El director ejecutivo de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), Edgar Alarcón, se pronunció ante la intención de modificar la ley que establece excepciones al secreto bancario. Afirmó que están enterados de la iniciativa, pero que no han recibido una comunicación oficial del proyecto.
“Hoy las excepciones están normalizadas, están aceptadas, son las excepciones que se dan en la generalidad de los países. Esto fue presentado y discutido en su momento, guarda relación con las normas de OSD y todas las reglas internacionales de gestión de negocios. Entonces, creemos que las reglas están bien, tocar las reglas en este momento sería perjudicial”, sostuvo en entrevista con Unicanal.
Explicó que sobre el punto los legisladores no convocaron ni consultaron a la Asoban. “Sí obviamente tenemos acceso al proyecto porque está publicado, pero no hemos recibido ninguna conversación formal”, comentó.
Alarcón refirió que los asesores jurídicos se encuentran realizando un análisis formal permanente sobre el punto en cuestión. Aclaró que no hay todavía un dictamen sobre el tema.
“El análisis del secreto bancario tiene muchas aristas, entonces, no podemos sacar un análisis muy rápido y simplista del texto nomás de lo que está presentado”, dijo.
Así también, el directivo de la Asoban señaló que cuando el acceso a la información privada es fácil de lograr, los capitales tienden a no ir a ese lugar. “Naturalmente el capital –entendiéndose como tal– es temeroso de aquellas condiciones en que los puedan exponer en demasía. Y entonces, eso hace que los inversionistas piensen dos, tres y cuatro veces en radicar inversiones en un país”, remarcó.
Qué es el secreto bancario
El secreto bancario constituye la protección que los bancos e instituciones financieras otorgan a la información relacionada a los depósitos y captaciones de cualquier naturaleza que reciban de sus clientes. Esto porque se entiende que esta información es parte de la privacidad de los clientes del sistema financiero, razón por la cual la reserva está establecida por las leyes bancarias nacionales y las de los países del mundo.
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Cinco tendencias que marcarán los negocios en la era de la IA
Las innovaciones, los cambios geopolíticos y las nuevas tecnologías están obligando a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias. Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, identificó cinco tendencias que serán determinantes para los negocios en los próximos años.
Las nuevas tecnologías y su impacto. La inteligencia artificial se encamina a convertirse en un factor transversal para la economía y su impacto alcanzará a las empresas, gobiernos, los empleos, las cadenas de valor y las decisiones de inversión, en un contexto marcado además por una creciente fragmentación geopolítica.
Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, compartió cinco tendencias que deberían ser consideradas por empresas y gobiernos para enfrentar los cambios que vienen.
1. La IA llegará a todas las industrias: Mientras que todavía es posible imaginar actividades que funcionen sin teléfonos inteligentes o incluso sin internet, resulta mucho más difícil pensar en una industria moderna que pueda prescindir de la energía.
En esa línea, sostuvo que ninguna actividad quedará al margen de la IA. Si una profesión, empresa, industria o proceso todavía no fue impactado por esta tecnología, será cuestión de tiempo para que ocurra.
La adopción, por tanto, dejará de ser una opción para convertirse en un componente necesario de la competitividad.
2. Menores barreras para crear nuevos negocios: La revolución digital también está modificando las condiciones para emprender. Según Moura, nunca fue tan sencillo y barato poner a prueba una idea y desarrollar una empresa con potencial de crecimiento global.
A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, que requerían grandes cantidades de tierra, capital, infraestructura y mano de obra, la economía digital permite comenzar con recursos mucho más reducidos. Basta con una computadora, conexión a internet, herramientas tecnológicas y una buena idea.
Esto abre oportunidades especialmente para los jóvenes y para emprendedores ubicados fuera de los grandes centros tecnológicos. La próxima empresa con una valuación de miles de millones de dólares podría surgir desde una ciudad pequeña y no necesariamente desde Silicon Valley, Londres o Shanghái, señaló.
3. La IA producirá concentración, pero también nuevas oportunidades: El avance tecnológico tendrá dos efectos aparentemente contrapuestos. Por un lado, Moura señaló una creciente concentración en determinados mercados digitales, especialmente en aquellos vinculados con infraestructura tecnológica y servicios en la nube.
Pero, al mismo tiempo, la reducción de las barreras de entrada genera una oportunidad inédita para nuevos competidores. La tecnología permite que más personas experimenten con ideas, desarrollen productos y busquen nuevos modelos de negocio con una inversión inicial mucho menor.
Para el especialista, esta combinación puede acelerar tanto la concentración de determinados mercados como el surgimiento de nuevas compañías capaces de disputar espacios a los grandes actores.
4. La resiliencia dependerá de identificar las cadenas críticas: En un escenario de mayor fragmentación geopolítica, las empresas no pueden pretender controlar completamente todas sus cadenas de valor. El secreto estará en identificar cuáles son realmente estratégicas y decidir dónde es necesario reducir la exposición al riesgo.
Moura planteó que gobiernos y empresas deben determinar qué insumos, proveedores y procesos son críticos para sus operaciones y cuáles pueden quedar sujetos a mayores niveles de dependencia. La estrategia no pasa por buscar una soberanía absoluta, sino por administrar de manera consciente los riesgos.
Esto implica diversificar proveedores, alianzas y mercados cuando sea necesario, especialmente en sectores considerados estratégicos para la economía.
5. La economía digital también necesita activos físicos: La última tendencia apunta a una aparente contradicción, ya que mientras el mundo avanza hacia una economía cada vez más digital, aumenta la importancia de los recursos físicos que permiten sostenerla.
Moura destacó la necesidad de invertir en los llamados hard assets, como energía, agua, agricultura y minerales estratégicos. Estos recursos serán cada vez más relevantes para sostener el crecimiento de centros de datos, inteligencia artificial, industrias tecnológicas y nuevas cadenas de valor.
Para Paraguay, esta tendencia representa una oportunidad particular. El especialista identificó a la energía como una de las principales fortalezas que el país puede potenciar, no solo para cubrir la demanda actual, sino también para atraer nuevas inversiones vinculadas con la economía digital.
En un mundo donde tecnología y geopolítica avanzan de manera cada vez más conectada, la competitividad ya no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino también de quién sea capaz de garantizar los recursos y las condiciones necesarias para sostenerla.
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El nuevo desafío de las finanzas: los datos sin control
La inteligencia artificial y la computación cuántica están cambiando el mapa de riesgos del sistema financiero y obligan a las instituciones a replantear cómo protegen sus datos.
La transformación digital amplió las capacidades de las instituciones financieras, pero también existen más puntos de exposición de la información. Durante una conferencia sobre ciberseguridad y soberanía digital, el especialista en seguridad de la información, Luis Noguerol planteó el concepto de “encriptado pero expuesto”, que cuestiona la idea de que un dato está completamente protegido por el solo hecho de estar cifrado.
Explicó que la información atraviesa diferentes sistemas, se almacena, procesa, comparte y utiliza para tomar decisiones, generando una pérdida progresiva de visibilidad y control.
Cada interacción con estas herramientas puede generar nuevos datos derivados, patrones o información que quedan fuera del perímetro original de la organización. Por ello, el reto ya no consiste únicamente en determinar quién puede leer los datos, sino en saber quién mantiene el control sobre ellos durante todo su ciclo de vida.
Políticas claras para el uso de la IA. Señaló que a estos riesgos se suman las denominadas “alucinaciones” de la IA, la manipulación mediante prompts, la exposición de APIs y las vulnerabilidades que pueden incorporarse mediante código generado automáticamente.
Ante este escenario, las entidades financieras deben establecer políticas claras para el uso de inteligencia artificial, clasificar la información que puede procesarse mediante estas herramientas y desarrollar mecanismos para verificar sus resultados.
Además, subrayó que el desafío también alcanza al ámbito regulatorio, considerando la necesidad de establecer reglas para un uso seguro y responsable de estas tecnologías.
Otro frente de preocupación es la computación cuántica, cuya evolución podría comprometer sistemas criptográficos utilizados actualmente. Durante la exposición realizada en el marco de la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, Noguerol advirtió sobre la futura vulnerabilidad de algoritmos como RSA y sobre el riesgo conocido como “conecta hoy, desencripta mañana”, mediante el cual actores pueden recopilar actualmente datos cifrados para intentar descifrarlos cuando exista capacidad cuántica suficiente.
Una hoja de ruta ante estos desafíos. Frente a este escenario, propone una hoja de ruta partiendo de un inventario y clasificación de todos los datos, el mapeo de sus flujos y la evaluación de riesgos.
Seguidamente, planteó fortalecer el cifrado, la gestión de claves y los controles de acceso; avanzar hacia arquitecturas de IA verificables y migrar progresivamente a algoritmos resistentes a la computación cuántica.
Finalmente sostuvo que el desafío, trasciende al área tecnológica. La expansión de la nube, IoT, 5G y la inteligencia artificial convierte la ciberseguridad en una responsabilidad transversal dentro de las organizaciones.
En ese marco, señaló que el sector financiero paraguayo, debe tener como objetivo avanzar hacia una soberanía digital sostenible, fortaleciendo las capacidades locales, promoviendo la innovación en seguridad y estableciendo reglas que permitan aprovechar las nuevas tecnologías sin perder el control sobre los datos, uno de los activos más importantes de cualquier institución.
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La DNIT trabaja en la incorporación de IA para fortalecer controles
La administración tributaria incorporará inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y optimizar los controles. El proyecto, financiado por el BID y ejecutado en cinco años, apunta a que las nuevas capacidades estén plenamente operativas hacia 2030.
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) prepara un salto tecnológico en su sistema de fiscalización. La institución trabaja en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial (IA) para procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y mejorar la focalización de los controles tributarios.
El proyecto cuenta con USD 30 millones de financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y tendrá un período de ejecución de cinco años. Actualmente se encuentra en proceso de implementación y, de acuerdo con lo explicado por el titular de la DNIT, Óscar Orué, la previsión es que las nuevas capacidades estén plenamente operativas hacia 2030.
La apuesta llega en un momento en que la administración tributaria gestiona volúmenes cada vez mayores de información y recursos. Entre enero y julio de 2026, la DNIT acumuló una recaudación de G. 25,8 billones, 2,1% por encima del mismo período de 2025, equivalente a G. 523.403 millones adicionales.
De la gestión de riesgos al control masivo. La DNIT ya utiliza sistemas de gestión de riesgos y mecanismos de intercambio de información para construir perfiles de contribuyentes. Sobre esa base determina las acciones de control.
La siguiente etapa será incorporar IA para ampliar esa capacidad de análisis. El objetivo es que la tecnología permita procesar grandes volúmenes de información, encontrar patrones y contribuir a una selección más precisa de los controles.
La institución ya había planteado en su planificación la incorporación de tecnologías como inteligencia artificial y big data para potenciar la capacidad de control, análisis de datos y gestión de riesgos de cumplimiento.
Una inversión con horizonte 2030. Los USD 30 millones representan una inversión de largo plazo en las capacidades tecnológicas de la administración tributaria. La ejecución se extenderá durante cinco años y las nuevas herramientas tienen como horizonte de plena operatividad el año 2030.
El proyecto forma parte de una transformación más amplia orientada a facilitar el intercambio de información, fortalecer los mecanismos de control y avanzar hacia procesos más eficientes y basados en datos.
El cambio apunta, en definitiva, a que la DNIT pueda aprovechar mejor la información que ya genera y recibe para gestionar los riesgos tributarios y focalizar sus controles.
La inteligencia artificial pasa así de ser una herramienta de innovación a convertirse en parte de la infraestructura con la que la administración tributaria busca gestionar una economía cada vez más digital y un universo creciente de información.
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Talento humano y nuevas tecnologías para fortalecer el sector bancario paraguayo
La solidez del sistema financiero paraguayo y el avance de la inteligencia artificial plantean un escenario de transformación, con oportunidades para mejorar la eficiencia y experiencia de los clientes y atraer nuevas inversiones tecnológicas al país, según expertos.
La intermediación financiera como activo. La banca paraguaya parte de una posición favorable para afrontar la transformación tecnológica, marcada por buenos niveles de crecimiento, rentabilidad, capitalización y liquidez.
Sobre esta base, el desafío está en acelerar la adopción de nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial (IA), y continuar desarrollando sistemas de pagos más accesibles y eficientes. Así coincidieron Federico Muxi, socio de Boston Consulting Group (BCG), y Carlos Paci, director de la oficina de Santiago de BCG, durante la segunda Convención Bancaria organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban).
Para Muxi, el sistema financiero paraguayo cuenta con condiciones que deben ser aprovechadas para avanzar hacia una transformación mayor.
Señaló que la intermediación financiera constituye un activo estratégico para cualquier economía, debido a su capacidad de impulsar el crecimiento de otros sectores y facilitar el acceso al consumo de las familias.
“El desafío y la oportunidad es cómo construir desde esta posición de tanta solidez inicial para una transformación mayor del sistema financiero que permita continuar con este sendero de crecimiento”, sostuvo. En ese proceso, identificó dos áreas prioritarias, por un lado la adopción de IA y por otro, el desarrollo de sistemas de pagos cada vez más accesibles, simples y democráticos.
El ejecutivo destacó además el desempeño de la economía paraguaya y consideró que su estabilidad representa una ventaja para el desarrollo del sector financiero. En ese sentido, resaltó los niveles de capitalización, liquidez y rentabilidad de la banca local, factores que, a su criterio, deben preservarse porque constituyen un activo estratégico para el país.
IA redefine la operación bancaria. Desde la perspectiva tecnológica, Paci explicó que la inteligencia artificial está generando una transformación transversal en la industria financiera.
Uno de los principales impactos se observa en la optimización de procesos, no solamente con el objetivo de reducir costos, sino también de generar escala, mejorar la rentabilidad y ofrecer una experiencia más eficiente a los clientes.
Otro de los cambios relevantes está relacionado con la interacción entre las entidades financieras y sus usuarios.
El especialista destacó el avance de las capacidades agénticas y de la banca conversacional, herramientas que permiten establecer relaciones más personalizadas con los clientes y adaptar los servicios a sus necesidades.
Nuevos desafíos en materia de seguridad. Paci señaló que la ciberprotección y el resguardo de los datos deben ser prioridades para la industria, considerando que el uso de IA puede amplificar tanto las oportunidades como la magnitud de determinados riesgos, como los ciberataques y el fraude.
La transformación tecnológica también modificará las capacidades requeridas dentro de las organizaciones. Paci sostuvo que todavía es difícil determinar exactamente qué profesiones surgirán o cómo evolucionará el mercado laboral, pero existe certeza de que las competencias necesarias para trabajar en la industria financiera serán diferentes.
Paraguay y oportunidades. El avance de la IA también genera una oportunidad que trasciende al sector bancario. Paci señaló que la expansión de estas tecnologías demandará mayores capacidades de procesamiento, telecomunicaciones e infraestructura tecnológica, y que Paraguay cuenta con una ventaja particular por su disponibilidad de energía eléctrica.
Esta condición puede favorecer la instalación de centros de procesamiento y otras infraestructuras vinculadas al desarrollo tecnológico, considerando el elevado consumo energético que requieren. Para el especialista, Paraguay está bien posicionado para aprovechar esta oportunidad y desarrollar una industria vinculada al despliegue de estas tecnologías.
Potencial y el rol del Estado. El especialista identificó dos líneas de acción, en primer lugar establecer reglas claras que otorguen previsibilidad a las inversiones y desarrollar talento capaz de operar localmente las nuevas infraestructuras.
En este punto, destacó los avances de Paraguay en materia de estabilidad macroeconómica, reglas tributarias, normas de inversión y permisos, elementos que contribuyen a generar un entorno favorable para la llegada de capital.
El segundo desafío será crear “hubs de talento” que permitan que las inversiones tecnológicas no solamente lleguen al país, sino que puedan ser gestionadas y operadas localmente. Esto, además de fortalecer las capacidades nacionales, podría convertirse en un nuevo factor de atracción para futuras inversiones.