Por unanimidad, 26 senadores que quedaron en la sala, ratificaron en que las trabajadoras domésticas perciban el 100% del sueldo mínimo. Es decir rechazaron las modificaciones de la Cámara de Diputados, quien había aprobado el proyecto, pero reduciendo al 70%.

Finalmente la Cámara Alta ratificó la versión inicial y ahora vuelve a Diputados. Varias trabajadoras que estaban siguiendo desde la sala pública la sesión, celebraron con gran jubilo la postura de los senadores.

El proyecto había sido presentado por los senadores Carlos Filizzola, Desirée Masi, Derlis Osorio, Pedro Arturo Santa Cruz, Esperanza Martínez, los entonces senadores Adolfo Ferreiro y Emilia Alfaro de Franco.

#8M Queremos la igualdad salarial, como todos los demas trabajadores. Que nuestros derechos sean respetados

Posted by Sindicato de Trabajadoras del Servicio Domestico del Paraguay on Tuesday, March 12, 2019

Sin margen de discusión

Durante el debate, el senador Fernando Silva Facetti, sostuvo que no hay margen para discutir este tema, ya que la Constitución Nacional es clara, no se admite discriminaciones y consagra la igualdad. Añadió que es una larga lucha por parte de las trabajadoras. Y que este reclamo es justo y de carácter constitucional, por lo que una vez más se ratificó a la postura del Senado.

Igualmente, por la comisión de Equidad, el legislador Carlos Filizzola se ratificó por la sanción inicial. Dijo que no tiene fundamento continuar pagando el 70% a las trabajadoras domésticas, que es una desigualdad y discriminación hacia las trabajadoras. Y que es necesario que perciban el sueldo mínimo legal vigente.

Por la comisión de Derechos Humanos, Tony Apuril indicó que significaría un retroceso con relación a los derechos laborales aceptar las modificaciones de Diputados. “Legislar para que ganen por debajo del salario mínimo, implica no llevar una vida digna. Por lo que recomiendo rechazar la de Diputados y ratificarme por la postura inicial de Senadores", aseguró el parlamentario.

El senador Enrique Riera manifestó que argumentos legales y constitucionales justifican llegar a un reconocimiento justo para que las empleadas domesticas puedan tener un salario mínimo. “No es posible vivir dignamente, con un salario menor al mínimo”.