El exintendente de Ciudad del Este Miguel Prieto, quien busca su reelección en el cargo pese a las denuncias por irregularidades en su gestión en el transcurso de la crisis sanitaria y económica por el COVID-19, pretende desviar las críticas en su contra y alega ser un “perseguido político” del cartismo, culpando al líder de dicho sector político, el expresidente de la República Horacio Cartes, de los males de Paraguay.

Ante dichas acusaciones, el líder de la bancada del movimiento Honor Colorado en la Cámara de Diputados, Basilio “Bachi” Núñez, refutó las acusaciones hechas por Prieto, sosteniendo que la raíz del problema es el dirigente opositor a quien una vez más lo acusó de “ladrón en pandemia”, sacando a la vez a relucir parte de las gestiones realizadas durante el periodo de anteriores gobiernos.

“Para Miguel Prieto la raíz del mal es Horacio Cartes, que construyó 50.000 viviendas, bajó 4 veces el combustible, gas, pasaje, metió 5.000 funcionarios públicos y la raíz del bien es Fernando Lugo, que hizo 5.000 viviendas y metió a 50.000 funcionarios. La raíz del problema lo sabe muy bien Prieto y quiere tapar que es un ladrón en pandemia”, sentenció el colorado.

El cuestionado opositor busca respaldo con movilizaciones

Prieto, incluso ante las investigaciones periodísticas sobre su recriminada gestión, busca captar el apoyo de los esteños convocando a movilizaciones, razón por la cual puso un freno a su campaña política centrándose nada más en tratar de verse como un “perseguido” dentro de la arena política y no dar respuestas en torno a las acusaciones hechas con documentos contundentes en su contra.

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El pasado viernes, Núñez también había recriminado la gestión del ministro de la Secretaría de Anticorrupción, René Fernández, quien realiza, según el legislador, sus labores bajo una justicia selectiva tras tomar una postura de indiferencia respecto a las denuncias contra Prieto.

Antecedentes

De acuerdo a las publicaciones periodísticas realizadas por La Nación, una licitación realizada para la adquisición de productos se redujo a una familia y firma privilegiada, la cual se denomina Tía Chela, con un jugoso contrato de G. 2.949 millones para la entrega de 25.000 kits de alimentos y, además, con el riesgo de que la proveedora no cuente con la solvencia económica que se sospechaba desde un comienzo.

La administración de Prieto, incluso, emitió una orden de pago parcial de más de G. 1.769 millones a favor de dicha firma cuando esta aún no cumplió con la entrega de la totalidad de los alimentos, apurando el desembolso sin necesidad alguna, ya que el contrato fue firmado el 27 de marzo del 2020, la orden surgió el 3 de abril y la totalidad de los alimentos recién se debía tener para el 13 de abril.

Sin mayores avances en la investigación

Cabe destacar que en la inves­tigación de este caso, que no tiene mayores avances en el Ministerio Público, tam­bién se presume que existió lesión de confianza al entre­garse un contrato millona­rio a un comercio que tenía limitaciones financieras y que según testimonios de la misma madre del dueño de Tía Chela, Fermín Ávalos, se prestó plata para esta licitación.

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