilla. La Contraloría había informado a la Fiscalía en el 2017 que Arcángel SA, había incumplido el contrato de provisión de merienda escolar en el 2012.
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La diputada había informado que vendió sus acciones a la representante de la firma, María Isabel Gavilán, su amiga y socia, remitió la factura de fecha 18 de enero del 2018 y una constancia de contribuyente para aclarar que ya no es socia.
Ratifican a gobernador interino
La Junta Departamental de Central procedió a designar a Gustavo Machuca, de Fuerza Republicana como nuevo gobernador, en reemplazo de Hugo Javier González, quien cumple arresto domiciliario, imputado por lesión de confianza. La designación del nuevo jefe departamental se dio con 14 votos.
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Celeste Amarilla y Kylian Mbappé
- Por el Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Durante casi un mes, la selección paraguaya hizo que el país se mirara a sí mismo con orgullo, que encontrara una lengua común en medio de sus diferencias y que la Albirroja volviera a funcionar como una forma de pertenencia nacional. En los estadios, en las calles, en las casas y en las redes, Paraguay apareció unido alrededor de una emoción compartida, con esa intensidad popular que pocos acontecimientos pueden provocar.
Ese clima de reconocimiento colectivo, construido alrededor de una de las mejores caras del país, tuvo luego un reverso inesperado. La polémica abierta por las declaraciones de Celeste Amarilla sobre Kylian Mbappé desplazó la atención y obligó a mirar otra forma, algo más incómoda, nuestra exposición internacional.
Con el fin de abordar el hecho desde un punto de vista más descriptivo, la valoración moral puede quedar momentáneamente entre paréntesis, sin que eso implique carecer de una posición sobre la dignidad humana, en mi caso sustentada en la verdad cristiana de la igualdad de todos los seres humanos ante Dios.
Ahora bien, lo políticamente significativo es que sus palabras no quedaron encerradas en el registro habitual de la controversia local. Activaron reacciones dentro y fuera del país, forzaron posicionamientos, abrieron discusiones sobre libertad de expresión, soberanía, jurisdicciones extranjeras y doble estándar global, y consiguieron, en cuestión de horas, una interpelación que la oposición paraguaya hace tiempo no logra generar. Por lo tanto, reducir el episodio a un escándalo más, del cual la dirigencia puede desmarcarse mediante un comunicado, solo añadiría otra lectura a las tantas que saturan medios y redes sociales. Resulta más productivo cambiar el ángulo y analizar el impacto político de este impensado enfrentamiento entre un astro del fútbol mundial y una senadora del PLRA.
Desde una banca sin mayor incidencia hasta la fecha, la senadora Amarilla puso en marcha la operación que, para muchos, define a la política moderna, me refiero al acto de interpelar, de dirigirse a una audiencia de tal manera que se sienta aludida y obligada a pronunciarse.
Ese efecto, tan arduo de lograr como decisivo, dice mucho del estado actual del campo opositor. De una oposición se espera, justamente, agudeza en ese género específico del mensaje político: la fuerza para generar impacto cuando ejerce la crítica, actúa como contrapeso o formula apuestas alternativas a las de cualquier oficialismo de turno.
La interpelación, que debería fluir de manera natural en cualquier dirigente, es precisamente aquello que el conjunto opositor dejó de conseguir hace tiempo. Por el contrario, sus principales exponentes se limitan a emitir comunicados con tenaz vocación de bostezo y a repetir fórmulas tan previsibles como las notas musicales de un trillado jingle publicitario. La cosecha cotidiana suele ser la indiferencia general de las amplias mayorías sociales.
En contrapartida, el efecto que Amarilla produjo fue el de una polarización intensa, más allá de su previsible olvido en el corto plazo, como suele suceder con los picos de intensidad seguidos de su descenso en este tipo de eventos virales.
No obstante, queda el hecho de la repercusión mundial: la imagen de la senadora y sus ya célebres sentencias inundando los principales medios franceses y, reproducidas en varios idiomas, llegando también a la prensa mundial, sin dejar de mencionar los fuegos cruzados en las redes y el consiguiente festival de memes.
En esta escena, que parece imaginada por un narrador capaz de llevar una situación ordinaria hacia el disparate con la naturalidad de un César Aira, la oposición se ve atrapada en una paradoja perfecta: todos corren a despegarse de la única figura que consiguió hacer ruido fuera del cementerio de sus comunicados.
Si algo hay que reconocer es que, en un fin de semana y por puro impulso, Celeste Amarilla reunió más atención que la oposición entera, sin equipo de imagen ni especialistas en estrategias comunicacionales.
La ironía consiste en que la operación comunicacional más eficaz que ese sector produjo en mucho tiempo fue, justamente, la que ninguno de sus estrategas planificó. Cada dirigente opositor que corre a marcar distancia certifica, con el mismo gesto, que ella logró ser escuchada, que su iniciativa discursiva conquistó esa atención tan esquiva en un mundo de dispersión cognitiva extrema.
La escena tiene algo de una involuntaria comedia de enredos, aunque con potentes efectos. En una oposición dispersa hasta el desconcierto, la única figura capaz de forzar al país a tomar posición y de alcanzar una repercusión planetaria resultó ser, precisamente, la que algunos de sus compañeros quisieran hoy desautorizar con gesto severo.
Lo risible está en que cada intento de tomar distancia vuelve a colocarla en el centro de la escena; cada comunicado que pretende aislarla confirma que fue ella, y no ellos, quien consiguió producir un acontecimiento de alcance global. Mientras tanto, esos mismos dirigentes opositores compiten interminablemente entre sí por generar el mayor aburrimiento posible y persisten de forma incansable en el arte de provocar el bostezo de los votantes, demostrando una orfandad tanto de mística política como de visión programática.
El mismo país que halló su unidad en apasionantes jornadas futboleras alcanzó luego su mayor visibilidad internacional en esta controversia.
Aunque se trata de experiencias muy distintas en contenido y forma, ambas dejan una misma lección de época: la relevancia política se juega hoy en la capacidad de interpelar, de producir atención pública y de obligar a tomar posición, antes que en la corrección de las declaraciones de principios.
Frente a un gobierno que apuesta a posicionar al Paraguay ante el mundo por sus grandes potencialidades -su dinamismo económico, su energía disponible, su posición geográfica y su bono demográfico-, la oposición parece haber encontrado su única carta capaz de generar algo más que indiferencia, mostrar, mal o bien, impacto político y atravesar fronteras. Esa carta fundamental lleva hoy el nombre y apellido de Celeste Amarilla.
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Debate por caso de racismo
El escándalo internacional que involucra a la senadora Celeste Amarilla y al jugador de fútbol Kylian Mbappé se trasladó al plano legislativo.
Durante un debate libre en la Cámara de Senadores, convocado para emitir un pronunciamiento sobre la denuncia por racismo abierta en París, la sesión derivó en una polémica intervención del senador colorado Juan Carlos “Nano” Galaverna, quien redobló la apuesta contra el delantero francés.
La sesión estuvo marcada por la fuerte presión de varios sectores que buscan despegar la imagen del Congreso de las declaraciones de la parlamentaria liberal. El senador Dionisio Amarilla fue uno de los más duros al calificar las expresiones de su colega Celeste Amarilla como “exabruptos” que avergüenzan al país en el exterior.
“Con discriminaciones que rayan lo absurdo no nos deja bien parados”, afirmó de manera tajante el legislador, quien promovió activamente el tratamiento sobre tablas de un proyecto de declaración para que la Cámara Alta repudie formalmente los dichos de la senadora. “Que se aclare que lo dicho por mí es mío. Como buena liberal y demócrata, me hago cargo de lo que dije. Las consecuencias van a ser para mí, para nadie más que para mí”, dijo Celeste Amarilla.
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Senado aprobó declaración que rechaza expresiones de Celeste Amarilla contra Mbappé
La Cámara de Senadores aprobó este miércoles un proyecto de declaración contra la parlamentaria liberal Celeste Amarilla por sus expresiones sobre el futbolista francés Kylian Mbappé.
Por mayoría, el pleno votó a favor del proyecto por el cual se rechaza las afirmaciones de la senadora contra el citado jugador de la selección de Francia, al calificarlas de discriminatorias y racistas.
El documento sostiene que sus manifestaciones son de exclusiva responsabilidad de la congresista y no representan la posición institucional de la Cámara Alta “ni los valores del pueblo paraguayo”.
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Así también, el Congreso reafirmó su rechazo a toda forma de racismo y discriminación, ratificando su compromiso con la Constitución Nacional y los tratados internacionales de derechos humanos suscritos por Paraguay.
Los senadores expresaron que rechazan “categóricamente las expresiones discriminatorias proferidas por la senadora Celeste Amarilla de Boccia contra el jugador de la selección francesa de fútbol, Kylian Mbappé por ser contrarias a la dignidad humana y los principios de igualdad y no discriminación”.
Recordemos que un grupo de senadores presentó un proyecto de declaración que rechaza “enérgica e inequívocamente” las expresiones de la senadora Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé.
El documento sostiene que sus manifestaciones son discriminatorias y aclara que fueron emitidas a título personal, sin representar la posición institucional de la Cámara Alta.
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Francia investiga las declaraciones racistas de senadora paraguaya sobre Mbappé
La justicia francesa abrió una investigación tras las declaraciones racistas de la senadora paraguaya Celeste Amarilla sobre el futbolista estrella de la selección francesa Kylian Mbappé, anunció este martes la fiscalía de París.
La fiscalía indicó a AFP que “abrió inmediatamente una investigación” por injuria pública e incitación pública al odio o a la violencia tras recibir una denuncia este martes de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), confirmando una información de los medios RMC y RTL.
El presidente de la FFF, Philippe Diallo, había anunciado que señalaría a la fiscalía las declaraciones de Amarilla, después que Francia derrotara el sábado a Paraguay en octavos de final del Mundial-2026 gracias a un gol de penal de Mbappé, en un partido duro y trabado.
Al término del encuentro, el jugador, muy molesto por lo que interpretaba excesiva dureza de los guaraníes, no dio la mano al portero paraguayo Orlando Gill.
“Bruto no aprendió ni a escribir, en vez de leche materna chupaba cocos y lo más instruido que escucho eran chimpancés”, escribió la senadora en un mensaje en la red social X.
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“Camerunés colonizado, fingiendo duro ser francés, resentido, nuevo rico, prepotente y feo (...) Lo único que muchos reclamamos a la Albirroja es no haberle dado una bofetada de mano abierta después que terminó el partido”, arremetió en otro mensaje.
El capitán de los Bleus respondió el lunes calificando de “despreciable” e “indigna de su cargo” a la senadora, cuyas declaraciones fueron condenadas por los gobiernos de Francia y de Paraguay, por la FIFA e incluso la ONU.
“Jamás permitiré que gente como ella tenga la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo”, agregó el delantero madridista.
En una carta abierta publicada en X tras la polémica, Amarilla, que dice amar visitar Francia y hablar francés, le exigió disculpas al futbolista por su reacción.
La fiscalía investiga las declaraciones de la senadora con el agravante de que las pronunció en razón del “origen, etnia, nación, raza o religión, real o supuesta, de la víctima”, precisó el ministerio público.
Estos delitos conllevan una pena de un año de prisión y una multa de 45.000 euros (51.300 dólares), agregó la misma fuente.
- Fuente: AFP
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