"La democracia es el menos malo de los sistemas políticos” es una de las tantas frases atribuidas al dos veces primer ministro británico, Winston Churchill y en tiempos de internet y redes sociales, donde los archivos están al alcance de todos, es también un sistema que puede dejar en ridículo al más experto analista y con más razón a quienes creen serlo.

En el puesto de comando del partido Demócrata, en noviembre de 2016, cuando todo parecía encaminado a lo que sería el primer gobierno de los Estados Unidos de América dirigido por una mujer, Hillary Clinton, un periodista se apresuró a transmitir la primicia a su compañero de radio, que se encontraba en ese momento al aire.

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La “primicia” se dispersó por el “éter” como dirían los más experimentados periodistas radiales de otras décadas y la noticia de una Hillary Clinton vencedora, comenzó a tomar forma en la audiencia de la radio asuncena.

Quizás la radio y sus efectos sean más efímeros, pero el Twitter deja esas marcas indelebles, que aunque sean borradas las publicaciones, más de uno las habrá capturado para luego reproducirla de manera inmisericorde.

Nadie resiste al archivo

El claro y contundente triunfo de Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, en las recientes elecciones generales, reflotó publicaciones de algunos analistas que bien podrían conocer del tema, pero que han quedado en “fuera de juego” por adelantarse a los hechos, sin tener en cuenta esa volatilidad que ofrece la democracia en muchas ocasiones.

Un ejemplo claro de esto podemos hallar en una publicación del periodista Benjamín Fernández Bogado, quien luego de la renuncia de Evo Morales, expresidente boliviano acusado por fraude en las elecciones generales del año pasado, prácticamente lo sepultó políticamente, siempre según su análisis.

Varios usuarios de redes sociales recordaron a Fernández Bogado aquella publicación y lo instaron a responder o a actualizarse.

“Se acabó la historia para Evo Morales. No escuchó el repudio de su pueblo en el referéndum. Manipuló a la corte para ser candidato. Hizo fraude en los comicios y su pueblo lo repudió. La renuncia y el llanto de ambos es tardío. Ha ganado la democracia boliviana”, fue lo expresado por Benjamín Fernández en noviembre del 2019 luego de confirmarse la renuncia del entonces presidente Evo Morales.

Una de las respuestas a esta publicación fue la del periodista Augusto Barreto quien de manera irónica dijo: “Duró un suspiro el análisis salvo que la presidenta democrática Jeanine Áñez saque de la galera un nuevo repudio con fusiles y tanques para aplacar los votos de la indiada”.

Luis Arce considerado el “delfín” de Evo Morales ganó de manera contundente las elecciones generales con más del 50% de los votos, evitando así una segunda vuelta ante su inmediato perseguidor el expresidente Carlos Meza.

De esta manera, nuevamente la democracia ha brindado una lección a quienes se precipitan en sacar conclusiones y con más razón en este caso, con varios meses de anticipación.

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