Como consecuencia de los actos violentos contra la sede de la Asociación Nacional Republicana (ANR), réplicas de vandalismo se dieron en varios puntos del país y tuvieron como blanco los puestos de comando electoral de afiliados del Partido Colorado. En Lambaré, la precandidata de Honor Colorado, Blanca Agüero, expresó que, si bien los daños son materiales, la violencia es política.
“Quemando nuestra Junta de Gobierno y destruyendo nuestro PC no se ganan elecciones”, repudió la exfiscala y candidata al gobierno comunal lambareño.
Denunció que su puesto de comando (PC), que considera es la casa de muchísimos lambareños y no solo colorados que confían en su propuesta, fue vandalizado con la intención de amedrantar a los que apoyan su proyecto político. “Al parecer, algunos creen que quemando y destruyendo lo material, lo edilicio, podrán pisotear nuestros sueños de darle a los vecinos lambareños una ciudad mucho mejor, pero no es así”, expresó Agüero.
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“Estos actos nos dan van más fuerza”
La colorada repudió rotundamente la quema de Colorado Róga y el predio de la ANR. De manera contundente, expresó: “Quemando nuestra Junta de Gobierno y destruyendo nuestro PC no se ganan elecciones”. Dio cuenta que los hechos vandálicos no son admitidos en el sistema democrático y representativo. No se ganan las elecciones con el uso de violencia, refirió, ya que representa la antítesis de la democracia y de la tolerancia política.
La exfiscala y hoy precandidata a gobernar la administración de Lambaré lamentó profundamente el hecho vandálico y dijo a sus autores que, a pesar del objetivo del amedrentamiento, están profundamente equivocados al pensar que el hecho perjudicará el objetivo político de sus adherentes. Les retrucó al expresar: “Estos actos solo nos dan más fuerzas. Fuerza a todos los colorados lambareños, ¡esto recién empieza!”, concluyó.
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ANR apunta a recuperar la intendencia de Ciudad del Este
El precandidato colorado ratificó que “hoy hay un despertar de la gente” y en su caso particular expresó que el primer desafío es primeramente ganar las internas del Partido Colorado.
Están dadas las condiciones para que el Partido Colorado recupere la intendencia de Ciudad del Este, Alto Paraná, según el intendentable Magno Álvarez. “Hoy hay un despertar de la gente, del pueblo de Ciudad del Este. Hace 8 años atrás y muchos republicanos míos cayeron en el error de decir que reconstruyamos Ciudad del Este para sacar la administración del Partido Colorado”, señaló a la 1020 AM. Afirmó que la oposición “destruyó” el municipio, donde proliferan problemas tales como las malas condiciones de las calles y otros déficits que generan preocupación en los ciudadanos.
“Hoy el microcentro de Ciudad del Este está en su peor momento, las calles, las avenidas. Hoy la capital del departamento de Alto Paraná tiene las puertas cerradas del Gobierno nacional hace 8 años”, indicó. El precandidato colorado ratificó que “hoy hay un despertar de la gente” y en su caso particular expresó que el primer desafío es primeramente ganar las internas del Partido Colorado.
“La organización política que yo estoy encabezando es la mejor organización del Partido Colorado aquí en Ciudad del Este. Y siento firmemente que pasamos muy bien las internas del Partido Colorado y así como están las cosas, recuperamos la Intendencia”, aseguró.
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Horacio Cartes se reunió con Peña y Alliana
El expresidente de la República y actual titular de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, reanudó sus actividades partidarias tras haber recibido el alta médica el pasado 2 de marzo. El exmandatario había padecido una crisis hipertensiva que motivó a que sea internado de urgencias en un sanatorio de Asunción.
“Hoy en mi residencia tuve una reunión de trabajo con el presidente de la República, Santiago Peña, y el vicepresidente Pedro Alliana. Dos grandes compañeros de camino. Estoy seguro que seguiremos dando mucho por el país”, manifestó el líder de los colorados a través de sus redes sociales oficiales.
Del encuentro participaron el senador y médico de cabecera del exmandatario, Antonio Barrios; el asesor político de la presidencia, José Alberto Alderete y el director de gabinete de la ANR, Eduardo González.
“Nos alegra verlo con esa fortaleza que siempre lo caracteriza. Su energía y determinación siguen siendo un ejemplo para todos los que creemos en un Paraguay que avanza con trabajo y convicción”, afirmó Peña.
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Tras su internación y alta médica, Cartes lanzó un comunicado agradeciendo a todos los que le enviaron buenos augurios en el transcurso de su internación, a la par de destacar la atención brindada por el plantel médico.
“Sentir el respaldo y la calidez de tanta gente me llena de fuerzas para seguir adelante. En los momentos de dificultad, es donde uno realmente valora la solidaridad y la fe que nos une como paraguayos”, dijo.
Cartes acotó: “Me llegaron al corazón todos sus mensajes y, sobre todo, sus oraciones. Saber que se tomaron un tiempo para pedir por mi salud me dio una fuerza especial en estos días. Sentir ese cariño tan de cerca es lo que realmente ayuda a recuperarse”.
También había agregado que “a Dios: Gracias, Señor, por el don de la vida y por renovar mis fuerzas bajo tu voluntad. A mi familia: Gracias por estar ahí siempre, cuidándome y dándome el apoyo que necesitaba en estos momentos. A mis correligionarios, correligionarias, gracias por tanto amor al Partido Colorado, institución que nos une y motiva”.
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#8M: la violencia contra la mujer no termina el día de la agresión
La violencia sexual no termina con la agresión, sino cuando las víctimas encuentran puertas cerradas en el sistema de salud. Así lo advierte Karla Gutiérrez, gestora de Asuntos Humanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF) en México, quien sostiene que la falta de atención médica oportuna y libre de estigma prolonga el sufrimiento de las personas sobrevivientes. Desde su experiencia en proyectos de MSF en México, alerta que miles de víctimas enfrentan barreras para recibir asistencia dentro de las primeras 72 horas, un periodo clave para prevenir infecciones, embarazos no deseados y reducir el impacto del trauma. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la especialista insiste en que garantizar atención digna y permanente es una responsabilidad urgente de los Estados.
Por años he escuchado historias que empiezan con una frase que se repite como un eco: “No sabía a dónde ir” o “tenía mucho miedo de decir lo que me hicieron”.
Como trabajadora humanitaria en Médicos Sin Fronteras (MSF), he acompañado a mujeres, niñas, adolescentes, hombres y personas LGBTQI+ que han sobrevivido a la violencia sexual. He aprendido que la violencia no termina cuando ocurre la agresión: continúa cuando el Estado no garantiza las condiciones y los recursos necesarios para asegurar una atención médica oportuna, integral, de calidad, confidencial y libre de estigma para todas las personas sobrevivientes a este tipo de violencia. Continúa cuando una puerta está cerrada, cuando un servicio no funciona de noche o cuando vives lejos y no tienes un lugar cercano para pedir ayuda. Pasa, a su vez, cuando un servidor público en una ventanilla duda del testimonio, juzga o cuestiona a la persona sobreviviente.
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En América Latina, sobrevivir a una agresión sexual no garantiza recibir atención médica inmediata. Lo vemos en nuestros proyectos en Ciudad de México, Tapachula, en Ciudad Juárez, entre otros. La violencia ocurre en el tránsito migratorio, pero también dentro de las relaciones de pareja, en el núcleo familiar, en espacios cotidianos que deberían ser seguros. No distingue edad, estatus migratorio o situación económica, pero sí hace que las vulnerabilidades de las víctimas sean más profundas y los efectos devastadores. Y cuando el sistema falla, la violencia se prolonga y se hace más intensa. En todos nuestros proyectos activos durante 2025, los equipos de MSF atendieron a mujeres horas, días o meses después de haber sido agredidas, temerosas de solicitar los servicios médicos por miedo a ser señaladas o juzgadas. Vimos a niñas y adolescentes violentadas en espacios donde deberían estar seguras; a mujeres que fueron agredidas una y otra vez por “el amor de su vida”. Hemos acompañado a mujeres que cruzaron fronteras huyendo de situaciones que ponían en riesgo sus vidas en sus lugares de origen y que, adicionalmente, tuvieron que enfrentar múltiples formas de violencia y contextos simultáneos de desprotección. Cada historia es distinta, pero todas comparten algo: la urgencia de ser atendidas.
La importancia de las 72 horas
Existe una ventana crítica de atención después de una agresión sexual. 72 horas que pueden marcar la diferencia entre prevenir o no una infección por VIH y hepatitis (accediendo a profilaxis posexposición), 120 horas que te permitirán acceder o no a anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado, y hasta seis meses para evitar, diagnosticar y curar enfermedades de transmisión sexual como sífilis. Lamentablemente, solo una minoría logra llegar a las atenciones médicas dentro del plazo inicial de 72 horas.
En 2025, en las actividades de MSF que comprendían proyectos también en Reynosa, Matamoros y Coatzacoalcos, además del Centro de Atención Integral (CAI), Tapachula, CDMX y Ciudad Juárez, atendimos a 261 casos de personas sobrevivientes de violencia sexual. Sin embargo, solo 23 casos, es decir, el 8,8%, fueron atendidos durante las 72 horas posteriores a la agresión.
Perder esta ventana no es un descuido individual, es parte de una falla estructural que se demuestra cuando los servicios no están disponibles las 24 horas, cuando no hay personal capacitado, especializado y sensibilizado para atender este tipo de casos o cuando la atención está fragmentada entre salud, protección y justicia.
La violencia sexual es una urgencia médica. Y como toda urgencia, no puede esperar a que amanezca, no puede depender del turno de alguien más, no puede quedar sujeta a prejuicios. La atención oportuna no sólo previene infecciones, enfermedades o embarazos no deseados, sino también reduce el impacto del trauma, evita nuevas formas de violencia y salva vidas.
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Atención digna
Mi trabajo me ha permitido ser testigo de la importancia de una atención digna. Cuando una persona sobreviviente es recibida sin preguntas que juzgan, cuando se le explica cada procedimiento con respeto, cuando puede decidir sobre su propio cuerpo, algo cambia. En medio del dolor, recupera una parte de su autonomía, recupera un poco de poder.
Pero también he visto lo contrario, he visto cómo el estigma hiere por segunda vez, cómo la desconfianza institucional hace que muchas personas nunca regresen a solicitar servicios públicos, cómo el silencio se convierte en la única opción cuando el sistema no escucha, cuando no te quedan alternativas. Los 261 casos detectados por MSF, por supuesto, son tan sólo una fracción de una realidad más amplia, pero revela las fallas que deben ser atendidas con urgencia: acceso tardío a una respuesta médica y brechas en la respuesta institucional.
Este 8 de marzo no quiero hablar solo de cifras, quiero hablar de responsabilidad. Necesitamos que ese garantice una atención médica oportuna en casos de violencia sexual, con servicios disponibles las 24 horas, insumos médicos esenciales asegurados y personal capacitado en protocolos clínicos sensibles, con enfoque centrado en la persona sobreviviente, con una oferta de servicios que responda a las distintas necesidades, realidades y contextos de las personas que se enfrentan a la violencia sexual.
No garantizar una atención eficaz, integral y de calidad también constituye la cadena de violencia que viven las personas sobrevivientes.
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8-M: informe sobre “la violencia que deja huellas” en la sociedad
El Ministerio Público, a través de un análisis del Observatorio, difundió un informe donde visibiliza cinco hechos punibles en los que predominan las víctimas mujeres -niñas, adolescentes y jóvenes- registrados entre los años 2021 y 2025 en Paraguay, evidenciando el fuerte impacto que estos delitos generan en la vida de las afectadas.
Durante este periodo de cinco años se registraron 17.305 denuncias de abuso sexual en niños, 6.507 casos de coacción sexual y violación, 782 casos de acoso sexual y 671 casos de proxenetismo. A estos delitos se suman 38.794 denuncias por incumplimiento del deber legal alimentario y 172.722 denuncias por violencia familiar.
En el contexto del 8M, Día Internacional de la Mujer, que se recuerda hoy, la Fiscalía expone estos hechos punibles que reflejan una problemática estructural que trasciende el ámbito penal. La violencia contra niñas y adolescentes genera profundas consecuencias psicológicas, sociales y económicas que pueden extenderse durante toda la vida de las víctimas.
Comprender estas consecuencias resulta fundamental para dimensionar el impacto real del fenómeno, explicó la psicóloga Soledad Barge, integrante del equipo técnico del Observatorio del Ministerio Público.
ETAPAS CRÍTICAS
La infancia y la adolescencia temprana constituyen etapas clave para la formación de la personalidad, la autoestima y las habilidades sociales. Cuando una niña es víctima de abuso sexual durante estos períodos, se produce una alteración profunda en los procesos de desarrollo psicológico. La exposición a la violencia sexual en la infancia se asocia con mayores niveles de depresión, ansiedad, estrés postraumático y conductas autodestructivas.
El trauma puede manifestarse de diversas maneras, tales como recuerdos intrusivos, miedo persistente, dificultades para confiar en otras personas –especialmente en los adultos–, así como problemas en la regulación emocional.