Nuevamente el pleno de la Cámara de Diputados se convirtió en una batalla campal entre los legisladores, entre acusaciones de ventas de votos e incluso la compra de bancas. Un nuevo bochornoso capítulo se dio en la Cámara Baja, esta vez por una rectificación de votos que se dio sobre el proyecto de ley del uso obligatorio de las mascarillas y que establece multas para el incumplimiento de esta.

En este caso, el proyecto fue rechazado con 29 votos en contra y 26 votos a favor; sin embargo, varios diputados solicitaron la rectificación de sus votos, lo que finalmente consignó la aprobación con modificaciones del proyecto con 25 votos en contra y 30 votos a favor de la iniciativa con modificaciones.

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Esta rectificación de votos por parte de cuatro diputados, Rocío Abed, Cristina Villalba, Avelino Dávalos y Del Pilar Medina, fue cuestionada primeramente por la diputada Kattya González, quien reclamó que la propuesta ya había sido rechaza. “No estamos en el tratamiento del punto, ya se pasó, el plenario deliberó y el plenario rechazó”, dijo la diputada. Posteriormente, refirió que el cambio de votos se dio a través de mensajes de WhatsApp y llamadas, lo que generó una discusión sinfín y acusaciones entre los parlamentarios.

Tras la intervención de González, la diputada Celeste Amarilla salió al paso de la discusión y acusó a los colegas que rectificaron sus posturas de vender votos, lo que también generó todo tipo de reacciones en el plano de la “honorable” Cámara de Diputados. “Lo más grave sería que hay personas que llaman por teléfono, y por más que se enojen mis correligionarios, acá se venden votos, acá se ofrece plata por los votos”, acusó Amarilla.

Sin embargo, con estas acusaciones no tardaron en responder a Amarilla y la diputada Del Pilar Medina respondió a su colega que “el ladrón juzga por su condición” y le reclamó que la misma había comprado su banca en la Cámara Baja. “Todas las veces la colega (Amarilla) nos está faltando al respeto al decir que acá se compran votos, y la única que compró su banca fue ella. Ella misma dijo. Actúas de maestra y jueza y ninguna sos”, le retrucó Medina.

Mientras tanto, el proyecto de uso obligatorio de las mascarillas quedó en segundo plano y finalmente no fue ni rechazado ni aprobado, quedó aprobado en general y su tratamiento en particular quedó en stand by porque la sesión fue levantada por falta de quorum.

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