El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, envió un mensaje vía redes sociales, instando a la ciudadanía a no salir de sus domicilios particulares por la pandemia del coronavirus. “Quedate en casa”, señala un cartel que sostiene Abdo en la fotografía que publicó en su cuenta de Twitter, este sábado.
De esta manera se expresa Abdo, que pide a la población respetar la suspensión de actividades que signifiquen aglomeración de personas para contener los casos de coronavirus en el país, luego de darse a conocer los primeros casos positivos de infectados.
Autoridades confirmaron 7 casos de covid-19 en Paraguay, este último tiene relación con el segundo caso proveniente desde Argentina y que contagiara también a dos médicos. Anunciaron, además, que desde el viernes habían analizado 17 muestras, de las cuales 16 dieron negativo.
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Vínculos con Marset en era Abdo exigen responsabilidades
Los operativos de inteligencia llevados adelante con importante cooperación internacional terminaron destruyendo la estructura delictiva del uruguayo narco Sebastián Marset y de sus aliados. Sin embargo, queda pendiente un siguiente capítulo, castigar a cada uno de los funcionarios del gobierno de Mario Abdo Benítez que facilitaron el fortalecimiento del ilícito y generaron un daño tremendo al país con el auge de la narcoexportación.
Los responsables del gobierno anterior, principalmente las cabezas de los organismos de seguridad y porque no, el mismo expresidente de la República –de quien dependían los altos funcionarios antinarcóticos– tienen que rendir cuentas ante la justicia por la alevosa complicidad, la negligencia con la que actuaron ante un esquema de tráfico de drogas que operó a sus anchas en el territorio nacional.
Abdo Benítez debe explicar qué criterio le indujo a firmar un decreto el mismo día de su asunción al cargo para dar una licencia discrecional a su exministro de la Secretaría Nacional Antidrogas y de Interior, Arnaldo Giuzzio, el mismo que terminó destituido precisamente por sus vinculaciones con un sindicado narcotraficante brasileño.
Las cabezas del organismo antidroga –Giuzzio y su secretaria y luego sucesora, Zully Rolón– deben ser investigados y explicar por qué se obviaron datos de inteligencia reportados por la Dirección de Investigación Área Fluvial y Terrestre (DIAFT) en el marco de los operativos de ARAI I y II que ya alertaron sobre la estructura criminal de Marset y miembros de otras organizaciones criminales aliadas al uruguayo.
Es evidente que la decisión de Giuzzio de desmantelar las bases de inteligencia (DIAFT) de los puertos tenía intereses ocultos. Cooperar con la organización criminal y frustrar investigaciones como acciones sobre los sujetos identificados en los grupos narco. Este hecho es un capítulo pendiente de investigación de todo lo que se maniobró detrás de la instalación de Marset en el Paraguay.
(DIAFT) identificó a los miembros de la estructura Marset y a cada uno de los aliados de los demás grupos. Reportó sobre las características y las especificaciones de las avionetas utilizadas en el ilícito, ubicó la ruta y las pistas de arribo de la mercancía proveniente de Bolivia, descubrió los depósitos y centros de acopio, así también informó sobre bloque criminal dedicado al envío de cocaína desde los puertos en contenedores. La respuesta de Giuzzio a todos estos datos recabados por los agentes de inteligencia fue la represalia de cerrar sus oficinas en los puertos privados y la orden de retiro de los mismos.
Los agentes de la DIAFT, claramente molestaban al negocio de Marset y compañía, pero, ¿Giuzzio por qué tomó esa decisión? Qué intereses protegía Giuzzio con la resolución de cierre de los puestos de inteligencia en los puertos. Abdo Benítez y los suyos no pueden seguir haciéndose los desentendidos de la situación. Tienen la obligación de explicar sobre las decisiones que tomaron y que facilitaron la logística de la coca en el Paraguay.
Además de la represalia contra agentes de la Senad para dejar libre de controles las zonas donde se contaminaban las cargas y se procedía al envío de la droga, no hay que olvidar que luego aplicaron serie de filtraciones a las tareas investigativas, que resultaron más convenientes para los objetivos que para los hallazgos institucionales. Todos deben ser cometidos a serias pesquisas.
El colmo del estatus que en el gobierno de Abdo le dieron a las estructuras criminales llegó incluso a la firma de acuerdos oficiales en la administración de la exministra de la Senad Zully Rolón con el exdiputado Juan Carlos Ozorio, preso por narcotráfico tras el operativo A Ultranza Py.
Rolón también debe explicar por qué continuó manteniendo como arco libre los puertos y casualmente, después de la exposición A Ultranza Py ensayó un convenio nuevo con los portuarios para volver a realizar vigilancias. Por qué el gobierno de Abdo le otorgó estadía, residencia, documentos de identificación a Marset y su familia cuando ya manejaban la información de su actividad de tráfico internacional de drogas.
Todas estas interrogantes que, de por lógica suponen ya ciertas respuestas, deben ser explicadas ante la ley y aplicar la misma con todo el rigor que amerite. Se desmantelaron las asociaciones narco, pero quedan los posibles cómplices que los ayudaron desde el gobierno y eso no puede quedar impune.
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Abdo no puede evadir responsabilidad al daño a obras realizadas del metrobús
El ingeniero José Tomás Rivarola, excoordinador del proyecto metrobús, expresó su satisfacción en torno a la decisión del Ministerio Público de impulsar una investigación contra el exministro abdista de Obras Públicas Arnoldo Wiens, por lesión de confianza y daño a obras construidas. Agregó que el expresidente Mario Abdo Benítez no puede evadir su responsabilidad en el fallido proyecto vial.
“Me da satisfacción que el exministro Wiens sea al menos investigado. La gente no lleva en cuenta que el gobierno de Horacio Cartes y la gestión de Ramón Jiménez Gaona dejaron un proyecto en marcha, con problemas severos, no vamos a decir que todo era perfecto, pero tenían soluciones. Se entregó un proyecto con financiamiento asegurado. Una decisión de este tipo (suspender las obras), un ministro de Obras Públicas no toma si no tiene al menos la anuencia y condescendencia del presidente de la República“, afirmó Rivarola sobre la implicancia de Abdo, el pasado domingo en el programa “Cara o cruz” de Unicanal.
ABDO CONDENÓ A VIVIR PEOR
“La ideología política no formaba parte del proyecto metrobús, hasta que llegó el gobierno de Mario Abdo Benítez. Esta actitud del gobierno del señor Abdo condenó a cientos de miles de personas a vivir peor. Creo que es de justicia que la historia real se conozca y que los responsables sean investigados, acá no hay nadie que esté por arriba de las leyes, no debe haber nadie”, refirió el ingeniero.
El acta de imputación fiscal refiere que Wiens, al asumir el cargo de ministro de Obras Públicas en agosto del año 2018, tenía la obligación de resguardar el patrimonio estatal y garantizar la continuidad de las obras del metrobús, adjudicadas a la firma portuguesa Mota Engil.
AVANCE FÍSICO DEL 40 %
Señala también que, antes de la administración de Wiens, el proyecto del metrobús registraba un avance físico del 40 %. En ese contexto se habían construido seis estaciones, por las cuales el Estado paraguayo pagó la suma de G. 6.924.624.006. Por otro lado, el MOPC, bajo la gestión de Wiens, desembolsó G. 8.030.693.029 para la rehabilitación del tránsito en la zona afectada, mediante obras no contempladas en el contrato y la demolición de lo ya construido.
“Personalmente me generaba una angustia que las acciones del ministro Wiens no se investigaran cuando yo sabía exactamente lo que ocurrió. Fue en el gobierno de Mario Abdo Benítez que se decidió evitar que en el Paraguay exista un sistema de transporte mejor. El interventor de la obra en su informe final dictaminó que la obra debía continuar, era categórico. El metrobús se inició ya en el gobierno de Fernando Lugo, siguió con Federico Franco, luego Horacio Cartes y finalmente Mario Abdo, a través de Wiens, fue el que liquidó y mató este proyecto”, sentenció.
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Incoherente y cobarde: Abdo critica la reforma que no tuvo coraje de hacer
Mario Abdo Benítez irrumpe en el debate de la Caja Fiscal con tono académico, severo y advertencias grandilocuentes, como si la reforma fuese un despropósito ajeno a toda responsabilidad previa, en especial de su gobierno. Sin embargo, durante su administración (2018-2023) el problema ya estaba diagnosticado, las alertas estaban encendidas y los números ya eran desalentadores. Pudo haber impulsado cambios estructurales, asumir el costo político y abrir el debate de fondo. Pero fiel a su conducta política pusilánime no lo hizo. Hoy, desde la comodidad de la tribuna, intenta apuntar a aquello que él bajo su gestión no tuvo el coraje de enfrentar.
La crítica tardía tiene algo de ironía involuntaria. Porque cuestionar ahora lo que no se tuvo el coraje de reformar cuando se tenía el poder convierte el discurso en una suerte de ejercicio selectivo de memoria. La Caja Fiscal no nació ayer ni se deterioró por generación espontánea, hubo un deterioro que se fue dando con los años. Si hoy Abdo se presenta como guardián de derechos adquiridos, también debería explicar por qué cuando le tocó gobernar optó por la prudencia política antes que por la reforma que ahora juzga con tanta firmeza.
Oportunista como siempre, el jefe de Estado se despachó contra el proyecto de reforma que plantea la actual administración, señalando a boca llena que la clase política es la que debiera primeramente quitarse los privilegios para poder meter la mano en el bolsillo de los jubilados.
Sin embargo, en los años que estuvo al frente del Gobierno no articuló un proyecto coherente. En su gestión, conociendo el problema de la Caja de Jubilaciones del sector público no hizo ninguna propuesta y la problemática la conocía muy bien.
DÉFICIT EN AUMENTO
Solo para tener una referencia, la Caja Fiscal cerró el año 2021 con un déficit acumulado de G. 1,13 billones (unos 165 millones de dólares), lo que representó un incremento del 1 % respecto al cierre de 2020. Este desequilibrio se debió a que los egresos (G. 3,59 billones) superaron ampliamente los aportes (G. 2,46 billones).
En la última década (2016–2025), el déficit acumulado en esos 10 años fue de 1.683 millones de dólares, y gran parte de ese período el gobierno que estuvo al frente fue del mismo que ayer hablaba de excluir “privilegios” y de “dar el ejemplo” a la gente: Mario Abdo Benítez.
Su propio hermano, el exministro de Hacienda de su gobierno, Benigno López, señalaba estos días de la urgencia de llevar adelante estas reformas. “Así como está la Caja Fiscal va camino a que sea una crisis mucho mayor”, señaló a 1020 AM el extitular, quien recordó en la citada entrevista “que las medidas cuanto más temprano se toman son menos caras”. Esto fue un mensaje solapado a las decisiones y medidas que no se tomaron durante el gobierno de Abdo Benítez.
Según datos del Ministerio de Hacienda (hoy Ministerio de Economía) en el 2018, primer año de gobierno de Abdo, el saldo en rojo de la Caja Fiscal fue de G. 644.927 millones, mientras que en el 2019 alcanzó G. 785.992. Desde el año 2020 (año de pandemia) el agujero alcanzó el billón de guaraníes, mientras que en el 2021 la pérdida trepó a G. 1,1 billones, en el 2022 la pérdida tuvo una disminución comparada al año anterior de G. 880.734 millones y en el 2023 nuevamente ascendió a G. 1,1 billones.
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Abdo “dejó un Estado golpeado”, pese a millonarios fondos
El presidente de la República, Santiago Peña, acusó al exmandatario Mario Abdo Benítez de haber dejado como legado un Estado golpeado, principalmente en el campo de la salud pública. El mandatario recordó que durante el gobierno anterior, se destinaron millonarias sumas en la pandemia del covid-19; sin embargo, encontró al asumir el cargo un cementerio de ambulancias.
“No les voy a mentir. Cuando llegamos el 15 de agosto del 2023, encontramos un Estado golpeado y salud pública era uno de los casos más evidentes. Nosotros tuvimos que enfrentar una pandemia en salud”, manifestó Peña durante el acto de entrega de 48 ambulancias al Ministerio de Salud Pública, adquiridas por la Itaipú.
“Salud pública fue uno de los sectores que más recursos recibió durante la pandemia, nos encontramos con hospitales abandonados, unidades de salud familiar sin terminar, por contratos que no pudieron culminarse. En el parque de Venezuela, encontramos una de las evidencias más notorias de lo que era nuestra salud pública, abandonada y escondida”, lamentó. El Congreso Nacional aprobó más de USD 1.600 millones para el gobierno de Abdo Benítez en el marco de la ley de emergencia por el covid-19, pero durante el período de la crisis sanitaria su administración estuvo marcada por hechos de corrupción mediante grandes negociados, inoperancia y muertes.