El titular de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, habló de las consecuencias que dejaron la sequía y los incendios forestales; y exteriorizó su preocupación por el año electoral que también repercutirá en el sector productivo. Foto: UGP.
UGP confirma pérdida de US$ 2.600 millones en el campo y pide acciones al Gobierno
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El titular de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, habló de las consecuencias que dejó la sequía y los incendios forestales. Reveló que la pérdida para el sector es de US$ 2.600 millones y advirtió que se debe tomar con seriedad el problema.
Así también, exteriorizó su preocupación por el año eminentemente electoral, que también tendrá su repercusión en el campo. “En general es 2.600 millones de dólares que van a dejar de entrar, porque eso se vende o en grano o en aceite, eso es lo que se exporta, productos de la soja”, comentó en entrevista en el programa “El péndulo”, emitido este miércoles pasado por Unicanal.
Cristaldo detalló que el impacto negativo también será para otros rubros, además de la soja, como, por ejemplo, los camiones fleteros y los importadores. “Si tenés 7 a 8 millones de toneladas para salir al mundo y ahora tenés menos, es decir diez millones se esperaba y ahora vamos a tener menos de cuatro. Entonces, qué hacés, no hay materia prima, las fábricas van a parar. Los camioneros van a tener flete hasta junio nomás también. Y los comercios del campo y los importadores de máquinas no van a vender un tornillo”, describió al afirmar que el sector agropecuario es el motor de la economía.
Recordó que ya en diciembre del año pasado desde la UGP empezaron a visualizar que empezaba a complicarse el panorama, por lo que representantes del gremio acudieron a una reunión con el Equipo Económico Nacional (EEN). “Les hicimos ya una presentación donde alertábamos del problema que se venía, esperábamos y teníamos la expectativa de que en enero llueva y eso pueda frenar, moderar el impacto”, indicó.
El titular de la UGP afirmó que el peor escenario fue el que se experimentó en el 2012, cuando se alcanzaron “apenas 1.300 kilos por hectárea”, y puntualizó: “Hoy el escenario está crítico para el campo, porque mandioca, maní, sésamo solo 300 kilos por hectárea, soja va a estar por los 1.000 kilos con suerte. Una cosa que nadie pensaba, el peor rendimiento fue ese del 2012″.
“Dependemos del Gobierno que facilite un escenario donde la gente tenga condiciones para volver a sembrar en setiembre, porque si no sembramos bien en setiembre, el 2023 va a ser otro año perdido. Y el 2024 también, porque en el 2023 tenemos elecciones en abril, el Gobierno asume el 15 de agosto y 15 días después hay que empezar a sembrar. Entonces, es complicado el escenario si no hacemos bien las cosas, tenemos que tomar esta situación con la seriedad que amerita, no caer en el populismo y hacer las cosas bien para que la gente tenga condiciones de volver a sembrar”, concluyó.
Según registros de UGP desde los años ‘90s, la anterior peor cosecha fue en el 2012. Infografía: LN/Francisco Quiñonez.
Representantes de la UGP, Capeco y Fecoprod, mantuvieron una reunión con el canciller paraguayo y advierten que la normativa europea sobre Cambio Indirecto en el Uso de la Tierra (ILUC) carece de base científica. Foto: Gentileza
Sector productivo alerta ante exigencia de la UE que pone en riesgo el principal rubro de exportación
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El canciller Rubén Ramírez Lezcano recibió a las comitivas directivas de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), quienes transmitieron la preocupación del sector ante las nuevas restricciones que se impulsan desde la Unión Europea (UE).
El origen de la inquietud radica en la normativa denominada ILUC (por sus siglas en inglés, Indirect Land Use Change o Cambio Indirecto en el Uso de la Tierra), un proyecto de reglamentación en desarrollo dentro de la UE que pretende catalogar al aceite de soja como un biocombustible no sostenible.
El Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) activó una mesa de diálogo con los principales gremios de la producción nacional. Foto: Gentileza
Al concluir la audiencia en la Cancillería Nacional, el presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, manifestó que existe un panorama de alta preocupación en toda la cadena de valor, debido a que el impacto de la medida no se limitará únicamente al subproducto industrial, sino que amenaza con salpicar negativamente a la reputación y colocación de todo el complejo sojero del país.
“Sin conocer la realidad paraguaya están poniendo a Paraguay como un país de alto riesgo y que hace mal las cosas. Eso genera preocupación porque podría derivar en una descalificación arbitraria y sin base científica de nuestra producción”, aseveró el dirigente gremial.
Acciones diplomáticas y distorsión de acuerdos
Ante este escenario, el sector productivo formalizó su postura enviando una nota técnica de reclamo directamente a las autoridades de la UE. Cristaldo enfatizó el valor del trabajo coordinado que se viene ejecutando con el equipo técnico de la Cancillería para blindar la previsibilidad y la seguridad jurídica que requieren las operaciones de comercio exterior.
Asimismo, los representantes agropecuarios advirtieron que este tipo de reglamentaciones unilaterales por parte del bloque europeo “distorsionan” el espíritu original de los acuerdos comerciales y de cooperación alcanzados con la región, introduciendo factores de incertidumbre y trabas en los mercados internacionales.
Los márgenes para el productor serán muy ajustados este año, principalmente por el impacto climático y el aumento de los costos operativos. Foto: ilustrativa
Clima y costos impactan en la rentabilidad del maíz zafriña, advierte gremio
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La campaña de maíz zafriña atraviesa un escenario complejo en Paraguay, marcado por rindes por debajo de lo esperado, altos costos de producción y una creciente incertidumbre sobre la rentabilidad del cultivo. Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) advierten que los márgenes para el productor serán muy ajustados este año, principalmente por el impacto climático y el aumento de los costos operativos.
Según referentes del sector agrícola, la falta de lluvias durante la etapa inicial del desarrollo de los cultivos redujo el potencial productivo del maíz, lo que anticipa cosechas inferiores a las registradas en la campaña pasada. A esto se suman condiciones climáticas menos favorables en la etapa final, con menor luminosidad, noches más largas y temperaturas más bajas, factores que limitan el desarrollo normal de las plantas.
Aurio Frighetto, presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), filial del departamento de Alto Paraná, explicó que actualmente los productores necesitan obtener rendimientos mucho más altos para cubrir sus costos. Señaló que, dependiendo de cada situación productiva, el punto de equilibrio se ubica entre 5.800 y 6.000 kilos por hectárea.
Aurio Frighetto, presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP). Foto: Archivo
Volatilidad de los precios
“El productor hizo inversiones importantes para proteger el cultivo y mantener la sanidad de la producción, utilizando insumos de alto costo. Pero el clima terminó limitando el potencial esperado”, afirmó. El dirigente sostuvo que el panorama financiero continúa siendo incierto debido a la volatilidad de los precios internacionales y al desempeño final de los cultivos en el campo.
Desde la UGP indicaron que esta situación obliga a los productores a tomar decisiones técnicas y financieras cada vez más cuidadosas, buscando reducir riesgos y preservar capital para las próximas campañas agrícolas. El maíz zafriña representa uno de los principales cultivos de rotación en Paraguay y tiene un peso importante dentro de la economía agrícola nacional.
El Mercosur es el principal comprador de Paraguay en los últimos 20 años
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Un estudio difundido por la Unión de Gremios de la Producción (UGP) señala que el Mercador Común del Sur (Mercosur) es el principal destino de las exportaciones de Paraguay en los últimos 20 años. En ese periodo, el importe de las compras casi se triplicó.
El análisis fue elaborado por Hugo Jiménez De Recalde, a partir de datos estadísticos del Banco Central del Paraguay (BCP) y registros oficiales que abarcan el periodo comprendido entre 2006 y 2025, es decir lo que incumbe las dos últimas décadas.
En la primera parte del escrito se apunta que las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) y las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) son las que ganaron mayor preponderancia, sobre los productos primarios.
Seguidamente señala que algunos de los puntos clave que sustentan la evolución de las MOA como el principal motor del comercio exterior son: la proteína y la molienda. En ese sentido, menciona que la carne y el procesamiento intensivo de los subproductos de la soja constituyen la punta de lanza de la agroindustria, anclando el 40,4 % de las exportaciones totales. Los citados procesos transformadores generan impactos en empleos, servicios y logística. Por consiguiente, el antiguo modelo exportador local, dominado históricamente por concentrarse en materias primas del agro, en la actualidad ha evolucionado hacia formas industrializadas y de mayor valor agregado.
La competitividad del sector agropecuario representa el cimiento de la expansión manufacturera y la transformación de la demanda de mano de obra técnica y los servicios logísticos asociados en el país.
Principales compradores
En cuanto a los destinos de los productos desarrollados localmente, hizo un listado de los principales compradores en el histórico analizado, indicando que el Mercasur es el principal, en los últimos 20 años. Los datos son los siguientes (en miles de dólares FOB):
Mercosur 88.556.500
resto de Aladi 17.688.355
Unión Europea 16.127.915
resto de Asia 15.475.034
resto del mundo 11.232.611
Rusia 9.875.177
USMCA 5.391.345
y China 2.617.632.
Sobre estos datos y la evolución, destaca que el Mercosur pasó de USD 2.448.587.000 en 2006 a USD 6.918.351.000 en 2025, casi triplicando su importancia. El resto de Asia mostró un salto importante, pasando de apenas USD 80.165.000 en 2006 a USD 963.317.000 en 2025.
Por otro lado, el bloque de norteamérica, USMCA, creció de USD 72.179.000 a USD 716.180.000 en las dos décadas analizadas; en tanto que, en 2009, China tuvo un pico extraordinario de USD 1.954.256.000, lo que representó casi un tercio del total exportado ese año, para luego estabilizarse en cifras mucho menores, solo USD 52.855.000 en 2025.
En cuanto a la Unión Europea, alcanzó sus niveles máximos entre 2011 y 2015 (superando los USD 1.500 millones anuales), pero cerró 2025 con USD 392.801.000, una cifra considerablemente menor a sus años de mayor actividad.
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo, comparte Andrés Ugaz desde Perú. Foto: Gentileza
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
Callao es la principal ciudad portuaria del Perú, ubicada junto a Lima, en la costa del océano Pacífico. Foto: Gentileza
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Andrés es maestro panadero, finalista en los Gourmand Awards 2025, quien propuso un plan para preservar el patrimonio panadero ayacuchano. Fotos: Gentileza
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
En una ruta gastronómica, el plato no es el destino, es la puerta de entrada a una historia más grande. Foto: Gentileza
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Una ruta no se crea, se construye según Andrés. Foto: Gentileza
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
La Ruta del Callao, ejemplo de que la gastronomía puede cambiar percepciones. Foto: Gentileza
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Foto: Gentileza
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Foto: Gentileza
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
Integra toda una cadena; pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos. Foto: Gentileza