“El mundo de hoy frente a la desinfodemia”, fue el conversatorio llevado a cabo por Unesco Montevideo junto con la Unión Sudamericana de Corresponsales y la Facultad de Derecho de la UNA, con la conducción del comunicador y periodista José María Costa. El acceso a la información, libertad de expresión, fake news, periodismo y agenda 2030 fueron los temas centrales debatidos. Los principales puntos fueron el mar de desinformación o desinfodemia y el discurso de odio como pretexto a la censura previa.
“Discurso de odio como pretexto para censura previa”
Una de las claves para entender la dinámica desde la noción de los derechos fue lo que mencionó el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Ricardo Pérez Manrique para dar a entender sobre el inminente peligro de “la invocación de discurso de odio como pretexto para aplicar directa o indirectamente la censura previa”. Explicó que el discurso de odio está expresamente no protegido en la Convención Americana de Derechos Humanos en el artículo 13, inciso 5. Se prohíbe toda propaganda a favor de la guerra y toda apología al odio nacional, racional o religioso.
“El carácter ofensivo de un discurso por si solo, no es razón suficiente para restringirlo”, enfatizó. Las expresiones que son recibidas consideradas como inofensivas como aquellas que si son agraviantes que chocan, ofendan o inquietan al Estado o a una fracción cualquier de de la población, en la medida que no incite a la violencia está protegido, explicó el juez.
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“Discursos no protegidos”
El juez Pérez Marinque inició dando el centro a la convención de DDHH que rige en América toda sobre la libertad de pensamiento y expresión. Lo sintetizó en 4 puntos cruciales: el derecho a buscar y recibir información, la prohibición absoluta de la censura previa, salvo casos excepcionalísimos, siempre responsabilidades ulteriores a cualquier publicación; las restricciones conforme al triple test de legalidad, necesidad y proporcionalidad; y la existencia en América de “discursos no protegidos”.
El juez explicó que el discurso de odio debe considerarse como tal cuando sean incitaciones a la violencia. Para evitar el uso de la sanción para silenciar ideas que resulten, simplemente incómodas u ofensivas, indica que se estipuló que “se constituyeran necesariamente apologías del odio, no solamente a manifestar una idea sino que fundamentalmente a incitar la violencia”.
“Desinfodemia o mar desinformación”
Guilherme Canela, jefe de División Libertad de Expresión y seguridad para periodistas de Unesco, recordó que la desinformación siempre existió, para dar a entender que los rumores se suscitan, incluso la manipulación de imágenes tampoco es novedosa y que siempre causaron sus efectos negativos en todas partes del mundo. Tampoco son nuevos los grupos que operan para desacreditar conocimientos científicos, como tampoco la manipulación mediática electoral.
Sin embargo indicó que “la novedad se centra en las burbujas electrónicas y como los algoritmos construyen la relación social de tal forma que nosotros apenas recibimos en nuestro feed de noticias, solo aquellas cosas con las que ya estamos de acuerdo diseñan la vida social”. Indicó que solamente se interactúa con las personas con las personas que piensan como nosotros. “Este es un terreno muy fértil para decontruir la democracia y para que discursos de desinformación y de odio tengan una vida más rápida”.
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Advierten sobre desinformación contra la carrera presidencial del oficialismo colorado
El movimiento Honor Colorado, encabezado por Horacio Cartes, viene siendo blanco en las últimas semanas de noticias falsas y desinformación, denominadas generalmente como “fake news”, que apuntan contra su proyecto presidencial que lidera Pedro Alliana, rumbo a las elecciones generales del 2028; y poco después que el oficialismo arrasara en las internas municipales del 7 de junio.
La campaña difundida en redes sociales y algunos portales pretende instalar, sin fuentes precisas, una supuesta dupla del oficialismo entre el exministro abdista Arnaldo Wiens y el actual ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), Juan Carlos Baruja; supuestamente para evitar ir a las internas presidenciales a finales del 2027.
Esta operación política incluso fue desmentida días atrás por el segundo del Poder Ejecutivo y candidato a mandatario Pedro Alliana, quien cuenta con el respaldo de Cartes y de la dirigencia de base oficialista. Además, contradice la postura de la Asociación Nacional Republicana (ANR), siendo el único partido que decide competir en internas para definir a sus candidatos a nivel nacional.
“Mi candidatura sigue en marcha y cada vez más firme”, manifestó Alliana, exponiendo la falta de credibilidad de las publicaciones que refieren otra chapa presidencial, liderada por la disidencia junto a un referente del oficialismo. Incluso se plantea sin fundamentos que la chapa Wiens-Baruja es impulsada desde la propia Junta de Gobierno de la ANR, lo cual es completamente falso.
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“Son operaciones política”
“Se está difundiendo cualquier disparate y muchas veces son consumidos por personas que le dan credibilidad. Esta es una cuestión que carece de toda lógica y no tienen una pizca de veracidad”, comentó el periodista Benjamín Livieres tras hacerse eco de la campaña de desinformación, en el debate del programa “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
El comunicador agregó que “estas son operaciones políticas a pedidos de partes de quienes seguramente podrían ser beneficiados o perjudicados por estas publicaciones que no tienen ningún nivel de responsabilidad, ni se sabe quiénes son los responsables".
Uno de los títulos de las falsas informaciones menciona que “el cartismo analiza una fórmula Wiens-Baruja para que la ANR no vaya a internas en el 2027″. Mientras que otro de los titulares manifiesta que “Wiens gana terreno y Alliana queda contra las cuerdas”.
“Hay que fijarnos en el monumento de disparate que representan estas publicaciones mentirosas, de absoluta mala fe en sus contenidos. Honor Colorado acabó de ganar unas internas por paliza, goleada, bajo el liderazgo de Cartes, obteniendo 1.055.296 votos mientras que toda la disidencia unida (Colorado Añetete, Fuerza Republicana y Causa Republicana) no llegó ni a 200.000 votos", refirió Livieres.
El periodista señaló: “Tenés que ser un idiota perfecto (ceder la chapa presidencial al disidente Wiens). La candidatura de Alliana no está en discusión, solo estas publicaciones irresponsables dicen que supuestamente él perdería terrero, pero ante quién. Pedro Alliana es el candidato presidencial del movimiento que tuvo 1.055.296 votos en las pasadas elecciones internas municipales”.
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Tribunal europeo dictamina que criticar a los árbitros forma parte de la libertad de expresión
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) valoró, en una decisión comunicada el martes, que las críticas a un supuesto fallo de imparcialidad de un árbitro de fútbol entran dentro del campo de la libertad de expresión, al contrario que las acusaciones infundadas de corrupción o manipulación. El Tribunal, con sede en Estrasburgo, intervino tras la petición de exdirigentes del FC Porto, club de fútbol de Portugal, entre ellos el expresidente Jorge Nuno Pinto da Costa, fallecido en febrero de 2025.
Estos exdirigentes habían sido condenados a multas en el país ibérico por declaraciones realizadas en los medios, incluidos los propios medios del club, en los que se ponía en duda a ciertos árbitros y al sistema de arbitraje en su conjunto, luego de partidos que implicaban en especial al club rival Benfica. Comentarios como “no hay ninguna duda de que (el árbitro) tiene un problema de imparcialidad” o “la carrera (de ese árbitro) ha estado marcada por numerosas decisiones injustificables” fueron publicados en un medio de comunicación del club.
“Esas declaraciones eran juicios de valor (...) comúnmente expresados en el contexto de las competiciones de fútbol y que se mantuvieron dentro de los límites de la crítica admisible”, valoró el TEDH. El Tribunal estima que los árbitros están expuestos a un “nivel elevado de atención del público” y “deben, en consecuencia, aceptar críticas severas”.
Por ello establece que las condenas pronunciadas en Portugal tras esas declaraciones representan una violación del artículo 10 (libertad de expresión) del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, e impuso a las autoridades portuguesas a pagar a los denunciantes 15.300 euros (cerca de 17.500 dólares) en reparación por perjuicio material.
Sin embargo, el TEDH sí consideró justificadas las condenas pronunciadas por los tribunales portugueses por “acusaciones de corrupción y de manipulación” hacia los árbitros, en especial las declaraciones que acusaban a uno de ellos de haber “actuado en connivencia con el Benfica”.
“Dado el lenguaje hiperbólico, exagerad, metafórico y especulativo utilizado (...) esas declaraciones pueden ser consideradas como juicios de valor sin base factual suficiente” para entrar en el campo de la libertad de expresión, valora el Tribunal. El TEDH es un tribunal internacional encargado de decidir sobre los conflictos vinculados a las violaciones del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales en los 46 países firmantes del texto.
Fuente: AFP.
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El precio del silencio
DESDE MI MUNDO
- Por Carlos Mariano Nin
- marianonin@gmail.com
Confieso que cada vez que escucho la palabra “sanción” asociada a la libertad de expresión, algo me incomoda. No me gusta.
No porque crea que todo está permitido, ni porque piense que el insulto sea una virtud. Tampoco porque considere que la grosería deba convertirse en argumento.
Me incomoda porque conozco la historia.
Las sociedades no suelen perder sus libertades de un día para otro. No ocurre con una explosión ni con un decreto espectacular.
Casi siempre sucede de manera gradual, con pequeñas concesiones. Con castigos que parecen razonables. Con decisiones que muchos celebran porque afectan a alguien con quien no simpatizan.
Hasta que un día descubrimos que el miedo se volvió costumbre.
Lo sabemos de sobra los paraguayos. Lo aprendimos durante décadas de dictadura, cuando el silencio fue ocupando espacios que antes pertenecían a la palabra, al pensamiento y a la crítica.
Esta semana, la FIFA decidió retirar de forma definitiva la acreditación mundialista al periodista paraguayo Jorge “Chipi” Vera, luego de sus exabruptos contra un árbitro tras la expulsión de un jugador de la selección paraguaya. Dijo en palabras lo que muchos pensamos.
Pero no voy a defender los insultos.
Las palabras tienen consecuencias y quienes trabajamos en los medios sabemos que la responsabilidad forma parte del oficio. En la radio y en la televisión existen normas, horarios de protección al menor y organismos encargados de velar por su cumplimiento.
Pero mientras observaba la polémica, mi preocupación caminaba por otro lado.
Pensaba en el poder, en quién establece los límites y quién tiene la capacidad de aplicarlos.
Porque el fútbol dejó hace tiempo de ser solamente fútbol. Se convirtió en una estructura global con influencia económica, política y cultural sobre millones de personas. Una organización capaz de decidir quién participa, quién accede y quién queda fuera.
Y allí aparece una cuestión que merece atención.
Cuando las instituciones más poderosas comienzan a regular cada vez más aspectos de la expresión humana, la línea entre la disciplina y el control se vuelve difusa.
La FIFA no es la única. El fenómeno atraviesa a buena parte del mundo moderno. Plataformas digitales, corporaciones, gobiernos y organismos internacionales avanzan sobre espacios que antes pertenecían al debate público, al disenso o simplemente al derecho de equivocarse.
La intención suele presentarse como razonable: promover el respeto, evitar excesos, mantener la convivencia.
Sin embargo, la historia enseña que la libertad rara vez desaparece por un acto dramático. Generalmente se desgasta por acumulación o por pequeñas renuncias. Por la costumbre de obedecer antes de hablar.
Por eso este episodio trasciende a un periodista y a una organización deportiva.
Habla de una época.
Una época en la que las herramientas para sancionar crecen más rápido que las herramientas para escuchar y muchas personas empiezan a medir cada palabra no por convicción, sino por temor a las consecuencias.
Y cuando el miedo ocupa el lugar de la conciencia, la libertad comienza a encogerse sin hacer ruido, imperceptible al comienzo. Así como una luz que se apaga lentamente mientras todos seguimos mirando hacia otro lado.
Pero esa… es otra historia
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Fake news, bulos, mentiras. Audiencias desconfían de las noticias
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
“La confianza ha disminuido” en el mundo, informa el Digital Report 2026 que producen asociadas la agencia de noticias Reuters y la Universidad de Oxford. “Parte de esta caída mundial refleja inquietudes más amplias que van más allá de la industria periodística”, porque también cae “la confianza en las instituciones y (en) los líderes”. Giuliano da Empoli (52), en un relato non fiction titulado El mago del Kremlin, llevado al cine, da cuenta de los abusos mediáticos del poder.
“La confianza en las noticias ha disminuido en 29 de (los) 48 mercados” en los que se encuentran los consumidores de los servicios de la agencia de noticias Reuters reporta esta semana esa empresa periodística que sistemáticamente releva la evolución del ecosistema informativo global y sus conclusiones las ofrece en el Digital Report que emite regularmente cada año.
“Desde que comenzamos a medir la confianza (en las noticias) en 2015 (37 %)”, ese indicador “cayó 5 puntos porcentuales o más en 19” de los mercados en los que se comercializan los contenidos de Reuters, da cuenta la más reciente publicación. Precisa también que “en Estados Unidos, solo una cuarta parte (25 %) de las personas (consultadas) afirma confiar en las noticias la mayor parte del tiempo”.
Explica después que “parte de esta caída mundial de la confianza refleja inquietudes más amplias que van más allá de la industria periodística (dado que también) la confianza en las instituciones y los líderes está disminuyendo considerablemente” y, en ese contexto, “el periodismo suele ser objeto de ataques directos por parte de políticos influyentes”. Agrega que “la disminución de la confianza también está relacionada con los cambios en la combinación de consumo de noticias”.
ALERTA
Reuters, que desarrolla estos trabajos de investigación asociada con la Universidad de Oxford, advierte que “es probable que la confianza en las noticias en general siga disminuyendo en el futuro” al tiempo que alerta que “la preocupación (social) por las noticias falsas también ha aumentado, en 4 puntos porcentuales, hasta alcanzar un promedio del 62 %, con incrementos superiores a 5 puntos porcentuales en 11 mercados”.
Asimismo, da cuenta que “un tema central este año es la creciente ‘plataformatización’ del consumo de noticias” que se evidencia en que “por primera vez, las redes sociales y las plataformas de video son, en promedio, más populares que la televisión y los sitios web y aplicaciones de noticias propias en los mercados analizados (porque) cada vez más personas experimentan con chatbots de IA (inteligencia artificial) como nuevo medio de acceso” a contenidos informativos porque “la gente prefiere ver las noticias en lugar de leerlas” y para ello “recurre a menudo a una gama más amplia de fuentes y voces”.
El informe producido por Reuters y Oxford lo consigna claramente: “los informativos televisivos están en declive, pero para algunos (consumidores), las noticias en el televisor han adquirido una nueva función (porque) una cuarta parte (27 %) de nuestros encuestados ahora ve noticias a la carta a través de aplicaciones como Youtube en sus televisores inteligentes”.
A ello se agrega que “alrededor de un 27 % de los encuestados a nivel mundial (responde que) se informan a través de creadores de contenido o influencers especializados en noticias (en tanto que) 46 % (lo hace) a través de creadores de cualquier tipo (porque) son más entretenidos, fáciles de entender y con los que es más fácil identificarse que con los medios de comunicación tradicionales”. Detallan, asimismo, que “desde 2021, la proporción de personas que afirman estar ‘extremadamente’ o ‘muy’ interesadas en las noticias ha disminuido en un promedio de 13 puntos porcentuales (y) un 25 % de los encuestados son ahora usuarios ocasionales o pasivos de noticias que suelen consumirlas solo una vez por semana y afirman tener poco o ningún interés en ellas, frente al 16 % (que marcaba ese indicador) en 2021”. ¿Los jóvenes? El dato curioso (y, por qué no, alarmante, es que) el 56 % de ellos a nivel mundial (responden) que nunca han leído un periódico con regularidad.
El informe es mucho más amplio por cierto, pero el gran interrogante es intentar saber por qué se expresa tanto descreimiento y en qué se funda. Vadim Baranov es un cínico de ficción. También un ambicioso. Es joven. Alguna vez, al parecer, soñó con ser actor. Comunismo –el de sus ancestros– perestroika, glasnot (su presente en la última década del siglo pasado) fueron su momento histórico.
El derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la transición hacia la Federación Rusa es el laberinto que transita en la novela El mago del Kremlin que escribió Giuliano da Empoli. Vadim es un personaje que tiene un notable parecido con millones de Vadimes que caminan y “van apestando la tierra”, como los describió con poética precisión Machado entre 1899 y 1902. Sé que son así. Como don Antonio, “he andado muchos caminos”. Y también veo mucho cine.
El Vadim, dirigido por Olivier Assayans que compone Paul Dano, es creíble. Cínico y ambicioso. Como lo son también Dmitri Sidorov (Tom Sturridge) y Boris Berezovsky, la identidad real de un excomunista que interpreta Will Keen, que –nacidos, criados y educados esos personajes en la dura ética del stalinismo– desde el 21 de diciembre de 1991 comenzaron a apropiarse de las esquirlas del Estado implosionado y en desguace para empezar a vivir como suponían que se vivía en las sociedades capitalistas de aquel capitalismo que les enseñaron a denostar.
Ese era el modo de vida que deseaban. Patético. ¿Ficción? No tanto. Hay quienes afirman que Da Empoli, para crear a Vadim, estudió en detalle las andanzas profesionales y políticas de un tal Vladislav Surkov, relevante asesor de Vladimir Putin.
Rumores inverificables. Incluso, puede ser un discurso planificado y gestionado para ganar audiencias y/o lectores. Pero en la peli –que se estrenó el pasado 21 de enero en los Estados Unidos–, Vadim (¿Surkov?) ejerce tremendo poder sobre “el Zar”, como lo apodan al presidente de Rusia, a quien Jude Law interpreta con solidez actoral. ¿Ficción? Una buena parte, seguramente, no.
Mucho de aquello, pasó. De hecho, tanto Sidorov, que se benefició con la perestroika (reforma económica), como Berezovsky con la glasnot (transparencia, apertura política, libertad de expresión), simbolizan el espíritu epocal de quienes con el paso del tiempo se consolidan (aún hoy) como los casos globalmente conocidos de “oligarcas rusos” (así los llaman) como Artyon Tarasov, Vladimir Vinogradov, German Sterligov, Mijail Jodorkovski, Román Abramóvich (dueño del Chelsea FC), Mijail Fridman o Vladimir Potanin, por solo mencionar algunos de los más notables.
Vuelvo sobre Berezovski, el de la vida real. Exacadémico, por aquellos años se lo mencionaba como el “padrino del Kremlin” que se apoderó de ORT, canal público de TV, desde cuya poltrona máxima le propuso a Vadim trabajar a su lado. Vadim dudó. Según Da Empoli, Boris fue a fondo.
“Entendí que si no tomas el poder... el poder te atrapa (...) tengo amigos en el Kremlin y de vez en cuando los ayudo (...) necesitamos inventar algo y alguien nuevo (te propongo que hagas) el mismo trabajo de siempre (pero) deja de inventar historias... inventa la realidad” para consolidar a Vladimir Putin –el “Zar”– en el poder de la Federación Rusa “para que nos vaya bien a unos pocos”, imaginé escuchar mientras disfrutaba de la peli. El relato literario gana vida y fuerza en la película. Resulta creíble... ¡y posible! Nada nuevo.
EL VIEJO MUNDO
Alguna vez –en 1532– Nicolás Maquiavelo (1469-1527), cinco años después de su muerte, cuando se publicó su obra más trascendente, El Príncipe, sentenció que “la política es el arte de lo posible”. Pero... desde una perspectiva ética, no todo es posible. En el mago del Kremlin, Crimea, el Dombás y Ucrania ensangrentadas lo demuestran. El tiempo pasa... Recuerdo que, por aquellos tiempos convulsos en Berlín, donde me encontraba dieciocho meses después de la caída del Muro, todo era confusión, incertidumbres, pobrezas, vulnerabilidades, desamparos, tristezas. Las calles del Este en la ex-RDA (República Democrática Alemana), estaban muy grises. Las percibí más grises que nunca antes.
En el mítico Check Point Charlie, los exsoldados del otrora poderoso ejército rojo, “para poder comer algo”, vendían sus uniformes por monedas. Completos o en partes. Algunos los compraban los soldados norteamericanos, británicos y franceses.
Otros, los turistas. ¡Tremendo! ¿Prenda estrella? Las ushanka (gorros de piel grises o negros) que se conseguían por menos de diez dólares, aunque los botones dorados, los guantes mosquetones, los correajes... todo tenía un precio.
Situaciones parecidas se daban también, aunque en menor intensidad, en puente Glienicke –sobre el río Havel– donde en tiempos de la Guerra Fría se canjeaban prisioneros entre el este y el oeste.
Fragmentos de Muro, también cotizaban alto. Miré con asombro. Incluso lo que no veía. Tengo la convicción de que todo comunica e intentaba saber qué me decían esas sociedades con esas prácticas inimaginables hasta muy poco tiempo antes.
“El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro surgen los monstruos”, recordé que escribió Antonio Gramsci (1891-1937), en “Cuadernos de la cárcel”, entre 1929 y 1935. Desde entonces creo haber verificado aquella hipótesis de aquel académico, político y periodista marxista. Aunque con su reflexión apuntaba a la caída del capitalismo y, de ninguna manera, a la desintegración del bloque soviético.
¿Será verdad algo de lo que relata Da Empoli en su obra finalmente llevada al cine? “Todo lo que alguna vez vemos en alguna producción cinematográfica, siento que el relato se sustenta en algo que pasó o es inminente que suceda”, dijo unas pocas semanas atrás –cuando reinaba el verano– el querido amigo Alfredo RL mientras ambos mirábamos sin urgencias el serenísimo Atlántico Sur que proyectaba un azul que pocas veces vemos.
La desconfianza en las noticias y en los contenidos periodísticos –además de ser posible, como hipótesis de trabajo de investigación académica, vincularla con la cada vez mayor asiduidad con la que poderosos y poderosas operan en los circuitos informativos con fines espurios, tal vez– tenga que ver, entre varios factores, también con el desprejuicio y la irresponsabilidad social que es posible percibir entre comunicadoras y comunicadores ocasionales de todo tipo que por propia voluntad o contratados porque “miden bien”, porque “generan cliques... visualizaciones... inversiones publicitarias... tráfico (en las redes)” o... por la razón que fuere, una y otra vez irrumpen preferentemente en los medios que se constituyen en los ecosistemas digitales más novedosos.
La cultura de lo divertido, lo mórbido, el insulto, el destrato incluso desde los más altos poderes de los Estados –prácticas todas tan extendidas– también aportan tanto a la naturalización de lo inaceptable como a la degradación informativa que deviene en desconfianzas.
LUZU TV
“Acaba de morir el papá de Messi”, dijo en el espacio de streaming Luzu TV la señora Florencia Peña, actriz, de larga trayectoria teatral, fílmica y televisiva. “Acaba de morir el papá de Messi”, reiteró. “¿Fue de golpe? ¿Qué pasó? ¿Qué data hay Maggie?... ¡En el medio del Mundial! ¿Se va a tener que ir...?”. Fake news, bulos... puras mentiras.
La tormenta mediática no se demoró. Las indignaciones públicas se extendieron con velocidad y alcance global. Se escuchó y dijo de todo. Incluso hubo quienes aseguraron saber de que se trató de una operación política. ¡Conspiranoides! Más bulos, más fake news, más putas mentiras para ser críticos de una indignante mentira inicial.
No faltaron quienes proponían prohibiciones, censuras... La mala praxis, se puede verificar en multiplicidad de campos profesionales o laborales. Negligencia, impericia, imprudencia son indicadores claros del ejercicio de inadecuadas prácticas laborales y/o profesionales. Desafortunadamente, los ejemplos no son escasos.
“La libertad de expresión es el único derecho humano que algunos y algunas podemos monetizar para vivir”, dijo un respetable colega periodista alemán cuyo nombre preservaré –corresponsal de prensa internacional– que durante largo tiempo cubrió Sudamérica.
“Claro que podemos y debemos hacerlo bien, correctamente, éticamente y con el compromiso puesto en el bien común porque el periodismo es un oficio de interés público”, agregó. Brindamos por eso. “Así sea”, se escuchó desde una mesa cercana.
También levantaron sus copas. Era la hora feliz en el anochecer de una larga jornada de trabajo con intensos debates y ejercicios académicos en Nueva York durante una conferencia global sobre libertad de prensa que fue convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Aquella frase informal regresó a mis oídos.