El presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, dio a conocer el reemplazo del actual director general de la Itaipú Binacional, margen izquierda. Se trata del general del Ejército, João Francisco Ferreira (r), quien comandará la hidroeléctrica tras dos años de gestión del también general Joaquim Silva e Luna, quien dirigirá ahora la petrolera brasileña Petrobras.
“El gobierno ha decidido nombrar al Sr. João Francisco Ferreira para el cargo de Director General Brasileño de Itaipú Binacional, en sustitución del actual Director General brasileño, Sr. Joaquim Silva e Luna”, dice la nota a nombre del Ministerio de Energía de Brasil.
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Gestión de Itaipú
El general Ferreira (71) es “gaúcho”, nacido en el Estado de Rio Grande do Sul, con una basta experiencia en el campo, ya que comandó la implementación del Sistema de Monitoreo Fronterizo (SISFRON). El mismo tiene la misión de continuar las obras de su predecesor en Itaipú.
La estrategia energética brasileña es comandada por el Ministerio del Minas y Energías y el almirante y exdirector de Desarrollo Nuclear de la Marina, Bento Albuquerque, quien también dirigirá la Revisión del Anexo C de Itaipú antes del 2023.
Días atrás, el ahora consejero de administración de la petrolera brasileña, como director general de Itaipú, presentó su informe de gestión que dan cuenta de inversiones que alcanzan los R$ 2,5 millones, e incluyen el nuevo puente, la duplicación de la Rodovia das Cataratas (BR-469) y la ampliación del Aeropuerto Internacional de Foz do Iguaçu.
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Aporte de Itaipú está impactando directamente en las áreas sensibles
Entre enero y marzo de 2026, la entidad transfirió USD 107 millones al Estado paraguayo.
La Itaipú Binacional volvió a posicionarse como uno de los principales motores financieros del Estado paraguayo, no solo por su aporte estructural al presupuesto público, sino por el impacto directo de sus recursos en áreas sensibles como educación, salud e infraestructura.
Entre enero y marzo de 2026, la entidad transfirió USD 107 millones al país, consolidando un flujo que sostiene programas clave del Poder Ejecutivo y dinamiza la inversión social.
En el desglose de estas transferencias, los royalties representaron USD 65 millones, canalizados al Presupuesto General de la Nación, así como a gobernaciones y municipios, fortaleciendo la capacidad de respuesta territorial.
A esto se suman USD 37 millones en concepto de cesión de energía, recursos que hoy constituyen el pilar financiero del Fondo Nacional de Alimentación Escolar, garantizando la provisión de alimentos en instituciones públicas.
Finalmente, USD 5 millones fueron destinados a la Administración Nacional de Electricidad, en una apuesta por robustecer el sistema eléctrico nacional. En el ámbito educativo, el programa de becas del Gobierno se consolida como la iniciativa emblemática del periodo. Un total de 5.179 jóvenes fueron seleccionados en la convocatoria 2026, en un esquema de financiamiento conjunto que involucra a Itaipú, la Entidad Binacional Yacyretá y el Ministerio de Educación y Ciencias.
En paralelo, la inversión en salud e infraestructura avanza con proyectos de alto impacto. Uno de los más relevantes es el Hospital General de Curuguaty, cuya construcción inició una fase clave en abril con la instalación de pilotes. La obra se inscribe en una estrategia de descentralización de servicios especializados, históricamente concentrados en la capital.
A esto se suma una inversión socioambiental que, según el último balance, asciende a USD 524,8 millones para el periodo 2025-2026, reflejando un incremento significativo impulsado por la gestión de saldos presupuestarios.
Otro punto de análisis es el creciente peso de la inversión social dentro del presupuesto total de Itaipú, que para 2026 alcanza USD 3.055,9 millones. De este monto, más de USD 1.200 millones serían destinados a iniciativas socioambientales en ambas márgenes, configurando un cambio de escala en el rol de la entidad. La distribución es de USD 524,8 millones al Paraguay y USD 689,1 millones al Brasil.
El primer trimestre del año deja una señal clara: Itaipú no solo genera energía, sino que se consolida como una herramienta clave de política pública.
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Anexo C: Itaipú transfirió USD 107 millones al Estado en el primer trimestre del 2026
De enero a marzo del año 2026, la Itaipú Binacional inyectó USD 107 millones al Estado paraguayo, en concepto de royalties, cesión de energía y pagos a la Administración Nacional de Electricidad (Ande).
De acuerdo con el reporte de la Dirección Financiera de la entidad, en el primer trimestre del presente ejercicio, el Tesoro paraguayo percibió USD 65 millones por royalties, mientras que unos USD 37 millones fueron remesados por cesión de energía. A su vez, la Ande recibió USD 5 millones en carácter de resarcimiento de las cargas de administración y supervisión.
En lo que refiere solo a las transferencias efectuadas en marzo, los royalties totalizaron USD 22 millones y la compensación por cesión de energía alcanzó USD 10 millones. Por su parte, la compañía eléctrica tuvo un ingreso de USD 1,7 millones por resarcimiento.
Una parte de los royalties es destinada al financiamiento de los gastos del Presupuesto General de la Nación (PGN), mientras que otra significativa porción el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la transfiere a los gobiernos departamentales y municipales.
En el caso específico de la compensación por cesión de energía, los recursos se incorporan al Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae) y un porcentaje también es distribuido a municipios y gobernaciones.
Asimismo, los pagos a la Ande le permiten a la compañía eléctrica tener fondos garantizados y previsibles para así cumplir sus planes de inversión, con el fin de proveer un servicio de electricidad de calidad en todo el territorio nacional.
Los desembolsos, contemplados en el Anexo C del Tratado, son fundamentales para que gobernaciones, municipios y la empresa estatal puedan llevar adelante sus correspondientes obras en beneficio de los pobladores.
Además de mantener un óptimo desempeño en la generación de energía, Itaipú sigue honrando en tiempo y forma sus compromisos financieros, lo que significa una inyección económica fundamental para el Estado.
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El “viejito” gobierna, el poder se le escurre
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- Juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
El regreso de Luiz Inácio “Lula” da Silva al poder tras derrotar a Jair Bolsonaro en octubre de 2022, fue celebrado como el retorno de la estabilidad. Sin embargo, la realidad actual muestra un escenario más complejo: el actual Lula, con 80 años, gobierna, pero no logra consolidar autoridad ni control político pleno.
El desgaste de su administración no responde a un único factor, sino a una suma de tensiones que, en conjunto, comienzan a erosionar su capital político. En el frente económico, el Gobierno intenta sostener un modelo basado en el gasto social mientras enfrenta crecientes cuestionamientos sobre la disciplina fiscal. El déficit, las señales contradictorias al mercado y la incertidumbre económica han debilitado la confianza, incluso en sectores que inicialmente acompañaron su regreso.
Pero el problema va más allá de los números. El “viejito”, como no le gusta que lo llamen, lidera una coalición fragmentada, dependiente de acuerdos permanentes con un Congreso adverso. Cada votación se transforma en una negociación, cada iniciativa en una pulseada. Esta dinámica proyecta una imagen de debilidad estructural: un presidente condicionado, sin margen para imponer agenda.A esto se suma un elemento clave en política: la percepción. Una parte significativa de la sociedad no percibe mejoras concretas en su vida cotidiana. La expectativa de un rápido alivio económico, especialmente en los sectores más vulnerables, no se ha materializado con la velocidad esperada. Y cuando el lulismo pierde conexión emocional con su base histórica, el impacto trasciende lo económico y se vuelve electoral.
En política exterior, Lula también enfrenta críticas por sus ambigüedades. Su intento de posicionarse como líder global y mediador en conflictos internacionales ha generado incomodidad, especialmente por su cercanía o indulgencia frente a regímenes cuestionados. Esta postura, lejos de fortalecer su liderazgo, abre flancos tanto dentro como fuera de Brasil.
Ni siquiera en áreas donde el Gobierno muestra avances, como la agenda ambiental, logra evitar contradicciones. La reducción de la deforestación convive con presiones por expandir proyectos extractivos, mientras sectores indígenas y sociales comienzan a expresar frustración por promesas incumplidas o demoradas.Sin embargo, el dato más relevante no está únicamente en los problemas del oficialismo, sino en la reorganización de la oposición. Allí emerge con fuerza Flávio Bolsonaro, quien ha comenzado a capitalizar el malestar social y a canalizar las críticas al Gobierno. Con un discurso más ordenado y menos confrontativo que el de su padre, logra interpelar tanto al núcleo duro del bolsonarismo como a sectores desencantados con Lula.
El crecimiento de Flávio Bolsonaro en encuestas recientes –incluso con escenarios donde aparece competitivo o por encima de Lula en una eventual segunda vuelta– refleja un cambio de clima político. Ya no se trata solo de rechazo al pasado, sino de dudas sobre el presente.Brasil, además, sigue atrapado en una polarización persistente, donde el margen para consensos es mínimo y el desgaste del gobierno se amplifica. Lula enfrenta un desafío mayor al que tuvo en 2022: ya no compite únicamente contra su antecesor, sino contra sus propias limitaciones.
El presidente aún conserva estructura, liderazgo y capacidad de reacción. Pero la política no perdona la inercia. Si no logra recuperar iniciativa, ordenar su coalición y ofrecer resultados tangibles, el escenario electoral podría volverse mucho más adverso de lo previsto.Porque en Brasil hoy no está en discusión quién gobierna, sino quién logra convencer de que puede hacerlo mejor. Y en esa disputa, el poder –silenciosamente– empieza a cambiar de manos.
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Estudios cardiológicos: Itaipú Binacional entregó 55 equipos Holter a Salud Pública
Mediante la exitosa negociación del Gobierno nacional sobre la tarifa social de la Itaipú Binacional con el Brasil, este lunes fue entregado un lote de 55 sistemas de monitoreo Holter al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, según resaltó el director general paraguayo de la entidad, Justo Zacarías Irún.
Durante la presentación, destacó que gracias a esa exitosa negociacición que elevó los ingresos en favor de Paraguay en el 2024, ha permitido desde entonces invertir millonarios recursos para fortalecer el sistema de salud pública, con énfasis en la atención de enfermedades cardiovasculares del país.
Los dispositivos fueron recibidos por la ministra de Salud Pública, Dra. María Teresa Barán, jefes, directores y coordinadores de regiones sanitarias. Estos explicaron que el Holter es un dispositivo electrocardiográfico portátil que registra la actividad eléctrica del corazón de forma continua durante 24 a 48 horas o más, mientras el paciente realiza su rutina diaria.
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“Se utiliza para detectar arritmias o alteraciones cardíacas intermitentes que no aparecen en un electrocardiograma convencional de corta duración”, precisó la secretaria de Estado.
Trabajo en equipo
El titular de Itaipú expresó que hacer entrega de estos equipo le genera una gran satisfacción, porque es un trabajo conjunto. “Esto se pudo lograr gracias a la gestión para conseguir mejores precios en equipamientos biomédicos. Es resultado del brillante trabajo del presidente Santiago Peña a inicios de su gobierno”, expresó.
Asimismo, adelantó que está prevista la entrega de más equipamientos adquiridos con financiación de la Itaipú para el Instituto Nacional de Cardiología, entre los que figuran un angiógrafo, una máquina de circulación extracorpórea y un equipo de rayos X con “Arco en C”.
El director paraguayo de la Binacional destaco además el apoyo del Consejo de Gobernadores, en la persona de su presidente, César “Cesarito” Sosa (Gobernador de Guairá), así como también del diputado de Concepción, Dr. Arturo Urbieta.
“Saludar al querido amigo del ramo médico, Dr. Arturo Urbieta, con quien tenemos una relación muy fructífera en esta área, representando al departamento de Concepción. Estamos dando mejores condiciones a nuestros compatriotas, este Gobierno busca que la ciudadanía esté mejor en todos los ámbitos”, sostuvo.
Convenio
Cabe señalar que la cooperación forma parte del convenio entre la Itaipú Binacional, Fundación Tesãi y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social para el fortalecimiento del Instituto Nacional de Cardiología, optimizando los procesos de diagnóstico especializado, el tratamiento cardiovascular y las atenciones en terapia intensiva con modernos equipamientos.
“La Itaipú viene intensificando su cooperación con el Gobierno del Paraguay en el fortalecimiento del sistema nacional de salud para la atención especializada de enfermedades cardiovasculares, siguiendo los delineamientos de acción del presidente Santiago Peña", acotó.
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