Con dos años en la conducción del país, el jefe de Estado, Mario Abdo Benítez, continúa manteniendo una tibia postura respecto a sus principales colaboradores. Muchos de ellos son blanco constantemente de cuestionamientos, ya sea de la clase política como de la ciudadanía en general por la incapacidad en la gestión estatal o porque están salpicados en hechos de corrupción.

Abdo Benítez adoptó desde el comienzo de su mandato la posición de no inmiscuirse en el trabajo de la justicia en torno a las denuncias de las irregularidades, esperando hasta el último momento la decisión del paso al costado de sus ministros, si la situación lo requiere, evitando la utilización de “la lapicera” para impulsar las destituciones.

La decisión del mandatario se pudo evidenciar notablemente en los recientes hechos que involucraron a la ex titular de Petropar, Patricia Samudio, al ex director de la Dinac, Édgar Melgarejo así como del ex titular de la Administración Nacional de Navegación y Puertos, Ramón Catalino Retamozo, envueltos en situaciones de irregularidades. Estos se vieron obligados a presentar sus respectivas renuncias.

En la nómina de los secretarios de Estado cuestionados desde el inicio, ya sea por denuncias o por la incapacidad de llevar adelante los ministerios, están Rodolfo Friedmann, ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Eduardo Petta, del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y Carla Bacigalupo, del Ministerio del Trabajo. En los últimos tiempo, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni también estuvo salpicado con hechos de corrupción, debido a las irregularidades en el proceso de compra para insumos de la pandemia.

El primero recientemente fue denunciado por su exsocio comercial Hugo Alexander Torales Viveros, de haber conformado un esquema de licitaciones amañadas respecto a la merienda y almuerzo escolar en el Guairá, cuando ocupaba el cargo de gobernador.

Varios legisladores, incluso analistas políticos como Horacio Galeano Perrone coincidieron en mencionar que Abdo Benítez debe despojarse del colorado teniendo en cuenta que las denuncias similares a la de Friedmann, terminan por desgastar a su gobierno. Sin embargo, el mandatario espera que la justicia se pronuncie sobre el hecho para ver qué decisión adoptar.


Abdo conocía las denuncias de corrupción contra Friedmann e igual lo designó como ministro de Agricultura. Foto. Archivo.

La labor de Petta al frente de una de las principales carteras del Estado, tampoco es bien vista por gran parte de la ciudadanía. Incluso desde su propio entorno político, senadores del Movimiento Colorado Añetete, como Blanca Ovelar, Silvio Ovelar y Enrique Bacchetta, sostuvieron siempre que el ministro no cuenta con la suficiente capacidad para liderar el MEC, argumentando incluso que su elección fue “una improvisación”. En más de una ocasión calificaron al ministro como un “incompetente y acomplejado”.

Inclusive, desde la Cámara Alta fue aprobado un proyecto de interpelación y censura contra el alto funcionario a raíz de las falencias generadas en su cartera en plena crisis sanitaria por el COVID-19. Finalmente la iniciativa no logró obtener el respaldo de la Cámara Baja.

Eduardo Petta, incluso es duramente cuestionado por el entorno político del mandatario. Foto: Archivo.

La gestión de Bacigalupo cuenta con varios tropiezos y hasta denuncias por estafa, lesión de confianza, asociación criminal y usurpación de funciones públicas por la supuesta maniobra realizada para la adquisición de simuladores de carga pesada para el Servicio Nacional de Promoción Profesional. El valor de la compra realizada el pasado año supero los G. 1.000 millones, sin embargo la demanda duerme en la Fiscalía, esta es una de las diversas denuncias que enfrenta al asumir el cargo.

Bacigalupo fue también duramente cuestionada tras pintar en un informe brindado al jefe de Estado “un país maravilloso, fantasioso e irreal”, respecto a la situación laboral de varios ciudadanos que sufriendo un duro golpe económicamente en plena pandemia. La ministra olvidó de mencionar los negocios quebrados, despidos entre otros. Tras la “metida de pata”, se llamó al silencio manteniendo actualmente un bajo perfil.

Carla Bacigalupo, incluso cuenta con denuncias judiciales a raíz de las irregularidades en su gestión. Foto: Archivo.

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A la lista también se suma el ministro de Salud Pública, Julio Mazzoleni, el ministro de Hacienda, Benigno López, y el ex titular de la Ande, Luis Villordo, cuyas administraciones fueron blanco de criticas en plena crisis sanitaria y económica generada por COVID-19. La falta de insumos y equipos médicos para enfrentar al coronavirus, así como las denuncias por el mal manejo del dinero público por parte de sus colaboradores, embarraron la gestión del titular de la cartera sanitaria.

López, sin embargo es cuestionado por querer implementar un plan de reactivación en base a millonarias deudas, mientras que Villordo, quién presentó ayer su renuncia a la Ande, fue reprochado por los tarifazos en plena crisis sanitaria y su incapacidad de dirigir un ente tan “importante y sensible”.

Los cuestionados al inicio de gestión

Las gestiones de los ministros Arnoldo Wiens, de Obras Públicas y Comunicaciones, Dany Durand, de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, estaban en tela de juicio debido al escaso avance en materia de obras viales y la construcción de viviendas sociales con la finalidad de paliar el déficit habitacional.

Alejandro Peralta Vierci, ministro del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación, también fue blanco de cuestionamientos al contar con un “superministerio” y proponer una transformación digital, sin embargo, la única iniciativa conocida propuesta por el mismo actualmente no es concretada.

No obstante, las instituciones de comunicación que dependen de su ministerio se caen a pedazos, no cuentan con los equipos necesarios, sus funcionarios no llegan a cobrar sus respectivos sueldos, entre otras falencias denunciadas por sus propios colaboradores que prefieren el anonimato por temor a represalias.

Habrá cambios, pero no ahora

El jefe de Estado colorado mencionó días atrás que analizará los cambios a su criticado Gabinete, pero no a corto plazo. El argumento es que no es momento para relevos en su Gobierno, a raíz de que se encuentra cercano el tratamiento del proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación 2021, teniendo en cuenta la problemática por la crisis sanitaria y económica generada por el COVID-19.

“Si habrá (cambios), pero no el 15 de agosto como la gente quiere. O sea, vamos a ir cambiando los ministros, están total y absolutamente a disposición del Poder Ejecutivo”, se limitó a indicar el Presidente de la República.

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