La exviceministra de Educación, docente, escritora y directora del Centro de Entrenamiento del Ministerio Público, Nancy Ovelar, estuvo como invitada del programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN y conducido por los periodistas Augusto Dos Santos y Benjamín Livieres. Se refirió a las carencias en el sistema educativo que son expuestas mayormente en la crisis sanitaria por el COVID-19. Calificó al 2020 como un año perdido para todos los estudiantes de escasos recursos y apuntó contra el ministro de Educación, Eduardo Petta, resaltando su carencia de humildad y desconocimiento del área.

¿Nos aplazamos en materia educativa o fue tremendamente exitoso como dijo el ministro de Educación, Eduardo Petta?

Yo creo que hay un sector para el cual definitivamente el 2020 fue tremendo y fue el sector que perdió, fue más golpeado. Los chicos pobres que no tienen la posibilidad de acceder a dispositivos tecnológicos que viven en el interior del país, no los que están en las urbes, son los que fueron más golpeados con la nueva normalidad porque el país no está preparado, la pandemia desnudó una serie de realidades en las que la constante parece ser la inequidad. Nosotros somos una sociedad tremendamente inequitativa y ahí el Estado tiene una tarea fundamental. En materia educativa, el ente rector, el Ministerio de Educación, es el que debe poner el contrapeso, con una visión clara, honesta de la realidad para poder responder y mitigar de alguna manera esa brecha que con toda crudeza se desnudó con la pandemia.

¿Qué errores se pueden apuntar a este proceso?

Yo creo que a mí me llega esa especie de sordera del Ministerio de Educación para con sus propios actores y ellos me responden que en las reuniones virtuales los docentes que participan lo hacen para escuchar el monólogo de la autoridad. Ahí se instaló una lógica de la adulación en la que pone la voz, el contrapunto está esperando el día siguiente la represalia y eso no puede ser. Si estamos en democracia y si vamos a honrar los principios de la democracia, es en el sistema educativo donde fundamentalmente y prioritariamente se tienen que mostrar esos valores y donde la voz de los autores, quienes son lo que deben administrar finalmente el día a día y la complejidad que puso la pandemia. Es evidentemente un tema complejo, un tiempo complejo, pero con un problema que no da tregua que es lo que corresponde de un liderazgo de un sector tan importante como la educación. Un liderazgo que escucha a los autores del sistema educativo, los estudiantes, los docentes, las familias, pero escuchar de verdad y no por protocolo o por una cuestión de apariencia. El escuchar requiere de algunas capacidades y no solo escuchar lo que uno quiere.

Te reitero la consulta. ¿El 2020 fue un año perdido y, si es así, es recuperable en el tiempo?

Es un año perdido para los más pobres, ese 20% de las familias paraguayas que tienen acceso a wifi que envían a sus hijos a los colegios privados, ese sector se pudo manejar mejor, digo más o menos. Nosotros no estábamos preparados, lo que se hizo fue replicar lo que se hace en el formato presencial por medios virtuales, profesor que preparaba sus clases y exponían. Entonces, los chicos se sentían cansados, una persona tiene una capacidad de 40 minutos para mantenerse concentrada. Yo llegué a recibir horarios de 8 horas y los chicos tenían que estar en algunos colegios privados uniformados y perdían puntos si no lo estaban. Claro, fue un proceso que nos tomó a todos de sorpresa y cada uno respondió como pudo. Lo que rescato es que el sector que perdió fue el sector más pobre, el chico que va en una escuela pública, sobre todo en el campo, que tenía que recibir la tarea por Whatsapp, lo que recibía era la tarea nomás, ahí no había un proceso pedagógico, didáctico, muchos docentes hicieron el esfuerzo de grabar videitos.

La exviceministra de Educación, Nancy Ovelar, en los estudios de GEN. Foto: Nadia Monges.

¿Cómo definís al señor Eduardo Petta y si te parece que contribuye su persistencia en la función de ministro de Educación?

La verdad que definirlo a Petta es un poco difícil para mí. Yo estuve dos meses con él y no me pude conectar. Yo hacía un esfuerzo para conectarme con el ser humano, pero fue muy difícil. Él se escucha solo a sí mismo y creo que no estoy diciendo algo nuevo. Lo dicen también las personas que entran en contacto con él. Petta es su propio enemigo, le faltó una humildad para reconocer que desconocía, se metió en un terreno que desconocía.

¿Cuál es la explicación para mantenerlo?

Todo el mundo me pregunta eso y yo no tengo la respuesta, habría que buscar en el mundo de la superstición y la magia la permanencia. Realmente esa también es una gran pregunta que se hacen muchas personas. Yo cuando asumí la responsabilidad estuve 2 meses en el cargo, tuve la ilusión de poder tener la libertad en lo técnico y de que el ministro se ocuparía de lo político, pero esa fue una ilusión que se esfumó en la semana que asumimos y nunca tuvimos puntos de encuentro porque no había espacios para el diálogo, para la reflexión y en un Ministerio de Educación que asume la responsabilidad de transformar porque el Gobierno tomó la posta en el discurso sobre la necesidad de una transformación educativa, la demorada transformación educativa. Este tiempo era un escenario ideal para plantear transformaciones de fondo, perdimos un año precioso para plantear las modificaciones revolucionarias en el sistema que tiene casi 30 años. El Paraguay el mayor problema que tiene en el sistema educativo en estos 30 años es que no pudo sostener procesos y nosotros necesitamos por lo menos 20 años de proceso ininterrumpido para generar procesos de calidad, esa es nuestra deuda histórica, pero la calidad no vamos a cambiar si no tenemos maestros bien formados, si no hay un sistema que invierta lo que debe invertir, solo se hace un 3% y lo ideal es mínimo 7%. La educación cuesta, pero la educación de calidad cuesta más. Esa debilidad de no sostener en el tiempo los procesos ininterrumpidos nos está cobrando caro hoy porque no se pueden ver los resultados.

Programa Fuego Cruzado: Foto: Nadia Monges.

¿A dónde vamos o qué podemos esperar en materia educativa del 2021?

Lo que me llamó la atención es el modo de comunicar el plan, que al parecer está muy claro para las autoridades y los técnicos que están en el nivel central. Pero no está nada claro para la gente que tiene que aplicar ese plan. Como ejemplo suelo escucharle a la directora del Ysaty, que decía ¿el protocolo se puede aplicar?, es inaplicable, porque hay un protocolo del Ministerio de Salud para las instituciones educativas. Entonces, ese es el riesgo que se corre cuando no se lee correctamente la realidad. Cuando no existe honestidad en esa interpretación, en la mirada que uno hace con la realidad, el vidrio parece estar empañado, entonces miramos solo los puntos claros. Plantear un inicio en el que se va a habilitar una plataforma en la que los padres van a entrar a inscribir a sus hijos y van a optar; o sea, cuando yo vi eso, evidentemente, yo no sé, ¿estamos en Alemania? Yo conozco la realidad y conozco familias que tienen un teléfono Nokia y se enteran de las novedades de la escuela, pero ni siquiera pueden bajar la tarea ni pudieron bajar la tarea.

Volviendo al tema mucho más pedagógico, evaluativo, de aprendizajes, ¿qué secuelas va dejar este año, qué va a ser difícil de recuperar?

El currículum se prepara de acuerdo a las edades, de los estudiantes. El primer grado generalmente es el año que el niño debe aprender a leer, el aprendizaje de la lectura marca un antes y un después, en el desempeño posterior. Obviamente, hay muchos chicos que llegan al cuarto grado y no aprendieron a leer, arrastraron esa cuestión. Pero como decía, el currículum está diseñado de acuerdo a las características, por edades y de acuerdo a las capacidades que se puedan ir desarrollando de acuerdo a esas edades. Eso está completamente modificado hoy; y se van a perder dos años. En segundo grado, van a seguir desarrollando actividades, para lo que se logró y no sabemos si van a lograr y, de hecho, el niño que fue al primer grado en el campo no recibió absolutamente nada el año pasado, tiene que comenzar de nuevo.

¿Cuál crees que es el lugar que ocupa la Educación en la importancia y jerarquía, en el orden de prioridades del actual gobierno y cómo encarar este tema de cara al futuro?

Yo suelo decir que el día que la educación forme parte real de la prioridad de un gobierno la transformación tiene que ser una política de liderazgo presidencial. O sea, tenemos que tener un presidente que entienda de educación y que sobre todo entienda el impacto de impedir, poniendo a gente y no respetando la expertiz. Quiero hacer un paralelismo con el Ministerio de Hacienda. ¿Ustedes se imaginan en el Ministerio de Hacienda a alguien que no sea del ámbito económico, el impacto que hubiera tenido eso? Además, el Ministerio de Hacienda, el Paraguay se jacta de tener una política sólida económica y en el Ministerio de Hacienda no puede mover o echar sin una buena justificación a un funcionario de carrera. De hecho, los que asumen son funcionarios de carrera.

Programa Fuego Cruzado. Foto: Nadia Monges.

Por último, también hay chicos que aprendieron a leer este año, ya en el preescolar, que tuvieron buenos equipamientos, que está en las escuelas privadas. ¿Esto no hace que la brecha se acentúe?

Por su puesto, y creo que ese es el costo y el precio más caro que pagamos en la pandemia, al profundizar la brecha. Porque cuando asume un gobierno, uno tiene la esperanza de que va a mejorar en lo social, en que vamos a reducir esa brecha, somos un país tremendamente rico, pero tenemos mucha gente pobre. Eso no se justifica y la educación es una herramienta, pero también la educación tiene que ir ligada a un proyecto económico de desarrollo y prosperidad para todos. Yo no puedo plantear un sistema educativo o un proyecto educativo que vaya por acá si no lo relaciono con un proyecto económico que mire la realidad y yo no estoy viendo eso ahora, lamentablemente.

Programa Fuego Cruzado. Foto: Nadia Monges.

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